Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Guayaquil, antes y después del coronavirus

en Conexiones4P/Elenfoque/Lainfo por

Por Gabriela Calderón *

La tragedia de Guayaquil ha sido exacerbada por condiciones pre-existentes en el sistema de salud del Ecuador. Es verdad que la gran mayoría de los sistemas de salud alrededor del mundo, incluso de países desarrollados, no estaban preparados para esta pandemia. También es cierto que mucho menos preparados lo están en países de ingresos más bajos. Pero es importante notar algunos cambios importantes que se dieron en el sector de la salud en tiempos recientes que hubieran permitido una mayor velocidad y capacidad de respuesta a los actores lidiando con la crisis en la ciudad.

La tragedia

Era la noche del viernes 27 de marzo y Leila, 65 años, llevaba días sintiendo una “gripe” y no la recibían en ninguno de los hospitales públicos de la ciudad. Su esposo Héctor estaba cuidando a su mamá en Aguapato, Manabí, donde había estado desde que se cerró el transporte interprovincial días atrás. Su hija desesperada llamó a familiares y amigos buscando ayuda pues su mamá Leila decía que se estaba ahogando. El consejo generalizado era evitar ir a hospitales y clínicas porque no había camas ya y ahí se podían infectar si no lo estaban ya. No había podido hacerse la prueba para saber si tenía coronavirus.

Gracias a la gestión y ayuda de amigos Leila fue ingresada en una clínica privada de la ciudad en la mañana del sábado 28 de marzo. Al verla los doctores decidieron que necesitaba ser intubada inmediatamente y falleció poco después. Probablemente, como en muchos otros casos, para cuando llegó al hospital ya era muy tarde. Sus hija residente en Italia y su esposo no pudieron despedirse de ella como hubieran querido. En el acta de defunción le pusieron como causa de muerte “neumonía pulmonar”, práctica común para todos los pacientes que no se han realizado la prueba. Al llevar esa acta a la Junta de Beneficencia no quisieron cremar su cadáver de manera gratuita —debido al convenio entre el gobierno y la Junta— porque el acta no indicaba como causa de muerte “coronavirus”. Luego intentaron trasladar el cadáver a la provincia de Manabí donde les saldría menos costoso el entierro y donde estaba su esposo, pero no está permitido el paso fuera de los límites de la provincia, entonces en la noche del sábado se regresaron desde Pedro Carbo hasta su casa en Guayaquil a esperar a que retiraran el cadáver de Leila para proceder a enterrarla en Jardines de la Esperanza. Recién cuatro días después, el 1 de abril, fue retirado el cadáver de Leila y la espera hubiera sido más larga sino fuera porque antes había fallecido un vecino de ella y la ambulancia que vino por él, aceptó llevarse también su cadáver.

Algo similar sucede alrededor del mundo, habiendo familiares que ven por última vez a sus seres queridos antes de dejarlos en un hospital o semanas antes del cierre de fronteras.

La crisis sanitaria de Guayaquil

El doctor José Guevara, endocrinólogo y Gerente General de Interlab, cita la lista del Colegio de Médicos del Guayas, donde hasta principios de la semana ya pasaban de 40 los médicos y paramédicos fallecidos por coronavirus.

Al momento de escribir este texto, las cifras oficiales dicen que han muerto a nivel nacional 355 personas, en Guayas 172 de ellas. El doctor Guevara, como muchos otros, considera que estas cifras están muy por debajo del número real, “considere que ya se han muerto al menos 40 médicos, ¿el coronavirus solo afecta a los doctores?” El Diario El Universo reportó la semana pasada que en el mes de marzo Guayas registró 3.183 fallecimientos, una cifra que supera en 1.173 el promedio de fallecimientos registrados entre enero y febrero (1811). El matemático Juan José Ilingworth ha contactado a los administradores de los principales cementerios de la ciudad para obtener cifras de inhumaciones y ha estimado que la cifra de muertes “por encima de lo normal” —atribuibles al coronavirus o a otras causas que no fueron atendidas a tiempo—  entre el 21 de marzo y el 10 de abril de 2020 llega a un total de 8.383 fallecidos.

