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Para reestructurar la deuda, la pandemia no existe

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En 2014 el Ecuador comenzó a emitir bonos basura, pocos lo cuestionamos y muchos celebraron el retorno a los mercados. En este gobierno se emitieron más de $10.000 millones de tales bonos con voces de aliento y justificación, pues, “no había otra alternativa”. Antes de la pandemia ya se percibía la imposibilidad de pagar los intereses de estos bonos y el capital de los bonos 2022, ante esta perspectiva hubo importantes aumentos del riesgo-país y la degradación de la calificación de la deuda externa.

El gobierno ha anunciado los términos de una posible reestructura de los $17.375 millones de bonos basura, cuyos pagos del capital vencen entre 2022 y 2030. Estos bonos serán sustituidos por tres bonos: Los bonos 2026-2030 por $3.768 millones, los bonos 2031-2035 por $8.606 millones y los bonos 2036-2040 por $3.460 millones.

Entre los años 2021-2025 no habrá pagos de capital de los tres bonos mencionados, solo se pagarán intereses desde $79 millones en 2021 hasta $906 millones en 2025; esto es, un pago total de intereses de $2.365 millones en el período. Valor al que se agregará el pago de intereses y amortizaciones de los otros créditos internos y externos ya existentes y de los nuevos préstamos para financiar los déficits de cada año.

El capital de los bonos 2026-2030 deberá pagarse en cinco cuotas anuales de $754 millones. Además, se pagarán cinco cuotas anuales de $182 millones por los bonos PDI a emitirse por los $911 millones de intereses no pagados hasta julio de 2020. Esto es, el pago anual de capital en este período será de $936 millones, que sumados a los intereses que irán desde $1014 millones en 2026 hasta $871 millones en 2030, requerirán de un pago total de capital e intereses de $9.398 millones entre 2026-2030. A este servicio de la deuda habrá que agregar los intereses y amortizaciones de las otras deudas externas e internas, considerando además, que habrá mas deudas  producto de los déficits fiscales.

El capital de los bonos 2031-2035 se pagará en cinco cuotas anuales de $1.721 millones. Al pago de este capital se agregará el pago de intereses anuales que van entre $803 millones y $328 millones en los cinco años. El pago de capital e intereses en este período será de $11.433 millones. Valor al que se agregará el pago de intereses y amortizaciones internas y externas de otros créditos existentes y nuevas deudas contraídas.

El capital de los bonos 2036-2040 se pagará en cinco cuotas anuales de $692 millones. Al pago del capital se agregará el pago de intereses anuales entre $227 millones y $36 millones en los cinco años. El pago de intereses y amortizaciones en este período será de $4.118 millones. A tal valor se agregará el pago de intereses y amortizaciones de otros créditos internos y externos acumulados hasta tales años.

Para los bonos 2026-2030 en 2022 los intereses serán 5 % y del 6,9 % a partir de 2025. Para los bonos 2031-2035 en 2022 los intereses serán del 1 % con aumentos graduales hasta el 6,9 % a partir de 2027. Para los bonos 2036-2040 en 2022 los intereses serán de 0,5 % con aumentos graduales hasta el 6,9 % a partir de 2030. La historia anterior de los pagos de intereses anuales supone que el capital se pagará en cada vencimiento, lo cual si ocurre será mediante otros créditos al no existir superávit, por tanto, el pago de intereses totales serán mucho mayor al previsto en la propuesta de reestructura.

Ahora, mi invitación al siguiente ejercicio. En mayo de 2021 el nuevo gobierno recibirá un déficit público de $6.000 millones o más, deudas al IESS, GADS y otras, por valores superiores a $4.000 millones y CETES por encima de los $2.500 millones. Vendrán las discusiones sobre medidas económicas, hay o no acuerdo con el FMI y muchas otras seculares en el Ecuador. Si en un divino supuesto se logran ingresos adicionales y reducción de gastos por $3.000 millones, el déficit no será menor de $3.000 millones. Para cubrir este déficit se requerirá nueva deuda. Si hay acuerdo con el FMI quizá se logre evitar emitir bonos externos, de lo contrario otros bonos basura? En cualquier caso se requerirán entre $7.000-8.000 millones para cubrir el déficit y las amortizaciones. Además, se tendrá que resolver el pago de las cuentas por pagar recibidas y los CETES.

Entre 2022-2025 la historia no será muy diferente, reducir los déficits por debajo de los $3.000 millones será poco probable. Las tareas de reconstrucción del tejido económico y social serán lentas. Habrá fuertes presiones para reducir el desempleo y la pobreza, aumentar las atenciones sociales, arreglar el IESS y un largo etcétera. Más déficit igual mas deuda, otros bonos a cinco, diez, quince años?

