Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Los semiólogos de comisaría han regresado

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Un juez ha revocado una acción de protección que había impedido el cierre administrativo (retiro de licencia de operación) de Pichincha Universal por parte de Arcotel después de haberle iniciado un proceso como consecuencia de una serie de expresiones utilizadas en el programa En la Oreja, transmitido el 3 de octubre de 2019, cuando el país vivía la convulsión de las protestas indígenas y sociales utilizadas por grupos violentos para tratar de desestabilizar a las instituciones democráticas.

Así que partimos de dos hechos. En realidad, si se produce el cese de transmisiones de Pichincha Universal es un acto de la administración pública y no una decisión judicial. Detalle importante. Segundo, la drástica sanción se da como castigo a unas expresiones que las autoridades consideran inadecuadas. Dato mayor y grave.

En efecto, el juzgamiento administrativo a Pichincha se inicia con un informe del Consejo de Comunicación, el mismo que fue creado en la Ley de Comunicación del correísmo y que reemplazó a la nefasta Supercom en la reformada Ley bajo la promesa de que nunca más se iba a castigar a ningún medio por su línea editorial o por las expresiones que divulgue. Ese mismo Consejo recuperó su pedigrí de más oscuro inquisidor para emitir dos informes técnicos de contenidos que son dignos de lo que Roberto Aguilar solía llamar los semiólogos de comisaría.

Veamos un ejemplo. Se analiza la expresión de la dirigente correísta Luisa Maldonado “Obviamente la subida de los combustibles encarece la vida de todo el mundo. Por eso nuevamente nuestro saludo a la actitud de los valientes transportistas…” Ante eso, el informe del Consejo es El verbo “saludar”, según la Real Academia Española (RAE), tiene relación con la acción de “acoger  un hecho o acontecimiento de forma favorable”. Es decir, la invitada acogió la paralización del transporte, lo cual está tipificado como delito en el Código Orgánico Integral Penal (COIP). Obviamente, Maldonado está expresando el apoyo a los transportistas que se suman al paro. Lo que dice el Consejo -y que nos debería horrorizar a todos- es que esa expresión es un delito tipificado en el COIP. Afirmación mentirosa y arbitraria pues el COIP prohíbe paralizar los servicios públicos, no castiga las expresiones al respecto. No es todo, a línea seguida se arremete contra el director del programa, Washington Yépez, y se analiza que “sus frases expresan su respaldo, como director del programa, a las afirmaciones de la entrevistada” y se cuestiona que “tampoco emite un comentario que permita resignificar el saludo que realiza la entrevistada frente a la paralización del transporte público”. Es decir, el conductor del espacio es culpable de no contradecir lo que dice la entrevistada. Estamos ante la doctrina comunicacional del correísmo más puro y duro, señores.

Con análisis de ese tipo, finalmente, se determina que: “las frases y opiniones instaron a la protesta, la paralización del transporte público y la toma de las calles; el programa radial aprobó las acciones de los manifestantes; el medio de comunicación no intervino como mediador ni motivó un diálogo ciudadano respetuoso y responsable; y se emitió en una franja horaria de protección a niñas, niños y adolescentes.” Es como el espíritu de un Carlos Ochoa hubiera regresado de su fuga a la justicia y se hubiera colado en los ordenadores de los funcionarios del Consejo de Comunicación.

Sobre estos informes de semiólogos de comisaría, Arcotel se sustenta para resolver la revocatoria de la licencia para Pichincha Universal, acción que fue frenada con una acción de protección constitucional. Por eso, afirmo que este acto es un grave atentado a la libertad de prensa y debe ser rechazado por más de que nos repugnen las acciones de las “víctimas”. Si permitimos pasar esta, mañana el esquema de censura puede repetirse para cualquiera. Y no sé para ustedes, para mí eso es intolerable. El mismo Relator Edison Lanza se ha pronunciado al respecto.

Dicho lo dicho, es claro que la existencia misma de Pichincha Universal es una anomalía, para decirlo suave. Un medio privado que fue incautado en el paquete de los bienes de los Isaías con la promesa de ser vendido en 6 meses para recuperar los dineros del salvaje bancario. En el camino, de la ofrecida venta, nada de nada. Más bien, en algún momento, se dispuso graciosamente que la emisora fuera entregada al partido, digo a la Prefectura de Pichincha para que aquellos periodistas amigos de la Revolución quienes, por una u otra causa se habían quedado en el desempleo y ahora debían ser premiados con un sueldo del Estado.

Hoy por hoy, Pichincha Universal bajo el membrete de “medio público” no es más que un órgano de propaganda al servicio de un proyecto político con la dirección de uno de los conspicuos operadores políticos de la RC, eso lo sabemos. El pequeño gran detalle es que esta situación es algo que el Gobierno de Lenín Moreno, su ministro de Telecomunicaciones, Andrés Michelena, y todos aquellos que han manejado el sector de las comunicaciones en el país, pudieron haber evitado y no lo quisieron hacer a tiempo. Bastaba con que oportunamente se impulsara la discusión y aprobación junto con las reformas a la Ley de Comunicación, de una ley de Medios Públicos para asegurar la transparencia, pluralismo, independencia editorial y autonomía financiera que son la base para construir verdaderos medios públicos. No hubo nunca la voluntad política para hacerlo, pese a que había organismos internacionales que estaban dispuestos a apoyar el proceso.