Cuando un sistema de salud se desborda no solo hay las muertes causadas directamente por la enfermedad de la pandemia, sino que hay muertes por “daño colateral”. Esto es, aquellos pacientes frágiles con condiciones de salud pre-existentes que deben continuar tratando sus respectivas condiciones y no logran hacerlo por la falta de capacidad para atenderlos durante la crisis o aquellas personas que tienen algún accidente o condición crítica de salud repentina como un infarto y no logran ser atendidos a tiempo, nuevamente, debido a la falta de capacidad. Estos son los múltiples pacientes de cáncer pidiendo ayuda en redes sociales para realizarse sus quimioterapias, diálisis, etc. Un doctor de un hospital privado de la ciudad dice que en un día normal reciben 10 a 12 pacientes infartados, en las últimas semanas, ya no reciben ni uno. Se pregunta: “¿Ya no se infartan? O, ¿se estarán muriendo en sus casas?”

Varios doctores coinciden en que se han acostumbrado a diagnosticar la enfermedad en ausencia de las pruebas, porque desde que empezó la crisis estas han resultado escasas, algunas veces demasiado costosas y demoradas. La demora es por que cuando empezó la crisis, la única máquina en laboratorios privados con capacidad de procesar las pruebas de COVID-19 de manera automática se encontraba en Synlab en Quito y tenía una capacidad máxima de 400 pruebas al día. Adicional a esto, había una máquina en el
Instituto Nacional de Salud Pública e Investigación (INSPI) con capacidad similar.

El doctor Guevara dice que la clave está en tratar a los pacientes tan pronto se inician sus síntomas y que para ello no se puede esperar a obtener una prueba y su resultado —lo cual puede tardar al menos 5 días. Lo que suele hacer con sus pacientes es tratarlos vía telefónica ordenándoles realizarse exámenes sencillos disponibles en prácticamente cualquier laboratorio: un hemograma que contenga información básica acerca del nivel de inflamación que tiene el paciente, de ser posible una tomografía pulmonar “si logra conseguir donde hacérsela porque ya escasean también los tecnólogos encargados de esas máquinas”. Guevara y otros doctores indican que este último examen, la tomografía pulmonar, permite identificar un patrón de lesión pulmonar claramente identificable como COVID-19. El hemograma puede informar si hay fiebre viral e indica el nivel general de inflamación en el paciente. “En base a esto yo puedo determinar si el paciente va a evolucionar bien o mal y prescribir el tratamiento en casa correspondiente”.

¿Qué pasa con las pruebas? Guevara cuenta que hasta principios de abril, las muestras captadas por su red de laboratorios debían ir en taxi hasta Santo Domingo, donde debían ser trasladadas a otro auto que tenga permiso de continuar hasta la ciudad de Quito. Esta demora de transporte que se puede resolver con alguna especie de salvoconducto para el transporte de las pruebas o, mejor aún, con un vuelo de carga entre Guayaquil y Quito, igual se toparía luego con el problema del cuello de botella de que el país tenía hasta la principios del mes tan solo dos máquinas para procesar únicamente 800 pruebas diarias. Finalmente, la semana se empezó a instalar en Guayaquil una máquina nueva con capacidad de procesar 1400 pruebas diarias. Esto debería mejorar un poco la situación de las pruebas, aunque se requiere una capacidad mucho mayor para obtener una dimensión más real del problema.

Una vez diagnosticado el paciente con o sin pruebas los doctores se enfrentan a la escasez de equipos médicos, camas, equipos de protección personal (EPP), medicinas para realizar los tratamientos y personal especializado. Tanto los médicos de los hospitales públicos como privados insisten en que la escasez más aguda es aquella de doctores y personal especializado: intensivistas, neumólogos, enfermeros especializados en cuidados intensivos y tecnólogos especializados en equipos de cuidados intensivos. Guevara dice que aunque hay protocolos establecidos para tratar a los pacientes, no se aplican porque hay escasez de medicamentos o porque no hay suficientes equipos y camas. La semana pasada tuvo que enviar a pacientes de su práctica privada a hospitales públicos pues en los hospitales privados no habían cupos y/o medicinas para tratarlos. Insiste que el enfoque debería ser ahora evitar que los infectados lleguen a requerir cuidados intensivos: tratarlos temprano en casa vía telefónica.