Entre 2026-2030, otro gobierno. Aún si el gobierno anterior ordena en algo la economía y el fisco, recibirá un déficit no menor a $3.000 millones. Se deberá enfrentar en el período el pago de los $9.398 millones de amortizaciones e intereses de la deuda hoy reestructurada, más el servicio de otros bonos si los coloca el gobierno anterior y además el pago de intereses y amortizaciones de otros créditos. Como no habrá superávit para el pago anual $936 millones de capital producto de la reestructura actual, se volverán a emitir bonos hasta 2045, 2050, 2055? Quizá también se emitan otros bonos para financiar el déficit? Continuando una dinámica perversa. Los períodos 2031-2035 y 2036-2040 no serán diferentes, mejores o peores, no hay certezas.

Este gobierno, como en el pasado, ha magnificado las bondades de la posible reestructura de la deuda. Cierto es que existe alivio en el pago de intereses y amortización del capital de los bonos basura. De ningún modo esto significa que habrá más recursos para los pobres, para educación, para salud, ni para cualquier práctica demagógica. Todo lo contrario, el déficit seguirá elevado y la reconstrucción económica y fiscal estará en ciernes.

Causa dolor, mucho dolor, el incremental ejército de desempleados, subempleados, informales, mendigos y pobres. El IESS está casi quebrado. Estremece el sufrimiento de quienes han perdido sus empresas forjadas con el sacrificio de todas sus vidas. Volver a crear empresas y reimpulsar las que quedan, crear trabajos, reducir la pobreza, llevará muchos años de reconstrucción económica. No menos de diez si se encuentra el camino correcto. Recordemos que en cuatro años de este Gobierno, al margen de la pandemia, más bien se ha retrocedido.

Parece que aquellas y otras razones no han sido suficientes para hallar mejores términos en la reestructura de la deuda. Se argumenta como antes que “no había otra alternativa”, que es urgente e imperativa para un acuerdo con el FMI, que los bonistas se enojan, que este es el camino para no transgredir a los mercados (emisión de bonos a perpetuidad) y posibilitar la pronta recuperación económica. En el momento todo  muestra un espejismo convincente. La angustia nacional producto de la brutal crisis pandémica fue aprovechada por los bonistas, no por el país. Cuando pase el tiempo se olvidarán las malas decisiones del pasado y las nuevas se justificarán con las coyunturas del otro presente.

Sin dejar de reconocer los beneficios permeados en un optimismo de rebaño, la fidelidad a nuestras convicciones para un mejor país y el relato que antecede, nos llevan a concluir que los términos planteados en la reestructura lucen insuficientes. La misma es incompatible con la recuperación de los inconmensurables costos de la destrucción económica y social exacerbada por la pandemia. En momentos extraordinarios, la imperativa reinvención del Ecuador exige decisiones extraordinarias, para la cual no caben ciertos paradigmas que también deben reinventarse. La reestructura no alcanza esta dimensión.

Si la reconstrucción del tejido económico, social y de las cuentas públicas será una tarea de esfuerzos, sacrificios y disciplina de al menos 10 años, la reestructura de la deuda debería observar no menos de 10 años de gracia en los pagos de capital y su reducción, más plazos y menos tasas de interés. En una década el Ecuador podría con políticas adecuadas obtener superávit fiscal, única forma que permitirá pagar los vencimientos  de capital y liberarse de la condena perpétua de los bonos basura y sus sucesivas emisiones para pagar deuda con deuda y/o financiar los déficits en un infinito proceso de frustración nacional.

Cabe recordar que luego de adoptada la dolarización se reestructuró la deuda pública, hubo superávit fiscal y no se emitieron bonos externos. Inclusive, en los términos iniciales del acuerdo con el FMI en marzo de 2019, se planteó el superávit de las cuentas públicas, fue un fracaso total. Será obligación, cuando se concrete la reestructura de la deuda, hacer públicos los supuestos fiscales y económicos que la sustentan, a fin de que el escrutinio público se convenza de su bondad. En el futuro, pasarán los años con sus propias dinámicas y los momentos de hoy serán poco recordados. Quizá volvamos a nuevas reestructuras nuevamente justificadas en otras circunstancias.

Jaime Carrera es economista.

