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¿Quién repartió los hospitales?

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Existe una pregunta que hace mucho tiempo se hace la ciudadanía y es ¿quién repartió los hospitales y a cambio de qué? No cabe duda de que es imperativo investigar si efectivamente existió un reparto de los hospitales a ciertos asambleístas y personajes funestos, como la familia Bucaram, a cambio de votos y quién fue la persona que dio la orden de que aquello suceda. Esta labor de investigación debe venir no sólo de las autoridades competentes, como la Fiscalía General del Estado, sino también de la prensa independiente que durante diez años estuvo impedida de hacer su trabajo de investigación, so pena de recibir sanciones pecuniarias y administrativas por parte de ese engendro creado por el ex presidente Correa llamado Superintendencia de Información y Comunicación. Ese trabajo periodístico, sin embargo, no puede ser considerado como una verdad absoluta, sino que tiene que encontrarse a disposición de las autoridades competentes para que éstas, después de un debido proceso, puedan determinar si existen suficientes indicios de responsabilidad penal contra algún funcionario público e iniciar el proceso respectivo.

Hace unas semanas el medio digital La Posta publicó un informe denominado “Las Confesiones de Mendoza” cuyo principal objetivo era responsabilizar a la Ministra de Gobierno, María Paula Romo, del reparto de los hospitales públicos y, en consecuencia, de la corrupción ocurrida en dichos hospitales antes y durante la pandemia que continúa asolando nuestro país. “Las Confesiones de Mendoza” consistieron en un diagrama dibujado con base en las declaraciones de Mendoza en el que ponía a María Paula Romo como la cabeza de un entramado que se dedicó a entregar la dirección de los hospitales a determinadas personas vinculadas a asambleístas a cambio de sus votos en ciertas cuestiones claves para el Gobierno nacional. Adicionalmente, se revelaron diversos mensajes de la aplicación Whatsapp del teléfono de Daniel Mendoza en los que se puede apreciar a un Mendoza desesperado por complacer y agradar a Romo, y a una Ministra de Gobierno hasta cierto punto distante. En ningún momento esas conversaciones revelaron que Romo entregara el control o la dirección de algún hospital a Mendoza o a cualquier otro asambleísta a cambio de votos. Lo más relevante de dichas conversaciones fue que Mendoza sugiere a Romo ciertos nombres para ocupar cargos públicos, como el del Gobernador de Manabí, Tito Nilton Mendoza, y éstos finalmente fueron designados para dichos cargos por el presidente de la República. No obstante, esas designaciones por sí solas no son prueba suficiente para aseverar que Romo repartió los hospitales.

La Ministra de Gobierno, por medio de sus redes sociales personales y sin utilizar los medios gubernamentales, publicó un video en el que respondía, de forma detallada, a las acusaciones del medio digital y en el que incluso publicaba conversaciones con los periodistas de dicho medio en términos igual de amistosos que los que mantenía con Mendoza. La respuesta de Romo fue consistente y despejó algunas inquietudes derivadas de la labor periodística de La Posta. Sin embargo, dejó algunas cuestiones en el aire que deben ser investigadas, como, por ejemplo, el hecho de que se hayan designado a ciertas personas sugeridas por Mendoza para cargos públicos.

Al momento de escribir esta columna, el mismo medio digital publica que Mendoza afirma haber entregado varios cheques a asambleístas del BADI a cambio de sus votos para la aprobación de la Ley de Apoyo Humanitario. Sin duda, esa revelación merece ser investigada, ya que es de presumir que alguien del Gobierno nacional encomendó a Mendoza esa delicada misión.

En cualquier democracia la labor de la prensa independiente es fundamental y debe encontrarse protegida por el derecho a la libertad de expresión y reserva de fuente. Lo anterior no implica que la prensa pueda convertirse en juez dirimente de la responsabilidad penal de los funcionarios públicos; su labor es investigar y poner a disposición de las autoridades la información relevante que haya podido obtener, pero son estas últimas quienes tienen el deber de iniciar los procesos judiciales respectivos y determinar si existen o no responsabilidades.

Es evidente que nuestra justicia se encuentra totalmente desprestigiada y a menudo politizada, pero eso no es pretexto para aceptar, como una verdad irrefutable, una confesión de una persona acusada de graves delitos de corrupción. La falta de institucionalidad de nuestro país no puede convertir a la prensa y a las redes sociales en jueces que, tal como en la antigua Roma, decidan con su pulgar quién merece ir a la cárcel o no.

Lo anterior no debe hacernos olvidar que la pregunta que todos nos hacemos sigue sin respuesta: ¿quién repartió los hospitales y a cambio de qué? El periodismo está haciendo su parte del trabajo, aunque en ciertos casos pretenda dictar sentencia, pero es hora de que las autoridades hagan el resto. La ciudadanía lo espera y lo merece.

Ricardo Flores es abogado.

4 Comments

  1. lo increible es mendoza paso de acusado a acusador, eso es el tono y modus operandi de todos los corruptos, el campeon mundial con esta tecnica es el mashi de los mucho mas. aqui la prensa falla deberia ser mas critico.

  2. Pienso que no debemos seguir jodiendo la vida a María Paula Romo , con la pregunta : ¿Quién repartió los hospitales? Esa pregunta debe responder su jefe el Presidente Moreno. Recordemos que Lenin, al inico de su mandato, extendio’ su mano generosa a personajes
    que hoy estan seriamente cuestionados en el reparto de los hospitales. También podemos revisar la foto de boda del famoso ex parlamentario manabita, vaya,que foto !!!

    • Quien repartió los Hospitales fue quien tiene el poder del gobierno, ya directamente, ya por delegación.
      Los delincuentes involucrados en la gran estafa, no pudieron a cuenta propia y sin respaldo político hacer sus sucios negociados, perjudicando el herario nacional y la salud del pueblo. Deben ser condenados los delincuentes y sus padrinos.

  3. No hay mucho que preguntar de quien repartió los hospitales! A los pillos que se han logrado capturar por los sobreprecios de los insumos médicos, en vez de tenerlos como a «divas»en hospitales y/o celdas individuales con vista al mar, se les pone en una celda con rateros, pillos, asesinos y violadores y verán que cantan como Monserrat Caballe y dolucionado la primera parte del problema..

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