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Covid-19: los sobrevivientes tienen algo que contar

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Ante las cifras apabullantes de muertes por coronavirus, se tiende a olvidar que, por fortuna, el número de personas que se recuperan siempre son más. 4P presenta el testimonio de dos mujeres. Una médica quiteña que trabaja en Madrid y una publicista de Guayaquil.

Así te llega el día esperado

Martina Privitera
Médica ecuatoriana residente en Madrid

“Mediados de marzo, decretan estado de alarma en Madrid, el día anterior guardia en urgencias. Muchos pacientes con fiebre, tos, dificultad respiratoria. Sin mascarillas, sin protección, una guardia normal.
Y empieza la histeria colectiva. Más guardias, más pacientes y seguimos sin protección suficiente. No hay mascarillas, no hay trajes y tienes que ver a los pacientes como puedas. Empiezan a multiplicarse los contagios exponencialmente. Nos llaman a todos los médicos para dejar nuestras especialidades e ir a la planta de hospitalización porque no dan abasto: hay 300 ingresados por COVID, las UCIs se han quedado sin camas y los pacientes se siguen muriendo en nuestras narices. Nos toca “escoger” quién muere y quién tiene una posibilidad de vivir.
Y así, te llega el día “esperado”, tienes 39 °C de fiebre, escalofríos, dolor muscular y de cabeza. Vas a salud laboral, te preguntan si has estado en contacto con pacientes positivos sin protección (te ríes de la pregunta, ¡claro que has estado!), dicen que probablemente tengas COVID, te hacen el hisopado nasal (duele, sí, duele) y te dicen que vayas a casa que mañana saldrá el resultado. El resultado es claramente positivo. Llamas a tus compis de trabajo y les dices que te guarden una camita en la UCI (te sigues riendo porque no te queda otra). Nueve días con fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, dificultad respiratoria. Al tercer día te entra el pánico porque te cuesta levantarte de la cama y te cuesta respirar (muchas cosas has visto los días previos como para no sentir terror), corres al hospital y te hacen una radiografía para ver si tienes neumonía, no la tienes, pero te dicen que es pronto, que todavía puede pasar. Te quedas sin olfato, sin gusto. Qué sensación más extraña. La lejía ya no es lejía y le has perdido el gusto a la comida.
Llamadas diarias preguntando tu temperatura, saturación de oxígeno y estado general, el check list completo de tus amigos y familia (que están a 13 000 kms) para saber que estás bien. Al fin y al cabo, nadie puede visitarte, abrazarte, hacerte la comida. Tres semanas enteras sin salir de la habitación, sin interactuar con nadie, oyendo noticias todo el día de un monotema que ya no quieres oír. Al décimo día estás harta, pero te encuentras mejor, de cabeza cada día un poco peor. Quieres volver a trabajar pero te aterra la idea de volver. Contradicciones.
Y al volver, el vacío, nada ha cambiado, solo has cambiado tú en una misma situación, te sientes diferente, pero la única diferencia es que ya sabes cómo se siente”.


