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Los calzoncillos, los juzgados y la información pública

en Columnistas/Influencers4P por

Intenso debate sobre el operativo policial transmitido casi en vivo por Teleamazonas para capturar y llevar a interrogatorio a Abdalá Bucaram por el asesinato en la Penitenciaría del Litoral del israelí Shy Dahan.

Todo lo que se puede decir con la profundidad de un tuit se ha dicho: “el show mediático”, violación de DDHH de un pobre anciano”, “qué dónde queda la dignidad de un ex-presidente”, que el “debido proceso”, que “los organismos internacionales” van a jalar las orejas al país. Y para que el círculo se cierre, el aludido se da por víctima y sus abogados amenazan con juicios al Estado y a la televisora que osó mancillar la sagrada privacidad.

Sin embargo, el debate es un poco más complejo de lo dicho en las hondas, sesudas y densas profundidades argumentativas de un intercambio de tuits. Existe, por supuesto, la privacidad como un derecho humano fundamental. En la Convención America está reconocido en el artículo 11.2: “nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación”. Sobre el alcance de este derecho, la Corte IDH ha indicado que “el ámbito de la privacidad, se caracteriza por quedar exento e inmune a las invasiones o agresiones abusivas o arbitrarias por parte de terceros o de la autoridad pública”.

Pero al otro lado está el derecho a saber: la libertad de expresión que se abraza íntimamente con el acceso a la información, como elementos centrales en las sociedades democráticas y transparentes.

Muchas veces, estos dos derechos colisionan frontalmente. Digamos que el conflicto se puede generar porque una persona, un medio, un periodista considera que debe informar o comunicar al público aspectos de la vida privada de otra persona sin su consentimiento. Para resolver el choque, la Corte IDH ha indicado que resulta legítimo restringir la privacidad, en la medida que exista un interés público en que los ciudadanos conozcan una determinada información, y que haya proporcionalidad entre el interés público y la afectación de la intimidad.

Para tratar de navegar entre dos aguas y en medio de la neblina, hay una brújula: la tutela de la vida privada de una persona es proporcionalmente inversa a su participación en cuestiones públicas, cualquiera sea su ámbito. De esa forma, se reconocen que existen tres categorías de personas: 1) las autoridades, funcionarios u oficiales públicos, 2) los “personajes públicos”, que no son funcionarios pero participan voluntariamente del debate público o tienen capacidad de influir en los asuntos públicos. Y, finalmente, 3) las “personas privadas”, entendidas como aquellas que no forman parte de las categorías anteriores.

El pequeño detalle, es que en relación a los funcionarios y personajes públicos, se entiende que, dado su relevancia pública, existe un interés público sobre la información relativa a ellas.

Así que la pregunta en el caso Bucaram es: ¿el tráfico de medicinas en los hospitales de la red de salud pública es un tema de interés público? Definitivamente, sí. ¿El asesinato de un testigo clave en ese tráfico y además en una penitenciaría tiene interés público? Más que obvio, que sí. Los implicados en tales hechos son, por lo tanto, sujetos que caen en la categoría de “personajes públicos”, pero esta categoría es aún más relevante cuando los principales acusados son un ex presidente de la República, sus hijos (uno de ellos ex legislador y ex candidato presidencial), su nuera que ha sido años presentadora de TV en un canal de propiedad estatal. ¿O no?

Las imágenes mostradas por Teleamazonas pueden ser chocantes y de mal gusto: siempre será desagradable ver a alguien como Abdalá Bucaram en calzoncillos. Se puede sospechar de la espectacularidad del operativo. Se puede criticar el incoherente desmentido de la Fiscalía y el oportunismo del medio de comunicación, pero no se puede negar el innegable interés público de la información. Y las imágenes son información.

Dicho lo dicho, creo que más bien debemos abrir un debate por la transparencia en la Justicia: ¿Por qué no televisar los juicios? ¿Por qué permanecemos con la práctica antidemocrática de no permitir que los ciudadanos asistamos a los procesos judiciales a través de los medios? Existe el principio de la máxima publicidad de los actos públicos y el sistema judicial es parte fundamental de lo público. En EE.UU., la famosa CourtTV existe desde los años 90 y actualmente hay un intenso debate en México o Chile sobre la necesidad de introducir las cámaras en los tribunales como un factor de transparencia y democratización de la Justicia.

