Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Lo bailado y lo robado no les quita nadie

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En los últimos días, el escándalo de corrupción que ha ocupado los espacios de los medios de comunicación y redes sociales, sin duda es el de la avioneta accidentada en su tránsito hacia Perú. Dentro, iban tripulantes bien peculiares, pues uno de ellos era un ciudadano de los más buscados por los negociados de sobreprecios en los insumos de los hospitales del IESS, socio de la familia Bucaram. Viajaba con una bella acompañante que luego del accidente nos dejó a todos perplejos al hacernos saber, mediante su abogado, que su presencia allí respondería a que vive otra realidad. Más tarde, su hermano fue capturado con cuarenta mil dólares en efectivo en la frontera con Perú.

El percance aéreo fue, sin lugar a dudas, el hecho que nos permitió aprehender al ciudadano Salcedo y ponerlo a órdenes de la ley; pero si no hubiera sido por eso, a estas horas, este grupete habría escapado del país, y posiblemente no tendríamos manera de conocer más sobre esta red de corrupción. Ahora, el señor Salcedo tendrá mucho que explicar, porque pinta como el eslabón perdido en el negociado de los hospitales, por lo tanto, esperamos que a través de su testimonio se abra el panorama para poder llegar a sus patrones.

El caso Salcedo, ejemplifica con claridad, cómo han venido funcionando los entramajes de la corrupción y cómo en esa red  se involucran a jóvenes cuyo talento y cualidades, utilizadas para el bien, podrían contribuir con  el país. Sin embargo, son encandilados con acceso a grandes sumas de dinero y  escogen  el camino de la ilegalidad para acceder, de forma  rápida, a lujos y dinero sin límite.

Al puro estilo de los personajes de narconovelas, se sabe que a sus 31 años este ciudadano se ha convertido en millonario y registra posesiones cuantiosas en el extranjero y en el país. Se hace llamar empresario, no obstante, de las investigaciones periodísticas, se desprende que sus bienes podrían responder a que, en realidad, pudiese ejercer como testaferro de quienes le han venido procurando su salto económico.

Se conoce que desde el 2013, habría tenido contratos con el Estado, es decir, a los 24 años ya era un supuesto emprendedor sorprendentemente exitoso, único en su especie, que se favorecía de contratos pagados con dineros de todos. Ante esto, si bien nadie niega que en el mundo pueden haber casos excepcionales de  jóvenes talentosos y esforzados que forjan fortunas con trabajo y honradez, en este caso puntual, sorprende su éxito relacionado únicamente con contratos de todo tipo, siempre con el Estado. También llama la atención, que su progreso está coincidencialmente ligado con su cercanía y sociedad con los miembros de un partido familiar que hoy se ratifica que son un grupo bien organizado para lucrar de  fondos públicos, y vivir de ellos.

En una situación ideal lo que debería pasar es que, para estos casos, la institucionalidad del Estado los espere bien armada, no solamente con autoridades con convicción de lucha contra la corrupción, sino también de jueces probos y normas firmes, que amparadas en sistemas de recuperación de bienes producto de corrupción, puedan revertir la posesión de estas propiedades mal habidas y restituirlas al Estado. En este contexto, qué bien nos hubiera venido una ley de recuperación de activos que ha permanecido durmiendo el sueño de los justos en el Legislativo sin que sea tratada. Por algo será…

Toda esta trama de Salcedo y sus socios, nos lleva a pensar en que hay que terminar con los partidos políticos que demuestren nexos con procesos de corrupción. Gente como ésta debería estar vetada de participar en política. Si les seguimos dejando participar, no será esta ni la primera ni la última vez que usen a la política para atracar al Estado.

Los partidos políticos con dueño, suelen tener males sistémicos, porque se piensan, estructuran y actúan desde los intereses de su cacique. Desafortunadamente, El PRE ha tenido históricamente esa estructura y ahora está demostrando que es incapaz de cambiar: ha sido un partido de familia, sin democracia interna, sin refrescamiento de cuadros y conocido por sus prácticas nada éticas en el manejo de los dineros públicos desde hace décadas atrás.

Hoy la justicia ha detenido a su testaferro: se viene una larga trama de investigación que debe ser seria y valiente porque si prevalece  la impunidad quedará demostrado que, para ellos, lo bailado y lo robado no les quitará nadie.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

5 Comments

  1. Ruth lo triste es que ese dinero ya se esfumó y nadie hará nada por recuperarlo y el trabajador, empresario, servidor público honrado seguirá pagando lo que estos …. buenos solo para robar… han hecho. Es el triste panorama de un país, que no hace nada para levantar cabeza, pues las mafias que controlan poderes, no dejan que los buenos hagan algo. Es realmente un asco lo que está pasando.

  2. A Salcedo deben recluirlo en un recinto militar cuando se recupere, caso contrario es hombre muerto, muchos políticos y mafiosos se juegan la cárcel si este hombre vomita todo lo que sabe

  3. Muy bien, estimada Ruth… pero ellos, el clan y su testaferro, representan una parte de este fenómeno de la corrupción… el socio mayor parece ser el mismo gobierno…

  4. Confío que algún día, pero algúuuun día, haya verdadera justicia en el Ecuador y se recupere con agilidad, todo lo que se roban vertiginosamente.

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