Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

El virus que nos hará mejores personas

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El mundo frenó a raya. La amenaza de un a-celular tóxico, de un invisible microscópico veneno golpea todos los absolutos. Y desnuda los más virtuoso y más ruin del ser humano. Los médicos y todo el personal sanitario; los percheros, cajeros, proveedores de cadenas de supermercados; trabajadores de empresas de servicios básicos, son la expresión virtuosa del cumplimiento de las responsabilidades al punto del sacrificio. Hay cadenas de solidaridad que se arman espontáneamente para proveer alimentos a subempleados quienes serán los más golpeados de esta conmoción. El respeto a las disposiciones gubernamentales ha sido mayoritario. Los indisciplinados han sido los menos, que han cedido con una aplicación de fuerza. Despejar las vías de personas no es fácil, pero los reacios van -forzados por la cárcel o persuadidos por la razón- ajustándose.

Es difícil superar el shock. Es difícil digerir que debamos enfrentar una tragedia peor que una guerra, frente a un enemigo invisible que se cuela en nuestro organismo. Nos invade la incertidumbre y la inminencia de estar en estado crítico. Hay poco de dónde adherirse para recuperar la esperanza. Tan solo agradecer a quienes alivian el día a día. Tener servicio de luz y de agua es ya un paliativo. Saber que hay empresarios que no desmayan en mantener abiertos establecimientos para proveer alimentos y medicinas, es un consuelo. En estas circunstancias el rol del Estado de cuidar por la seguridad, se reivindica. Sin la previsión de una pandemia, no hay gobierno que reaccione con estrategias perfectas, como exigen los inconformes que creen que es de soplar y hacer botellas.

Hay tanta conducta humana que se vive y aprecia en estos aciagos días, que conmueve, que repone la fe en que «más allá de cualquier ideología, más allá de lo sabio y lo profano, soy parte del espacio, soy la vida, por el hecho de ser un ser humano». Las ideas, los dogmas, los paradigmas se tornan ínfimos. La solidaridad, el valor y dignidad de la persona adquiere la dimensión que enerva la animadversión, los prejuicios y las irracionales pasiones.

No solo cambiará el formato de las relaciones interpersonales. Mantener distancia física, sin embargo no deberá cambiar los ojos de aprecio que generan sentirse víctima de la misma amenaza, sin reparar en color de piel o en todo lo que nos hace diferentes, pero fundamentalmente iguales.

La paralización del mundo y el enclaustramiento tendrá dolorosos impactos en la economía de las familias y más en las de quienes dependen de su trabajo diario, de lo que venden, de las pequeñas obras de plomeros, albañiles; de los ingresos de costureras, peluqueros y estilistas; de pequeños restaurantes familiares. Tendrá impacto en las empresas que no tendrán flujos para pagar salarios, deudas e impuestos. El mismo Estado no podrá pagar su enorme deuda y deberá priorizar recursos escasos para fortalecer el sistema sanitario, para proveer herramientas para enfrentar el virus que llevará largo tiempo contaminando. En ese escenario los actores políticos, los gestores de políticas públicas van a tener que sintonizarse con la circunstancias y plegar hacia decisiones que permitan enfrentar la crisis con eficiencia social y económica. Los recursos del fisco caen dramáticamente, hay que reducir el gasto por lado que no sea nómina de empleados estatales (imposible hacerlo en estas circunstancias). Deshacerse de mal llamados activos estatales, en realidad son una carga de pasivos y deudas; salir del mercado de combustibles.

Es urgente, es imperativo un acuerdo político para que el Estado se concentre en garantizar la seguridad y salud pública. Aplicar el principio de subsidiariedad: que el Estado haga lo que los particulares no hacen o no pueden hacer.

Los buenos, que somos muchos; los decentes, que somos más, debemos reconocernos en estas dramáticas circunstancias. Para fortalecer esos valores y aislar a los malos e indecentes, que también han sido más visibles por el contraste entre mostrarnos empáticos y aquellos que aún en estos momentos destilan su odio, exudan corrupción. Ahí están Correa y sus malditos.

Diego Ordóñez es abogado y político. 

7 Comments

  1. Entender como un virus influye en la situación global, y entender prioridades que con el ritmo rápido en el cual se vive, han ido quedando en segundo plano, la familia y la salud ejes importantes. El estado en su responsabilidad trata de manejar un país lo mejor posible, dentro de malos gobiernos y despilfarro, como menciona la biblia, ahora que estamos en vacas flacas debemos recurrir a las reservas guardadas. Pero al no tener estas reservas ahora toca asumir un compromiso social, desde el panadero hasta el gran empresario y poner nuestro granito de arena para sacar al país adelante.

