Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Coronavirus en Guayaquil: primeras lecciones

en Conexiones4P/Elenfoque/Info por

El coronavirus es un peligro que está lejos, muy lejos de ser superado. Sin embargo, ya es hora de ir sacando las primeras lecciones para esa ciudad y todo el país. Y qué mejor que sean cinco guayaquileños los que lo hagan. Guayaquil, como se sabe, es la ciudad más afectada y la que aún requiere las mayores muestras de solidaridad del país.

Ricardo Cañizares
Epidemiólogo, salubrista y profesor universitario

Tener un comando unificado y una sola estrategia
  1. Se debe tener un sistema de salud descentralizado: una epidemia solo puede ser respondida desde un sistema de salud fuerte y el de Guayaquil no estaba bien preparado. El sistema de vigilancia epidemiológica y el sistema de seguimiento de infecciones, que tienen que ver con la el sistema de salud preventiva, estaban muy mal, al igual que el sistema hospitalario. Esto hay que remediar descentralizando la administración de salud. Se debe fortalecer las capacidades locales, cantonales y parroquiales. Es la única forma de ser eficientes en la investigación epidemiológica, porque un centro de salud cantonal siempre va a conocer mejor a la población local que es a la que hay que atender. En los próximos rebrotes, que habrá, hay que fortalecer la respuesta local medinate los consejos cantonales. La respuesta del Estado centralizado es muy lenta y eso no puede volver a pasar. Se demoraron mucho en tomar decisiones en Quito y el virus es muy agresivo.
  2. Redistribuir la riqueza con un mejor sistema de salud: si la gente no tiene trabajo y sufre de mucha pobreza, lo mejor es darle un buen sistema de salud que no dependa de los niveles centrales. La inversión en salud, enfocándose en los sectores más vulnerables, es una de las forma más eficientes y justas de redistribuir la riqueza.
  3. Fortalecer el control epidemiológico: debe haber una política de Estado para aumentar la capacidad de detección y de contención temprana de las epidemias en la comunidad. Esto significa tener herramientas que permitan, como se hizo en Corea del Sur, hacer un seguimiento detallado de todos los infectados para poder romper las cadenas de contagio. Tiene que montarse un sistema de salud ya sea con mecanismos tecnológicos o tradicionales que permitan ubicar a los contagiados para que no se siga transmitiendo el virus. El sistema de vigilancia permitirá detectar los casos y evitar así que los infectados se agraven y necesiten ir al hospital. La epidemia tiene que se contenida en la comunidad para que los hospitales sólo sean necesarios en casos de extrema urgencia.
  4. Hay que tener un mando unificado y técnico: el caso de Guayaquil nos ha dejando en claro que es necesario que exista un solo mando para que no se repita que cada organismo haga las cosas por su lado. Una epidemia es una guerra y debe haber un mando único. Pero ese mando debe ser técnico para que establezca una sola estrategia y saber cómo llevarla a cabo y con quién. El liderazgo técnico implica que se entregue a la sociedad toda la información del caso porque, de lo contrario, la sociedad no siente que está siendo defendida por sus autoridades. El comando unificado deberá tener siempre una estrategia enfocada en mejorar el control epidemiológico para que de esa forma acudir al hospital no sea necesario. Hubo muchos días en que no se hizo una labor técnica: en febrero ya hubo una advertencia de la OMS. Ahí debía definirse la estrategia y fortalecer capacidades, pero eso no se hizo. El tiempo que se perdió en Guayaquil hay que ganarlo para Portoviejo, Manta, Santa Elena, la Amazonía y otros lugares, no sólo preparando a los hospitales sino sobre todo buscando las cadenas de transmisión del virus en la comunidad.

…. .. . . . . . .  . . . . . . . . . . . . .  . . .