El Covid estuvo aquí

Marisabel Manrique,
Publicista, Guayaquil

Empiezo estas líneas y digo en voz alta: “¡que les vaya súper!”.
Mi esposo, mi hijo y mi perrita se marchan, a pie, al local donde bañarán y le cortarán el pelo a Milú. El veterinario ha vuelto. Caminarán con mascarillas, guantes, botellas de alcohol y agua. Sólo un kilómetro de ida y otro de regreso y aún así parece una aventura. Como si el plan urdido esta mañana fuera una misión peligrosa pero también cargada de adrenalina y alegría. Sus ojos se abren y se entrecierran sobre la mascarilla. Así son las sonrisas ahora y así se siente el desconfinamiento. Milú mueve la cola, corre en círculos. Muchos lo harían igual ante la inminencia de la libertad.
Hace un mes y medio todo era distinto.
Lo que aterra y descontrola a otros como un desastre natural o, como descubrí recién, una pandemia, no me vuelve paranoica. Me estrellan contra el suelo los líos personales sin resolver, la ausencia de ganas para acometer nuevas tareas o terminarlas, ciertos recuerdos persistentes. Pero no voy por allí creyendo que todos vamos a morir y que es el fin del mundo. “¡Qué positiva!” pensarán, no saben que es un mecanismo de defensa sobre el que no dispongo, se activa para dar calma a otros y recibirla de vuelta. No hay altruismo en el cuidado de la psiquis. Sin embargo, cuando estás conectada todo el día a las redes y crece la cifra perversa y te enfrentas a relatos de desesperación en la periferia de tu burbuja, llega el dolor y el miedo. Luego, cuando esa burbuja se pincha y debes seguir de lejos la enfermedad de tu hermano; cuando en menos de 4 días se marchan los padres de 3 amigas; varias personas con quienes trabajaste; 6 conocidos; un familiar político y piensas en los cientos que se juegan la vida en un respirador, sobreviene, en mi caso, la pregunta: ¿por qué yo no? ¿por qué no a nosotros?
Volamos de Quito a Guayaquil el 17 de marzo, justo antes del cierre de aeropuertos. La cuarentena iniciada en la capital continuaba ahora en casa con las medidas que indicaba la prensa y los eruditos. Estábamos haciendo “todo bien” y ya era abril. Erik era el encargado de las excursiones al supermercado, respetando filas, desinfectando todo, zapatos fuera, ropa al tacho, ducha inmediata. El olor a cloro se había instalado para siempre en mi nariz, la mezcla de alcohol y lavado constante hacían estragos en la piel. Erik empezó a toser, le dolía el cuerpo, se sentía decaído. Llegó la fiebre y la dificultad para respirar. “Tranquilos, vamos con paracetamol” pensé. Un amigo, cuya madre estaba enferma, dio la voz de alerta: “hagan un TAC (tomografía axial computarizada) de pulmón ¿por qué esperas?”. Resultado: leves lesiones. El Dr. recetó plaquinol, acitromizina y colufase. Por cierto, la mayoría de las medicinas me las regalaron, eran los sobrantes de otros enfermos. Palpé la generosidad del “barrio”. El oxímetro se volvió objeto de culto. Luego de 5 días me desperté con un dolor fuerte en las costillas, de los hombros al esternón. Oxigenaba bien. En mi caso, el médico ordenó paracetamol y agua tónica, que contiene quinina, el ingrediente clave de la hidroxicloroquina.
Mi esposo se recuperaba y yo llevaba con relativa paz mi proceso, ambos sin olfato ¡qué sensación extraña! La paz era atravesada por fantasmas “vendrá una complicación intempestiva / mis hijos están, obviamente, contagiados / soy fumadora, menos oportunidades”.
El Covid (y esto no lo sabíamos porque nunca habíamos enfrentado una pandemia) ataca la mente. Qué oportuno fue el apoyo de quienes habían pasado la enfermedad, la paciencia de Diana Romero y por supuesto el médico, sereno y claro en todo momento. Los síntomas se fueron y según las pruebas, aparecieron anticuerpos. Los niños no se contagiaron.
Me quedan propósitos: recordar a otros, sumidos en el pánico, que somos muchos más los que vivimos este periplo de forma leve; reconocer que somos afortunados por razones que la ciencia explicará mejor que yo; no dejar de dolerme por quienes siguen dentro de una pesadilla y repetir aquel mantra escuchado alguna vez y que ahora parafraseo: “Que la belleza me asombre, que la violencia me irrite, que la muerte nunca me sea natural”.

Estas entrevistas se publicaron ayer, 17 de Mayo, en el boletín dominical de 4P. Si desea recibirlo, suscríbase por favor gratuitamente aquí: GPS4P.

16 Comments

  1. A Pesar que los medios de comunicacion nos den un numero de personas que se recuperan del covid y que han estado en una constante atencion medica.
    Es diferente lo que se vive o se cuenta a través de las personas que estan pasando por esta enfermedad y viven a diario.

