Juego de espejos

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Estallidos, rebeliones. Monumentos atacados, cercados, pintarrajeados o cubiertos totalmente. México, Quito, La Paz, pero no únicamente. También en Los Ángeles o en Nueva York, en Bogotá o Pasto. La Historia, nuestra Historia, se presenta como algo irresuelto, como un conflicto que no ha cesado donde es necesario tomar venganza de los colonizadores. Pedirles cuentas y disculpas tal como ha exigido el pintoresco presidente de México que en paradoja aristocrática se hace llamar por sus dos nombres y sus dos apellidos y hasta tiene siglas propias: AMLO, le dicen.

La revisión histórica es un asunto necesario, pero delicado. Se puede caer fácilmente en el ridículo como llamar “fascista” a Isabel I La Católica, reina de Castilla, para justificar el ataque con pintura roja y el intento de destruir su monumento en la calle Madrid de Quito. También, el revisionismo puede llevar al horror, como cuando se niega el Holocausto judío como mecanismo de legitimación de los nuevos movimiento de ultra derecha.

Pero hay otra forma de dar vuelta a la Historia, de una forma más rica y al mismo tiempo más radical. Y proviene del arte. En Literatura se llama Ucronía y propone lo que debía ser un mundo en el que las cosas son al revés.

El sábado 05 de septiembre de 2020 se publicó en el suplemento Babelia de El País una crítica de la nueva novela del escritor francés Laurent Binet que fue acompañada por artículos que hacían la revisión de las ucronías que habían dado la vuelta a la Historia de la Humanidad en obras artísticas. Sin embargo, Babelia cometió una seria omisión pues el primer registro de un mundo al revés donde las civilizaciones de este lado de la Historia invierten el papel y conquistan a la Civilización Cristiana en toda regla, corresponde al artista ecuatoriano Eduardo Villacís quien en noviembre de 2003, como parte de su proyecto académico, monta la primera exhibición pública de El Espejo Humeante / The Smoking Mirror en el Grand Central Art Center (GCAC) de Cal State Fullerton en Santa Ana, California. En 2007 realizó una exitosa exhibición en Bert Green Fine Arts (BGFA) en Los Angeles, CA que suscita que en el mismo año la Bert Green Fine Arts financie la primera publicación del libro/catálogo de la exhibición que es la base misma de la novela gráfica que el artista ha estado trabajando desde esa misma época. La exhibición tiene tal suceso que Los Ángeles Times le dedica doble página central en su edición dominical al artista y su obra.
Luego, El Espejo Humeante se mostró como parte central de la retrospectiva “Antilógica”, en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC), y fue visitada por cerca de 36 mil personas.

La ucronía de Villacís se remonta por los menos 17 años antes de la novela del francés Binet y es mucho más verosímil y compleja. “El Espejo Humeante” es una mirada especular de la historia en la cual los conquistadores y los conquistados intercambian sus papeles. Presentada como un ficticio museo de historia, la obra conmemora el pentacentenario del Descubrimiento de Améxica, ese continente antes llamado Europa por sus aborígenes. La exhibición además narra la conquista por parte del Imperio Azteca mediante dibujos, pinturas y objetos pseudo-arqueológicos, que como suele pasar son interpretados equívocamente por los arqueólogos aztecas: por ejemplo, el símbolo de la Cruz con su inscripción “INRI” da cabida a que se interprete que el Cristianismo en realidad se llama “Henryismo” y fue liderada por una serie de reyes, todo llamados Henry, siendo el más conocido, el Rey Henry VIII…

El Espejo Humeante de Villacís es más que nada una ucronía llena de humor a través de la cual se narra los primeros encuentros entre colonizadores y nativos de tez clara hasta la actualidad. El inglés es ahora una lengua muerta que tiempo atrás fue hablada por los extintos bárbaros en la isla de Inglaterra. El Cristianismo es considerado una abyecta creencia pagana.

Lo importante de la obra de Villacís es justamente que recrea todo un mundo, no se limita a una anécdota. Por eso plantea la Conquista en términos creíbles: dos imperios teocráticos se enfrentan y uno sale ganador, por cosas del azar. Tal como sucedió en la Historia real. A diferencia de la novela de Binet, Villacís problematiza ese encuentro y así como Europa creó caos, genocidios y dictaduras en las Américas, los aztecas crean caos, genocidio y autoritarismo teocrático en Améxica (la alternativa Europa). Aún no sabemos si eso puede derivar en una democracia posterior, pero recordemos que en nuestro mundo primigenio no existió Grecia y menos la democracia.

Las mejores ucronías, como sus hermanas siamesas, aunque opuestas en todo sentido, las utopías, nos dicen que otro mundo es posible, pero no siempre es deseable.

César Ricaurte es periodista y director de Fundamedios.

1 Comment

  1. Lo que estamos atravesando en estos momentos, se ha hecho presente en algunos países a nivel mundial. Los activistas que intervinieron en el monumento de la reina Isabel La Católica es un acto mas de vandalismo y gente sin escrúpulos al no darse cuenta que es la historia cultural que nos representa como naciones.
    Lo quieran o no siempre van a estar presentes los actos positivos o negativos que se dieron en el transcurso del tiempo.

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