María Gloria Alarcón,
Empresaria y miembro del Comité Especial de Emergencia de Guayaquil

No volver a desconocer las advertencias
  1. Hay que tener una sociedad más disciplinada: la primera lección es la disciplina y eso es para la sociedad y los funcionarios. A pesar de todas las advertencias, pensábamos ser inmunes y no tomamos en serio la amenaza. Eso hizo que la tasa de contagios haya sido terriblemente alta. Lo que pasó aquí, hasta hace dos semanas, fue casi apocalíptico y todo guayaquileño perdió a alguien cercano. Es evidente que las sociedades más disciplinadas han sido las más exitosas, sin necesidad de autoritarismos, como Alemania que ha hecho bien las cosas dentro de los marcos democráticos. Aquí se ordenaron medidas de distanciamiento social que están entre las más duras del mundo pero la sociedad no supo entender la necesidad de cumplirlas. Ahora sabemos que en el futuro no hay cómo desconocer las advertencias y que no podemos ser tan individualistas.
  2. Se debe confiar más en las autoridades: se ha puesto en evidencia que, en general, los ecuatorianos no confiamos ni tenemos respeto en las autoridades. La gente no tomó en serio a las autoridades, no solo en Guayaquil sino en el país entero.
  3. Seguir las advertencias de los organismos internacionales especializados: cuando esto comenzó, en febrero, la Organización Mundial de la Salud hizo una advertencia a todos los países y acá no nos preparamos para lo que iba a llegar. Era imposible estar completamente preparado para algo de esta magnitud pero sí tuvimos la oportunidad de estar más listos. Así como la sociedad no tomó en serio las órdenes, las autoridades tampoco hicieron lo que los la OMS recomendó.
  4. Hay que tener ahorros para las emergencias: como toda familia, los gobiernos nacionales o locales tienen que tener fondos para las emergencias. Ya lo vimos en Manabí: no había un real para reconstruir la provincia luego del terremoto y cuando se recolectó se lo robaron. Ya sabemos que eso no puede volver a ocurrir.
  5. La sociedad civil es dinámica y eficiente: lo que ocurrió en Manabí y lo que ha pasado en Guayaquil nos ha enseñado que la sociedad civil es siempre la que más se moviliza y mejor hace las cosas. Cuando hubo el terremoto, la sociedad civil se movilizó de una forma impresionante y ahora ha ocurrido lo mismo. Guayaquil siempre ha tenido que movilizar a su sociedad civil para este tipo de cosas y le ha ido muy bien. Es cierto que hay que trabajar con las autoridades del gobierno pero es la gente la que ha logrado donaciones significativas en dinero, ataúdes, respiradores y comida, entre tantas otras cosas.
    Esto viene de la historia: el primer hospital público se hizo en esta ciudad en los años 70 del siglo pasado, cuando en Quito había desde la época de la colonia. Por eso aquí la Junta de Beneficencia se ha encargado, desde hace mucho tiempo, de la salud de la ciudad. Ahora, las acciones más importantes son de empresarios, la academia y la sociedad en general. Por eso, la lección es que los gobiernos nunca deben obstaculizar la iniciativa de la sociedad civil organizada porque, en coordinación con ella, puede conseguir los mejores resultados.

…. .. . . . . . .  . . . . . . . . . . . . .  . . .

 

Iván Xavier Baquerizo,
Empresario constructor, miembro de la Junta de Beneficencia

