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Presidenciables: la mayoría no está ni en las redes

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Para una expedición a la cumbre del Chimborazo se inscriben 20 participantes y a la hora de arrancar el ascenso apenas tres o cuatro de los inscritos tiene ropa para el frío, crampones, cuerdas, zapatos para nieve y gafas para protección del sol: esta imagen retrata la gran mayoría de los 16 candidatos presidenciales inscritos en el Consejo Nacional Electoral. Resulta llamativo ver que en plena era de las redes sociales y cuándo éstas van a  tener una relevancia inédita por las condiciones impuestas por la pandemia, de los 16 candidatos inscritos hasta ahora apenas tres superan la barrera de los 100 mil seguidores en Facebook: Guillermo Lasso con un millón, Yaku Pérez con 320 239 y el cantante Juan Fernando Velasco con 280 000. Esto, si se considera que en el Ecuador hay 4 millones de personas con perfil de Facebook, resulta bastante pobre.

En Twitter la situación no es muy distinta: por encima de los 50 mil seguidores, que también es una cifra muy baja, solo hay cinco candidatos: en este caso a Lasso y Pérez se les suma, Juan Fernando Velasco,  Paúl Carrasco y Lucio Gutiérrez. En Twitter, Velasco tiene 916 100, Lasso algo más de 600 000, Pérez 54 100, Gutiérrez 53 300 y Carrasco 142 900.  De todo esto, sin duda, el caso de Juan Fernando Velasco es especial: su muy significativa cantidad de seguidores, sobre todo en Twitter, se debe principalmente a su carrera artística y a su popularidad como cantante y no a su trabajo político. Eso hace pensar que su masa de seguidores no están necesariamente interesados en los temas políticos que pueden tener réditos electorales.

La situación del resto del pelotón de candidatos es bastante gris por no decir triste, pues hay candidatos como Xavier Hervas de la Izquierda Democrática que no llega a tener ni 500 seguidores en Twitter y que maneja una página de Facebook privada en la que siquiera se puede saber cuántos amigos tiene. En ese grupo también aparecen otros casos notables que hablan de la forma tan poco conectada con la realidad en la que trabajan los políticos ecuatorianos. Por ejemplo, la asambleísta Ximena Peña que se ha candidatizado por el gobiernista Alianza País. Peña tiene 6 372 seguidores en Facebook y 7 062 en Twitter, lo cual es de una pobreza franciscana tratándose de una política que lleva al menos 10 años en esos trotes. También es llamativa la cifra más bien pobre que tiene el candidato pastor Gerson Almeida, si se considera que se ha asumido varias veces que las redes evangélicas son inmensas plataformas mediáticas. Almeida tiene  26 612 seguidores en Facebook y apenas 363 en Twitter.

Pero dar por hecho que en el número de seguidores está la única llave para poder ganar unas elecciones es un absurdo. En realidad, el número de seguidores o amigos que se tenga en redes sociales es tan solo un indicador de cierta capacidad de penetración en el electorado que, por las actuales circunstancias, es más significativo que nunca. Lo confirma, por ejemplo, el caso de la candidatura correísta de Andrés Araúz. Si bien Arauz no tiene más de 50 mil seguidores o amigos en Twitter y en Facebook, en cambio cuenta con el apoyo militante de de la gigantesca operación digital que mantienen las redes del correísmo. Ahí es clave además el papel de las cuentas que se autodenominan como medios de comunicación digitales pero que, en realidad, son medios de propaganda. Estas cuentas actúan de forma coordinada y producen una ilusión de multitud las redes. La candidatura correísta también cuenta con la potente maquinaria de los medios anti sistemas rusos como RT o Sputnik, que constantemente están posteando material favorable al correísmo. Igual, el chavista Telesur.

Otro indicador de la conexión que tienen con la realidad es, por supuesto, la forma cómo se manejan las redes o la atención que reciben. Hay candidatos que ni siquiera han puesto en sus biografías el dato que están aspirando a la Presidencia y muchos de ellos siguen presentándose con sus antiguos cargos o profesiones. Esto, en el caso de Juan Fernando Velasco es particularmente llamativo: ¿cómo es que en su cuenta de Twitter, en la que tiene casi un millón de seguidores, siga apareciendo como Ministro de Cultura y no menciona sus recientes aspiraciones presidenciales? Lo mismo le ocurre a César Montúfar que sigue apareciendo como ex asambleísta y ex candidato a la Alcaldía de Quito o Ximena Peña que aún lleva la etiqueta de asambleísta. Esto demuestra lo poco sintonizados que está la mayoría de los candidatos presidenciales con una realidad donde las redes cada día importan más.

