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Recetas de la Cepal y Ecuador en contravía

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A medida que pasa el tiempo se profundiza la caída de la economía mundial y los organismos internacionales revisan sin cesar sus previsiones. La CEPAL, FMI, BM e instituciones privadas, coinciden en calificar la brutal contracción económica del mundo como la peor desde la segunda guerra mundial. No se puede esperar otro resultado con la nunca vista paralización de la actividad económica mundial, con las personas confinadas en sus hogares, empresas que quiebran y las relaciones comerciales al interior de las naciones y entre países reducidas a su mínima expresión.

La CEPAL estima que la región sufrirá la peor contracción económica de los últimos 100 años, -9,1%. El PIB per cápita habrá retrocedido a niveles de 2010, las exportaciones caerán el 23%, se reducen los precios del petróleo y otros productos primarios, la desocupación alcanzará el 13,5% o 44 millones de personas, los pobres podrían ser 231 millones o 37,3% de la población de la región y los en extremo pobres 96 millones o 15,5%.

En 2020 la economía de Ecuador decrecerá alrededor del 10% y el PIB por habitante retrocederá al año 2010. Según la CEPAL, la pobreza aumentará en 7%; esto es, de 4.2 millones a 5.2 millones de personas. Las personas en extrema pobreza podrían aumentar 5,5%, de 1.5 millones a 2.3 millones. Gran parte de la clase media perderá esa condición. Es gigante la pérdida de puestos de trabajo por el cierre de empresas formales y reducción de empleos en las empresas que luchan por subsistir. Según nuestras estimaciones, a pesar del no pago de los intereses de los bonos basura, el déficit fiscal en 2020 estará cerca de los $7.000 millones. El IESS tiene una crítica situación y consume sus ahorros para pagar las pensiones jubilares.

Para mitigar la devastación de la pandemia la CEPAL propone un ingreso básico de emergencia para toda la población pobre, además, un bono contra el hambre para toda la población en extrema pobreza. Su retórica se expresa en implementar políticas sociales universales, progresivas y distributivas; así como, en políticas fiscales y monetarias expansivas en un contexto de estabilidad macroeconómica. Tal organismo no deja de lado mayores plazos y períodos de gracia en los créditos a las Mipymes, el apoyo condicionado a grandes empresas en sectores estratégicos en riesgo y el cofinanciamiento parcial de la nómina salarial.

Para enfrentar los efectos destructivos de la pandemia en los ámbitos económico, social y de la salud, la generalidad de los 17 países de América Latina han destinado recursos entre 0,7% del PIB y el 11% del PIB. La solidez económica y fiscal y los ahorros de la mayoría de países ha facilitado la expansión del gasto y aumento del déficit público. El Ecuador, en cambio, debido a su única particularidad ha transitado en contravía. La ausencia de ahorros, la incapacidad de pagar su deuda e imposibilidad de contraer nuevos préstamos y el elevado déficit fiscal, han limitado en extremo la posibilidad de atención de las demandas de la pandemia. Por el contrario, a pesar de la forzada reducción del gasto, el déficit público aumentó por la disminución de ingresos tributarios y petroleros.

El deterioro económico y fiscal era incontenible antes de la pandemia, ésta lo profundizó. Condiciones que vuelven utópica la entrega generalizada de bonos contra el hambre o políticas sociales progresivas. El elevado déficit público tampoco admite políticas de expansión fiscal, por el contrario, es imperativa la reducción del gasto público. La rigidez de una economía dolarizada no posibilita ninguna política de expansión monetaria. Las ayudas a empresas para evitar su quiebra y el pago parcial de la nómina salarial de las mismas, no tienen espacios ante las desprotecciones económicas y fiscales del país.

De otra parte, la CEPAL sugiere ciertas políticas fiscales para reconstruir mejor: mayores esfuerzos fiscales para mitigar la pandemia con más financiamiento en condiciones favorables; evitar medidas de austeridad y mantener y promover estímulos fiscales; fortalecer la progresividad y eficiencia de la recaudación; aumentar la eficiencia, efectividad y equidad del gasto; nuevos pactos pactos sociales y fiscales; reconstruir con igualdad: hacia estados de bienestar.

