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Sonnenholzner, el candidato hecho en olla de presión

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El retrato de José Joaquín de Olmedo a la derecha, la bandera nacional a la izquierda, él de pie, cuadrado, brazos caídos, cuerpo contenido cual busto parlante y un discurso monocorde, revestido de un aire de recitación innegable: ese fue el escenario; así actuó el protagonista. Otto Sonneholzner apareció hoy a las 8:30, en una cadena nacional, para anunciar que se va del gobierno por el mismo motivo que llegó al gobierno: a hacer campaña política.

Todo esto estaba previsto desde que asumió, por pedido de Lenín Moreno, la vicepresidencia de la República. Sonnenholzner, Moreno y su alter ego, Santiago Cuesta, sabían que debía renunciar, que él no llegaría hasta el 24 de mayo del año entrante. Su destino era convertirse en el candidato de confianza del presidente, por tres razones: Moreno sabía que Jaime Nebot lo iba a intentar pero posiblemente no correría en esta lid. Dos: sabía que el voto duro de Rafael Correa, sumado a la altísima fragmentación, puede empujar su candidato hasta la segunda vuelta. Y, en fin, sospecha que si Guillermo Lasso llegase a la Presidencia no le protegería las espaldas. Fabricar un candidato, en esas circunstancias, era lo más aconsejable. Eso es Sonnenholzner: el candidato de Cuesta, de Moreno y, con seguridad, del socialcristianismo en la segunda vuelta, fabricado en olla de presión.

Basta mirar hacia atrás, seguir el recorrido del vicepresidente, sus formas, sus poses, sus declaraciones, su aterrizaje forzoso en los sitios donde se generaban las noticias, para entender que su itinerario estaba programado. Su asesor, que también es el del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, no ha cesado de venir a Ecuador. Y, por supuesto, la pandemia, unida a las dificultades del presidente para exponerse, lo metieron a todos los hogares del país. Las encuestas dicen que el trabajo de sus promotores y los méritos del precandidato para encarnar el papel previsto, han dado buenos resultados: Sonnenholzner cuenta, hasta hoy, según los sondeos, con altas probabilidades de reemplazar a Moreno.

Este escenario cambia algunas de las lecturas que se están haciendo sobre su salida del gobierno. ¿Resultado de la supuesta bronca con Moreno? Es evidente que no. Una cosa es prestarle la logística del Estado para que haga campaña (tarea en la cual Moreno es experto), y otra, muy diferente, aceptar que el auspiciado se lleve todos los pergaminos. Eso es lo que Moreno no toleró. Sonnenholzner en el momento más dramático de la pandemia en Guayaquil, lo olvidó. Lo borró del mapa. Reflejo natural, sin duda, de un precandidato, que también se nota en el manejo de la primera persona del plural. Hoy repitió ese guión en su discurso: citó a Moreno para agradecerle por haberlo llevado al gobierno y por haber dado los primeros pasos para sacar al país de lo peor del correísmo. El resto se lo adjudicó. Resolver todos los problemas sin importar el tamaño. Eso dijo. Concluir hospitales, carreteras, escuelas, buscar el financiamiento de grandes obras de agua y de infraestructura básica para decenas de ciudades del país, incluso iluminar barrios o recuperar el bono de desarrollo que le retiraron a alguna madre… ¿Renunció el vicepresidente o el presidente?

Creer que esta renuncia no estaba programada, la vuelve ininteligible. Porque si se analiza el discurso que Sonnenholzner pronunció queda la sensación de total incoherencia. Ejemplo: él dice que fue al gobierno porque el país estaba en un momento muy grave, y que hoy se va porque está más estable. No citó una sola cifra porque, de haberlo hecho, hubiera probado que su discurso y la realidad hacen dos. Él dice que se va dejando al Ecuador con un montón de acuerdos que él lideró: por la educación, la sostenibilidad, la democracia, el emprendimiento, la innovación, el medio ambiente, la economía circular, el desarrollo agrícola, la pobreza rural, contra la corrupción… ¿De qué Ecuador habla?
Sonnenholzner parece confundir los boletines de prensa que le redactaron en la Vicepresidencia con realidad. Cualquiera puede imaginar el país que habría si esos acuerdos tuvieran alguna materialidad. Oyéndolo pintar un Ecuador que no existe, se entiende que concluya su discurso diciendo que se va con la convicción del deber cumplido. Los hechos dicen que Ecuador está peor ahora que hace 19 meses cuando él llegó al poder. Los hechos dicen que él abandona el cargo dejando al país en medio de graves problemas, creados o agravados por el gobierno del cual hizo parte. ¿Se va para poder prometer, como esbozó hoy, un futuro radioso? ¿Él que usó el poder para hacer política electoral, ofrece ahora renovar la política? ¿Él, producto electoral fabricado en olla de presión por los viejos zorros de la política, puede volverse el portaestandarte de la ciudadanía harta de las prácticas del establecimiento político?

Sonnenholzner es la mejor prueba de que el país no cambia. Un país con una opinión que puede volverlo merecedor de una candidatura presidencial solo porque figura con comodidad en los sondeos, es joven o dice que quiere mayor equidad y atención por los más pobres. Una opinión que no conoce ni qué quiere para el país y que no le pedirá cuentas por haber usado su cargo para pasar de desconocido a precandidato y, en semanas, a candidato. Hoy Sonnenholzner reconoció esa viveza criolla cuando dijo que hará los esfuerzos para “aportar en los temas relevantes” ahora por fuera de la Vicepresidencia. “Así no quedará duda alguna del uso de recursos públicos”. Luego admite que esas dudas las nutrió él con sus actos y sus poses desde la Vicepresidencia.

Foto: Vicepresidencia de la República.

22 Comments

  1. José Hernández, felicitaciones por su artículo y también a los autores de los comentarios, un gobierno débil, corrupto, improvisado, producto del fraude electoral y de la programación realizada en Suiza para que siga el régimen de AP, con un Presidente agazapado entregando el poder a los grandes grupos de intereses como los petroleros, importadores de autos especialmente, constructores de carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas, puertos, refinerías, aeropuertos, deudores morosos de la banca estatal especialmente en la CFN, vendedores con sobreprecio de insumos y medicinas a los hospitales del Ministerio y del IESS, contrabandistas de autos de lujo, ladrones de grandes propiedades del estado, de fideicomisos y del seguro social, y otras ratas, buscan continuar en el poder a partir del 2021. Se va el tercer Vice, igual que los otros, sin pena ni gloria y ya buscando, el irresponsable gobierno, un cuarto que ya podemos conocer, será de Ruptura, pagando favores de un partido, que son tan pocos que sesionan en un taxi, que están listos y dispuestos a asumir el poder con cualquier gobierno que les pague bien. Este cuarto es importante porque podría ser el nuevo presidente interino por algunos meses, ante una salida de Lenin, aunque como dirían nuestras mayores «que dios no lo permita». Somos un país ridículo a nivel internacional, ya van 3 vices y probablemente dos más hasta mayo del 2021. El puesto de vice, debería desaparecer ya que, como el arroz, sólo sirve para acompañar. Saludos

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