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Un sistema infame hace las compras para la salud pública

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No solo fueron los respiradores mecánicos embodegados y sin uso en el Teodoro Maldonado lo que más llamó la atención de la comitiva del gobierno que entró en una de las bodegas de ese hospital del IEES en Guayaquil, para verficar el insólito hallazgo que había sido anunciado un día antes por un funcionario de ese centro médico.  Entre los cientos o quizá miles de insumos y medicinas arrumadas en el lugar vieron muchísimas cajas de alcohol antiséptico ya caducado, una cantidad gigante de jabón para hospitales que nadie había pensado en utilizar y camas hospitalarias de cuya existencia nadie parecía haberse percatado.

El hallazgo, técnicamente fortuito es, sin duda, un episodio que raya en lo absurdo y lo perverso. ¿Cómo es posible que nadie haya sabido de la existencia de todos estos insumos cuando hay gente que muere a diario por no tener respiradores ni camas donde ser recibidos? ¿Qué otras cosas habrá en las inmensas e ignotas bodegas del hospital? Lo que ocurrió en el Teodoro Maldonado no es sino una pequeñísima evidencia de cómo ha funcionado, durante muchos años, el sistema de compras y contrataciones de la salud pública ecuatoriano. Según ese esquema, para una gran parte de funcionarios lo importante es hacer compras y mientras más compras mejor, porque el negocio está en las comisiones o sobre precios que se producen en la transacción.

Lo ocurrido con la pretendida compra de mascarillas del IESS a 12 dólares es otra muestra de la descomposición que existe en el sistema de salud. Según un informe de Teleamazonas, lo de las mascarillas era tan solo una parte del pretendido negociado, pues en la lista de productos habían otros que igualmente iban a ser comprados con precios descabellados. La lista podría ser enorme si las licitaciones y ofertas de cotización que están en curso salieran a la luz: hoy apareció otra oferta de compra de mascarillas a 11 dólares cada una, para el IESS de Manta.

El sistema de compras y contrataciones es manejado por el Ministerio de Salud y el IESS. Ahí, según personas que saben cómo funciona, existe un circuito de funcionarios que, en complicidad con proveedores que por lo general fueron antes funcionarios, cuyo mayor interés es crear artificialmente la necesidad de ciertos insumos y medicinas para comprarlos sin importar si realmente son necesarios o no. Eso explica por qué las bodegas de los hospitales públicos se llenan de productos que nunca se usan o cuya existencia simplemente se ignora por completo.

El esquema incluya muchas veces, obviamente, el reparto de los hospitales como cuotas políticas.  Hay alianzas políticas que se tejen así: te doy este hospital y tu me ayudas con tal o cual cosa.

Lo ocurrido en el Teodoro Maldonado está reflejado en, al menos, dos informes de Contraloría hechos entre el 2014 y el 2017. En el informe DNAI-AI-0231-2019, por ejemplo, los auditores de Contraloría señalan que entre el 2014 y el 2017, no se hizo una sola inspección y peor un solo inventario en las bodegas del Teodoro Maldonado y que las compras que se hicieron durante ese tiempo no fueron registradas en el sistema informático comprado para ese efecto. «Lo  expuesto por los servidores ratifica el comentario de auditoría, debido a que las constataciones físicas correspondientes a los rubros de medicamentos, insumos médicos y activos fijo, no se efectuaron en los períodos 2014 al 2017». En el informe además se señala que durante la transición de un gerente de bodega a otro, no se hacía siquiera una simple acta de entrega recepción.

Informe de Contraloría Teodoro Maldonado

Lo ocurrido esta semana cuando en medio de la angustiosa necesidad de respiradores se hallaron equipos sin uso (la administración del IESS dice que fueron más de 100 mientras los intensivistas del hospital dicen que son apenas 18) se explica en el informe de Contraloría elaborado en el 2019.  Según la auditoría, la falta absoluta de información sobre lo que había en las bodegas hacía imposible que el equipo médico pudiera tomar decisiones: «Para la toma de decisiones, para la planificación y el control, a base de la conciliación entre el saldo del sistema y el resultado de la toma física  de los inventarios», no había registro de lo que había o no había en las bodegas de Teodoro Maldonado, dice.

El sistema de ocultamiento de lo que se había comprado y de las existencias en los depósitos ha sido tan perfeccionado en el Teodoro Maldonado que incluso los auditores de Contraloría no podían siquiera hacer sus inspecciones. Lo dicen textualmente: «Además de  no presentar informes completos de inventarios de todos los activos, bodegas y existencias ante el ente de control de forma completa, veraz e imposibilitando su revisión y control posterior, era imposible por parte de usuarios autorizados de la entidad y los Organismos de Control Gubernamental».

Parte de las compras que jamás se usaron en el Teodoro Maldonado, como por ejemplo las que se ha visto ahora tras la inspección del gobierno, son medicinas que siempre terminan expirando. Según la Contraloría, en tan sola una de esas auditorías hechas entre el 2014 y el 2017, se encontraron fármacos expirados por 398 685 dólares. Incluso el software que se usa para las compras y embodegaje está hecho para no mostrar nada, sostiene el organismo contralor.