Lamenta que se haya perdido tiempo y cometido errores siguiendo las recomendaciones iniciales de la Organización Mundial de Salud (OMS), organismo que recomendó (1) realizar pruebas solamente a los que tienen síntomas, sin advertir que mejor era realizar pruebas a todos para detectar también a los portadores asintomáticos; (2) no indicó métodos alternativos de diagnosticar la enfermedad como la tomografía pulmonar; (3) tampoco indicó tratamiento farmacológico (“por eso es que aquí mandan a los pacientes con síntomas a sus casas a tomar paracetamol nada más y después regresan ya cuando es demasiado tarde”); (4) decir que las mascarillas solo eran recomendadas para aquellos que tenían síntomas; y (5) extrapolar las prácticas y cifras de los chinos al resto del mundo cuando hay que tener en cuenta que los factores son muy diferentes. En algunos puntos, su crítica de la OMS coincide con aquella del escritor científico Matt Ridley.

Las condiciones pre-existentes del sistema de salud de la ciudad

Cierto es que al ser un virus nuevo, no hay ser humano cuyo sistema inmunológico esté preparado para combatir. Ante el ataque debe desarrollar anticuerpos hasta lograr así sea temporalmente la inmunidad. Lo mismo sucede con la mayoría de los sistemas de salud alrededor del mundo: no estaban preparados para una pandemia de estas características y magnitud. Pero hay ciertas co-morbidades en el sistema que lo hacen más vulnerable ante la pandemia. Como en muchas otras áreas de la política pública, el gobierno de Rafael Correa dejó como legado un sistema nacional de salud sumamente centralizado.

En el año 2011 se disolvió al Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical Leopoldo Inquieta Pérez (INH). Este instituto tenía prestigio internacional y con experiencia acumulada durante sus 70 años de funcionamiento (1941-2011) y estaba domiciliado en la ciudad de Guayaquil. No solo producía investigaciones —muchas de ellas contenidas en la Revista Ecuatoriana de Higiene y Medicina Tropical— sino que también fabricaba vacuna como la triple DPT, la BCG, entre otras, y lo hacía respetando tanto controles nacionales como internacionales. En su momento el INH incluso estableció un programa de cooperación con el gobierno de Japón, nombrado en honor al doctor japonés Hideyo Noguchi, quien cooperó con la lucha contra la fiebre amarilla en Guayaquil como parte de un programa de la Fundación Rockefeller. Este programa permitió que algunos médicos del país se fuesen a Japón a desarrollar conocimiento en nuevas técnicas. El doctor Marco Lazo Salazar señaló hace poco en Expreso:

“Un departamento que tendría hoy una gran trascendencia por el coronavirus es el de VIROLOGÍA, que realizaba trabajos sobre arbovirus, virus rábico y la participación de los virus como agentes etiológicos en las diarreas infantiles, estudio del virus de la influenza, poliomielitis y otras enfermedades virales, hoy ni siquiera suena este departamento. También contaba el INH con laboratorios veterinarios, teniendo a su cargo el control de enfermedades de animales transmisibles al ser humano; hoy ni suena ni truena. La pregunta que nos hacemos es, ¿qué ha hecho este Gobierno para rehacer el control de registro sanitario, el departamento de virología y el sistema de investigación?”.

Históricamente, las epidemias han ingresado al país por el puerto y, Guayaquil, habiendo sido azotada por décadas por la fiebre amarilla se consideró en ese entonces como la sede natural para desarrollar investigaciones de campo acerca de enfermedades tropicales. Un año después de que el INH fuese reemplazado por dos instituciones nuevas —el Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (INSPI) y la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigencia Sanitaria (ARCSA) —el exministro de salud Francisco Andino fue entrevistado y comentó lo siguiente:

“Lo único que se ha determinado en este momento es la absoluta dependencia del servicio central del ministerio. ¿Por qué existe en la planta central 1.600 funcionarios que no hacen mayormente nada? Y, ¿por qué se bota a la gente que tiene experiencia?… Han hecho del INH un botín político”.

Se preguntan hoy los doctores si la única máquina para procesar pruebas de COVID-19 hubiese estado aquí en lugar de estar en Quito y si la decisión acerca de importar pruebas o más equipos para procesarlas se hubiese tomado con mayor anticipación.