Ahora hay decenas de medios de comunicación de alcaldías, prefecturas, gobiernos locales del más variado signo y casi siempre son manejados como reductos de los políticos en el poder. El caso de Pichincha Universal no es el único, sí el más notorio.

César Ricaurte es periodista y director de Fundamedios. 

11 Comments

  1. Muy buen artículo, buena redacción, buen análisis, bastante objetivo y es verdad para luchar contra lo incorrecto hay que ser correcto. Felicitaciones por su generoso aporte.

  2. Si la radio Pichincha Universal es un medio público debe ofrecer programas para TODO el público y no puede ser instrumento de adoctrinamiento al servicio de determinado grupo político. Debe fomentar los hábitos democráticos y buenas costumbres; elevar el nivel cultural, que mucha falta nos hace. Desde ningún punto de vista puede admitirse que si es financiado por el Estado debe estar al servicio del partido ganador de las elecciones; del gobierno de turno. No, eso nunca. Y si es del Estado el medio de comunicación quienes laboran en él están obligados a llamar al orden no a «saludar» (=reverenciar, congratularse, felicitar, festejar, etc.) el relajo que va en perjuicio de todo el país. Finalmente, si fue un medio privado incautado para saldar cuentas que tenía con el Estado, debió venderse inmediatamente (aunque más vale tarde que nunca). (Cuando reconozco a algún medio privado que está parcializado, vendido o prostituido, simplemente lo ignoro). ¡Y listo!

  3. Asi como dicen que atras de un gran hombre hay una gran mujer, aqui en nuestro Ecuador atrás de cada presidente hay no una mujer sino un montón de hombres, mujeres, y hasta LGBTs con una feroz iniciativa para lambonear al jefe.
    No me puedo olvidar de un Superintendente de Bancos, Solines creo se llama, que un sábado Correa dijo que había mucho crédito, y el día lunes mandó a los bancos instrucciones de reducir los cupos. Lambón de los lambones, como que la Super de bancos fuera una dependencia de la presidencia, otros como el tristemente célebre Ochoa, que creo adivinaba que iba a decir Correa y se le adelantaba en la lambonería y que llegó a multar a los periódicos porque no reprodujo un comentario de algún articulista en Argentina, la mata de los lambones.

  4. Así como los medios públicos son financiados por el Estado y sirven a los intereses del ganador en las elecciones, de igual manera los medios privados como el suyo sirven a los intereses de quién los financia, aunque ustedes se engañen a si mismos diciendo que no¡ pero nadie les va a financiar si no representan los mismos intereses del dueño del capital. Es lo que como ciudadanos vemos a diario en todos los medios de comunicación.

    Si acaso el estado dejase de financiar medios públicos entonces como ciudadanos estaríamos a merced de capitales privados con intereses particulares. Por eso, mientras más medios de comunicación existan, como ciudadanos tenemos más opciones para escoger.

    Hemos visto que los intereses de la mayoría de la población casi nunca están alineados con los intereses de los poseedores de grandes capitales y es ahí cuando el Estado debería dar voz a esas mayorías. Dicho esto, es un error de su parte creer que no deben existir medios públicos o que estos deben ser completamente independientes del gobierno que los financie.

    • Diego, diga usted a quiénes servimos. Usted piensa como los correístas que, a su vez, piensan como los dirigentes de viejos partidos: que los periodistas se venden. Y como efectivamente han podido comprar, en un bando como en el otro, no conciben que pueda haber periodistas que no se venden. Igual ocurre con los medios públicos. Diga usted qué partido controla la BBC? Es tan curioso su planteamiento, que cree que el Estado representa siempre el interés de las grandes mayorías. Una falacia porque así es como todos los dictadores y aspirantes a dictadores pueden actuar. A nombre del Estado…

  5. Razón que estos sinverguenzas ganan las elecciones, hasta con un 20 % de los votos, y sin gastar un centavo de sus bolsillos.

    Si te adueñas de una emisora pública, ya considerate un candidato potencial a prefecto, alcalde, asambleista y en el mejor de los casos a prófugo de la justicia. Que con título de economista, médico, abogado, ingeniero, haces lo que te da la gana con la emisora e impones tú criterio político en la programación de la misma.

    Esta clase de vivarachos esta en todas las ciudades y mejor no mencionar el área rural, porque es donde mejor hacen su trabajo político, ofreciendo un sin fín de ofrecimientos y proclamas, que son mejores, que la hora sabrosa del maestro juanito.

    Es decir si ustedes como periodistas, descuidan el análisis de estos nichos de corrupción política, peor nosotros los de a pie, solo tenemos que esperar el garrotazo, despúes de cada elección y que siga la farra de los medios supuestamente públicos.

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