  2. En tiempos de crisis, el Estado (algunos diran el gobierno) debe tomar decisiones que son necesarias. Yo creo que la academia recibe salarios buenos en el pais, pero que muchos academicos no responden a esos salarios. Propongo que consideren seriamente que la academia universitaria reciba parte de sus sueldos por el rendimiento/produccion cientifica. No puede ser que hayan profesores universitarios principales (niveles 1, 2 , o incluso 3) que no publican ni un solo paper anualmente o, lo que es peor, algunos llevan 3 o mas anios sin publicar nada. Hay paises somo Mexico donde parte de los sueldos dependen de lo que publique el academico/investigador. Por ejemplo, si el sueldo es US$4.225,00/mes, el 25% podria ser contra publicacion (por ejemplo de un paper al menos Q3/anio). Es una manera justa de premiar a quienes hacen mucho por aportar con sus conocimientos al desarrollo del pais y una manera de que quienes llegaron a ser profesores titulares no se estanquen porque creen que se merecen el sueldo sin hacer lo suficiente. Si hubiera algun remanente respecto al presupuesto, debe destinarse a mejorar los laboratorios de las universidades del pais.

    Sugiero, ademas, que piensen seriamente en la conveniencia de que universidades como la UNAE funcionen de la manera actual. La UNAE puede ser parte, por ejemplo, de la U de Cuenca, y con eso se bajan gastos de operacion y optimizan infraestructura de universidades que tienen espacios sin usar mientras otras no tienen espacio para nuevos estudiantes.

  3. Que valioso artículo, ahora me doy cuenta porqué un hombre como usted no encajó en la política ecuatoriana, su positivismo sorprende y llama a la reflexión de las familias, da la espiritualidad, de la solidaridad. Pero su opinión es como la de los sacerdotes en Homilía, todo lindo, todo bueno, todo bajo los ojos del Señor. Basta que el fiel salga de la iglesia para seguir siendo el mismo, egoísta, indisciplinado, corrupto de siempre, esa es la naturaleza endémica del ser humano, en especial del que tiene poder, del caudillo y del político del 2020 en la mayoría de países del mundo y más que todo en los que más influencia tienen sobre el orden socio económico. Le recomiendo que lea a Ken Follet, seguramente ya lo ha hecho, porque usted es un hombre culto allí podrá apreciar las consecuencias de la peste de la Edad Media. El hombre no cambió, se empeoró se volvió más perverso y eso que en esa época el temor a Dios era verdaderamente influyente.
    Ahora que no hay valores, que el ejemplo de los gobernantes es un gatillo para la corrupción generalizada, en la que los líderes del mundo solo buscan protagonismo a cualquier costo y el control absolutista supera las fronteras e incluso los continentes, que resultados nos traerá la peste, hay dos posibilidades, la una la que usted menciona que conlleva un cambio en el orden mundial o la otra que es la que ha predominado en la historia, el abuso, el oportunismo y la individualidad. Yo me voy por la primera, así estoy acostumbrado a llevar mi vida, pero la otra es la más fuerte lamentablemente. Los veremos pronto.

  4. En tiempos de crisis, el Estado (algunos diran el gobierno) debe tomar decisiones que son necesarias. Yo creo que la academia recibe salarios buenos en el pais, pero que muchos academicos no responden a esos salarios. Propongo que consideren seriamente que la academia universitaria reciba parte de sus sueldos por el rendimiento/produccion cientifica. No puede ser que hayan profesores universitarios principales (niveles 1, 2 , o incluso 3) que no publican ni un solo paper anualmente o, lo que es peor, algunos llevan 3 o mas anios sin publicar nada. Hay paises somo Mexico donde parte de los sueldos dependen de lo que publique el academico/investigador. Por ejemplo, si el sueldo es US$4.225,00/mes, el 25% podria ser contra publicacion (por ejemplo de un paper al menos Q3/anio). Es una manera justa de premiar a quienes hacen mucho por aportar con sus conocimientos al desarrollo del pais y una manera de que quienes llegaron a ser profesores titulares no se estanquen porque creen que se merecen el sueldo sin hacer lo suficiente. Si hubiera algun remanente respecto al presupuesto, debe destinarse a mejorar los laboratorios de las universidades del pais.

    Sugiero, ademas, que piensen seriamente en la conveniencia de que universidades como la UNAE funcionen de la manera actual. La UNAE puede ser parte, por ejemplo, de la U de Cuenca, y con eso se bajan gastos de operacion y optimizan infraestructura de universidades que tienen espacios sin usar mientras otras no tienen espacio para nuevos estudiantes.

  5. Un artículo bien escrito y describiendo lo más esencial que debe reinar en el ser humano.Gracias por su valioso aporte a través de sus articulos y la frase final «Ahí están Correa y sus malditos», un lujo!!

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