Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Agosto, arcas fiscales vacías y en ebullición

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A medida que pasan los meses, la pandemia no da tregua a las severas limitaciones y angustias de la caja pública. Al mismo tiempo, se exacerba la desesperación de quienes dependen del gasto estatal. Ya es parte del paisaje nacional el permanente reclamo por los impagos públicos, sin importar las restricciones que se imponen para proteger la salud y la vida.

Al comparar los períodos enero-agosto 2019-2020 la caja pública recibió $2.600 millones menos de ingresos, es una cifra similar a las asignaciones anuales a los GADs (Municipios, Prefecturas, Juntas Parroquiales). El ingreso por tributos se redujo en casi dos mil millones de dólares. La merma de los ingresos petroleros y no tributarios complementan las carencias. No resulta difícil colegir que lo citado es la consecuencia de una economía nacional y mundial paralizada, de empresas que han quebrado, de personas que han perdido sus empleos.

No obstante que los ingresos se redujeron en el 24 por ciento, los gastos disminuyeron en 2,5 por ciento. Al comparar los dos períodos, el pago de sueldos se redujo en solo $245 millones, 4,1 por ciento. En cambio, la inversión pública disminuyó en 38 por ciento, está casi paralizada, de una asignación anual de $3.800 millones apenas se han gastado $566 millones entre enero-agosto de 2020.

Como la caja fiscal está en permanente sequía, se acumularon atrasos por $3.857 millones en el pago de las obligaciones estatales. Al 31 de agosto el valor de los sueldos no pagados alcanzó $363 millones, valor subestimado, pues, se registran como pagados ciertos valores a pesar de no haberse cancelado. A los proveedores de bienes, servicios y obras públicas, entre enero-agosto de 2020 se adeudaban $432 millones, al IESS por el 40 por ciento de las pensiones $1.303 millones, a los GADs $710 millones. Por los intereses de los Bonos Basura constan como impagos $819 millones, valor que se transformará en reducción del gasto una vez concretada la reestructuración de tales bonos. Es la descripción del germen de las inconformidades, atrasos causados por los devastadores efectos fiscales de la pandemia.

Como los ingresos fiscales hasta agosto por $10.080 millones, no alcanzaron para cubrir los gastos por $14.329 millones, el saldo rojo alcanzó los $4.249 millones. Este déficit más $3.600 millones de amortizaciones de la deuda interna y externa y otros pasivos, se cubrió con créditos externos por $2.200 millones, emisión de deuda interna por $1.500 millones, y con la citada acumulación de atrasos por $3.857 millones. En este laberinto de números se incluye el pago a Goldman Sachs de un préstamo de $500 millones, cancelación efectuada mediante un préstamo del Banco Central al Estado, el cual consta como parte de la deuda interna del Gobierno Central. Además, al 31 de julio existían $2.484 millones de Certificados de Tesorería (CETES), los cuales no son considerados parte de la deuda pública, pero presionan de modo permanente a la liquidez fiscal.

Una cruda definición de la aguda iliquidez fiscal se aprecia a traves del flujo efectivo a la caja pública y de los gastos que pudieron realizarse con esos dólares. En agosto, los ingresos tributarios efectivos al Tesoro fueron de $913 millones, por la renta petrolera fluyeron apenas $21 millones, más otros rubros menores se contó con solo $1.078. De este valor, $812 millones se destinaron al pago de sueldos atrasados y el décimo cuarto sueldo, manteniendo aún impagos gran parte de los sueldos del mes de agosto. Los $266 millones restantes sirvieron pagar los intereses de la deuda interna y externa (multilaterales, gobiernos), ciertos bienes y servicios, transferencias a las GADs, Bono de Desarrollo Humano y otros rubros menores. Se consumieron los pocos dólares. No puede ser más patética la penuria fiscal.

En este inmenso mar de oscuridades fiscales, se aprecia como radiante luz el anuncio del acuerdo con el FMI. Si los primeros $2.000 millones anunciados se desembolsan al término de septiembre o primeros días de octubre, constituirán una inyección de inconmensurable valor para aliviar las necesidades fiscales. Un importante paso para continuar la dura tarea de sobrevivencia fiscal. No obstante, hasta fin de año continuarán las graves limitaciones de la caja pública. En diciembre habrá que pagar sueldos de diciembre, décimo tercer sueldo y otras obligaciones. Con ansiedad habrá que esperar el otro desembolso por $2.000 millones del FMI, anunciado como parte del acuerdo con tal organismo. Es de suponer que las metas para que esto ocurra sean de fácil cumplimiento para el gobierno. Parte de estos recursos deberán reservarse para continuar sobreviviendo los primeros meses de 2021, hasta el cambio de gobierno.

El gobierno está obligado a utilizar cada dólar con quirúrgico rigor. Ante la devastación fiscal de la pandemia, siempre será una tarea titánica distribuir de modo equitativo los costos y sacrificios de la escasez. Ante estas realidades, poco eco tienen los llamados a la comprensión de las magnificadas carencias que reflejan los números. No obstante, la normalidad económica y fiscal será esquiva por mucho tiempo, hasta tanto, las consecuencias en los impagos públicos, en el aumento del desempleo, subempleo y pobreza, serán parte del paisaje nacional.