Realmente lo ideal sería que hubiese mayor capacidad para procesar pruebas de COVID-19 a nivel nacional y eso quizás se hubiese logrado mejor a través de un sistema descentralizado y reteniendo al ente estatal que acumulaba la mayor experiencia y conocimiento en epidemias en el país.

El centralismo de la administración del sistema nacional de salud derivó en que se cometan grandes errores y actos de corrupción en las compras públicas. Esto es aplicable a las compras públicas en general, pero en esta crisis ha saltado a la vista particularmente la corrupción y el despilfarro en las compras públicas del sistema nacional de salud. Martín Pallares reportó aquí acerca de los respiradores mecánicos embodegados sin uso, cajas de alcohol antiséptico caducado, cantidades gigantes de jabón que, al parecer, nadie pensaba utilizar. Pallares agrega que el publicitado intento fallido de comprar mascarillas por $12 la unidad era tan solo una parte de un negociado que comprendía muchos otros productos también a precios muy por encima de aquel de mercado.

Pallares explica:

“El sistema de compras y contrataciones es manejado por el Ministerio de Salud y el IESS. Ahí, según personas que saben cómo funciona, existe un circuito de funcionarios que, en complicidad con proveedores que por lo general fueron antes funcionarios, cuyo mayor interés es crear artificialmente la necesidad de ciertos insumos y medicinas para comprarlos sin importar si realmente son necesarios o no. Eso explica por qué las bodegas de los hospitales públicos se llenan de productos que nunca se usan o cuya existencia simplemente se ignora por completo”.

¿Podría suceder esto en un sistema en que el servicio público de salud fuese descentralizado hacia los gobiernos locales? Sin duda. Pero el tamaño del botín se vería reducido significativamente. Aquellos sistemas locales de salud que controlen mejor la corrupción y despilfarro de los recursos serían capaces de prestar un mejor servicio a los ciudadanos a un costo inclusive menor. Aquellos que permitan que se den este tipo de abusos generarían resultados inferiores y los ciudadanos serían libres de escoger entre los distintos sistemas. Sería una forma de permitir que se de la competencia entre distintos sistemas, que los recursos sean vigilados más de cerca y que se reduzca la escala de la potencial corrupción y despilfarro.

Finalmente, una condición pre-existente que no es de menor importancia y que ha sido comentada poco es la escasez que los doctores tanto en hospitales públicos como privados resaltan: la de médicos especializados. Esto también tiene que ver con la mentalidad de mejoras vía centralización, pero que en la práctica derivó en todo lo contrario. La administración de Rafael Correa cuestionó la calidad de los posgrados de medicina que estaban ofreciendo las universidades y hospitales privados del país. Procedió entonces a eliminar los posgrados de especializaciones médicas en las instituciones privadas y centralizó estos en las instituciones públicas. En la ciudad de Guayaquil, los médicos jóvenes que he consultado me informan que esto resultó en que Guayaquil pasara años sin oferta de plazas para realizar posgrados de especialización médica.

Esta reducción a un mínimo de la oferta de programas de especialización médica que duró entre 2008 y 2015 derivó en que una generación de médicos jóvenes en el país se graduaron sin la oportunidad de especializarse en el país. Algunos, los de mayores recursos, emigraron a realizar su posgrado en otros países (EE.UU., España, Argentina, Chile, entre otros) y muchos de estos hoy están ayudando en la lucha contra el coronavirus en otros países. Muchos otros, los de menos recursos, se tuvieron que conformar desempeñándose como médicos generales en alguna dependencia del Ministerio de Salud o del IESS.

Ahora que enfrentamos la pandemia los doctores se quejan de que más que respiradores faltan médicos intensivistas, neumólogos, tecnólogos especializados en equipos de cuidados intensivos, y enfermeros especializados en la misma área. Pero los profesionales de medicina especializada es precisamente la oferta que se restringió durante siete años. Ese cuerpo de estudiantes o doctores especializados hubiese servido de mucho: una clínica privada en Guayaquil se vale de 13 estudiantes, muchos de tercer año de medicina intensiva, para atender a sus pacientes en la unidad de cuidados intensivos.