No volver a hablar peyorativamente de esos fonditos
  1. Hay que tener ahorros para emergencias: esta tragedia nos ha enseñado que los Estados son como las familias: debe tener algún tipo de ahorros para las emergencias que, aunque no se quiera, siempre se producen.  Si se vive al límite, sin ningún ahorro, sin seguro de salud, las tarjetas de crédito al tope, ni el dueño de la tienda te fía, entonces llega la emergencia y estás muy mal parado. La lección es que no se puede ser tan irresponsable de administrar un país sin un fondo previsional. Se ve con envidia a países que no deberían ser tan distintos al nuestro como Perú y Colombia. Ni se diga Chile. Cuando no hay esos ahorros, se recurre a sacar el dinero a los que precisamente están afectados por la fatalidad. Es como sacar sangre al anémico. Esto ojalá nos haya enseñado que no se puede hablar peyorativamente de esos fonditos ni aplaudir a quienes decían que es tonto no invertir los ahorros en obras. Esto ha sido muy irresponsable. Ya nos pasó en el terremoto del 2016 y nos volverá a pasar si no se aprende la lección.
  2. Cambiar legislación laboral: esta tragedia nos deja en evidencia de que el modelo económico que rige en el país no sirve y la lección es que hay que cambiarlo. Hay que liberar la economía e implosionar la rigidez regulatoria, sobre todo la que tiene que ver con lo laboral. El 70% de la Población Económica Activa, PEA, del Ecuador es desempleada y hay que pensar en que no hay reactivación posible si no se estimula la contratación laboral para esos sectores. La actual rigidez laboral cierra las puertas a esa gente.  El gobierno está planteando una liberalización laboral por dos años pero debería ser para siempre.
  3. Se debe liberalizar la economía: hay que tener una economía más dinámica para recuperarse de una crisis así y, por eso, se deben eliminar impuestos que impiden que lleguen capitales de fuera como el impuesto a la salida de divisas, ISD. Es mejor aumentar dos puntos al IVA (que no afecta la canasta básica) que equivale a todo el ISD que ahuyenta las inversiones de fuera. Hay que eliminar el subsidio a los combustibles que solo benefician a los ricos y mantener el subsidio solo para el transporte público que es el que usan los pobres. En definitiva, eliminación de subsidios perversos y simplificación tributaria para crear un entorno más positivo para salir de esta u otra crisis futura.
  4. Descentralizar la gestión pública: la administración pública, y eso se nota sobre todo en el tema de salud pública, no puede seguir siendo tan centralizada porque es terriblemente ineficiente. Cuando existe una capacidad local o cantonal para actuar en emergencias como éstas, el único que se beneficia es el ciudadano puesto que todo es más rápido y eficiente. La reacción de la gente en Guayaquil por la noticia del hospital militar de emergencia en Quito lo demuestra: si viviéramos en un régimen descentralizado no se hubieran exacerbados los sentimientos regionalistas. Al haber una sola caja para todo el país, los de una región siempre van a protestar si ven que le dan algo a los de la otra región. La Constitución de Montecristi estableció un sistema de gobierno concentrador y centralistas y eso debe cambiar.

…. .. . . . . . .  . . . . . . . . . . . . .  . . .

 

