Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Viviendo en cuarentena con sus agresores

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La situación de cuarentena que estamos viviendo todos, también ha puesto de manifiesto otros dramas que no dejan de ser menos preocupantes y que como sociedad debemos seguir atendiendo: tal es el caso de las agresiones contra las mujeres y la violencia intrafamiliar que, como ya es conocido, es un fenómeno que mundialmente mata a más mujeres que el mismo cáncer, y que el Ecuador destaca por sus altas cifras y pocas medidas de mitigación.

Si bien la emergencia por el COVID 19 ha obligado a permanecer en casa, esta medida, para aquellos que se sobreviven dentro de círculos de violencia, (mujeres, niños y niñas) puede significar tranquilamente la muerte. Si en circunstancias normales asistir a mujeres que sufren de violencia es tan complejo -como primera medida se procede a separar al agresor de su lugar de convivencia con sus víctimas- podemos imaginar la dimensión de la peligrosidad, cuando encerramos a sus agresores con ellas, justamente en el espacio donde es el sitio natural de sus ataques. Por lo tanto, este riesgo es mayor si pensamos en las circunstancias de emergencia sanitaria porque no se cuenta con refugios y servicios formales de auxilio para las víctimas y, peor aún, los pocos que hay están cerrados como consecuencia de la pandemia.

Ecuador tiene un récord vergonzoso respecto de los índices de incesto por violación. Si pensamos en este tiempo de pandemia en las mujeres niñas y niños que se encuentran encerrados con sus abusadores -esposo, padrastro, hermanos y otros familiares- cuando esto pase seguramente las cifras sobre embarazos de niñas podrían aumentar. Al igual que el número de niñas que luego morirán al parir.

Pero la pregunta que nos deberíamos hacer respecto a esta realidad funesta es: ¿por qué sucede esto? ¿No deberían, los planes de mitigación de riesgo nacional, tomar en consideración la violencia contra la mujer como lo que es: un fenómeno que está en avance y las cifras nos demuestran que sigue creciendo sin parar? Pues la realidad es que este fenómeno está suficientemente invisibilizado, a tal punto que cuando surgen situaciones de emergencia nacional, ni siquiera es considerado como situación a la que hay que responder con un sistema público de protección y, por lo tanto, no es tomado con la seriedad que debería ser enfrentado. Consecuentemente, sigue estando en el último puesto de la fila de espera de políticas públicas.

En este contexto difícil para las mujeres que viven en situación de violencia, algunas acciones e iniciativas desde sociedad civil se han activado y han logrado transparentar en algo la situación y demandar al Estado protección para las víctimas. Por ejemplo, hoy sabemos que en lo que va de la cuarentena, según el Comité Emergente de Vigilancia de los Derechos de las Mujeres, se han receptado alrededor de siete mil llamadas de auxilio por violencia al 911, lo que refleja lo terrible de esta realidad.

Ante esto, se está demandando al Estado que se tomen medidas como la creación de una línea telefónica única que recepte este tipo de denuncias, a cargo de gente especializada en este tema, así como también se pide que se establezcan refugios y casas de acogida para quienes están encerradas con sus agresores, de manera que puedan pasar la cuarentena a salvo.

Para mitigar este fenómeno, tanto el Estado como la sociedad tenemos un rol que cumplir. Por parte del Estado, generar políticas con enfoque de erradicación de toda forma de violencia contra la mujer y la familia, y entender que también es un tema de salud pública. Como sociedad, dejar de pensar que los temas de violencia familiar son privados y deben resolverse entre cuatro paredes porque este fenómeno afecta a la familia y, consecuentemente, a la sociedad entera. Por lo tanto, nos corresponde empezar a ver al problema de forma distinta y unirnos para demandar cambios estructurales al respecto porque, al fin y al cabo, en términos de violencia contra la mujer, parafraseando a Simone de Beauvoir: “Lo privado es político”.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

13 Comments

  1. El confinamiento, que hemos vivido a raíz de la pandemia que afectado a Quito, se han escuchado casos a través de medios digitales y por la televisión que varios grupos familiares que han sido victimas de agresión, este efecto a mi juicio se da por la falta de comunicación, apoyo, conocimiento y educación. Este es un trabajo que viene de mucho tiempo atrás, que hay que cambiarlo, empezando desde la educación en nuestros hogares y ejemplo palpable de buen comportamiento con los demás.

