Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Oportunismo, nuestro propio virus

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En momentos en los que el país requiere la mayor dosis de cohesión y apoyo a las acciones gubernamentales para detener los efectos del COVID-19, el oportunismo, nuestro virus for export, se siente amenazado en su protagonismo. Por ello, lejos de ceder espacio, arrecia con ímpetu y no se resigna a pasar a segundo plano. Sus principales portadores, aquéllos insignes referentes de la máxima “aprovecha al máximo cualquier circunstancia para sacar el mayor provecho posible”, están más presentes que nunca y con sus acciones apuntan a lo que cualquier desorden incrustado en las entrañas de la sociedad busca: reproducirse y generar daño. Solo así se entiende, por ejemplo, que en medio de las dificultades por las que atraviesa el país, el Consejo de Administración de la Asamblea Nacional haya decidido el día de ayer, reincorporar a sus filas a un legislador sentenciado por la justicia por el cometimiento de un hecho delictivo.

A diferencia de la población que ahora se queda en casa, nuestro virus, el del oportunismo, no cesa de trabajar y saca fuerzas de flaqueza. Así lo demuestra cuando a través de una de sus portadoras insignes y figura visible de la alianza política PSC-RC en el Consejo Nacional Electoral, ayer se haya lanzado la idea de aplazar las elecciones presidenciales y legislativas de 2021. Cuando la discusión se podría centrar en acortar plazos o reducir determinados gastos, nuestro virus aprovecha el tumulto para intentar sacar ventaja, para extender su radio de infección, para desatar y expandir la alarma social. Bajo las mismas coordenadas se puede interpretar el contenido de la renuncia de la ex ministra de Salud Pública. Aún si las razones esgrimidas por Andramuño fueran ciertas, la prudencia y el respeto por un país en crisis demandaban un retiro discreto y sin aspavientos. Sin embargo, más pudo el deseo de generar caos y conmoción. Más pudo la necesidad de retribuir a quienes originalmente le colocaron en ese espacio de poder.

Si bien la lucha contra el COVID-19 no puede dejar de lado la crítica a determinadas decisiones gubernamentales, de allí a infestar el país con el virus parroquiano del oportunismo, hay una distancia. Señalar que esta crisis sanitaria ha evidenciado que el país carece de una estructura institucional sólida para la gestión de riesgos, por ejemplo, aporta a buscar soluciones de largo plazo una vez que la pandemia se haya superado. Reprochar la pasividad del Canciller para resolver el caso de los ecuatorianos y extranjeros residentes a los que inconstitucionalmente se les prohíbe el retorno al país, va a tono con el imprescindible cuestionamiento ciudadano a las acciones o inacciones de sus gobernantes. Hurgar en los beneficios y posibles costos de la decisión de pagar el capital de los bonos 2020, aporta a hallar salidas a la necesidad inminente de recursos económicos que requiere el país en la coyuntura actual. Entre el examen de las costuras de los gobiernos y el desate del virus del oportunismo, hay diferencias.

***

La llegada del COVID-19 sirve al país para evidenciar que la letalidad y vigencia de nuestro propio virus, el del oportunismo, es aún mayor. Si la cuarentena detiene el avance del uno, la ambición irresponsable de los principales difusores del otro no encuentra remedio alguno que lo frene. Peor aún, los transmisores de nuestra propia pandemia ya no están sólo en la política y la economía. Lo más preocupante es que ahora el oportunismo se reproduce entre la ciudadanía de a pie, entre aquéllos que buscan el mínimo espacio para lucrar y beneficiarse. Cuando todo pase y el COVID-19 no sea más que un recuerdo, oportunismo y oportunistas seguirán presentes, gangrenando nuestra sociedad, debilitando aún más la poca confianza interpersonal que nos queda.

Santiago Basabe es académico de la Flacso.

9 Comments

  1. Todos estos malos ciudadanos, oportunamente serán tomados en cuenta, hoy la población es mas consciente, primero hay que atender los problemas sanitarios, de alimentación, de seguridad, e inmediatamente que se termine el covid 19, plantear la solución a los terribles problemas económicos, entre todos, hasta cuando podamos volver a retomar el ritmo del pais en vias de desarrollo.

  2. De acuerdo en todo, solamente aprovechando el título una reflexión: ¿no que los economistas, que arruinan lo que tocan, (una suerte de anti midas), dicen que crisis significa oportunidad e incluso exageran con la tesis de que en algún idioma asiático las dos palabras leídas al revés dan la razón a sus torcidos conceptos?…

  3. Parida de sinverguenzas politicos, todo es oportunismo, aprovechan la situación para hacer sus cagadas. No entiendo esas leyes puercas de esta asamblea de a perro….

  4. Me preocupa que nuestro pueblo no se dé cuenta o no quiere darse cuenta de lo grave de esta pandemia y junto a la otra la de los políticos mañosos y embusteros que únicamente hacen gallada para defender sus canongias,el COVID-19 lo venceremos con la ayuda de Dios y científicos pero la otra pandemia de los políticos mañosos solo la podremos terminar nosotros nadie más fijándonos por quién votamos.Nada de MESÍAS esos ya nos han defraudado y robado hasta el alma.

  5. Los asambleístas son una paca de oportunistas, Ecuatorianos atentos a los que van por reelección, Dios nos salve de ellos y el Coronavirus

  6. Hablando de vivos y vividores, la asamblea reintegro a un delincuente (lo digo porque fue sentenciado por un juez) ,pues la novedad me deja un sabor amargo y ningún responsable de este otro delito.

  7. En nuestra sociedad, cada quien (salvando a los giles) se cree más vivo que el otro, más «entroncado», más sapo, más pilas, más mosca, más avispado, más bacán (o bacante?). No importa la situación por la que atraviese; así sean los momentos más críticos para la patria, no son para el «shabido»: él sabe cómo burlarlos incluso a los virus. Le piden que se recluya, no salga, pero él no hace caso: arma fiestas, sale de jarana, va a los estadios, a las playas, juega fútbol en las calles, etc. Y la esencia (la selección) de estos «vivísimos» están en la Asamblea; porque son «encumbrados» la ley nos es para ellos (es que son los inventores, pues); y en último caso, si no hay cómo ocultar el delito a la faz pública, les sale una sentencia de guardar prisión (en libertad) con medidas sustitutivas en la que pueden ejercer «no más» sus funciones en el PRIMER PODER DEL ESTADO. Y sigue la fiesta o chanza. Si no lo liquida el un virus es el otro: triste futuro para mi apaleado país.

  8. Por el hecho de cumplir con la obligación de estar en casa y no estar pendiente de los politiqueros, por medio de su artículo recién conozco que a un delincuente y más aún, sentenciado, le han permitido reintegrarse a su puestito en la Asamblea. Vergüenza para la Asamblea Nacional, vergüenza para el país.

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