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Martínez voltea la tortilla a su favor

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Richard Martínez está logrando, mediante un cóctel de méritos y circunstancias, una proeza: dejar sin piso a los detractores que lo quieren llevar a juicio político. Hay cinco pedidos en la Asamblea Nacional contra el Ministro de Economía y de Finanzas.

El anuncio hecho el lunes de esta semana sobre el acuerdo logrado con 45% de tenedores de bonos cayó como balde de agua fría a sus críticos. El acuerdo, que tiene que ser refrendado por el 66% de los bonistas (el bono 2024 necesita 75% de votos), está lejos de ser una cura para el país; es un alivio. No concierne la totalidad de la deuda, pero sí algo más de un tercio y representa el 45% de la deuda externa. Quizá los términos de la renegociación no son los ideales, pero están en el camino correcto. Y aquellos que querían restregar al gobierno las ventajas logradas por Argentina, se han quedado con los churos hechos: 48 horas después de anunciado el acuerdo con Ecuador, los tenedores de la deuda rechazaron la última oferta hecha por el gobierno de Alberto Fernández. Así, Ecuador pasó a ser un modelo que los tenedores de bonos usarán para dar una lección a Argentina.

El gobierno de Lenín Moreno se apuntó un poroto en la renegociación de 17 375 millones de dólares de los bonos que se vencen estos años: disminuyó el monto de capital adeudado (a 15.835 millones), cayó la tasa de interés promedio (de 9,2% a 5,2%), no se pagará capital en los próximos 5 años y tampoco intereses en los próximos dos años, salvo sumas simbólicas. Los plazos de vencimientos se extienden hasta el 2040.

¿Se podía lograr más, como algunos reclaman? ¿Se podía aprovechar la pandemia, la inestabilidad del mercado petrolero, la crisis mundial de la economía para empujar un poco más lejos los términos de la renegociación? No hay referente cierto para zanjar esa pregunta.

Hay, en cambio, señales positivas de que el acuerdo fue bien recibido: el riesgo país bajó y el FMI lo calificó, en un comunicado, de “fundamental para ayudar a poner la deuda pública en un camino sostenible”. En claro, ese acuerdo trae beneficios de corto y mediano plazo para el país. Este año alivia el panorama fiscal en unos mil millones y algo más para el año entrante. Pero este acuerdo también beneficia a los dos próximos gobiernos. Es una movida estratégica de los bonistas para vincularlos a los compromisos de esta negociación, mientras ellos coparticipan en el problema: a largo plazo, según el cálculo de Abelardo Pachano, en El Comercio, sólo recibirán “el 47,6% del valor de la deuda con sus intereses”.

Ecuador aleja de esta forma, en principio, el peligro del default por los próximos diez años, siempre y cuando aproveche ese tiempo para solucionar su mayor problema económico estructural: su déficit fiscal. La presión fiscal baja de decibeles para el gobierno que, de todas formas, tiene que  seguir buscando créditos para ponerse al día con los atrasos acumulados. Richard Martínez tiene, entonces, por delante y en forma concomitante tres tareas urgentes: concluir esta negociación, negociar de nuevo acuerdo con el FMI, negociar un nuevo préstamo con la China y, a la vez, reperfilar su deuda.

¿Se atreverán los asambleístas, en esas condiciones, a llevarlo a juicio político y, eventualmente, destituirlo? Los motivos de los juicios son tan rocambolescos como las necesidades electorales de sus autores: no entregar a tiempo la plata a los GADs, no atender la crisis sanitaria, manejo anómalo de la duda externa, recortes en el sistema educativo… En unos casos le exigían que saque dinero de debajo de las piedras; en otros lo acusaron de haber pagado el capital de los bonos 2020 por 325 millones de dólares. El ministro dijo que ese era un gesto que permitiría que el país accediera a préstamos ya gestionados. La realidad parece haberle dado la razón. Entonces, los expertos dijeron que ese gesto sería valorado por el mercado y por los organismos internacionales. Hasta el embajador de Estados Unidos hizo declaraciones en ese sentido.

En un clima adverso de crisis económica, pandemia y déficit fiscal, Richard Martínez ha contado con dos grandes factores que le han ayudado a convertir al país en un caso de renegociación de deuda que es motivo de análisis. Uno: la necesidad del FMI de mostrar que su política en nada se parece a lo ocurrido en los años 90. Dos: la necesidad que tienen los tenedores de bonos, en plena crisis económica y sanitaria mundial, de negociar (perdiendo hasta el 50% del capital e intereses) en vez de exponerse a generar más caos y perder todo. En ese contexto, y al margen de otros balances pendientes, Martínez logró voltear la tortilla. Y lo hizo de tal manera que nadie entendería afuera, al tenor de las acusaciones de las cuales es objeto, que la Asamblea juzgue y destituya al líder de esta negociación.

Foto: Ministerio de Economía y Finanzas.

5 Comments

  1. Lo gracioso es que de inmediato aparecen los que creen que el país RECIBIRA dinero fresco y ya andan con proyectos alegres. Lo que ha sucedido es como dice el Sr. Hernández que ante la alta probabilidad de perder todo los acreedores accedieron a perder algo y dar respiro a un gobierno como el de Moreno que en pocos meses se va o sea no tiene nada que perder, la discusión será con el próximo que no tendrá mesa servida, mejor dicho ni siquiera habrá mesa.

  2. Los odiadores que nunca han hecho nada positivo para el país, lo único que aportan es vergüenza y más vergüenza.. Econ. Martínez siga en esa línea de aciertos, lo conozco desde niño y no cabe duda que todo lo que hace es en beneficio del país. Dios lo guarde.

  3. Señor Hernandez mi comentario va hacia usted ya que nos ayuda a entender los problemas que tiene el país le rogaría si puede hacer un análisis referente a los posibles 21 candidatos a presidente de Ecuador (periódico el comercio) ya que me parece una idiotez que haya tantos en un país tan pequeño

  4. No entiendo de economía, pero respeto las opiniones de los expertos. TODOS, excepto los odiadores de siempre, han mirado con positivismo esta actuación del Ministro Martínez. En definitiva, las deudas contraidas por el gobierno anterior, tenían que pagarse ya, y eso en un momento de crisis mundial, era imposible. Felicito por su análisis Sr. Hernández.

  5. Hay que ver para creer. Yo personalmente tengo mis dudas. Esperemos que los expertos en economía nos expliquen más detalladamente este logro.

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