Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Urge una procesadora de bonos basura

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Desde hace varios años el Ecuador mantenía la calificación B- en su deuda externa en moneda extranjera, calificación asociada a los “Bonos Basura”. Estos bonos comenzaron a emitirse en 2014. El gobierno anterior emitió $7.750 millones de tales bonos. El gobierno actual emitió $9.625 millones de bonos basura, incluida la operación de recompra de los bonos 2020.

Desde el año 2014 hasta 2019, antes de la pandemia, el déficit del Gobierno Central mantuvo su crónica persistencia anual entre 4.000 y 6.000 millones de dólares. Es evidente que la emisión de bonos basura contribuyó a financiar los elevados déficits fiscales, desplazando las reformas necesarias para generar ingresos, reducir gastos y preservar la sostenibilidad fiscal.

No hace falta ser una eminencia en economía, basta un mínimo de sentido común, para inferir que la cuantiosa deuda de $17.375 millones en bonos basura, debió impulsar un elevado crecimiento de la economía que permita pagar los intereses de los mismos y el capital a su vencimiento. Sin embargo, entre 2015-2019 el promedio de crecimiento de la economía fue de 0,5 por ciento. En este período por tales bonos se pagaron unos $3.500 millones de intereses, los cuales oscilaban entre el 7,25 % y el 10,75 %.

¿Como se usaron los $17.375 millones de bonos basura? ¿Por qué esta montaña de dólares no se reflejó en un elevado crecimiento económico, más empleo y menos pobreza? Son interrogantes condenadas a la eterna obscuridad por las debilidades institucionales, la falta de transparencia y opacidad de las cuentas públicas, la anomia de la sociedad y muchos otros factores. No obstante, por cuanto adornan el paisaje nacional, se puede inferir que gran parte de tales recursos se dilapidaron en corrupción, en gasto corriente, en cimentar el populismo y, en general, se despilfarraron de manera infame. La imaginación no es suficiente para inferir la cantidad de obras públicas que se pudieron realizar con $17.375 millones. La irresponsable gestión de los gobiernos es de igual magnitud.

Antes de la pandemia, los bonos basura estaban condenados a la negativa perspectiva de no poder pagarlos. La pandemia exacerbó los desajustes fiscales y económicos y obligó a su reestructuración, pues, era imposible pagar sus intereses y su capital en el futuro. Los bonos anteriores se reemplazaron por 3 nuevos bonos: 2026-2030 por $3.768 millones, 2031-2035 por $8.606 millones, 2036-2040 por $3.460 millones. Además, un bono PDI por los intereses no pagados en 2020. Aún se desconocen los montos definitivos una vez concretada la reestructuración.

El acuerdo con el FMI suscrito con bombos y platillos en marzo de 2019, fracasó y se incumplió, concluyendo en diciembre del mismo año. La devastación económica y fiscal profundizada por la pandemia y la desprotección de todo género para enfrentarla, indujo al FMI a anunciar un nuevo acuerdo por 27 meses con aportes extraordinarios que contribuirán a la sobrevivencia económica y fiscal del Ecuador. Acuerdo suscrito no obstante la incapacidad del gobierno para reducir el tamaño del sector público y su gasto, y las notables debilidades en la gestión fiscal.

De la reestructuración de la deuda y del acuerdo con el FMI, se hicieron eco las calificadoras de riesgo Standard&Poor´s y Fitch, las cuales al calificar la deuda externa en moneda extranjera del Ecuador, la trasladaron del estante de default al de B-. De inmediato el riesgo país se redujo de 2.813 a 2.170 puntos, luego volvió a subir. Al unísono surgieron voces de euforia, celebrando el tercer más elevado riesgo-país (EMBI) de América Latina y la calificación de basura de los nuevos bonos.

El riesgo-país es la sobre tasa de interés que se paga sobre los bonos del Tesoro Americano cuando se emite deuda soberana. Al 3 de septiembre el riesgo país de Venezuela era de 323,3 %, Argentina 21,2 %, Ecuador, 21,8 %, El Salvador 7,2 %, Colombia 2,5 %, Panamá 1,8 %, Chile 1,8 %, Perú 1,5 %.

La calificación de deuda en moneda extranjera tiene “Grado de Inversión” en Chile, Perú, México, Panamá, Uruguay, Aruba y Colombia. Para que Ecuador alcance el “Grado de Inversión” debe transitar un largo camino de transformaciones económicas y fiscales, a fin de escalar del estatus de B- de bonos basura a al menos BBB que es el mínimo “Grado de Inversión”.

El Ecuador requiere de una maquinaria de última generación para procesar y triturar los bonos basura. El funcionamiento de esta maquinaria debe producir con las mejores técnicas y herramientas un producto denominado: superávit fiscal, único medio para triturar los bonos basura. El engranaje de tal maquinaria debe ser cuidadosamente ensamblado mediante un conjunto de herramientas tributarias que permitan mayores ingresos para el fisco, y partes y piezas que contribuyan a reducir el gasto y tamaño del sector público y lo vuelvan más eficiente.