  2. Hay que agradecer a Dios por las personas que han pasado por esta enfermedad y han logrado recuperarse, es increible como esta la situación en diferentes partes del mundo, han logrado recuperarse de Covid-19, es un verdadero milagro, y es verdad todo lo que esta ocurriendo es un reto para todos nadie sabe como se vive en cada hogar pero mientras este la familia unida todo va a salir bien, mientras todos se cuiden utilizando las medidas de precaución; el alcohol, las mascarrillas los guantes, lavarse las manos y tomar vitaminas para mantener fuertes las defensas. Todo va a pasar si se tiene cuidado.

  3. Relatos difíciles y muy duros de contar ,son muchos casos ,muchos relatos diferentes que cada persona en el mundo debe tener que contar ,los difíciles momentos que se debe pasar a diario sabiendo que algo les quiere arrebatar su vida,algo por el cual se tiene que mantener distancia con sus familias ,algo que nos quita la libertad ,el mundo hoy en día es muy diferente,ahora se sale a las calles con miedo de contraer el virus ,no se sabe en donde esta ,esta pandemia deja grandes secuelas en el mundo pero también nos enseña a valorar el amor ,la compañía de muchas personas , el alimento que muchas veces despreciamos .Nos a traído muchas reflexiones .Pero todo con fe y con esmero se puede vencer al Covid-19

  4. Para miles de personas en el mundo, el coronavirus sigue siendo letal. Sin embargo, la mayoría logra sobrevivir. Relatos llenos de fuerza de aquellos que ganaron la batalla contra el virus. Un gran porcentaje de los enfermos por COVID-19 se han recuperado; sin embargo, es importante aprender de su experiencia y entender que nadie esta exento, pero seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias es vital para reducir el riesgo de contraer la enfermedad y enfermar a nuestros seres queridos.

  5. Solo hay que agradecer a los medicos ya que ellos antes que todos tienen una familia y ellos son padres de familia y super heroes ya que luchan a diario por tratar de salvar vidas sin importar la de ellos

  6. Pues sin lugar a duda esta pandemia nos ha dejado muy un mal sabor de boca ya que el mundo no estaba listo para una enfermedad de esa magnitud. Pues la población mundial esta entra la delgada vida entre la vida y la muerte al menos en Ecuador la crisis esta pegando muy duro los contagiados cada día siguen subiendo y pues la cuarentena es una lucha mas que física es una lucha mental la cual debemos ganar para salvarnos.

  7. Sin lugar a duda la pandemia Covid-19 no solo ha dejado muertes a nivel mundial, también a generado pánico en las personas a leer estos relatos nos genera esperanza para saber que también momentos malos como estos podemos sacar cosas positivas y que debemos ser cocientes que ya no sera igual y si podemos aprender una lección de la terrible experiencia que estamos experimentando ahora, tal vez podría ser que nuestro yo futuro viva en armonía y en respeto por la naturaleza.

  8. Es importante escuchar casos de personas que lucharon contra este virus, es interesante escuchar el relato de estas dos personas que han superado este virus, así lo hacen notar lo importante que es tener una actitud positiva ante cualquier eventualidad como el Covid-19.Deberíamos superar a esta enfermedad, seguir con nuestras vidas y también junto a nuestras familias, pero que con su relato nos muestra un poco más la realidad de esta enfermedad, que por exceso de información en este mundo tecnológico ya no se sabe ni que creer. El saber entender que esta enfermedad puede ser un empujón para la sociedad que se ha sumergido en el individualismo, nos hará mejores personas.

  9. los médicos que están en la primera linea, son unos héroes ya que ellos todos los dias tienen que atender a personas con COVID-19, ellos son mas propensos a ser infectados y ellos son los primeros que están luchando para que estos disminuya, pero otros lado las personas que se han recuperado nos demuestran que no todo esta perdido siempre hay una esperanza para combatir y derrotar a la enfermedad de esta afectando un muchas personas; las personas nos cuentas que tan difícil fue superar esta enfermedad y sus cambios que hay en sus vidas que cambiaron por completo.