Después de la pandemia

Este artículo está enfocado en describir lo que me han contado médicos, enfermeros, y analistas de la situación que aflige a Guayaquil. Pero basta con considerar las situaciones similares de su ciudad para que se de cuenta que muchas de estas condiciones pre-existentes son compartidas por muchas ciudades alrededor del país.

Si algo debemos aprender de esta crisis es que el modelo centralista limita la capacidad de acción de las autoridades locales, quienes están más cerca de los hechos y contarían con la mayor cantidad de información y conocimiento acerca de cómo responder en sus respectivas ciudades. Además, politiza las agencias de investigación y regulación, que deberían regirse por criterios técnicos. Finalmente, limita artificialmente la oferta de médicos especializados, todo lo cual deriva en una respuesta lenta y torpe a una crisis como la del coronavirus.

Después de que pase todo esto los ciudadanos guayaquileños, que hasta ahora hemos sufrido el mayor impacto de la pandemia y que en no pocos momentos sentimos el abandono de las autoridades del gobierno nacional al cual le corresponden las competencias implicadas en esta emergencia, deberíamos insistir en la conveniencia de transitar hacia un modelo totalmente descentralizado.

Esta descentralización comprendería el traspaso de competencias, que incluyan los activos y pasivos, y la capacidad recaudadora para financiar dichos servicios. Esto incrementaría la responsabilidad y eficiencia de cada gobierno local. Es cierto que algunos gobiernos locales cometerán errores, pero las consecuencias serán asumidas solo por sus habitantes, quienes a su vez, siempre retendrán el derecho de migrar hacia otra jurisdicción que haya logrado mejores resultados.

Esto no solo sanaría problemas antiguos que profundizan innecesariamente el regionalismo, sino que también aliviaría la carga al gobierno central que continúa sumido en una crisis fiscal y administrativa.

* Gabriela Calderón es columnista de diario El Universo, editora de ElCato.org e investigadora del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global

Foto Expreso

26 Comments

  1. El Ministerio de Salud, en lugar de hacer una sola compra de millones de mascarillas, hace que Finanzas asigne presupuesto a cada una de las pequeñas direcciones distritales de salud llamadas Áreas de salud antes de Correa. Luego, cada dirección distrital tiene que seguir ridículo el proceso de compras públicas que tiene asfixiadas a todas las instituciones públicas del Ecuador, desde municipios hasta universidades

  2. El problema que estamos pasando en el país es penoso es culpa del gobierno al saber que tan grave es este virus llamado Covid-19 que debian, tomar las precauciones debidas para que no se origine un problema como el que estamos viviendo ya que en los países con mayor potencial se puede contagiar con el virus, peor aun se iba a poder contener en paises tercemundistas como el nuestro. La ciudadanía deberá tomar medidas de precaución y conciencia de la gravedad que esta pandemia esta atacando en nuestro país, son muchos los infectados al igual que los muertos al menos en la ciudad de Guayaquil esto deberá termine pronto y que se tomen mas inversión en el aspecto de la salud.

  3. Este modelo centralizado, aprobado por el correismo, para robar… es el que nos sigue perjudicando como país. Acordémonos que lo primero que centralizó, fueron los fondos públicos, en una cuenta única en donde el que manejaba era el ejecutivo y destinaba a propaganda, a colas y sánduches, a pagos de bandas mochas en las sabatinas y a obras faraónicas con sobreprecio. A este nunca le importó la destrucción que cometía con cada cosa que se metía la mano apoyado por su compinche Alvarado. Entonces desbastó universidades, post grados, investigación científica, fondos públicos, sistemas educativos, sistema de bachillerato técnico, izquieta Pérez y hospitales reconocidos, y cual era el resultado crear una fanesca con los sistemas de bachillerato unificado, elimino las escuelas de las comunidades, creo la Achai, y les enseño a cultivar rábanos. Y la pregunta es porque nosotros los ecuatorianos le permitimos el abuso, robo, cantos destemplados, manejos con corrupción, estadísticas inventadas, por las amenazas que pendían sobre nuestras cabezas. Realmente a este narco debería la justicia no solo darle 8 años sino 800 años para que no vuelva intentar asomar la nariz en un cargo público, y continuar investigando a los compinches que tuvo en los 10 años de virus correista, este que fue peor que el corona virus, le debemos tanto atraso con el país, tanto atraco que ahora no tenemos ni para comer, tanta droga en el territorio

  4. Lamentablemente Ecuador nunca tuvo un buen sistema de salud, como país esa fue nuestra primera falla, en segundo lugar el pedido de quedarnos en casa no sirvió por consiguiente miles de personas salieron a los parques pensando que eran vacaciones. El problema aquí es la falta de educación de este país.

