Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Sin entender el sector público, no habrá sostenibilidad fiscal

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Antes de la pandemia los desajustes fiscales eran severos, con la misma se volvieron casi inmanejables. La urgencia de reducir el tamaño del sector público es imperativa, sin embargo, las generalidades son el lugar común. En muchos casos, el relato se adorna de una retórica insubstancial y carente de la profundidad y conocimiento que las propuestas y arreglos fiscales deben contener.

Para medir el impacto de los ingresos y gastos del sector público en la economía, en lo social, y en general, en el progreso o atraso de un país, se considera el llamado sector público no financiero (SPNF). Una parte importante de este sector es el Gobierno Central, asociado a todos los organismos e instituciones de todas las Funciones del Estado, cuyos ingresos y gastos se expresan en el Presupuesto del Estado. También integran el SPNF los GADs (Municipios, Prefecturas, Juntas Parroquiales). Se unen a este sector las empresas estatales y las instituciones de la seguridad social (IESS; ISSFA e ISSPOL). Con las reformas en la Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas, se excluye a las seguridades sociales del SPNF, aunque están dentro de un concepto más global llamado “Sector Público”. Son cambios que desordenan aún más la gestión fiscal, habrá que en el futuro redefinir las variables fiscales en función de la nueva ley.

En 2020 se estima que el gasto del SPNF será de alrededor de $36.282 millones o 39 % de un PIB que, al reducirse en al menos el 10 por ciento, podría ubicarse en $93.078 millones. Sin duda, que un gasto público de esta magnitud luce inviable para un buen funcionamiento de la economía. Desde otra perspectiva, el trabajo de cinco meses de toda la sociedad debe destinarse para mantener tal gasto. Encontrar un nivel de gasto público compatible con la capacidad de la economía para sostenerlo, ha sido objeto de inacabadas e infundadas propuestas que, en la mayoría de casos, no ha ido más allá de la superficialidad. Para encontrar el nivel adecuado del sector público no financiero, es obligación analizar con rigor cada componente de este sector y su impacto en el gasto total y en la economía.

Los GADs recaudan ingresos propios por tasas, impuestos y otros conceptos. En alto porcentaje dependen de las transferencias del presupuesto estatal. Con estos flujos de dólares, en 2020 cubrirán sus gastos por unos $4.300 millones, esto es, el 12 % de los $36.282 millones. Unos $900 millones gastan en sueldos, esto es, el 9,5 % del gasto en sueldos del SPNF. Por la debilidad de la información no es posible establecer con certeza los reales gastos corrientes y de inversión de los GADs.

El IESS, el Instituto de Seguridad Social de las FF AA (ISSFA), y el Instituto de Seguridad Social de la Policía (ISSPOL), reciben ingresos por los aportes personales y patronales, por las transferencias del presupuesto estatal y por las rentas de sus inversiones. Con estos recursos se estima que en 2020 gasten unos $9.000 millones, esto es, el 25 % de los $36.282 millones de gasto del SPNF. Los gastos de este sector en su mayoría son por el pago de pensiones y otras prestaciones, además de compras de medicinas y otros gastos. La falta de información confiable de estas instituciones es notoria, se desconoce el real gasto en remuneraciones. En el caso del IESS este rubro no está incluido en el gasto del SPNF. También son dolorosos los hechos de corrupción en algunas de estas instituciones.

Otro componente del gasto del SPNF es el rubro destinado a la importación de derivados de consumo interno (cuenta CFDD). Son unos $3.000 millones u 8 % del gasto total de $36.282 millones. Este rubro sobredimensiona de modo inapropiado el gasto total del SPNF, pues, aquella cuenta es de control y se compensa con los ingresos producto de la venta de gasolinas, gas, diesel y otros derivados, obtenidos por importaciones o por producción interna. Esta cuenta debería reflejarse con claridad en el superávit o déficit operacional de las empresas petroleras, con lo cual, el gasto total del SPNF sería de alrededor del 30 % del PIB. Si debe registrarse como gasto el subsidio a los combustibles.

El pago de las tarifas a la empresas privadas por la producción de petróleo por unos $1.145 millones, el 3,2 % de los $36.282 millones, también es otro componente del gasto público. El gasto de inversión de las empresas petroleras nacionales, $1.500 millones o 4,1 % de los $36.282 millones del total de gasto del SPNF, también conforma el gasto de este sector. La información petrolera que se incluye en el SPNF tiene grandes debilidades y no permite establecer con claridad el tamaño del gasto público.

Luego de deducidos todos los rubros citados, el gasto real en el presupuesto del Estado, que tiene efectos en la economía y en los sectores sociales, alcanza unos $17.700 millones, esto es, 48,8 % del gasto total del SPNF. De estos gastos, unos $8.500 millones son sueldos, de los cuales unos $900 millones corresponden a sueldos de las universidades. El resto se asigna al pago de bienes y servicios del aparato estatal, el pago de intereses de las deuda pública, los bonos a los pobres, algunas inversiones y otros rubros. Si bien en el presupuesto constan transferencias a los GADs y las seguridades sociales, y el pago de intereses al IESS por bonos internos, como se mencionó anteriormente, el gasto que impacta en la economía la realizan tales entidades.

La cabal comprensión de la composición del sector público y su funcionamiento es la obligada premisa para encontrar las soluciones a sus desajustes fiscales. Entendimiento que debe ser parte de las responsabilidades públicas de los hacedores de opinión; de las élites económicas, políticas y sociales y de quienes conducen la gestión del Estado. Actores llamados a irradiar tal entendimiento en el conjunto de la sociedad. Propósito imposible de cumplir sin la absoluta transparencia y rigor técnico de las cuentas públicas. En la próxima entrega exploraremos algunos caminos hacia la sostenibilidad fiscal.

Jaime Carrera es economista

2 Comments

  1. El país en los últimos años se ha encontrado con una ola de corrupción que lo ha desestabilizado ante cualquier crisis por la cual llegara a pasar, la actualidad misma es una gran muestra de lo ineficaz que es el sector económico del país al igual que los gobernantes que lo están liderando, debido a los distintos casos de corrupción que siguen golpeando a la nación. Ciertamente el monto que maneja la deuda publica debería ir disminuyendo para que de manera global el sector económico del país pueda ir mejorando sin olvidar que para lograr una estabilidad económica primero hay que desvincularnos de la corrupción y los gobernantes mediocres.

  2. El actual gobierno y el que viene tienen que jurar : NO MAS CORRUPCION Y LA NUEVA ASAMBLEA NO CONVERTIRSE EN «UN INODORO CON PODER».
    Para solucionar la grave crisis económica y social,primero, hay que luchar contra el desempleo frente al enorme déficit e inmensa deuda pública.Para el efecto,tenemos que subir la demanda global, como:bajar los impuestos para promover el consumo ,bajar los tipos de interés promoviendo la banca extranjera,aumentar el gasto público productivo y no el corriente y fomentar las exportaciones.Para que se cumplan estas condiciones necesitamos que el deficit público no sea mayor al 2% del PBI y la deuda pública no mayor al 40% del PBI.Estas recomendaciones puso en práctica ALEMANIA y esta’ donde esta’.Alemania es el país más próspero en la Union Europea.

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