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¿Nebot será el enterrador del PSC?

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El 25 de junio, cuando anunció al país que no correría por la Presidencia de la República, Jaime Nebot inauguró un problema que, hasta ahora, luce insoluble: ¿qué hacer con el Partido Social Cristiano?

Todo parecía sencillo. Se trataba de pasar el testigo. De poner la carga en otros hombros. Sin embargo, Nebot cerró su ciclo electoral pero mantuvo las riendas del partido y anunció, como movida táctica-electoral, la posibilidad de una consulta popular. El anuncio de su retirada se efectuó, además, cuatro meses después de lo previsto; un factor que se sumó a la pandemia. Resultado: el PSC está confrontado a un dilema shakesperiano: elegir a uno de los cinco militantes que compiten en las primarias. O irse con un candidato ajeno a sus filas y que, por las diferencias que Nebot mantiene con Guillermo Lasso, será Otto Sonnenholzner o Álvaro Noboa. Cualquier vía que escoja será costosa.

Irse con un militante parecería ser lo más adecuado. Lo hizo en 2017 cuando presentó a Cynthia Viteri. La situación no obstante es radicalmente diferente. No solo Nebot se fue de la carrera presidencial sino que, con su salida, las acciones socialcristianas han bajado sensiblemente. Las apuestas están puestas en otro lado. Incluso uno de los cinco precandidatos que corren en las primarias, Luis Fernando Torres, propuso irse con un candidato ajeno al socialcristianismo. Él escogió a Álvaro Noboa. Para Nebot no es una circunstancia cómoda porque si elige a uno de sus militantes, podría apostar por el futuro de su partido pero a riesgo de tener un porcentaje de asambleístas mediocre. En todo caso, lejos de los que tuvo en 2017, cuando Cynthia Viteri obtuvo 16 % de votos.

Irse con Sonnenholzner o con Noboa no es solo una opción electoral y política. También es conceptual. Electoralmente el PSC abrió un paraguas para evitar que Lasso lo trate de chimbador: la unidad. La usó Nebot en 2015 con Mauricio Rodas, Paúl Carrasco y, luego, Ramiro González. No funcionó. Esta vez, esa bandera la desempolvó Sonnenholzner. Es decir, el PSC no solo cedió esa iniciativa sino que, interrogado por Carlos Vera, Sonnenholzner dijo que el PSC podría ser un partido más en la fanesca que está preparando. Ni de lejos el único. En claro, la parte socialcristiana en las listas estaría supeditada a la cantidad de partidos que se le sumen. Noboa nada ha dicho sobre el particular. Pateó el balón para delante y está haciendo sus jugadas discretamente y en silencio.

Nebot tiene, en este punto, un problema conceptual que es profundamente político: justificar una alianza con Sonnenholzner o con Noboa. En el último tramo de su vida electoral, el líder socialcristiano sostuvo –y lo hizo en 4P– su preocupación por el estado en general del país. Y su aversión a hablar con los políticos que, a sus ojos, rehúyen los acuerdos y no saben cómo solucionar los principales problemas del país.

¿Qué dirá de Sonnenholzner? ¿Que está preparado para dirigir el Estado? ¿Qué él  sí es el prototipo del político que no entra en sus consideraciones letales sobre la clase política nacional? ¿Dirá que aquello que no hizo Sonnenholzner en la vicepresidencia lo hará en la Presidencia si, por esas casualidades de la política criolla, resultara elegido con su apoyo? ¿Cómo explicará un acuerdo con ese posible candidato salido de las filas de un gobierno que no apoyó, precisamente en el tramo en el cual el joven Otto se desempeñó como vicepresidente? Y si es con Noboa, ¿responderá por su carácter impredecible? ¿Responderá por la incapacidad conocida que tiene ese empresario para distinguir lo público de lo privado?

Nebot tiene problemas. Porque si su opción depende de los sondeos (que se mostraron incapaces de prever lo que ocurrió en 2019), y se va con un candidato ajeno a su partido, creará fracturas en una estructura que es vulnerable desde su renuncia a participar en la carrera presidencial. Y el PSC entrará –si ya no lo ha hecho– en una verdadera desbandada conceptual y política. De tener el sartén por el mango, Nebot se puede convertir en administrador de una posible quiebra. O en posible enterrador de un partido que no preparó para el fin de su ciclo electoral. Explicar cualquier opción que tome, para evitar estos escenarios, le va a costar muelas.

Foto: El Telégrafo.

10 Comments

  1. La política ecuatoriana jamás ha estado exenta de palancas… Desde Roldós hasta Moreno pasando por Gutiérrez y Correa… todos han tenido un pasado ligado a su relación estrecha con políticos o con ligaduras a políticos, todos se conocen entre sí, todos trabajaron uno para el otro, todos fueron compañeros de fómula o de obligación e incluso de juegos

  2. Pienso que Nebot tiene una deuda pendiente con sus co-idearios (al menos de acuerdo a una conversacion con un militante del PSC conocido mio): No ha explicado ni ha mostrado logica en su silencio cuando vio que Correa desbarato al Ecuador. Es mas, queda la duda de que pudo haber pasado cuando, por el contrario, su partido ha tomado el lado del correismo para decidir temas importantes en la Asamblea. Eso creo que no le perdonan ni los mas cristianos de los PSCs.

  3. El hombre (y mujer) que tiene un ideal en su vida, lucha por él hasta el final, es decir, «muere con las botas puestas». Pero si usa la calculadora, lo empaña. «Requiescat in pace». Y de paso, si el Sr. Torres propone (algo habrá oído) irse con Alvarito, seguro que «quiere hacerle la casita». ¡Ojo a las manos de los pokaristas!.

  4. Realmente situación dramática la que enfrenta el SC ; al haber desistido de su postulación el Sr Nebot , generó un verdadero dilema y laberinto al interior de su partido , del cual no saben cómo salir . Y respecto a los posibles ungidos , tendrán que tomar una sabia decisión , que no sea similar a la de apoyar al Sr Morales para la Prefectura de Guayas , pues ese error , fue una de las causas , entre otras , para que finalmente el líder del parida desista , y así evitar su tercera derrota en lides presidenciales .

  5. Porqué no es mejor presentar una persona que no tiene ataduras políticas, ni compromisos con ningún empresario. Sino un empeño de salir de esté default que tiene nuestro país. Me propongo para ir en carrera a la presidencia de mi país Ecuador. Vivo en Milano y soy una fuga de cerebros que tuvo que salir d su país para un mejor porvenir.

  6. Ya Nebot mismo lo desestabilizó al PSC cuando surgió Madera de Guerrero, ahora con su acobardamiento ante el reto de una candidatura presidencial, le acaba de dar los santos óleos. Esa es la política mesiánica de nuestro país.

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