  2. Yo soy mujer y de verdad no entiendo cómo una mujer esté obligada a vivir con su agresor. Me parece que es una mirada muy paternalista a un hecho individual que uno tiene la total voluntad de aceptar o no. Sé que muchas personas no estarán de acuerdo y pensarán que es una mirada indolente, pero no se nos puede decir a las mujeres que por un lado somos capaces de cualquier cosa que nos propongamos «tanto personal como individual» y por otro creernos tan débiles de carácter, tan faltas de discernimiento, tan carentes de criterio que no podamos tomar una decisión básica en la vida, que es dejar una relación inconveniente como que fuera simplemente imposible y decirnos que estamos condenadas a ello: entonces las mujeres podemos o no podemos con los retos que tenemos? Me parece un doble discurso del «empoderamiento de la mujer»
    No es el mismo caso con los niños, que por su dependencia real e inmadurez, no tienen escapatoria, los niños abusados por sus padres biológicos o sus padrastros, sean estos hombres o mujeres. Por último, la violencia es un tema de educación no de género.

  3. En relación a la publicación, estoy totalmente de acuerdo es una tema que a mi parecer el estado debe ser prioritario, ya que muchas mujeres sufren de violencia familiar; es inimaginable la situación tan vulnerable que ellas deben estar pasando; y que el estado debería hacer mayor hincapié ante esta situación que esta ahí presente; lamentablemente el indice es femicidio es demasiado alto; una boleta de auxilio muchas veces no se sirve de mucho, se debe educar desde el hogar y las escuelas, profesores juegan un papel muy importante en que al futuro disminuya esta violencia hacia las mujeres y en general a todo ser vivo, que tenemos los mismo derechos tanto hombres como mujeres, y esto si bien es cierto no sea un tema que este en los medios en este momento nos afecta como sociedad, no hacernos de que no pasa nada, sino sucede en nuestros hogares, estar al pendiente de nuestros vecinos y ser solidarios con las personas que nos rodean, también es una manera de cumplir el rol correcto no solo de expectador, más bien ser un apoyo para aquella persona que esta sufriendo esta violencia.

  4. Pensamos que la casa y el hogar son nuestro lugar perfecto para resguardarnos de los peligros, pero en esta situación es donde más riesgos pueden correr las mujeres, niños y niñas además de cualquier persona vulnerable como ancianos o enfermos.
    Deberíamos cuestionar todo el sistema, seguimos matando a más personas con las políticas actuales, con los gobernantes actuales, con las decisiones actuales. No hemos mejorado en nada des pues de tantos años de sufrimiento sigue habiendo niños en las calles pidiendo dinero y trabajando en lugar de estudiar, gente analfabeta siendo explotada, violaciones y abusos sexuales, físicos y mentales.
    Pensar en todos estos temas a veces nos hace sentir impotentes y yo me imagino como podríamos hacer para lograr un cambio real, para tomar medidas mas estrictas, tal vez, Singapur es el mejor ejemplo que viene a mi mente, castigar la desobediencia con la muerte. No solo la corrupción sino la violencia, el abuso, y muchas otras cosas que acaban con la vida de miles de mujeres, niños, niñas y adolescentes.
    Dejemos de ser espectadores y seamos actores, aquellos que marquen el cambio y mejoren la calidad de vida de nosotros, nuestras familias, amigos, vecinos, del mundo en general. Denuncien el maltrato, denuncien el acoso, denuncien los abusos y violencia no solo que vivan ustedes, también la que observan y les cuentan, porque así es como se puede pedir, exigir, y vivir la justicia.