A más de las redes hay al menos otros dos factores que van a determinar la suerte de un candidato en estas circunstancias: la estructura partidista que tenga en el país y el nivel de conocimiento que la población tenga de ellos. En el caso de la estructura partidista, resulta que luego de la crisis del sistema de partidos no hay casi ni una sola estructura en pie. Las excepciones son las de CREO de Guillermo Lasso que se sustenta en su capacidad financiera o del correísmo, bien venida a menos, que construyó estructuras en casi todo el país y, hasta cierto punto, Pachakutik que mantiene una importante capacidad organizativa en parroquias y cantones, sobre todo de la Sierra y la Amazonía.

También está el tema del nivel de conocimiento que existe en la población sobre los presidenciables. Pocos son los que han recorrido ya el país con aspiraciones electorales como Guillermo Lasso que lo ha hecho, según él ocho o nueve veces.Lucio Gutiérrez ya fue presidente y fue candidato a la presidencia en 2009 y 2013 y ha recorrido el país en varias campañas. O Yaku Pérez que, como dirigente del movimiento indígena, tiene un nombre algo conocido en el país y César Montúfar que goza de un conocimiento en círculos informados por su actuación en el juicio contra Glas y en Quito por su candidatura a la Alcaldía. Velasco también tiene cierto reconocimiento como artista pero que de ahí el electorado haga la conexión con las elecciones es otro cantar. Para el resto, el tema de conocimiento se presenta cuesta arriba.

Pero para los aspirantes a la Presidencia que no tienen una trayectoria ya cuajada, las redes pueden ser mucho más decisivas. Es, en todo caso, la pobrísima actividad e importancia que le dan los candidatos a las redes es un síntoma más de la falta de conexión con la realidad.

Ilustración: 4P

8 Comments

  1. La analogia a la que recurre el autor del articulo tiene poco sentido dada la situacion del pais. Nuestra poblacion esta muy inmadura en cuanto al debate a niverl de redes sociales, solo basta con analizar los trending topics para darse cuenta de la intrascendencia de los temas que se tratan y del grado de polarizacion y fanatismo con el que se tratan los temas en twitter.
    En el caso del «Ministro» Velasco (que es verdad que sigue presentandose asi en su perfil), fue duramente criticado y cuestionado cuando anuncio su candidatura, el mismo trato ha recibido la candidata «influencer» del PSC que ha sido practicamente dilapidada en redes por su candidatura a la asamblea, a pesar de que el «Ministro» y la citada candidata tienen un gran numero de seguidores en redes sociales.

    Ademas que la actividad enredes tampoco es que es un indicativo de estar en contacto con la realidad, tomese como ejemplo el caso de Trump, fan numero 1 de Twitter, que ha sabido utilizarlo para difundir su discurso y sus verdades a medias, para garantizar su permanencia en el debate auqnue no tenga argumentos validos.

    Es de esperear que el nivel de debate en redes mejore y no sea una plataforma de propaganda impulsada por los troll centers y que sirva como herramienta para que los candidatos puedan difundir con profundidad sus planes de gobierno.

    Por ahora las redes son una forma de chismear utilizando la tecnologia….

  2. Según el análisis de las redes sociales, realizado por el Sr periodista Martín Pallares se puede concluir que se ve dos tendencias bien marcadas: Guillermo Lasso que representa a la derecha del país y Yaku Perez representando a los movimientos sociales con tendencia izquierdista.

  3. En verdad, sería irrisorio si no estuviera de por medio el futuro de la patria, la cantidad de aventureros que se han presentado como sus «salvadores». A muchos de estos «outsiders» no los conocerán ni el barrio, apenas lo serán en su familia, y se atreven a presentarse como candidatos a las primeras dignidades del país. ¿Qué sabrán de política? ¿Qué de las necesidades del pueblo? ¿Qué de las metas que deberían alcanzarse para un desarrollo autosustentable? ¿Qué…? Es evidente que lo que les mueve es el financiamiento económico que de entrada les da el Estado, lo que no sucede ni en países ricos; pero aquí, aunque pobres, somo campeones en el despilfarro. Ser «político» se ha convertido en un negocio. Esto tiene que parar caso contrario nunca alcanzaremos respetabilidad como nación.

  4. Y con disparates del marxista de Arauz, diciendo que, si llegase él a ser presidente, traería al Ecuador 30 mil millones de dólares que andan regados por el mundo para apalear la crítica situación financiera, se ha puesto la soga al cuello y ratificó, en su estupidez, que efectivamente la RC sacó ése dinero de las arcas nacionales al exterior. Con esa metida de pata, ni Correa votará por él..

    • Estimado Depeche;

      Usted está equivocado, posiblemente no entendió a Arauz.

      Lo que el dijo es que TRAERÁ 30 MIL MILLONES QUE SIGLO XXI ROBO DE ECUADOR, quieren invertir en Ecuador, en ningún otro lugar lo pueden hacer.

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