Willington Paredes
Historiador guayaquileño

La cultura del no acatamiento tiene que ser modificada
  1. Aprender de esta experiencia: de aquí para adelante es necesario que el aparato educativo, el sistema de salud, la actitud de los políticos y la situación de la cultura aprendan que esta situación puede volverse a presentar o ser periódica. Ya se enfrentó el problema del dengue y de otras enfermedades y la población todavía no aprende.
  2. Asumir esto como un proceso no solo epidemiológico sino emimentemente social: esto ha conmovido la cultura porque la cultura del guayaquileño -tierra de comercio y de lo que suelo llamar un liberalismo espontáneo- ha determinado esta especie de resistencia, de desobediencia civil al Estado. Pero esa resistencia lo ha llevado a no percatarse de que una cosa es la libertad y otra cosa es la amenaza de la salud que puede sufrir la población.
  3. Ir a una autonomía en el marco de la unidad nacional: el guayaquileno no identifica el Estado como la estructura político jurídico organizada de la sociedad. Guayaquil ve al Estado como un aparato burocrático de Quito que no le satisface y que tiene que mantener. Por eso el guayaquileño hace más caso al municipio que al Estado. El problema no es descentralizar: es la autonomía  sin desvincularse del Estado.
    Fíjate que el Estado ordenó la cuarentena pero aquí la reacción fue: a mí no me va a ordenar ni controlar nadie. El Estado utilizó la coerción, no la persuasión: no explicó a la sociedad por qué era necesaria la cuarentena. Salió la disposición de arriba hacia abajo y la gente la vio como autoritaria: el Estado que a mi como guayaquileno no me atiende, ¿por qué me va a obligar a recluirme? En la cultura guayaquileña, en el reconocimiento de la sociedad frente al Estado, el Estado ha estado ausente. En Guayaquiel el Estado construyó un hospital público recién en 1970.
  4. Una cultura mercantil muy particular: Guayaquil es una sociedad mercantil capitalista estructurada sobre tres ejes. Uno: el comercio transnacional, el comercio nacional y el contrabando. Es decir, las formas lícitas e ilícitas con las cuales se puede ejercer el comercio. Dos: un dinamismo mercantil en donde se articula la economía formal, informal y transnacional. El informal es un impulsador, un vendedor de productos de las transnacionales y del comercio nacional. Tres: el enjambre de vendedores ambulantes que forman la extensa red de la subocupación de la economía informal urbana que es en la ciudad  entre el 40% y el 50% de la población. Hombres y mujeres articulados a la supervivencia socioecnómica del día a día. En esos tres segmentos de la actividad mercantil se articula una cultura muy particular donde se hace tabla rasa de algunas de las formas institucionales y de los sistemas de control.
  5. La cultura del no acatamiento tiene que ser modificada: la sociedad guayaquileña tiene que dar lugar a una nueva cristalización de formas de autocontrol donde esté presente la salud. Aquí está la supervivencia del estómago, pero nunca ha estado la supervivencia de la salud. Aquí te venden gelatina destapada, el ceviche en balde, el pastelero trabaja sin guantes… Hay cantidad de negocios en los cuales la higiene personal del vendedor y la higiene del consumidor juega un papel bastante secundario. Y todavía se resisten. Recuerdo cómo Febres Cordero obligó, a punta de amenaza con cinco tractores, a que el mercado de Caraguay sea ocupado por los formales. Igual ha pasado con cantidad de otros mercados. Esta cultura de la dispersión, de la no disciplina, del no acatamiento tiene que ser modificada.
  6. En Guayaquil no hay cultura de la prevención: el conjunto de la sociedad guayaquileña, en todos los estratos sociales, no está preparada para situaciones de supervivencia en situaciones excepcionales de peligro. Un ejemplo: el caso cero, la señora que llegó contagiada, tuvo distintos lugares de contagio. Uno, España. Dos el Aeropuerto de Barajas. Tres, el avión. Cuatro, el terminal aéreo de Guayaquil. La señora llegó y le hicieron un festeje al cual fueron amigos y parentela cercana y lejana. Se fue a un balnerairo, otro festeje. Luego fue a Durán, otro festeje. Luego fue a Babahoyo. En ningún momento funcionó la cultura de la prevención.

…. .. . . . . . .  . . . . . . . . . . . . .  . . .

Joaquín Hernández
Rector de la Universidad Espíritu Santo de Guayaquil

La ciudadanía ya no puede ser un testigo mudo
  1. Se redescubre la solidaridad: esta lección está relacionada con el carácter de Guayaquil y toda su historia. Pasados los primeros días de angustia, de sorpresa, de inseguridad, la gente ha empezado a ser solidaria. Ha empezado a preocuparse unos de otros y se ha dado cuenta de que el aislamiento en que vivía no tiene sentido. Dentro de la población se está sintiendo y valorando todo lo que esto ha sido y que antes no se percibía por la rutina y el trabajo.

2: Tener mente constructiva. Criticar por criticar y la queja -que son deportes favoritos nuestros- han sido puestos en duda. La gente se empieza a dar cuenta de que este es un momento de consenso. Esta crisis nos ha puesto ante la pregunta de cómo ayudo. Si no se llega a esos consensos, los politiqueros y moralistas demagogos se van a aprovechar para cosechar aplausos de incautos y lo que harán es destruir lo poco que queda.