    REACCIONA, DESPIERTA, VIVE, GRITA, HAZ SEÑAS, MUÉVETE Y HAZ DEL MUNDO UN LUGAR MEJOR.

  5. La situación por la que el País está atravesando nos deja aún más al descubierto todos los sistemas fallidos en los cuales nos encontramos, salud, educación, lo social, económico, realmente el estar en cuarentena nos pone en riesgos a veces mucho mayores al COVID-19, es realmente esta situación la que pone al descubierto todas las falencias que tiene el Estado al no mejorar, realizar, planificar de forma eficiente medidas que nos lleven a proteger a estos grupos, la violencia familiar, el abuso sexual en menores y sociedad, se ve a flor de piel y que tenemos leyes en las cuales los agresores salen sin mayor afectación. La cuarentena nos deja a tomar medidas y resoluciones claras, concretas para todos los ámbitos y este en especial el de un apoyo más evidente y serio al tema, que no solo sean palabras momentáneas que se conviertan en actos para toda la sociedad Ecuatoriana.

  6. Esta situación afecta tanto a hombres como a mujeres o niños o niñas, hay que reconocer que no se puede olvidar que en el país existe una gran poblacion que sufre de violencia intrafamiliar y que con esta situación que se vive hoy día muchas personas se deben ser atadas de manos al tener que vivir con su agresos pese a los esfuerzos que realiza el gobierno por mitigar estos actos. Otro de los factores preocupantes en momentos como la crisis actual, en el que se ha decretado una cuarentena para superar la epidemia, es que las mujeres tienen mayor riesgo de sufrir violencia de género y doméstica. Las activistas consideran que el protagonismo de las mujeres para hacerles frente ha sido sistemáticamente ignorado. Un elemento común a ambos brotes es no sólo la cuestión de género, sino también la de clase. En respuesta a este artículo que hace una clara mención a la violencia de género que no tiene un lugar donde sentir la tranquilidad o seguridad que todas las personas deberiamos tener en nuestras vidas cotidianas.

  7. Resulta interesante este artículo, pues nos esclarece más al fondo un tema que se ha ido dando en el Ecuador. A pesar de la pandemia que se está propagando debemos tomar en cuenta a muchas mujeres, niños, niñas o incluso en ciertos casos hombre que sufren de violencia, es así que ahora mismo el cofinamiento sería uno de los peores momentos que puedan estar atravesando. Este problema se ve ahora mas agravado en base a las medidas que se han implantado en el país por la emergencia sanitaria, pues este círculo de convivencia trae consigo más afectaciones y problemas tanto para el agresos como el agredido, pues su situación que debe estar atravesando debe ser un calvario. Otro enfoque que se puede tomar es que el gobierno a pesar de las medidas mitigadoras que ha tomado no ha logrado disminuir la violencia y muertes de géneres, en mi opinión debería existir más control y prevención ante estas situaciones, pues el Ecuador es uno de los países con la tasa de femicidio más elevada de sudámerica, así como de embarazos en menos de edad y su misma muerte en el parto. Se debería poner en mi opinión más control frente a estas situaciones que se suscitan a diario y que muchos prefieren ver a otro lado y no aplicar las leyes y sanciones correspondientes.

  8. Lo que esta pasando en este momento es muy duro y mas si las personas deben vivir con un agresor, este es un problema que ya existía desde hace mucho tiempo pero, la autoridades no han tomado acciones para que esto pueda bajar y con el tiempo se pueda acabar la violencia en el hogar y el femicidio.

