Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La renegociación de bonos delata la impudicia política

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La renegociación de la deuda muestra de cuerpo entero la irracionalidad que se baraja en el país. Es curioso –para no arañar los bajos fondos políticos– observar algunas reacciones que suscita la posición del gobierno ante los tenedores de bonos. Algunos políticos, correístas sobre todo, como Ricardo Patiño o Diego Borja, pero también del establecimiento como el socialcristiano Vicente Almeyda, han planteado una verdadera cruzada contra el ministro de economía, Richard Martínez; cabeza por el gobierno de esta renegociación. Se dirá, ellos dirán, que es su derecho más legítimo. Y no cabe duda de que, en sentido estricto, lo es. Pero en democracia no solo existe el derecho a disentir. Los políticos tienen que plantearse algunos deberes: el interés nacional; la conveniencia para el país de tal o cual política pública, la necesidad de, a veces, cerrar filas alrededor del gobierno de turno en temas específicos, por encima de visiones partidistas y pasiones personales.

La irracionalidad política niega la posibilidad de que, en ciertos temas, el país pueda presentarse unido. Uno de ellos es, precisamente, la renegociación de la deuda externa. ¿Acaso no conviene, en plena crisis económica y crisis sanitaria bajar el peso de esas obligaciones en un déficit fiscal incompatible con la necesidad de parar la economía, reactivar el empleo, reducir la pobreza y volver más competitivo al país? Es inútil preguntarse si en ese interrogante cabe el correísmo. Son proverbiales su hemiplejia política, su capacidad para negar su herencia perversa y su indecencia política para reclamar hoy lo que no hicieron en la década de su gobierno. ¿Acaso reconocen la monumental deuda que dejaron con los chinos? ¿Acaso asumen que parte de la pésima fama que tiene Ecuador en los mercados internacionales corre por su cuenta? No hay cómo debatir con políticos que han hecho del Alzheimer político una virtud pública.

¿Pero políticos como, por ejemplo, el socialcristiano Vicente Almeyda? Su posición ilustra uno de los clichés más usados en el país: la propensión a creer que los problemas desaparecen, cuando se encuentra un culpable. El Estado obeso, quebrado, impuestero, ineficiente, que no cumple con sus compromisos… No es un producto colectivo en el que los socialcristianos, como otros partidos y movimientos, sindicatos y organizaciones sociales y la ciudadanía, en general, tienen responsabilidades. Es Martínez el responsable. Él, que no sabe administrar. Él, que no quiere pagar.

La farsa política, la retórica vacua no pueden ser mayores. Porque si los problemas monumentales de la economía se resolvieran botando al ministro Martínez (como lo hacen creer algunos socialcristianos), habría que unirse urgentemente a su cruzada para salvar al Ecuador. Pero no: esos problemas son, precisamente, el resultado del disparate político del cual los correístas, Almeyda y los amantes del síndrome del chivo expiatorio –encontrar culpables para rebanar su cabeza– hacen parte. Por supuesto que el manejo de la economía, tras el paso del tsunami–Correa, no tenía que ser monopolio del gobierno de Lenín Moreno: debió haber un acuerdo nacional mínimo que incluyera, como uno de sus puntos clave, la reestructuración de la deuda externa.

Ahora los partidarios de otras fórmulas de renegociación de la deuda con los tenedores de bonos pueden avanzar sus hipótesis y compararlas con la oferta que el gobierno ha hecho. En el papel, todas son mejores a la que lidera el ministro Martínez. En los hechos, el país se quedará sin saber si efectivamente había otro camino y si hubiera producido mejores resultados. Es parte del costo de la fragmentación y la insensatez con la que una inmensa mayoría de políticos conciben su tarea.

En la realidad-real el país está frente a la renegociación de 17 375 millones de dólares de los bonos que vencen hasta el 2030. La oferta del Ecuador a esos tenedores es la consecuencia de la indigencia nacional. De esa falta de cordura, racionalidad, pragmatismo, ubicación en el mundo-real, capacidad de dialogar y de acordar. Apoyar esa renegociación no es avalar ni su contenido como óptimo ni el manejo económico del gobierno. Es admitir –renegando por supuesto– que el país político y social, en medio de su desbarajuste o a causa de él– es incapaz de producir otra política económica sustentable y acordar otra fórmula de renegociación.