  1. Por imposición o por ley no se arregla nada: la gente, por egoísmo, en principio se refugió en sí misma, se aisló y no apoyó a los demás ni rompió el código anterior que es conseguir las cosas por imposición. O por ley. O, de lo contrario, oponerse. Eso nos da una lección de que así no se arregla nada. Por ese camino, ante una crisis como la sanitaria y la económica que tenemos, se van a echar a pique las pocas instituciones o empresas que están sirviendo. Esa lección ojalá se meta en el corazón de todos y entiendan que esto es un problema de todos y no de imponer a los demás lo que yo creo y considero. Estoy pensando en muchos problemas culturales y en políticos que están aprovechando estas circunstancias para tratar de ganar votos. La lección que debemos sacar es que eso no funciona y que lo que tenemos es que oírnos y entendernos.
  2. Impulsar un desarrollo para toda la gente en Guayaquil: no podemos pensar que la forma de vida es barrios aislados que tienen un buen nivel de vida (ni siquiera esto ha protegido del Covid) y barrios de gente muy humilde que vive con la penalidad y que probablemente por eso sale a las calles porque es su única forma de vida. Creo que tenemos que tener una mirada social. Hay que considerar que esas pobres personas no solo ponen en riesgo su vida e incluso la pierdan, sino todos porque en la medida que la epidemia siga no habrá trabajo, no nos podemos movilizar: perdemos todos. Hemos sido huérfanos de esa visión de conjunto, de sociedad.
  3. No seguir con un sistema de salud como el actual: muy amargamente hemos aprendido esta lección. Las personas han dado carta blanca a gobiernos que se han permitido destruir la salud. Ahora los ciudadanos tienen que ser exigentes con aquellas personas por las cuales van a votar. Preguntarles qué van hacer, cómo vamos a sobrevivir otra epidemia como esta. La ciudadanía no puede ser un testigo mudo de lo que sucede. Al escoger, al embriagarse, al marearse es responsable de lo que está sucediendo.
  4. Esto tiene que cambiar la política: pero la política no va a cambiar si los ciudadanos siguen siendo lo que son. Los ciudadanos tienen que entender su rol. Que las cosas se hacen por ellos y a través de ellos. Todo este desfalco, todo este destrozo de la salud que ha habido en los últimos diez años ha sido por un gobierno elegido por la ciudadanía. Y la ciudadanía se mantuvo al margen como si no fuera con ella.
  5. Un sistema de vida más austera: este tema empieza y habrá que profundizarlo. Todos tenemos que entender que después de esta pandemia y con la crisis económica que tenemos, nuestros modos de vida tienen que ser austeros. Tiene que regirse por una vida más simple, no llena de tanto gasto y tanta recurrencia a boatos.

Foto: El Universo

23 Comments

  1. En esta pandemia nos ha dado un duro golpe tanto económico como en la salud ya que debemos tener en cuenta que nuestra sociedad no acato las normas establecidas para evitar el número elevado de contagiados ya que esto si se hubiera catado no habría tantos contagiados como también fallecidos a nivel nacional, otro punto es en el área de salud ya que no se tiene los recursos y materiales suficientes para poder controlar de la mejor manera este virus.

  2. Debito a la pandemia Guayaquil una de las ciudades mas afectadas, pasan un momento muy crítico, esta ciudad portuaria acumula más casos letales que los reportados, cuerpos botados en las calles, no retiran a los muertos de las casas, los dejan en las veredas, caen frente a hospitales, nadie los quiere ir a recoger», se quejó la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri. Las historias son estremecedoras. Familias que se quedan con los féretros a la espera de que sean retirados o que rodean al difunto apenas envuelto en una manta mientras cuentan las horas para que alguien lo retire del suelo, esta es la realidad que atraviesa, gran cantidad de familias con dolor por el fallecimiento de sus seres queridos.

  3. Cuando empezo la pandamia el Ecuador no estaba preparado para una situación de este tipo ya que no tomo las debidas precauciones a tiempo y a eso se sumo la irresponsabilidad de la gente que no acataba las medidas de seguridad por lo que los hospitales en la ciudad de Guayaquil se comenzaron de desbordar y la gente comenzaba a morir en las casas o cuando iban hacer compras.

  4. Teníamos todos los parámetros claros ante lo que era la pandemia con ejemplo de lo que estaba pasando en Japon Italia y España ya que no impusieron las reglas claras e eficientes ya que todo se salio de control aun mas el sistema de salud ya que llego a colapsar ya que no sabían que hacer con tanto cadáveres y lo que le toco a las familias fue buscar quedarse en casa y sobrevivir ante esta pandemia

  5. Hay que tener un enfoque muy amplio en cuanto a lo que ocurre en Guayaquil ya que las personas en ese lugar irrespetaron normas que se impuso internacional mente y ahora se ven consecuencias .El lugar mas afectado por esta pandemia lleva tantas muertes que no se pueden devolver y eso deja lecciones de vida a todas las personas.

