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Lecciones de la vieja Europa

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Los planetarios efectos de la pandemia, jamás vividos en la historia de la humanidad, obligan a todos los países del mundo a tomar acciones extraordinarias, romper paradigmas, encontrar formas de reinventar la conducción de los Estados. A tono con estas exigencias, hace pocos días la Unión Europea en un histórico pacto, estableció un fondo de 750.000 millones de euros, para promover la reactivación y paliar los daños económicos de la covid-19.

Tal fondo aprobado por los 27 países de la Unión, es considerado el mayor cambio en 30 años en su modelo presupuestario, el cual estableció un marco financiero plurianual y duplicó los recursos destinados a la cohesión. Por primera ocasión en la historia de la Unión Europea, las subvenciones se financiarán con emisiones conjuntas de deuda a amortizarse por los Estados durante 30 años, hito en su gestión presupuestaria que marca la senda de una posible unión fiscal. También el citado Club aprobó un marco financiero para 2021-2027 de más de un billón de euros.

Los principales líderes europeos, al anunciar el acuerdo alcanzado tradujeron su euforia al magnificar el ¡Día histórico para Europa!, no era para menos al celebrar el mayor pacto financiero de la historia de la Unión Europea: 1,8 billones de euros, incluidos los 750.000 millones del fondo contra la crisis pandémica. Este fondo equivale al PIB del Ecuador de 2020 multiplicado por 10.

El denominado “Plan Marshall” contemporáneo destinará 390.000 millones de euros  a subsidios y 360.000 millones a préstamos, los que en un 70 % serán desembolsables entre 2021-2022. Se estima que los 1.8 billones de euros y la red de seguridad de préstamos para sistemas de regulación del empleo, gasto sanitario y avales a empresas (540.000 millones de euros), movilizarán recursos equivalentes al 17 % del PIB de la Unión Europea.

Los países de la vieja europa siempre serán paradigma de lecciones a aprender. Varias de esas naciones fueron capaces de reconstruirse luego de las destrucciones de las guerras mundiales y hoy son potencias. Muchos tienen estados de bienestar consolidados y han perseverado en mantener sanas sus economías y sus cuentas públicas. Cuando algunos miembros se han desviado de las responsabilidades económicas y fiscales, las ayudas y exigencias regladas por el conjunto de la Unión les ha permitido retomar el camino correcto.

La pandemia ha ampliado las brechas de desarrollo entre Ecuador y los países europeos, las que antes del coronavirus ya eran gigantes. Al interior de nuestro país la pandemia ha aumentado las desigualdades sociales. El explosivo incremento de la pobreza, el desempleo, el subempleo y la informalidad, agigantan las distancias entre los que más tienen y aquellos que luchan por sobrevivir.

La pandemia ha transformado el mundo. No hay duda que después de vencerla otras serán las formas de conducir las economías. Las relaciones e intercambios comerciales entre los países y al interior de los mismos observarán giros diferentes, recelos e innovaciones. Las reflexiones sobre el valor de la vida profundizadas en la soledad de los confinamientos, conducirán a otros comportamientos de las personas, quizá, a reinstaurar deteriorados valores humanos. La ultrajada naturaleza por nuestra insensatez, tendrá mayores espacios para su cuidado.

Los cimientos de desarrollo consolidados a través de la historia en la vieja europa, son un sólido andamiaje para superar con menos dificultades los inmensos desajustes económicos y sociales producidos por la implacable pandemia. La carencia de tales cimientos exigirá al Ecuador redoblados esfuerzos y el imperativo de reinventarnos como nación en armonía con las transformaciones mundiales, secuela inevitable de las planetarias destrucciones producto de la pandemia.

Idealizar el nuevo país exige proscribir las nocivas conductas económicas, fiscales, sociales, políticas, laborales, institucionales y de diverso género, que han denegado el progreso de la nación. Asimilar los caminos que han conducido al éxito de los países desarrollados, adaptados a nuestras particularidades, contribuirá a reducir las distancias que nos separan en cuanto a las dimensiones de prosperidad de cada nación.