Y mientras no exista otra salida, la que está sobre la mesa es mejor que la nada. La nada, aún revestida de hojarasca retórica como la de Vicente Almeyda, es el terreno de los políticos populistas que andan cazando cabezas, en vez de usar sus energías para pactar acuerdos en los temas fundamentales del país. La nada es el terreno del correísmo alegrándose de que tenedores buitres de bonos, o de bonos buitres, pidan a los jueces de Estados Unidos parar la renegociación. Y ellos tildaban a sus críticos de vendepatrias…

Foto: stock dominio público

12 Comments

  1. Por largo es el mejor ministro de este régimen, compararlo solo con el gordito de la torre que fue uno de los primeros de Moreno es un ejercicio necesario. Tengo la duda de si Richard Martínez es economista pues no parece. POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS…

  2. Gran labor la del ministro Martinez. Podría haber sido mejor ? Talvez si , talvez no.
    En cuanto a Almeyda es tan tonto para no darse cuenta que hace el ridiculo. ?
    Si no se dá cuenta entonces solo es uno mas del grupo de ignorantes que pululan en los partidos politicos.

  3. Ese es el negocio de los «politiqueros»: hacer creer a las masas ignaras que son sus defensores solícitos y a ultranza; y, no importa, sin una pizca de vergüenza, tomar como caballo de batalla aquellas áreas en las que su rotundo fracaso, como la económica, condenó al país a una postración nunca antes vista. Estos son los correístas que, si les quedara algo de pudor, deberían callar para siempre.

  4. Y bueno admitamos que somos seres un poco masoquistas, capaces de ir en contra de nuestra misma prosperidad con tal de hundir a quien no es de nuestro gusto. Correa es un caso bastante peculiar y bastante amorfo, pero de todo hay en este mundo.
    Sólo en nuestro querido Ecuador este señor Almeyda así como floridos símiles de gustos exóticos como Laura en América, Mi Recinto, Vivos, mofles y etcéteras podrían tener un éxito sin igual.

  5. La tarea que le ha tocado al Ministro Martinez, a mi criterio, lo esta manejando bien (en teoria todo se puede mejorar, pero los que critican no tienen ni idea de como se hace porque lo unico que saben es sentarse a alzar manos o a criticar y ganarse la plata sin hacer nada o a robar). No se puede olvidar en las proximas elecciones que corresitas y sociacristianos son la misma basura. A proposito, los PSCs, de cristianos no tienen nada. Por que siguen usando esa fachada? Cambien de nombre a algo que les identifique lo que realmente son.

  6. La manera acertada de negociar la deuda del Ministro Martínez debe ser vista fuera del contexto político es netamente técnica es por eso que responde al bienestar de todos.Dejen a un lado la politiquería.

  7. ¿Qué se cree este tal Vicente Almeyda? ¿De qué cloaca lo sacaron?

    Ya quisiera verlo manejando la tienda de la esquina, no se diga renegociando una deuda de 17,000 millones de dólares, como tan extraordinariamente bien lo vienen haciendo el ministro Martínez y su equipo.

    Tenía que ser otro payaso socialcristiano… no son más que correístas con careta.

  8. Adivinen quien maneja BUNKER SERVICES LLC compania radicada en Panamá, nada más ni nada menos que Vicente Almeyda Jalil y todos sus parientes y amigos.

    Es decir los batracios opinan y quieren la cabeza del ministro, porque no les conviene a sus intereses personales y de grupo.

    Y estos son los que piden el voto a gritos en la costa ecuatoriana, ofreciendo pan, techo y empleo y un sin fin de barbaridades sin sustento técnico financiero, puro polpulismo barato,.
    Como les callamos a estos canallas de malecón, es con nuestro voto, con criterio y participando activamente en la campaña, para que nunca más ocupen un puesto público.

  9. Buena parte de los políticos ecuatorianos creen, como Ud dice, hay que buscar una cabeza de chivo.
    Todos los q critican a Martínez no han presentado una alternativa a la renegociación. Ésta debe darse para tener algo de respiro en la economía.
    Ellos saben que es necesario pero el sectarismo pesa más.

    • Las mafias políticas siempre actúan a espaldas del interés nacional, privilegiando sus intereses mezquinos…también en eso se parecen el correismo delincuencial y el socialcristianismo oportunista y manipulador…por eso actúan juntos en la Asamblea, en el CNE…

  10. Realmente uno siente verguenza ajena , al escuchar a personajes como Vicente Almeyda , representante de un Partido supuestamente partidario de la economía liberal , despotricando contra el FMI , y pidiendo la cabeza del Ministro Martinez , por el pecado de tratar de salir de la mejor manera posible , del hueco enorme en el que hundieron al país los ROBOLUCIONARIOS . Y precisamente Almeyda , con otros asambleístas de su partido político , el SC , unidos cos los sectarios y cínicos correístas , pretendiendo generar el caos interno , para ver si pescan a río revuelto . .Como señala el título de este artículo , una verdadera IMPUDICIA POLÍTICA .

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