  6. La llegada de la pandemia a Ecuador ha sido una total catástrofe, ya que nuestro país no estuvo preparado para tal emergencia sanitaria, lo cual nos ha dejado varias lecciones. Una de ella es que se debería fortalecer el sistema de salud ya que nos dimos cuenta que el sistema no se encuentra bien preparados para una emergencia. Otra lección que nos ha dado es que la sociedad debería ser más disciplinada ya que no se tomó muy enserio las advertencias y eso fue lo que provocó que la tasa de contagios haya sido demasiado alta.

  7. Todos los ecuatorianos comos responsables de nuestros actos y Guayaquil es gran ejemplo de egoísmo, como bien sabemos esa provincia se a convertido en una bomba de contagios es claro que las consecuencias son criticas ya que a muchas personas no les interesa lo que esta viviendo el mundo, y por mas medidas que quieran tomar ahora la situación ya es demasiado grave y salir de esta pandemia por ahora es un reto.

  8. Tuvimos de ejemplo China, Italia y España pero aquí no se hizo nada, seguían abierto los aeropuertos y el control era paupérrimo, todo se salió de control y el sistema de salud el cual el año anterior le habían bajado el presupuesto porque habían otras prioridades era de esperarse que iba a colapsar, fue un total caos la gente y las autoridades no sabían que hacer con los cuerpos, la gente optó por quedarse en sus casas tratando de sobrevivir .

  9. Sr. Jose Hernandez

    Si bien es cierto todos los ecuatorianos tenemos derecho de opinar, sugiero se sirva disponer adjunta al nombre o entre paréntesis el lugar de residencia del participante, pues creo que no está bien opinar desde un lugar donde no se vive y simplemente se tiene conocimiento por comentarios de terceros. Hay que vivir en el lugar donde las papas queman y entonces si opinar con conocimiento real de la situación de la localidad que se critica.
    Creo que no está bien que personas que a lo mejor ni conocen Guayaquil opinen sobre ella

  10. Guayaquil es un claro ejemplo de una ciudad sin cultura, sin respeto a la integridad de las demás personas las palabras Quedate en casa nunca las escucharon y por ello es el lugar con mas casos de covid-19 en el país, las personas son son toman conciencia de que es un virus mortal que ha paralizado al mundo, nadie se salva de ellos, ricos y pobres mueres a diario y Guayaquil lo toman a la ligera y ahora la gente muere hasta en las calles, por eso deben tomar las personas de las demás ciudades conciencia y cuidar su bienestar ya que salir a la calle es exponerse al virus donde puede llegar al hogar infectando a toda la familia y haciendo que los casos aumenten. Ecuador es un país pobre que no puede con tantos casos como al inicio informaron que contaban con 300 camas y ahora son mas de 20000 casos por eso lo único que queda es esperar que se encuentra una cura y Ecuador se pueda salvar.

  11. Las personas mueren por su propia boca y las palabras se enrredan cuando su logica no les da para mas, la corrupcion es inminente y la falta de percepción es evidente y con un país de políticos que no saben ni donde están parados y toman decisiones sin evaluar la realidad.

  12. Este momento tan triste para todo el pueblo Ecuatoriano nos deja con muchas inquietudes ya que como dice las opiniones de los comentaristas de estos comentarios la OMS (Organización Mundial de la Salud) , ya había comunicado a las autoridades gobernantes del Ecuador de que nos preparemos y tomemos medidas de prevención en la cual los gobernantes se tardaron en tomar medidas preventivas tal vez por que pensaron que no nos va golpear tan fuerte al país y si el gobierno no acato una orden de un organismo mundial que se podía esperar de la población ecuatoriana donde nos dieron reglas las cuáles debían haberse tomado hace tiempo antes de que está pandemia golpee tan fuerte al país en donde hoy día a día hemos tenido malas noticias y malas decisiones por parte del gobierno el cuál como dicen en vez de velar por el pueblo los gobernantes se hacen de esos fonfos para bienestar personal.