Algunas de tales reflexiones están fuera de contexto para el Ecuador. Un fisco agónico solo admite esfuerzos fiscales para sobrevivir. Evitar medidas de austeridad es un contrasentido cuando la caja pública está en inanición, más aún, acumula montañas de deudas y atrasos en el pago de sus obligaciones. La eficiencia recaudatoria y del gasto público, los pactos sociales y fiscales y reducción de las desigualdades, deben ser postulados teóricos de la reconstrucción nacional post pandemia.

Los países de la región que han logrado en la últimas décadas consolidar una sólida posición económica y fiscal, pueden enfrentar con solvencia las destrucciones de la pandemia y minimizar los desajustes económicos, sociales y fiscales. En un Ecuador en contravía, ante las severas limitaciones para enfrentar los nocivos efectos de la pandemia, la acumulación de desajustes de todo género es mayor; por tanto, los esfuerzos futuros de reconstrucción se agigantan.

Si antes de la pandemia había 4.2 millones de pobres y en la post pandemia serán un millón adicional, y si los desempleados y subempleados y otras categorías eran el 60% de la PEA y luego serán el 70% de la PEA, la reducción de tales indicadores exigirá redoblados esfuerzos económicos durante muchos años. El gran reto del futuro en el Ecuador es encontrar los consensos indispensables para lograr la estabilidad macroeconómica y fiscal, el crecimiento de la economía que permita la disminución del desempleo y la pobreza, y la gobernabilidad y conciencia nacional en torno a los sacrificios de toda la sociedad para alcanzar tales anhelos.

Jaime Carrera es economista. 

4 Comments

  1. encomiable patriotismo del sr ec.Carrera…pero,seamos realistas,la sociedad no es consciente de la gravedad del pais en todo aspecto,a la mayoria no le interesa ni entiende..entonces cómo esperar un gran esfuerzo y por largo tiempo para re..estructurar este pais,sin rumbo,perdido en medio de la nada,sin Dios ni ley..estamos fritos,y en aceite de tiburón…ballena….carajo.

  2. Que resusite Clemente Yerobi-Indaburu.

    «… El gran reto del futuro en el Ecuador es encontrar los consensos indispensables para lograr la estabilidad macroeconómica y fiscal, el crecimiento de la economía que permita la disminución del desempleo y la pobreza, y la gobernabilidad y conciencia nacional en torno a los sacrificios de toda la sociedad para alcanzar tales anhelos.» ESTO ES PEDIR PERAS AL OLMO
    .

  3. El peculado y corrupción, aunque ciertos, cualquier cálculo sobre su cuantía son solo especulaciones.
    En cambio, el deficit fiscal es MUY cierto, ya que todos los años se repite el absurdo de presupuestar entre 10 y 20 % de deficit, con el agravante de que siempre se cumple con la vieja realidad: los ingresos son menores y los gastos superiores al presupuesto.
    Pretender vivir a expensas de «quitas» y diferir los pagos para el que viene atras, es un pésimo ejemplo para la ciudadanía. Como exigen que los contribuyentes sean cumplidos y no hagan trampa cuando eso exactamente es el ejemplo de los gobiernos.
    Hoy leo que la Armada va a construir facilidades portuarias para «mejorar» el control de los mares. Necesitamos controlar mas los mares ? para que ? cuanto cuesta ? que beneficio recibimos si los chinos no se llevan unos tiburones fuera de nuestra zona maritima.
    Quien les hace entender a los gobiernos que NO HAY PLATA, no queremos regresar al sucre, la manera mas sencilla de parar la corrupción es NO HACER OBRAS, por lo menos hasta que salgamos de deudas, y empleado público que se jubila, no se lo reemplace.

  4. El Ecuador tiene una ecuación matemática con cinco incógnitas : déficit fiscal, deuda externa e interna ,dolarizado, robo descarado a las arcas fiscales y gobiernos incapaces de gobernar. Lo único que nos queda es UNIRNOS, elegir bien y establecer políticas de Estado que nos permitan salir del hoyo que hemos caído. Esta tarea nos tomara’ al menos 10 años.

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