Esto que relata el informe de Contraloría sucede en prácticamente todo centro médico del IESS o del gobierno, dijeron a 4P las fuentes consultados. Basta ver la inmensa cantidad de informes que ha hecho la Contraloría sobre compras de medicamentos que terminan caducados en las bodegas del Ministerio de Salud: la lista es enorme, aunque no se sabe cuántos funcionarios finalmente han sido sancionados.

Este mecanismo de comprar y embodegar sin registros ni inventarios ya fue un escándalo en el 2015 cuando el entonces presidente Rafael Correa montó una inspección sorpresa a las bodegas del Teodoro Maldonado. En esa ocasión la Presidencia dijo que se habían hallado 42 bodegas no registradas en ese hospital con medicinas guardadas que valían cerca de 3 millones de dólares. Ahí se dijo que las medicinas no habían caducado. Sin embargo, la inspección no parece haber servido de nada porque Contraloría siguió hallando anomalías hasta el 2017 cuando acabó su informe.

Este container lleno de medicinas se descubrió en el 2015 durante una inspección del entonces presidente Rafael Correa. Foto: El Ciudadano

Las inmensas sumas que se invirtieron en el sector de la salud durante la bonanza económica que tuvo el correato gracias a los extraordinarios precios del petróleo increíblemente dejaron un aparato de salud deficiente y vulnerable.

La paradoja es lo que produce dolor e indignación: que haya sido la salud pública, que se supone está para salvar vidas, el terreno fértil para el enriquecimiento ilícito y la corrupción.

Foto: El Ciudadano

50 Comments

  1. Nadie, ni el público ni el periodista, mencionan la raíz del mal: el estatismo. mi siquiera deberían existir hospitales del seguro «social» porque son ineficientes como les consta a los que se atienden allí, y sobre todo son nidos de corrupción. El estado solo debería controlar los servicios privados competitivos, al servicio de los seguros, para concentrarse en el cumplimiento de las leyes. Los negocios privados son eficientes y deben ser controlados. Los servicios públicos son ineficientes y no tienen ningún control. El estado negociante no puede autocontrolarse.

  2. El país va de mal en peor empezando por los que lideran a nuestro Ecuador, estamos viviendo una pandemia donde miles de familia les ha afectado a tal grado de quedar sin trabajos, no tener que comer y sufrir.
    Claramente podemos ver quienes son los corruptos, donde mas crisis se pasa mas tratan de robar, la salud que es lo mas importante para cualquier persona y es lo primero que hacen es afectar a todos y tapar a la gente la verdad , en las noticias solo cuentan que hay carencia de mascarillas, gel, alcohol, entre otros productos.
    Pero la realidad es otra lo único que tratan es de robar, mediante la compra de estos artículos cuando en realidad solo tienen almacenados lo cual hace que se caduquen,

  3. Es una pena ver como las personas piensan en su propio beneficio, existe mucha gente la cual necesita esos insumos y mas cuando es un factor muy importante en el cuidado de la salud en estos tiempos, se debe tener un control más estricto ya que no es justo que exista este tipo de corrupción por parte de los funcionarios y tener en juego la salud de muchas personas que podrían haber hecho un uso favorable para cada uno.

  4. Para mi es un gobierno muy flexible donde no hay un control correcto para el manejo de los insumos que la gran parte de las población exije de una u otra manera su correcto empleo pero no acuestas de personas sin moral que se enriquecen pese a la lamentable situación en la que estamos. Pues que se espera es que los funcionarios y servidores públicos dejen de lado el interés general que deben resguardar. En caso los particulares reclamen ser los agraviados, del enriquecimiento ilícito del funcionario, deberán plantear sus pretensiones por la vía civil, ya que en sede penal no será factible satisfacer tales expectativas de restitución o reparación civil. Soló nos queda exijir que se cumplan para el bien colectivo y con dolor ajeno si es posible porque todos somos parte de sin exclusión de nadie.

    • Es lamentable, y de indignacion, este atropello a los fondos de los afiliados, en compra de cosas con sobreprecio, y destruccion de las mismas por un embodegaje, que no tiene a alguien con el mandil puesto en servicio de los afiliados y enfermos.
      El insólito hallazgo del hospital Teodoro Maldonado de Guayaquil, tenían suficientes recursos médicos desde alcohol hasta camillas, respiradores, medicina, etc. En la que la mayoría de ellos han sido caducados y desperdiciados, aun dada la situación de emergencia que se encuentra cursando el país en estos momentos. Aun así lo que podemos entender son los interés económico
      No creo que nadie se haya percatado de estos insumos y lo que ocurrió en el Teodoro Maldonado, es gravisimo, se deberia sancionar al director del hospital y tambien al ministro, una vez màs se demuestra al pueblo ecuatorianos que nos engañan y encima màs nos hurtan, esto es solo una pequeña evidencia de cómo ha funcionado, este hospital durante muchos años, como es posible que el sistema de compras y contrataciones de la salud pública ecuatoriano se preste para mentir al pueblo

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