  13. Lección 1: La inutilidad extrema de todos los políticos, sin excepción: alcaldes, concejales, prefectos, gobernadores, presidente, ministros, legisladores. El Sr Litardo ni siquiera sabe en qué consiste su trabajo.

    Lección 2: El nefasto legado de Correa no fue solo la deuda, la corrupción, y un estado inservible. Lo peor fue que el Ecuador entero se creyó el cuento de que el Estado es la solución a todo. La sociedad civil (es decir todos nosotros) nos hemos cruzado de brazos, y miramos impávidos. No existen mecanismos para que la sociedad se organice y actúe. Somos una masa de individuos, no una sociedad.

    Lección 3: La desinformación no solo está en las redes sociales. Basta ver las cifras oficiales de muertos, que no tienen ni pies ni cabeza. La televisión nacional es una mezcla entre telebasura y propaganda.

  14. Coincido con Rodrigo.
    Se entrevistó a personajes de la élite guayaca, gente del establishment…
    Sin dejar de ser valiosos…por autocrítica o mea culpa..
    Incluir la visión del ciudadano común que sufre la vida en los barrios populares a los que no llegó (después de 20 años) el modelo exitoso no es pedir manuales de nada.
    Es oír a los que viven con las aguas servidas corriendo por sus calles después de haber gestionado por 10 años 1 cancha de uso múltiple para su barrio…al menos eso.
    Gente inteligente que vive allí pero que tiene que someterse para poder lograr algo para su día a día…
    Guayaquil está obligada(el país entero) a introspección profunda si kiere avanzar ahora que sabemos que si el otro está más yo también lo estoy… aunque sea por conveniencia propia.
    Si algo bueno trajo este virus chino (al que hay que demandar multinacionalmente por todos los daños causados) es esa mirada compasiva que debemos tener para con nosotros mismos como sociedad que nos obliga a ser, finalmente, solidarios de verdad.

  15. Interesantes las opiniones de los entrevistados. Algo que me llama la atención es que el primer hospital público de Guayaquil se lo haya hecho por el año de 1970. Me pregunto, ¿no hubo hasta ese entonces ningún presidente guayaquileño? Y el penúltimo presidente fue de esa tierra que, lastimosamente, le cerró hasta el Instituto Nacional de Higiene Izquieta Pérez y a todo el país le dejó en bancarrota, no quedó ni los «fonditos». ¡Qué salados! Y se dice que su gente actúa en rechazo al centralismo, ¿aunque esté de por medio su vida?. Las noticias de hoy: tráfico de vehículos hasta la congestión y la cantidad de gente en las calles, sin protección alguna. ¿En protesta? ¿Suicidio colectivo? Si no nos cambiamos de «chip», vamos a desaparecer todos. El virus no va a extinguirse por cansancio. ¡Por favor, por ti, por los tuyos y por todos, quédate en casa!

  16. Resulta interesante conocer la opinión de quiénes están viviendo directamente el drama de Guayaquil. Es necesario ampliar el abanico de opiniones, para escuchar por ejemplo a los dirigentes barriales, gremiales…Las personas entrevistadas pertenecen a los círculos de intelectuales y de poder económico de la ciudad y allí evidentemente hay miradas y lecturas parciales, interesadas sobre las razones por las que la pandemia se cebó con Guayaquil y sobre las lecciones que la misma deja. Dos de los entrevistados señalan claramente que el comportamiento de la gente contribuyó a la expansión exponencial del contagio. Los otros soslayan esa lección, que termina siendo el detonante del drama que ha vivido y vive Guayaquil. Y ese hecho, el de la indisciplina lo llama uno, el de la rebeldía ante el poder central caracteriza otro, no es otra cosa que la expresión del imaginario que han sembrado y machacado las élites políticas y empresariales, coreadas por los círculos intelectuales afectos, que han gobernado Guayaquil por ya casi 3 décadas. Y lo siguen haciendo, aún a riesgo de caotizar más la situación. La relación difícil, controversial de Guayaquil con el resto del país, y particularmente con Quito como centro político, es de vieja data. Ninguno de los entrevistados, por obvias razones, ha cuestionado el publicitado modelo exitoso de desarrollo de la ciudad, caracterizado por las enormes desigualdades e inequidades, realidad que la pandemia ha mostrado de manera descarnada. Ojalá la muerte de miles de compatriotas y la secuelas de diferente índole que sin duda dejará la pandemia, sirva para desterrar el chovinismo aldeano y desde una mirada nacional, respetando y potenciando las particularidades locales, se puedan implementar estrategias de desarrollo que permitan superar viejas taras de desigualdad, inequidad, injusticia. Ojalá la prepotencia se convierta en humildad, la altanería en diálogo sincero y la demagogia en ética política.