  5. Lo que estamos pasando en estos momentos lamentablemente es culpa de los ciudadanos y del gobierno, a mi parecer el gobierno al saber de la enfermedad debio tomar las debidas medidas para que no se haga un problema como el que ahora estamos viviendo, ya que ni en paises que son potencias mundiales se pudo contener la enfermedad, peor aun se iba a poder contener en paises tercemundistas como el nuestro. La ciudadania por su parte tiene la culpa por no tomar conciencia de la gravedad del asunto, por eso es que estamos en una crisis que nos tardaremos en recuperar, son muchos los infectados al igual que los muertos al menos en la ciudad de Guayaquil, ojala que esto termine pronto y que se tomen mas inversion en el aspecto de la salud porque no es posible que haya escases de algunos productos necesarios en esta pandemia, y que la gente igual tome conciencia y nos podamos hacer mas cultos.

  6. Lamentablemente los guayaquileños se llevan la peor parte, quienes día a día deben luchar con esta pandemia, pero sobre todo han tenido que luchar con la mala administración de los recursos por parte de la alcalde, que no se han tomado esta situación con la mayor seriedad posible. Hoy en día no hay suficiente control sobre la circulación de las personas que a diario se siguen exponiendo al corona virus y los hospitales se encuentran totalmente saturados de contagiados y los doctores no tienen los medios suficientes para protegerse de esta enfermedad, ve una cantidad asombrosa de fallecidos por falta de atención medica.

  7. Todo esto ocurrió por la mala administración pública del país, el sistema de salud colapso y lo que está sucediendo en Guayaquil es realmente triste, ver a tantas personas sufrir porque medicina legal no puede levantar los cuerpos de manera rápida y efectiva y ¿por qué pasa esto? se debe a que el mismo sistema no cuenta con la seguridad y el abastecimiento para llegar pronto a realizar esta actividad, otra circunstancia es que no encuentran una cama para hospitalizara un familiar y que tenga los debidos cuidados que necesita, el mismo hecho de que pasen tantos días sin saber en dónde esta un familiar que ya falleció es algo muy grave y doloroso, no me quiero imaginar la pena que deben sentir.
    Sin duda alguna creo que la mayoría de países no estuvieron preparados para esta pandemia y en nuestro caso para poder llevarla de la mejor manera. Si se hubieran tomado otras medidas otra historia estaríamos contando, sin embargo como ciudadanos sí debemos ser conscientes de que esto no es normal y que debemos acatar las disposiciones del Gobierno para que podamos controlarla.

  8. Este modelo centralizado, aprobado por el correismo, para robar… es el que nos sigue perjudicando como país. Acordémonos que lo primero que centralizó, fueron los fondos públicos, en una cuenta única en donde el que manejaba era el ejecutivo y destinaba a propaganda, a colas y sánduches, a pagos de bandas mochas en las sabatinas y a obras faraónicas con sobreprecio. A este nunca le importó la destrucción que cometía con cada cosa que se metía la mano apoyado por su compinche Alvarado. Entonces desbastó universidades, post grados, investigación científica, fondos públicos, sistemas educativos, sistema de bachillerato técnico, izquieta Pérez y hospitales reconocidos, y cual era el resultado crear una fanesca con los sistemas de bachillerato unificado, elimino las escuelas de las comunidades, creo la Achai, y les enseño a cultivar rábanos. Y la pregunta es porque nosotros los ecuatorianos le permitimos el abuso, robo, cantos destemplados, manejos con corrupción, estadísticas inventadas, por las amenazas que pendían sobre nuestras cabezas. Realmente a este narco debería la justicia no solo darle 8 años sino 800 años para que no vuelva intentar asomar la nariz en un cargo público, y continuar investigando a los compinches que tuvo en los 10 años de virus correista, este que fue peor que el corona virus, le debemos tanto atraso con el país, tanto atraco que ahora no tenemos ni para comer, tanta droga en el territorio, y EL DESCALABRO DE LA SALUD Y LA EDUCACIÓN.