La superación de los cuantiosos efectos de la implacable pandemia, en la economía, en la salud, en el fisco y en general en el bienestar colectivo, exige la unión y sacrificio de toda la sociedad. Es un reto a nuestras fortalezas y capacidades colectivas. La ingobernabilidad solo contribuirá a profundizar los desajustes con imprevisibles y negativas consecuencias para todos. En mayor medida para los más pobres.

El sarcasmo e ironía, perplejidad y profundo desencanto por la pobre institucionalidad del país, nos invaden al observar que se acude a la justicia como redentora de la mágica solución de los problemas fiscales. ¡Oh justicia, ordenad el pago puntual de sueldos y atrasos! Y los dólares deben surgir como divina multiplicación de los panes. El Ecuador no progresará mientras la insensatez sea el lugar común de las mayorías, óbice secular del desarrollo del país.

Jaime Carrera es economista.

8 Comments

  1. Como siempre los artículos del Economista son de categoría. Cifras claras, precisas y objetivas entendibles hasta para el común ciudadano con una educación básica. No solamente que nos informa, sino sus artículos hasta nos capacitan en temas económicos no demasiado complejos.

  2. ¿Y ahora economista Carrera? ¿Cómo sobrevive una familia en la que ambos padres han perdido el empleo, tienen deudas y bocas que mantener? En serio, ¿qué se puede sugerir a las miles y miles de personas que están en tan dramática situación? ¿Como sobrevivir?

  3. La situación que presenta el Eco. Carrera sería esclarecedora escucharla del presidente o del ministro de finanzas, o de la ministra de gobierno, que es la que está en todo, en una cadena nacional. Pero nada de eso, casi silencio. Observar que para el gobierno no ha sido muy titánica la tarea de repartir el costo de la escasez: policía y fuerzas armadas puntualmente pagadas, al contrario del sector que solo está en la propaganda de la primera línea, salud, o del magisterio. Claro, los que han recibido sus buenos sueldos no necesitan acudir a la justicia. No hay sorpresa. En cuanto a sacrificios como sociedad, va a haber sectores que no van a tener ninguno, es más, van a ganar en la crisis, por ejemplo los bancos y sus accionistas. Ahora que diran los que justificaron la remisión de millonarias deudas tributarias a las grandes empresas y grupos económicos el año pasado.

  4. Admiro la capacidad de análisis económico y lo bien informado que está el economista Carrera. Además, su elevada conciencia de patria ha invocado cordura a la clase dirigente, especialmente y austeridad en el gasto, al gobierno, desde hace rato. Lástima, es gritar en el desierto. Si vivimos solo del fío, inmersos en esta vorágine de endeudamiento, pronto nos despertará la catástrofe. Entonces serán más dramáticos los correctivos.

  5. Ahora que el país va a recibir grandes sumas de dinero, el presidente Moreno podria cumplir su promesa de favorecer primero a los pobres y entregar la ayuda a quienes necesitan y tienen menos. Sin embargo,el hecho es que debe canalizar ayuda real, la receta de keynes para la gran depresión aplica en este momento : inyectarle dinero a una economia en contracción es tan necesaria como darle sangre a un enfermo en terapia intensiva. A medida que avance la crisis sanitaria y económica es posible que el gobierno de Moreno necesite proteger por más tiempo a aquellos que han perdido sus medios de subsistencia.
    Ecuador sufrira’ una recesión como gran parte del mundo, entendiendo que podemos salir adelante con democracia y libertad.La democracia no se construye con gente que aplauda a idolos, sino con gente que cuestiona a gobernantes.

  6. Descarnada disección de nuestra triste realidad económica , que vive penurias y carencias lacerantes . Felizmente en algo mejorará esta situación , con la estupenda gestión del Ministro de Economía y su equipo técnico , al lograr una importante renegociación con los bonistas , y también un acuerdo beneficioso para nuestra economía , con el FMI . Pero ahí está el agente político de la ROBOLUCIÓN , el supuesto Defensor del Pueblo , para aguarnos las buenas noticias , y lograr una acción de protección absurda , que supuestamente por arte de magia logrará se multipliquen los recurso , para que el Gobierno se ponga al día con todos sus acreedores ; caso contrario , todos deberán ser destituidos !!!!!!! Y , súmese a esta barbaridad los deseos de notoriedad de los ENJUICIADORES de la Asamblea , para tener el absurdo completo .

    • Asambleista Fernando Callejas, usted está mal informado, el Defensor del Pueblo no es agente político del correismo, es más, cuando estuvo en la Cruz Roja lo enfrentó, pregúntele a su asesor Galo Torres, quien conoce personalmente al Dr. Freddy Carrión. La estratégia del gobierno para intentar deslegitimar sus actuaciones, es tratar de vincularle al correismo, en lo que parece que usted ha caido.

      • Gracias su comentario Sr Guevara , y si es como Ud dice , mejor todavía . Una sola pregunta para Ud y el Sr Defensor del Pueblo , con amparos legales se podrá solucionar la grave crisis económica que vive el país ??????? Gracias su atención ,

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