    Existen varias familias en el Ecuador en la que existe un agresor, y lo que están viviendo ahora es un verdadero infierno ya que el hecho de estar encerrado causa, muchos problemas psicológicos hacia la persona y mas cuando ya vienen arrastrando estrés, cansancio etc, entonces el agresor busca desquitar su ira sin importarle el dolor que causa a su familia, por ello para evitar tanto femicidio y violencia el gobierno si debería habilitar casas donde puedan resguardarse todas estas personas y puedan pasar una cuarentena con menos dolor y violencia.

  9. Bueno en mi forma de pensar, las personas alrededor del mundo tienen que permanecer en cuarentena en sus casas para combatir el brote de coronavirus. Sin embargo, para muchas personas su propio hogar no es un lugar seguro ya que las autoridades sanitarias han optado porque el aislamiento es el método más eficaz para reducir el número de contagios de covid-19, Sin embargo, este aislamiento también está dejando en evidencia otra realidad y es que la de las mujeres que sufren violencia de género y durante estos días tienen que estar encerradas con su agresor y no tener un ambiente tranquilo para ellas o sus hijos lo cual las mujeres alertan en un informe de que en este contexto de emergencia «aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente violencia doméstica, debido al aumento de las tensiones en el hogar y puede también aumentar la violencia intrafamiliar debido a la situación que estamos viviendo día a día .

  10. El tema es complejo y explicaré algunas situaciones que es bueno observar, el primero es el caso de violaciones de padrastros, tío o cualquier otro familiar a niños, el riesgo es menos alto, ya que la presencia de la madre o padre mitiga, teniendo en cuenta que muchas violaciones suceden sin que los padres lo sepan, ya que el abusador lo que hace es violar al niño sin que lo sepa sus progenitores y amedrenta al niño para que no hable. (a). Segundo, hay que observar los desencadenantes del maltrato a la mujer, muchos casos de los maltratos suceden cuando el hombre está ebrio y a eso se suma el celo enfermizo de que la mujer lo engaña, estos factores disminuyen al estar todo el tiempo con su cónyuge y sin estar con alcohol y como tercer punto no estoy diciendo que no haya maltrato o violaciones, sino que estos han de estar muy por debajo, teniendo en cuenta los factores antes indicado y claro también es bueno aclarar que para reducir la violencia falta muchísimo por trabajar en el área afectiva hablando psicológicamente del agresor, que por ahora no pretendo abordarlo. en el post se habla de » demandar cambios estructurales» sería bueno indicar cuáles son esos cambios estructurales y ver si han funcionado esos cambios estructurales en otros países.

  11. Pienso que las leyes deben de ser más funcionales,.còmo es posible que todo lo que sabe a ciencia cierta todo el ecuador o que sospecha que está pasando quede en un circo para el pueblo;Recuperen lo robado, expriman el forúnculo hasta que deje de salir pus y solo salga agua-sangre.Un director del IESS y su hombre de confianza ,descubiertos en el delito…DELITO.y el Sr Presidente no le acepta la renuncia.Que estamos viendo? Que compromisos hay? cuando se comprueba irregularidades en el CNE y siguen tan campantes.Mi papá me decía cuando yo era un niño,el hombre de bién no debe no debe esperar premios por hacer lo que debe; más bien,debe recibir un castigo por hacer lo que no debe.

  12. Lo lamentable es que las entidades encargadas solo estan para figuretear cuando ya ha sucedido la desgracia. Ademas no hay un plan preventivo que tendria que trabajarse en los barrios. Verdaderos proceso de crecimiento personal y no solo talleres en lo que predomina tomarse la foto para sus informes

    • Cuando reporte un caso de violencia intrafamiliar al 911, vino la policía, se acercó y en la casa del suceso, las señoritas hijas del agresor le manifestaron a la policía que «no pasaba nada y debe ser en otro lugar». Poco después alguno de los policías contó al agresor quien fue el que llamó al 911. Me gane tremenda bronca con el tipo, pero al menos ha disminuido sus agresiones. Se debe abordar este tema mediante una verdadera política pública.

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