Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

El desafío de votar responsablemente

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Estamos a punto de conocer la lista final de quienes pretenden llegar a las primeras magistraturas; pronto iremos conociendo también los nombres propuestos para el legislativo. A simple vista parecería un ejercicio simple: concurrir al recinto, recibir la papeleta, identificar nuestros candidatos y votar por ellos. No obstante, detrás de este ejercicio hay una responsabilidad que como ciudadanos tenemos al sufragar.

Hace unos días, vimos como la Asamblea Nacional, está pasando su peor momento en términos de credibilidad: el 3% revelado por un estudio de Cedatos, habla de una crisis que es real pero que asusta, tomando en cuenta la cercanía de las elecciones.

Buscando los orígenes de esta situación dramática de falta de confianza en nuestros políticos legisladores, debemos hablar forzosamente del rol de los partidos. La cultura de articularse cada cuatro años y la ausencia de prácticas de tamizaje y veto, ha sido fundamental para encontrarnos con perfiles creados en microondas o personajes de farándula que se nos cuelan sin darnos cuenta. Muchos de ellos han venido legislando y tomando decisiones importantes; algunas que nos cambian nuestros estilos de vida.

Este fenómeno, más una ciudadanía desinformada, hacen que seamos sorprendidos en cada elección y terminemos votando con los dedos cruzados, dando con el voto casi un salto de fe cuando, en realidad, debería ser una decisión razonada, informada y consciente.

La obligatoriedad del voto tampoco ayuda. La ciudadanía presionada ante las sanciones de no concurrir a votar, toma el ejercicio del sufragio como lo que es: una imposición que toca cumplir. Esto, según algunos entendidos, opera como una de las razones por las cuales el ciudadano no pone la atención y tampoco da el valor cívico transcendental que tiene el sufragio.

Cualesquiera que sean las razones que operan para llevar con nuestro voto a las curules legislativas a personas poco idóneas, éstas cobran mucha importancia en los momentos que estamos viviendo. Es obvio que nos equivocamos cuando elegimos a quienes nos representan en ese espacio. No obstante, parte de la responsabilidad en esta situación la tenemos todos. Siendo así, una nueva elección sí puede significar una oportunidad para cambiar las cosas.

Retomando el criterio de que a los mandatarios y legisladores los ponemos nosotros y, por lo tanto, tenemos el poder de decisión en nuestro voto, conviene ir mirando ciertos parámetros que quizás vale la pena tomar en cuenta en el momento de examinar a quienes pretenden conquistarnos electoralmente.

Desafortunadamente en el Ecuador existe una  tendencia al populismo y eso ha hecho que, históricamente, hayamos catapultado al poder a personajes que simbolizaban propuestas mesiánicas, casi inalcanzables de prosperidad, equidad y oportunidades. Nos han atrapado con sus bailes, cánticos y comportamiento chabacano, vendiéndonos baratijas en lugar de propuestas serias. Aquellos héroes populares hoy se encuentran prófugos, con arrestos domiciliarios y con una deuda moral y económica con el país que es impagable por el daño que causaron.

Ante esta realidad, ¿qué nos queda como ciudadanos? Pues corresponde a los ecuatorianos asumir el rol que nos toca y entender que el destino de nuestra patria sí puede estar en nuestras manos, en la medida que logremos sufragar con responsabilidad. Y esto significa demandar a los candidatos, a más de los parámetros legales que la ley establece, parámetros éticos de comportamiento en su vida privada que nos pueda dar luces acerca de que, en el ejercicio de sus funciones, actuarán apegados al orden establecido.

Exigir programas de gobierno viables, lógicos y ejecutables, con la honestidad de aceptar las dificultades que hoy atravesamos será una tarea clave. La situación actual es muy compleja; por lo tanto habrá que dudar de quienes nos ofrezcan la fórmula mágica que resuelve todo y nos transporta al paraíso: eso simplemente no es posible.

Una propuesta económica seria es imprescindible pero no puede estar completa si no viene acompañada de una agenda de derechos que humanice la política pública, abrace la diversidad y se comprometa a luchar en serio y sin prejuicios contra problemas estructurales.