Ya, y una vez superada la pandemia, debemos comenzar a construir el Ecuador de las oportunidades para todos. Oportunidades para el empresario que mediante el riesgo de sus inversiones genere trabajo y riqueza. Oportunidades para que el pobre deje de serlo y el desempleado consiga un trabajo. Oportunidades para que cada estrato postergado de la sociedad progrese sin desmayo hasta encontrar estándares que dignifiquen la vida de cada individuo.

El país de las oportunidades no será posible si el conjunto de la sociedad no encarna en cada individuo, familia, organización, partido o movimiento político y élite representativa de la sociedad, las responsabilidades y sacrificios inherentes a cualquier cruzada de reconstrucción nacional, la que asume como condición sine qua non elevar tal tarea a la categoría de bien colectivo, por encima de los intereses particulares.

La pandemia desnudó con crudeza las carencias del Ecuador. En la nueva visión de un Ecuador post pandemia solo cabe un Estado que privilegie las atenciones sociales que permitan aumentar las capacidades de los pobres para la forja de su prosperidad. Un Estado que, a su vez, brinde todas las condiciones para que el sector privado asuma la responsabilidades de invertir, crear empleos y riqueza.

El país de las oportunidades será una utopía sin los cimientos iniciales de cualquier estrategia de desarrollo: el orden fiscal y macroeconómico.  En la nueva visión del Estado será condición imperativa la progresiva reducción del déficit público, proceso que debe encontrar un sano equilibrio entre el sostenimiento de las atenciones sociales, la reducción del gasto corriente y un nivel de inversión pública que impulse el crecimiento económico en complementariedad con la inversión privada.

El país de las oportunidades solo será posible si somos capaces de hacer que  los mercados mundiales aprecien un Ecuador exportador, competitivo y productivo. La nueva visión de un Estado de oportunidades para progresar, solo será posible si los capitales e inversiones externas anidan en el Ecuador. La construcción patriótica de un destino próspero solo será producto de nuestras decisiones y esfuerzos. El país de las oportunidades debe construirse mediante los sacrificios y responsabilidades compartidas.

El diseño del nuevo Ecuador debe sustentarse en el rescate de la moral pública, en la absoluta transparencia de la gestión del Estado como antídoto contra la corrupción, en la consolidación de las instituciones democráticas y en una inclaudicable aversión a los populismos constituidos en fábricas de reproducción de la pobreza.

Jaime Carrera es economista.

5 Comments

  1. Yo propongo un PROTECTORADO ESCANDINAVO como solución a todas nuestras taras, a ver intelectuales, opinadores, politólogos, sociólogos, historiadores etc. a trabajar para lograr un marco de este tipo, que revolucionaria la política, la economía, y el futuro del país de manera verdaderamente revolucionaria y pos-moderna.
    ACEPTEMOS, NO NOS DA LA RAZA Y VAMOS A UN INMENSO DESCALABRO COVID-19…

  2. Los artículos económicos del Economista Carrera se caracterizan siempre por NO ser opiniones antojadizas, sino verdades indiscutibles. Son tan profesionales y objetivos que poco hay que comentar por parte del lector. Yo cada vez los leo con mucho interés !

  3. Mr Bush (hijo) dejo’ una nota a Bill Clinton y decia » no dejes que las críticas te desanimen o te aparten de tus obligaciones».»tu éxito ahora es el éxito de nuestro país.»
    Los verdaderos estadistas entienden que más allá de idiologias o partidos politicos hay que gobernar para todo un país y que, de igual modo su papel como gobernante debe ponerse al servicio del país,no de interes partidistas o de los que ostentan el poder económico. Ahora más que nunca debemos escoger líderes con generocidad democrática,suficiente humildad para alegarse de la tentación de robar y que contribuyan a hacer la democracia más dinámica, haciendose a un lado cuando los ciudadanos le enseñan la puerta de salida.

  4. Gracias, Jaime!

    Por ser el único economista en el Ecuador que toma en cuenta el desempleo y el crecimiento de las brechas sociales.

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