  9. En Ecuador existe la cultura de la pobreza, un aspecto de ello es la incapacidad de organización que en el caso de la administración pública es definitivamente es endémica. La desinstitucionalización que el gobierno de Correa se acentuó, permanecerá por muchos años, pues es el mejor ambiente donde mejor proliferan los corruptos. En este ambiente gubernamental, hay una nube de burócratas de que pasa de una institución a otra cuando cambian las autoridades. El resultado es que los corruptos de un bando dicen controlar la corrupción de los de otro bando.
    Gabriela Calderón es una persona muy inteligente que sabe escribir con claridad, por eso se distingue con excelencia entre los muchos comentaristas de pacotilla que ahora escriben en los diarios del país.

  10. ¡Qué ironías de la vida! El Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical fue creado por un eminente guayaquileño, el Dr. Izquieta Pérez y es otro guayaquileño, el Ph.D. Rafael Correa, el que lo extingue. Y es Guayaquil la ciudad que hoy más sufre el ataque del virus. Cuán grande hubiese sido el servicio que hoy estuviera prestando a los guayaquileños y a todo el país. Así mismo, el Ph.D., destruyó a la universidad ecuatoriana, cuando pudo simplemente aplicar la Ley de Educación Superior del 2000, adecuarla e implementar a ciertas universidades para que otorguen posgrados, para el avance de la ciencia, en lugar de desperdiciar millones en la construcción de «elefantes blancos» como la Yachay. ¡Y hay gente que todavía extraña a este irresponsable!

  11. Dolorosa pero real la vida que debemos llevar en este país empobrecido por tanto rufián y el daño cultural es inmenso nos han hecho individualistas y egoístas. Ojala el Señor mi Dios nos tenga misericordia y perdone tanta maldad y violencia.

  12. Absurdo total!!!!

    El sistema de salud del Ecuador siempre ha estado descentralizado. Y es un caos precisamente por eso. El Ministerio de Salud, en lugar de hacer una sola compra de millones de mascarillas, hace que Finanzas asigne presupuesto a cada una de las pequeñas direcciones distritales de salud (llamadas Áreas de salud antes de Correa). Luego, cada dirección distrital tiene que seguir ridículo el proceso de compras públicas (que tiene asfixiadas a todas las instituciones públicas del Ecuador, desde municipios hasta universidades), incluyendo tres proformas, certificación presupuestaria, etc. Es decir cientos de procesos burocráticos idénticos, puestos a la cola….

    Con razón que no hay insumos, equipos, medicamentos… Y ni hablar de la contratar de médicos, enfermeras, tecnólogos, etc. Cada pedacito de territorio pelea por las respectivas partidas presupuestarias. Todo eso toma AÑOSSSSS !!!!

    En ese marasmo burocrático se ahoga todo el país. No es cuestión de centralización vs descentralización. Es eficiencia y sentido común vs burocracia y desidia.

  13. Muy importante su articulo Gabriela, clarifica y expone mucho nuestra situación, nuestra pésima situación que responde a una sucia y repugnante clase política, política que adolece de ética y moral, que adolece del pensamiento único que es el de servir a su pueblo. Gracias por su aporte.

  14. Gabriela Calderón es sin duda una de las periodistas jóvenes de mejor calidad. Su artículo de hoy es un dechado de investigación analítica.

  15. Una denuncia dura y espeluznante de como la corrupción, la falta de organización y autoridad, ha hecho que el sector de la salud publica, se convierta en botín de gente miserable que trafica con lo más elemental del ser.. la vida humana. Y, no es que sea sólo Guayaquil la que sufre esta crisis, de alguna manera, se replican en otros sectores y otras provincias del país; atizados por ladrones de: cuello blanco, hampones de medio pelo, sindicalistas y comerciantes criminales, quienes desde tiempos inmemoriales, pasando por la década del saqueo sistemático de los robolucio[email protected] [email protected] en la construcción de centros de salud y hospitales -elefantes blancos- sin equipos e infraestructura total; pero eso sí, con sobreprecios y jugosas coimas, con lo que, convirtieron la salud del pueblo en una mina de plata y corrupción, que se mantiene hasta nuestros dias- Caso IESS, Paul Granda y otros hospitales.
    Si bien el cuadro descrito por una mujer valiente, nos provoca náuseas, no sólo debemos quedarnos en eso, en la noticia, el asombro y olvido; al contrario debe ser motivo suficiente para que la sociedad harta de estos males, exija sanción para los responsables de este desastre y designe a nivel estatal, nuevos cuadros de profesionales éticos para dirigir este sector estratégico; caso contrario -sino rectificamos- luego de la tragedia del coronavirus tan sólo quedarán ruinas y piedra sobre piedra. Saludos