Así es, debemos avanzar al siglo XXI, aunque nos choquen los calzoncillos de un ex-presidente.

César Ricaurte es periodista y director de Fundamedios. 

8 Comments

  1. Ricaurte, los y las correistas, te van a decir de todo, que eres feo, que te regalaron el título, que no sabes analizar, que no entiendes lo que significa libertad y que tus opiniones no tienen asidero legal.

    Pero lo más acertado de todo es, «sobre la necesidad de introducir las cámaras en los tribunales como un factor de transparencia y democratización de la Justicia».

    «Que ladren perros, como dijo Don Quijote a Sancho Panza, es señal de que vamos cabalgando»

  2. El Sr. Ricaurte interpreta los enunciados de los derechos en forma arbitraria:derecho a saber, implícitamente derecho a saber cosas de mi interés sano y no morboso o enfermizo.¿Que derecho (o interés) puedo tener yo o la sociedad en la vida íntima del sr.Rucaurte. En el caso de Bucaram,personaje público nos interesa saber sobre su delito contra la sociedad más no como se ha llegado a determinar y a juzgar al delincuente (eso es prensa truculenta y amarillista) características de la prensa nacional. Habría bastado con informar que el delincuente fue capturado y que está bajo custodia policías .El resto fue una ridiculez y tristemente apoyada por los defensores de la mal entendida libertad.

  3. Wow, en realidad, qué pobre análisis. Nada justifica el circo de justicia que tenemos en Ecuador, como para mandarlo a Abdalá otra vez a su casa y por supuesto el show mediático de Teleamazonas.

  4. Artículo muy bien fundamentado y estructurado . Totalmente de acuerdo en su contenido , felicitaciones al editorialista . Finalmente , se debe transparentar la justicia y sus fallos , permitiendo que los juicios , como efectivamente ya sucede en otros países , sean públicos .

  5. Totalmente de acuerdo que las personas naturales puedan asistir a juicios en vivo y en directo o por tv…pero personas que sepan a que van y no dejar entrar a cheerleaders y majaderos gritones ( ejem.La Pabon cuando irrumpió e increpó a Julio C.Trujillo)..Buen artículo!

  6. Asaltar la casa de Bucaram y mostrarlo en calzoncillos tuvo un propósito evidente: circo!!!

    Da lástima ver al nuevo columnista de 4P hacerse ochos tratando de justificar lo injustificable.

    Más allá de las cuestiones legales y políticas, el Sr. Ricaurte debería analizar el rol que tuvo Teleamazonas en este fiasco: un medio de comunicación que se dice independiente no puede prestarse para ser usado como canal oficial del gobierno. Y mucho menos de ESTE gobierno. Lo que hizo Teleamazonas fue un error garrafal, que seguramente le traerá muchos problemas legales, y además fortalece a sus detractores.

  7. Totalmente de acuerdo con el contenido del artículo. Son dos derechos de igual valor y jerarquía constitucionalmente. Coincido además con abrir la posibilidad de que los actos judiciales sean públicos y que se transmitan en tiempo real las diligencias judiciales, quizás sea la única forma de transparentar el Sistema de Administración de Justicia, eliminar la corrupción y obligar al servicio judicial a actuar de modo legítimo sin injerencias de ninguna naturaleza… sería un escenario ideal, pero será posible en este país en el que la corrupción está enquistada en todas las funciones del Estado? La Asamblea con casi la mitad de sus miembros metidos hasta el cuello en actos corruptos, es una institución incapaz de recuperar credibilidad con decisiones decentes… en su naturaleza está todo lo contrario. El líder del Ejecutivo? igual de cuestionado pero hasta ahora ni siquiera investigado. El Ecuador es tierra dirigida por indeseables y si de estos seres esperamos rectificaciones, es que queremos cosechar peras del olmo.

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