Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Las lecciones del 7-S

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Podríamos decir que la sentencia de casación del 7 de septiembre, más allá de los fundamentos de hecho y de derecho de su contenido, ha tenido un significado pedagógico para todos. Haciendo un ejercicio de reflexión sobre lo que nos deja este hito histórico, podemos extraer lecciones que ojalá pudieran permanecer tatuadas en el imaginario ciudadano.

• Primera: la Justicia es uno de los pilares fundamentales de la democracia, como herramienta suprema de lucha contra la impunidad. De allí la importancia de que su independencia sea cuidada celosamente. Aún nos queda por delante una depuración más profunda para lograr que se haga justicia en los hechos que faltan por judicializarse, pero la casación del 7-S nos demuestra que cuando los jueces se ponen la camiseta del Ecuador, cumplen su función a cabalidad y administran justicia como se debe.

• Segunda: el autoritarismo siempre tiene fecha de caducidad. El Ecuador tuvo que vivir una década de atropellos, de encarcelamientos, de persecuciones y represión. La cooptación de los órganos de control parecía la receta imbatible para perpetuarse en el poder y gobernar desde el terror: entonces parecía que salir de ello iba a ser imposible. No obstante, cuando la presión ciudadana y la decisión de la Justicia se unen, las visiones autoritarias se desmoronan sin remedio. Nadie imaginaría que aquel que osó increpar a un niño de 14 años, correr tras él y amenazar a su familia, prevalido de su seguridad, ahora estaría sentado en el banquillo de los acusados escuchando su sentencia. Conclusión: quienes defienden la democracia a toda costa, gozan del respeto de todos y terminan sus vidas viviendo dignamente.

• Tercera: no siempre la máxima de “divide y vencerás” es una premisa que garantiza el éxito a largo plazo. Si bien esa milenaria estrategia a veces funciona, en un momento dado, mantener a un pueblo dividido y fragmentado, termina siendo un arma de doble filo. Cuando los ciudadanos descubren que su polarización fue usada con el fin de evitar el control social mientras sus gobernantes se enriquecían con dinero público, se volverán en contra de ese liderazgo negativo y denostarán de su gestión. Por eso es mejor gobernar en justicia y en paz porque los beneficios para la democracia son incuestionables y reconocidos en la historia como una práctica positiva.

• Cuarta: la prensa libre y el periodismo de investigación son una garantía para destapar hechos de corrupción. Queda claro que sin la valentía y labor decidida del periodismo de investigación no hubiera sido posible la judicialización y condena de los implicados en el caso soborno. Muchos de ellos arriesgaron su vida, pagaron precios muy altos por defender la verdad a nombre de la democracia y la transparencia. A ellos debemos mucho y hay que reconocer su compromiso con el país. Es evidente que siempre habrá que sospechar de los regímenes que quieran callar la prensa; si lo hacen es porque algo tienen que ocultar.

• Quinta: los recursos públicos son del pueblo. Aunque parece obvio urge guardar en la memoria que muchos de los actos ilegales que se cometieron –pagar propaganda para difamar contrincantes, periodistas y activistas sociales– los hicieron con nuestra plata. Sabatinas, sánduches, buses, y viajes, también con nuestro dinero. Hasta la estructura que nos perseguía, investigaba y acosaba en redes, la pagamos todos. Los dineros del pueblo son sagrados y los gobernantes no los pueden usar como billetera propia y si lo hacen tendrán que ir a la cárcel.

• Sexta: el crimen no paga. Se nos ha hecho creer que el éxito de una persona se mide por la extravagancia de su estilo de vida y sus bienes acumulados, y esos falsos valores han contaminado a mucha gente. Con esas ideas muchos funcionarios inescrupulosos usan la función pública para robar. Lo que no saben es que se llevan por delante sus nombres y a sus familias y las arrastran a la deshonra. De nada les sirve acumular fortunas que no pueden usar y estar condenados a mirar el país desde el exilio, con la deshonra en su frente. Es mejor ser honesto porque da, a quienes lo son, la felicidad de caminar por la calle sin miedo y la seguridad de poder mezclarse con el pueblo con tranquilidad. Las manos apretadas y los saludos afectuosos de quienes los reconocen valen más que muchos millones robados.

El 7-S será una fecha para recordar por ser el día en que la Patria ganó a la mentira, la violencia y la corrupción. Los ecuatorianos esperamos que esta sentencia sea sólo la punta de la madeja de todo lo demás que está por descubrirse: el caso Gabela por ejemplo. Por ahora, los ciudadanos deberíamos tatuarnos en la mente, y para siempre, que el crimen no paga.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

2 Comments

  1. La sexta es un enorme concepto de verdad y libertad.
    Nada más valioso que tener el alma en paz, poder dormir tranquilo, tener la libertad de caminar por cualquier parte, mirar directamente a los ojos de nuestros hijos y familia con la cara limpia, con dignidad y honra, dejar un nombre y un legado ejemplar. Eso no tiene precio, no se lo cambia por nada.

  2. Excelente sintesis. Pero el dano está hecho. Los devotos del prófugo no quieren verlo . La lección no la aprenderán y el fantasma de los populismos autoritarios subsistirá.
    La cura va por el fortalecimiento institucional, la justicia independiente, gobiernos que resuelvan los problemas de los pobres , hoy la mayoria., periodismo independiente, etc.

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