    • Rodrigo, ningún invitado soslaya nada: los cinco se complementan. Usted hubiera preferido que se repitan?
      Esta serie de entrevistas busca sacar las lecciones de la pandemia. No de hacer un manual sociopolítico del desarrollo de Guayaquil.

    • Como siempre hay algo bueno q rescatar de estás visiones es la movilidad de la sociedad civil. Pero en el centro de las opiniones de varios de los expositores siempre colocan el tema como un enfrentamiento Estado Guayaquil como si las carencias fuesen únicamente de ellos, como que si el abandono del estado fuese un acto de mala voluntad del estado. Es el discurso de Ilinworth que Quito viene de Quitar. No es simplemente decir: si, q pena es q nosotros en el agregado social no vemos o sentimos q el estado nos
      representa. En cambio, desde el Estado la visión es otra, pese a q supuestamente no lo representa, no los cobija en la medida de la pobreza en que vive destina lo q más puede a Guayaquil. Probablemente a Guayaquil le parezca poco, pero, es lo q se puede y bajo ninguna circunstancia se puede aceptar declaraciones de la sra Viteri en las cuales sin pudor alguno sostuvo q el estado va a aplicar la cura de rebaño a Guayaquil. No se puede amplificar el sentimiento de abandono q tiene esa población tan vulnerable con teorías malthusianas de eliminación. Muy lamentable apagar incendios con gasolina

  17. Los antiguos nos decían. «La letra con sangre entra», doloroso refrán, pero cierto !. No habrá vacuna efectiva para nuestro desorden social, mientras no nos reinventemos como personas conscientes de que la muerte del ajeno despreocupado y ausente de la realidad, es la nuestra a la vuelta de la esquina. Mientras tanto la humanidad espera desesperada la vacuna efectiva para eliminar la pandemia que nos devasta y agobia por todos los flancos.

  18. Ser solidarios individualmente, no en grupo»Jaime Nebot»en una entrevista,»cada quien desde su espacio debe hacer lo que tiene que hacer para ayudar», viene bien competir por la presidencia desde aquí.Guayaquil debe ser independiente del resto del país, no debe pertenecer al Ecuador , es así el mensaje desde sus autoridades , en su orden desde la alcaldía, por mí está bien . Los negocios del malecón son centralizados,solo panas;vendedores ambulantes, el pueblo, son repelidos como indeseables. Guayaquil debe ser gobernado por fundaciones,van bien pero hacen falta más. No hay esfuerzo comprometido para con el ciudadano, la solidaridad , si lejos de ser parte de nuestra cultura,ayudamos en ciertas coyunturas. Sociedad civil,palabras huecas y llenas de sin razón , cuando de dar migajas es la moda . Esa misma sociedad civil está conformada por dueños de fundaciones , empresarios y otros cuantos , ahaa los contrabandistas , que aborrecen el pago de impuestos , talvez el estar al día con sus cuentas en el IESS , tampoco gusta. Bien explicado es, que hay buenas practicas para eludir y evadir el pago de impuestos, lo digo por sus equipos de fútbol , solo una muestra . Acá el dinero ocupa el primer lugar no importan sus orígenes ni su destino, nadie observa si se dirige a un paraíso fiscal hospedaje predilecto, no los guasmos peor los páramos .

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Las últimas de

×
Ir Arriba