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¿Recorte con machete o con bisturí?

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En los últimos meses se han visto incrementar los reclamos sociales por los recortes que realiza el gobierno. Recortes difíciles pero necesarios para equilibrar las cuentas fiscales en este tortuoso camino a la responsabilidad en el gasto público y la inversión. Sin embargo ésta intervención no puede ser un despeje con machete. Debe asemejarse a una intervención quirúrgica que extirpe lo que sobra o lo que daña.

Si bien el Estado ecuatoriano luce obeso, ese peso que carga en demasía tiene causas que tienen que ser igualmente analizadas con responsabilidad y consecuencia. La primera y más notoria se sitúa en el diseño institucional de la constituyente de Montecristi. Fue ahí donde los ideólogos que soñaron ese nuevo Estado que garantiza todos los derechos imaginables, olvidaron soñar también cómo lo iban a financiar. Y si bien todos deseamos mejorar las garantías que un Estado provee a sus ciudadanos, estas debe corresponder a su capacidad económica. La Constitución colaboró con la hipertrofia estatal y explica, en gran parte, el motivo por el cual cargamos un peso institucional improductivo y poco funcional.

Luego está la arquitectura normativa que hoy en día luce excesiva y compleja y pensada casi exclusivamente en el rol de regulador del Estado. Muy poco encaminada a activar la producción de forma responsable y sostenible como parte del servicio público a sus mandantes. A esto se suma la costumbre de reformar normas y reglamentos constantemente, lo que impide mejorar el cumplimiento y conocimiento de las obligaciones que tienen los ciudadanos. Creencia errónea que aspira a solucionar todos los problemas con nuevas leyes, ignorando por completo las capacidades sociales y la cultura.

Pero entonces, ¿qué tan grande debe ser el Estado para lograr cumplir con sus responsabilidades constitucionales? Sabemos por la reciente experiencia que un estado sobredimensionado no es siempre sinónimo de eficiencia y el excesivo gasto tarde o temprano pasa su factura generando los efectos opuestos. La responsabilidad fiscal debe tener como meta armonizar la capacidad de gasto con la de ingreso provisionando de forma prioritaria para los aspectos esenciales de la vida social, dentro de los cuales salud, educación y seguridad ocupan los primeros lugares.

Pero hay más. Dentro de las funciones de seguridad debe situarse también los recursos estratégicos del Estado, donde hoy se sitúan los recursos naturales como el agua y la biodiversidad. Si buscamos un futuro de oportunidades se debe mirar más allá de lo inmediato y hacer incisiones precisas en la reforma para no inmovilizar a sectores que son necesarios.

La semana pasada 398 funcionarios del Ministerio del Ambiente y Agua fueron desvinculados, muchos luego de años o décadas de servicio público. Aún con la urgencia de equilibrar las cuentas, no es menos cierto que existen muchas instituciones, secretarías y programas estatales que no cumplen funciones relevantes o son repetitivas y bien pueden ser suprimidas. Por el contrario invertir en el área ambiental y en la sostenibilidad, es una de las inversiones más relevantes que puede realizar un Estado frente a los grandes de desafíos contemporáneos como son el Covid19 y el cambio climático.

Desafíos que exigen distinguir entre lo urgente y lo importante. Entre el corto y el largo plazo. Y medir el éxito de un programa de ajuste fiscal también en la capacidad de anticipar los posibles efectos indeseados sobre áreas sensibles, promoviendo tanto en el bienestar presente como en el futuro.

A estas alturas, y luego de años de gasto descontrolado, sabemos que lamentablemente llegó la hora de los grandes sacrificios fiscales. Que el Estado no da más. Pero hay que reconocer que esos recortes y sacrificios los sentirán más quienes más dependen del Estado para su subsistencia y desarrollo, entre ellos la naturaleza.

Esa es una gran responsabilidad que no solo implica cortar y suprimir partidas caiga donde caiga, como machete abriendo camino. Esa tarea es más para un cirujano que sabe dónde operar y qué debe extirpar para sanar al paciente.

María Amparo Albán es abogada y catedrática universitaria.

5 Comments

  1. Es considerable la idea de recortes presupuestarios, pero antes de hacerlo se tiene que analizar las consecuencias que implica el mismo. La mayoria de las ecuatorias son afectados por las medidas que se han tomado. Considero que hay otras alternativas como por ejemplo reducir el sueldo de los trabajadores por lo menos hasta que se estabilice la crisis y además eliminar los suedos vitalicios.

  2. La mayoría de recortes que se tiene tiene una consecuencias super graves, sin embargo hay que tomar en cuenta que los recortes que son no es como lo pintan con bisturí, más bien se ve con el aspecto de machete en el ámbito privado y público da el mismo valor, en esta época de Covid es decir de pandemia los recortes se han extendido, dejando a varias gastos innecesarios por parte del Gobierno, en vez de dar prioridad a otros sectores como la salud y educación.

  3. El gasto en pago de la burocracia esta acabando con los recursos , que son para obra publica y obra social ; la razon de ser del estado,es : el estado de bienestar de todo el pueblo de todos sus habitantes ,no de un sector , bienestar que se resume en tres pricipios fundamentales : libertad , prosperidad y seguridad ; la solucion al enorme gasto corriente y que en su gran mayoria es improductivo es : bajar los sueldos en proporcion de su productividad y servicio , poque vemos tan enorme burocracia que es mas de lo que se necesita para la administracion publica y hay que hacer la diferencia entre burocrata y servidor publico , al bajar los sueldos quien no este conforme , que renuncie y la renuncia no paga indemnizacion .

  4. Muy buen analisis, lamentablemente en el gobierno anterior la burocracia creció de forma alarmante, ya no hay dinero para mantener demasiados burócratas, ni el pueblo puede sostener tanto peso bajo sus hombros, la reducción de la misma es necesaria aunque nos duela la salida de los funcionario, pero estamos en otra realidad la economía va de picada y se debe actuar con responsabilidad bajando el gasto público, priorizar la salud y la educación.

  5. Todos lo sabemos, y todos lo decimos: el Ecuador es un país lleno de maravillas naturales…

    Quién va cuidar esas maravillas naturales cuando el gobierno despide a cientos de guardaparques??????

    Ok, el gobierno está chiro. Pero eso no es justificación para hacer barbaridades!!!

    Si no se puede financiar el cuidado de los parques nacionales mediante el presupuesto general del Estado, hay que pensar en otras alternativas. La más simple: cobrar por el uso!!! Todos quienes visitamos esos lugares estaremos gustosos de pagar unos dólares por la entrada, parqueadero, comida, recuerdos, etc. O hablemos seriamente de concesionar a fundaciones, organizaciones comunitarias, inclusive empresas privadas (no municipios, porque se han de robar hasta el último centavo).

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