La maquinaria para procesar y triturar los bonos basura debe comenzar a funcionar el próximo año y alcanzar sus niveles óptimos de producción en los cuatro años siguientes, hasta conformar el producto estrella: superávit fiscal. Hasta obtener este nivel de producción, el déficit fiscal en 2021 debe ser similar a los $1.500 millones previstos en el acuerdo con el FMI. Los desembolsos de los organismos multilaterales (BID,BM,CAF) al menos deben cubrir el pago de las amortizaciones anuales de los mismos, y en lo posible financiar nuevas inversiones públicas.

En el año 2022 el déficit fiscal debe ser similar o menor a los $1.000 millones de los desembolsos previstos en el acuerdo con el FMI, manteniendo el mismo comportamiento de los organismos multilaterales. Una vez que la maquinaria para procesar y triturar los bonos basura adquiera un normal funcionamiento, dejará de depender de la lubricación del FMI. Claro, el nuevo gobierno tendrá que continuar con el acuerdo suscrito con el FMI y deberán cumplirse los compromisos adquiridos en el mismo, que deben ser imperativos para el Ecuador por propia convicción, no por obligación. En 2026 deberá comenzar la plena trituración de los bonos basura.

El pleno funcionamiento de la maquinaria para procesar y triturar los bonos basura traerá consigo la reducción del riesgo país, y deberá complementarse con acciones para lograr en el mediano plazo la calificación de “Grado de Inversión” de la deuda externa del país en moneda extranjera.

Un riesgo país similar al de los países vecinos y el “Grado de Inversión” deben ser pilares, entre otros, para reducir el costo de los créditos externos privados, para atraer de modo importante inversiones internas y externas, para impulsar las exportaciones, para que ingresen nuevos flujos de dólares. En rigor, para que la economía crezca a tasas elevadas. El pleno funcionamiento de la maquinaria para procesar y triturar los bonos basura debe incorporar sellos de protección para no dar margen a la ominosa tentación de volver a emitir bonos soberanos para el despilfarro público, financiar los déficits públicos, desplazar medidas de sanidad fiscal y condenar a la sociedad a la perpetua dependencia de los mercados.

Jaime Carrera es economista.

4 Comments

  1. Tengo tres o cuatro años escribiendo en su columna, EMPLEADO QUE SE JUBILA, NO SE REPONE, pero jamás Ud menciona la sugerencia, solo se limita a señalar los problemas pero sin ofrecer opciones de solución.
    Dice Ud «Y lo más grave, no se invierte en desarrollo económico sino que se esfuman en gasto corriente y corrupción» pero para quienes hemos vivido la historia de este pais, es el tal «desarrollo económico» el antro de la corrupción.
    Mi papá decía «todo el mundo es honrado en cuarto vacío», fueron los militares los que inventaron aquello de «areas estratégicas» y así crearon los cuartos no vacíos, sino llenos de mas plata que el cuarto de oro de Atahualpa, da risa oir que van a vender la refinería, hidroelectricas, etc si todos sabemos que el valor real de esas empresas está inflado en un 20 o 30 % de sobreprecio por el robo.
    Haga campaña Sr. Carrera por eliminar el deficit del presupuesto, pero hágalo con entereza, ofreciendo soluciones, no tenga miedo de perder la amistad de tanto amigo burócrata que es lo que mas hay en Quito.

  2. Endeudarse más, sin ninguna planificacion es indicio de poca cultura económica.El Presidente Moreno esta’ contento porque el riesgo pais bajo’ a menos de 1000 puntos,lo cual indica que la comunidad internacional nos mira bien. Sin embargo, el problema de fondo esta’ latente y sino tomamos los correctivos necesarios, vamos camino a la miseria. Es imperativo un acuerdo nacional en donde se depongan intereses personales o partidistas.

  3. Más claro, imposible.

    Ahora depende de nosotros, los ciudadanos de a pie, no dejarnos embaucar, con propuestas absurdas ó inexistentes, para que esta maquinaria empiese a trabajar y no solo se quede en palabras.

    El común de los mortales, pedimos empleo, seguridad, educación, salud. Pero para evitar que nos roben la esperanza de un mañana mejor, a los políticos, hay que preguntarles, si tienen una idea concisa, de lo que significa los bonos basura y que proponen para evitar que dichos bonos, azoten con mayor pobreza a la población, en especial a la de escasos recursos, que estan en vía de convertirse en miserables.

  4. Una procesadora debe ser un presidente inteligente, honrado, con elevada conciencia y visión de patria, pero, lastimosamente, es «como buscar una aguja en un pajar». Nada más ver lo ocurrido con los dos últimos gobiernos: el anterior emite bonos basura por 7 750 millones y el actual 9 625. ¡Qué bárbaro! Parece competencia para ver quien se endeuda más. Y lo más grave, no se invierte en desarrollo económico sino que se esfuman en gasto corriente y corrupción. Y la deuda sigue creciendo como bola de nieve para que la solucionen los próximos «magos» y la gran masa ignara, chupándose el dedo, suspira en el cuento: «con el anterior estuvimos mejor»; no ve la «bola de nieve» que le viene encima. Pienso que las leyes deberían ser más drásticas con quienes manejan el Estado con irresponsabilidad y de cuya insensatez peligra su permanencia. No puede suceder que crean que con largarse fuera del país se acabó todo mientras el pueblo sigue condenado a la pena de Sísifo.

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