Por lo tanto, los ecuatorianos tenemos un gran desafío por delante: informarnos bien y decidir responsablemente. Sólo así iremos a votar bien y no botaremos nuestro voto.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

5 Comments

  1. Estimada Ruth, sus artículos transparentan los deseos de un alma noble, que quiere lo mejor para nuestro amado país. De igual manera, la institución a la que Usted se pertenece, trata de hacer lo mismo. A mi manera de ver, la ONG que Usted lidera tan honestamente, tiene una debilidad; y es, que esta validada y normada dentro del sistema constituido. Esto no le deja ver el bosque, porque es un árbol más de la jungla política. Hubiese sido, algo mejor, un estatus parecido al de la Comisión Nacional Anticorrupción. Pero tranquila, poco a poco la ciudadanía ira madurando políticamente y creando esta Oposición Nacional Autónoma y Apartidista; de la cual, Participación Ciudadana, será uno de sus mayores voceros.

    • La ciudadania tiene que reaccionar , el poder ciudadno tiene que tomar el poder , la unica manera de acabar con los corruptos es con el poder , y esto tiene que ver con la reaccion y con la fuerza ciudadania que quiere una patria libre prospera y segura ; para llegar al poder se requiere estudiar planificar y una activa participacion politica de todos los ciudadanos que estan en contra de esta banda de corruptos y saquedores que son peor que la pandemia , se llevaron decenas de miles de millones , hicieron lo que les dio la gana , confrontaron con odios a todo el pais , todo lo que hicieron fueron infracciones legales y constitucionales , y hoy con el mas despreciable cinismo quieren retomar el poder ; es hora de que todas las fuerzas y grupos ciudadanos que estan en contra de estos corruptos desalmados , y que en realidad quieren acabar con la corrupcion , se forme un solo movimiento nacional por una nueva patria y en accion politica ciudadana llegar al poder para lograr el cambio que toda la ciudadania quiere ; en politica solo hay dos clases de personas los que mandan y los que obedecen ; que sea el poder ciudadano el que mande y gobierne en este pais y no esperar que los politiqueros corruptos decidan por nosotros . El poder ciudadano , al poder politico .

  2. Ruth, empecé la lectura de tu artículo con muchas expectativas, pero terminé peor que antes de empezar. Lo que nos dice, se viene diciendo desde 1978, nada nuevo, repetitivo, incrementa la incertidumbre, promueve desazón y nada más que frases vacías. Si usted pertenece a un colectivo que vigila estos temas peludos, propongo que sea más pragmática, que presente una metodología simple, básica, fácil de utilizar para que cada ciudadano la realice y se guíe más allá del fanatismo influido, del engaño evidente, de la cara bonita o la changa gorda que atrae: bien sabe a lo que me refiero. Quizá sea de ayuda una mini guía, a manera de cuestionario, con puntaje por cada rubro que se evalúa y con ello obtener un puntaje final sobre 10. Ofrezco mi colaboración si es necesario. Saludos.

  3. Valga la oportunidad para comentar sobre el asunto de salud que en días anteriores se discutía en la asamblea, vi como los señores asambleístas hablan de derechos ciudadanos como el derecho a medicamentos gratis y tratamiento completo de las enfermedades huérfanas o raras, hablan los legisladores de la obligación del estado de proveer dichos medicamentos sin importar el costo, que por cierto suelen altamente costosos e incluso que el gobierno pague si es necesario en el extranjero su tratamiento, a demás de llamar al ministro de salud a juicio político por no cumplir con estos pacientes, hasta ahí suena hermoso, pero nadie indico como financiar tan bella proclama, yo recomiendo que que deba financiar con el sueldo de los legisladores bajándoles el sueldo a la mitad en caso de no contar con los dineros del estado para ver si aterriza la cordura en la asamblea, en ese caso todos se volverían razonable y dejarían de ofreces sin antes consultar con el ministerio de finanzas tan noble acción con plata que el gobierno no dispone y a ver si el populismo baja el tono y la estupidez en la asamblea deja de ser una constante como hasta hoy y sea una rareza digna de estudio .

  4. Muy acertados sus comentarios es imperioso que no desperdiciamos el voto, pero que podemos hacer cuando dentro del poder CNE no hay la suficiente credibilidad para que el voto del electorado sea respetado.

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