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¿Se apaga la globalización y nace la Era del Desorden?

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Jim Reid con cuatro investigadores del Deutsche Bank hacen un recorrido de las eras que han marcado la economía mundial en los últimos 160 años. No hay duda que la economía transita por ciclos. Sin embargo, existen ciclos que tienen características más relevantes que llevan a los autores a denominarlos eras o super-ciclos. Según los investigadores, 2020  podría marcar el fin de la segunda era de la globalización para dar paso a la “Era del Desorden”.

Los últimos 160 años, según los investigadores, han transitados por cinco super-ciclos: la primera era de la globalización entre 1860-1914, las grandes guerras y la depresión entre 1914-1945, Bretton Woods y la vuelta del patrón oro entre 1945-1971, el comienzo del sistema fiduciario y la era de la elevada inflación entre 1971-1980, la segunda era de la globalización entre 1980-2020 y la era del desorden que presenta grandes interrogantes en el futuro.

La segunda era de la globalización (1980-2020) que en sus inicios impulsó la abolición de las regulaciones y controles de capitales y el libre comercio, engendró un orden mundial más liberal, menos inflación y más progreso. Sin embargo, las grietas surgieron después de la crisis de 2007-2008. Se evidenciaron los problemas de la globalización en el bajo crecimiento de los salarios reales, trabajos mal remunerados, el incremento del endeudamiento de las familias, el aumento de la desigualdad. Desde entonces la globalización ha sido cuestionada, y con más profundidad con el surgimiento de la pandemia. La reversión de la globalización podría caracterizar la nueva era.

La era del desorden podría estar marcada por el deterioro de las relaciones entre EE UU y China. Este país busca restaurar su posición de potencia mundial mantenida en gran parte de la historia. Hace dos mil años hasta principios del siglo XIX China representó alrededor del 20-30 % de la economía mundial, a principios de los años sesenta el 4 % y hoy el 16 %. El proteccionismo, la relocalización de sectores clave de la economía y el dominio de China como potencia del mundo podrían ser realidad.

La era del desorden podría ser decisiva para Europa, con cotidianos enfrentamientos, intentos de desintegración, estancamiento económico y agitación política que puede agudizar su fragmentación. También esta era estará signada por un agresivo endeudamiento e impresión de dinero, que podrían caotizar los mercados financieros como la nueva normalidad macroeconómica del futuro. Se consideran también extremas las fuerzas deflacionistas e inflacionistas como parte del desorden en relación a la estabilidad de la era de la globalización.

El Covid-19 impulsará la desigualdad. De hecho, los trabajadores con empleos precarios sufren intensamente los efectos del virus, se reducen sus rentas, se pierden los trabajos. De otra parte, las empresas tecnológicas y farmacéuticas han disparado la riqueza de sus dueños. La creación de un impuesto digital toma forma y a nivel mundial se impulsa por la OCDE. Los expertos creen que se revertirá la tendencia a reducir el impuesto a las sociedades.

La nueva era verá ampliar la brecha entre generaciones. Los jóvenes en el futuro podrían vivir peor que sus padres, tendrán dificultades para acceder a un empleo, a vivienda. Heredarán cuantiosas cargas de deuda pública. Los contrapuntos entre la defensa de las pensiones y el oprobio de los jóvenes al deterioro del medio ambiente, podrían generar luchas entre generaciones. El debate climático puede estar en el centro de la atención. Estará presente el contrapunto entre los jóvenes que defienden impuestos e inversiones que protejan el medio ambiente y el aire, y quienes prioricen el crecimiento económico. Es un tema ideológico difícil de superar que alienta la polarización entre medio ambiente y economía.

La revolución tecnológica ha valorado con intensidad sus acciones. Los expertos se plantean la interrogante de una burbuja similar a la del  año 2000, aunque con matices menos intensos. Por el relato que antecede, la nueva era podría ser de desorden e incertidumbre, proteccionismo, agresivo endeudamiento, volatilidad de precios, tecnología por todo lado, lucha de clases y generaciones. Se concluye que si bien 2020 puede marcar el comienzo de la “Era del Desorden”, la transición lleva ya un proceso de años. El Covid-19 ha acentuado esta evidencia.

El relato que antecede es la mirada desde el otro mundo. En nuestro mundo, en el gobierno anterior y parte del actual se adelantó la era del desorden con desastrosas consecuencias para todos. El Covid-19 profundizó el desorden. Para el Ecuador, en cambio, la “Era del Orden” es una obligación sin alternativas en el futuro. Orden económico, orden fiscal, orden social, orden institucional, orden democrático. Sin embargo, el futuro ordenamiento del país no puede estar exento de incorporar en su diseño la mirada del otro mundo, pues, su posible “Era del Desorden” tendrá consecuencias de todo género para nuestra inevitable “Era del Orden”.

1 Comment

  1. Gracias Econ. Carrera.
    Para reflexionar en nuestro hogar, sociedad y país. Dios mio si hacemos caso omiso a las circunstancias crueles que describe su artículo. El desorden está a la «orden del día».
    Saludos cordiales

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