  10. En la noticias se escucha mucho sobre el COVID sobre los muertos los hospitales etc. pero me parece muy interesante escuchar el relato de estas dos parones que han superado en virus como reaccionaron la forma que afrentaron y algo que me llama la atención es cuando menciona una de ellas que el virus puede jugarte una mala pasada mentalmente, así me hace notar lo importante que es tener una actitud positiva ante cualquier eventualidad como el COVID

  11. Debemos considerar que son unas sobrevivientes, al pasar por esa enfermedad es difícil creer en una sana recuperación pues esa enfermedad trae consecuencias. La primera historia prácticamente muestra un lado tan sensible pues el hecho de escoger una vida sobre otra me resulta increíble.
    Mientras que la segunda historia explica la superación en familia, tenemos que entender que el simple hecho de que se encuentre distanciados puede perjudicar su salud mental.
    Todos deberíamos ser sobrevivientes.
    Deberíamos superar a esta enfermedad, seguir con nuestras vidas y también junto a nuestras familias

  12. Estos relatos son tan intensos que es imposible imaginar esa terrorífica experiencia. Me pregunto si lograrán encontrar un relato de un ciudadano que no tenga recursos en absoluto y que se contagió con COVID-19? Existirá tal ciudadano que haya sobrevivido?

  13. admiración total a estas personas , como pueblo ecuatoriano debemos tomar todos consciencia de lo que esta pasando y tomar las medidas necesarias para poder salir como pais adelante

  14. Mi admiración y respeto a las mujeres en este relato, valientes y guerreras que enfrentaron esta enfermedad que ha muchos les ha hecho partir. Pero que con su relato nos muestra un poco más la realidad de esta enfermedad, que por exceso de información en este mundo tecnológico ya no se sabe ni que creer. Dios en sus lineamientos que muchas veces no entendemos, nos da la oportunidad de pasar por estas situaciones para entender que no solo vivimos para nosotros y nuestras necesidades, sino también que dentro de este mundo, hay otras personas, animales y organismos que al interactuar entre todos pueden ocurrir desgracias, como beneficios.
    El saber entender que esta enfermedad puede ser un empujón para la sociedad que se ha sumergido en el individualismo, nos hará mejores personas.

  15. Relatos realmente dolorosos, situaciones por la que realmente muchísimas personas en todo el mundo está atravesando, sí , atravesando porque esta pandemia aún no termina. En muchos países recién se genera el pico de contagios. Son momentos muy duros tanto para la persona que se contagia de COVID-19 como para sus familiares. Como salir de eso , como tener esperanzas que todo va a cambiar cuando muchos contagiados han visto a su lado fallecer desconocidos en la misma situación que ellos, conocidos o incluso amigos o familiares. Solo esperan mantener las fuerzas que les quedan para superar esa situación y ganar esa batalla, una dura batalla que a nivel mundial se está cobrando miles de vida sin importar sexo, raza, estatus social. Es un tema muy complicado para comentarlo, ya que al día de hoy solo vemos hospitales colapsados, médicos que extendieron su horario laboral pero aún así frente a ellos han visto morir a muchas personas.

    En mi opinión mi mayor consideración a todas esas personas que tienen un oportunidad más de seguir adelante y que con gran dolor y dificultad han logrado ganar un batalla muy dura.

  16. Mientras la clase política populista, sueña con su proyecto político plagado de ambiciones de poder y esperanza de satisfacer sus mezquindades personales reflejadas en los 13 años de corrupción y despilfarro de los recursos del País, hoy con esta pandemia se ha desnudado la triste realidad de nuestra infraestructura de salud y solo la convicción profesional del personal de salud que ha estado en el frente directo para luchar por la vida, nos ha llenado de fe y fortaleza para salir victoriosos, más aún al conocer estos dos casos de estas dos valientes Damas a quienes su fortaleza y su espiritualidad arraigadas en su Ser, les permitió derrotar al virus destructor, mientras un sector político de la Patria, cuan virus asesino, intenta destruir las estructuras democráticas e institucionales de la Patria.

    Mi admiración y respeto para estas dos Mujeres de valor y todas las víctimas y operadores positivos que combaten esta pandemia.

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