  16. Excelente exposición de Gabriela! Siempre aportando con sus comentarios a la comunidad! Ojalá se hagan cambios después de todo lo que hemos sufrido, sobretodo en lo concierne a salud!

  17. La pandemia empezó el año 2006 con la llegada del correavirus y que duró 10 años, sin que hayamos detectado los sintomas, confundimos farsa, corrupción y despilfarro, con mente lúcida, manos limpias y corazones ardientes.

  18. Mientras tanto, continuando con la política de hacer lámpara, nos enteramos que han enviado a Galapagos, un equipo completo para pruebas PCR para identificar casos de infectados.
    Sin despreciar el derecho de Galapagos a tener la mejo atención posible, es mucho mas el derecho al resto de ecuatorianos a tener la misma atención.
    Cuantos casos podrá haber en Galapagos, los dedos de la mano sobran, pero en Guayaquil hay largas colas para conseguir la bendita prueba, y si se la hacen, los resultados aparecen después de muerto. Porque no, si alguien estornuda en las islas, lo dan por contagiado y lo aislan o lo curan, igual no están haciendo nada, ya que no hay turismo

  19. Cuando no la mano negra de RaTael Correa se siente en todo espacio, institución, etc que no funcione para lo que fue creado. El daño hecho por ese delincuente es INMENSO y su miserable vida no alcanzaría para pagar por ese daño.

  20. Nunca olvidemos, ante de todo se trata de un problema de Guayaquil y su mala gestión. Es también un problema de Ecuador, pero igual que en tiempos de la fiebre amarilla, la desigualdad, la falta de atención, la superstición y la religiosidad no han cambiado allá.

    • Es muy lamentable lo que esta pasando en el país y mucho más en la ciudad de Guayaquil, por el desconocimiento de la gravedad de la pandemia muchos lo tomaron gobernantes no lo tomaron con la seriedad del caso lo cual permitió que s propague con mayor fuerza que en las demás provincias. Es claramente que se salió de control pero lo que yo no logro comprendes es del porque se oculta la información real de los casos tanto de contagio como de las muertes que se han sufrido en la ciudad, ¿que intentan ocultar? ¿A quién quieren proteger? Estas son preguntas que creo yo muchos de los ciudadanos nos las hacemos.

      Muchas gracias

  21. Excelente artículo de Gabriela Calderón. Son muchos los beneficios de la descentralización. Necesitamos personas capaces de marcar el camino y tomar las decisiones correctas para implementar adecuadamente un sistema mucho más descentralizado, con los correspondientes deberes y derechos que eso implique.

  22. Excelente redacción, en este texto es importante destacar que ningún país estaba preparado y actualmente se encuentran sobre saturados hospitales y centros de defunción. En el habito económico la cantidad de recursos que surgen de sanciones para personas que salen en el toque de queda y un préstamo por parte del banco mundial de 20 millones para sobrellevar la crisis pero, lo importante ahora es el uso y el manejo que se le va a dar a ese dinero , los países prosperan cuando producen, cuando no lo hacen aumenta el desempleo, surge inflación en precios de los productos y disminución en la oferta y aumento en su demanda.

    Tenemos que mejorar el sistema para la detección de coronavirus ,así como las lineas de atención para caso de emergencia y de la misma manera seguir las precauciones correspondientes para así salvaguardar la vida de los médicos , hacer un aviso especial a la prensa para que publique y verifique los datos certeros de la defunción, así como el correcto manejo y recolección de cuerpos.

    Y así como tenemos que poner de parte para permanecer en nuestras casas y educarnos.
    para pronto poder retomar nuestras rutinas .

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