10 Comments

  1. Es necesario un nuevo pacto social: no se va a poder pagar la deuda externa con nueva deuda, como sostiene acertadamente el sr. Carrera. En el año 2018 un asesor del ministro Espinosa me contaba, como si se tratara de una victoria, que se iba a perdonar cerca de 4 mil millones de dólares en impuestos a grandes empresas. Eso efectivamente se hizo y el tema se ventilo en la prensa. El señor Espinosa, antiguo presidente de la cámara de empresarios, no es el idoneo para cobrar deudas. Sin embargo, tampoco creo que se deba satanizar al empresario, al capitalista. Los empresarios, los capitalistas deben pagar sus deudas pendientes y actuales, esa es una demanda elemental en un momento en que está en juego la vida de muchos y el destino de una sociedad. No se puede dejar la alimentacion, la salud y la educación en manos de la dictadura del capitalismo, es decir, no se puede pensar en ganancias cuando se habla de estos temas, no, al menos, desde la perspectiva del estado. Se impone un nuevo pacto social: ni una dictadura capitalista ni una dictadura proletaria. Es necesario que exista un marco democrático para que todos recuperemos la posibilidad de una convivencia armónica.

  2. Alguna vez estuve sin trabajo un par de años, así que me comi los «fonditos», use la tarjeta de crédito, PERO, deje de comer fuera, nada de cine ni regalos de navidad, ni fiestas de cumpleaños, no fue época de pintar la casa, ni comprar nada incluso cambié de lomo fino a costilla, al doctor solo si era muy necesario.
    Ecuador debe hacer lo mismo, NO es obligación hacer obras si no hay plata, ya basta de seudo programas «sociales» en los que los únicos beneficiarios son los empleados que van en una delegación para entregar una silla de ruedas comprada con sobreprecio. Podemos vivir unos años con las carreteras que tenemos y no necesitamos trenes playeros ni tranvias, metros o aerovias. Tenemos que vivir con sencillez durante el tiempo que sea necesario.

  3. «La angustia nacional producto de la brutal crisis pandémica fue aprovechada por los bonistas, no por el país. » nos dice Jaime Carrera y tiene razón, pues como él también sostiene son bonos basura cuya renegociación de Martinez los ha revalorizado. Pasaron de valer menos de 20% al 46%. O me equivoco?

      • Valen 46% a valor presente, según los portavoces oficiales
        Si valen en el mercado 20% lo coherente del gobierno era obtener mejores condiciones y no más que duplicar su valor de mercado.

  4. Gracias por la claridad y comprensiva redacción del artículo. Es ineludible que el desafío sigue presente,y para el proximo gobierno no será la exepción, un mayor y extraordinario desafio para atender, además de las obligaciones internacionales, las imperantes necesidades que no deberian esperar en el área fiscal, económica, social, de salud y educación en el país, en fin, en todas las áreas.

    Creo que hay responsabilidad compartida entre los expertos, la ciudadania y los futuros candidatos para asegurar que en los programas de trabajo se presenten medidas que permitan cumplir objetivos con resultados específicos. La propuesta concreta señalada en el penultimo párrafo de su articulo, es una manera de contribuir.

  5. El confiar el país a gente incapaz sin el menor sentido común , talvez llena de muchos Phd, honoris causa pero con corazones ardientes y las uñas largas ha sido firmar nuestra tragedia.
    La solución sencilla pero muy compleja y requiere el apoyo de todos. Cuando uno está endeudado hasta el cuello y no hay de dónde pagar, la solución JAMAS será seguir pidiendo más préstamos. Eso debe parar. Y de los pocos ingresos lo primero es honrar los compromisos que es pagar lo que se pide, eso se llama honradez. No puede ser que somos excelentes pide préstamos pero cuando toca pagarlos hablamos de condonaciones de no pago de la deuda externa, los imperialistas, el cuco del FMI, la salud, educación…..pero nos olvidamos de la honradez.

  6. Si no fuera para los pobres, salud y educación, para qué entonces crear empresas, crecimiento y consumo? Para que sufrir durante al menos una década? No tendría ningún sentido.
    La respuesta debe ser demandar una verdadera condonación de deudas, además odiosas en gran parte las de Correa, en lugar de la simple reestructuración.

  7. El Ec Jaime Carrera nos describe la verdad cruda y dura de la renegociación de los bonos soberanos ( bonos basura) como si no hubieramos tenido la pandemia y encima los asesores del gobierno nos quieren endeudarnos más, con el argumento que no hay otra salida. Creo que para darnos esta solución no hace falta ser experto, Master o PH en economía.El presidente Moreno es más de lo mismo, un gobierno que retóricamente esta’ con los pobres pero con politicas públicas que provocan ampliar la brecha de la desigualdad.En su gobierno no ha sido capaz de aumentar empleos lo que se traduce en aumento de la pobreza. Pero hay un aspecto más preocupante : el aumento de la delincuencia.

  8. Estimado, pero que le hace pensar que el próximo gobierno no pueda llevar el déficit a cero, hablo de la factibilidad financiera (no de la voluntad política que tenga ni de las posibilidades políticas que tenga para hacerlo). Que imposibilidad existencial hay de cerrar el déficit y por qué cree que el próximo gobierno llevará el déficit a 3000 millones??

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