Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Cuánto cuesta al país tener una izquierda jurásica?

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Es un hecho: la jornada de protesta a la que llamaron el FUT y, entre otros, la UNE y la Unidad Popular el jueves 22 de octubre, desembocó en protestas escuálidas. La pandemia puede servir para justificar la escasa movilización. Pero esa no es la explicación.

El FUT arrastra desde hace décadas una crisis que no osa decir su nombre. La UNE no se repone de los golpes que recibió durante el correato. En su gobierno, Rafael Correa desmontó el negocio político en que la UNE y el MPD habían convertido la educación pública. El MPD, ahora Unidad Popular, es un partido que remozó el rostro de sus dirigentes pero no su programa: Unidad Popular puede tener diferencias políticas con el mariateguismo que hoy profesan Leonidas Iza y Jaime Vargas. Pero programáticamente es afín a las tesis de destrucción de la democracia llamada burguesa y no descarta el uso eventual de la violencia.

En claro, estas organizaciones encarnan, cada una en su andarivel, visiones de esa izquierda que coquetea o está emparejada con tesis y prácticas congeladas en el tiempo. En parte el FUT y el ex MPD y su sindicato en el magisterio, la UNE, representan esa izquierda reaccionaria que, empeñada en destruir el sistema, ha sido un freno activo a reformas urgentes y necesarias en el país. Esa es la izquierda que siempre tendrá la razón porque es especialista en sumar las deficiencias del sistema -que son muchas-, mientras suma adeptos para hacer la revolución. Y como la revolución no suma clientes porque la gente sabe lo que ha pasado en Cuba, en Nicaragua o en Venezuela, esas organizaciones se han convertido en representantes porfiados de la repetición, la queja, la denuncia…

Ah, se dirá que en muchos casos tienen la razón. Y claro que la pueden tener porque el sistema en el país es enclenque y la democracia patoja. Pero en ese caso llevan décadas teniendo la razón sin haber logrado reformas sustanciales en el sistema y una democracia madura y robusta. No quieren reformas: por ende su mecanismo de negociación es pedir lo imposible, exigir siempre más para sus afiliados y poner los gobiernos ante dilemas insalvables. Porque tener la razón es parte consustancial de lo que son: los custodios de una historia rectilínea y teleológica que ellos ayudan a escribir. Los representantes de esa superioridad moral que acarrea ser parte de la vanguardia del pueblo.

En la academia, en la política, en el periodismo no se discute el costo inmenso que representa para el país tener una izquierda tan detenida en el tiempo, tan dogmática, tan reacia a asumir, como lo hizo la izquierda en el mundo tras la caída del Muro de Berlín, las nuevas corrientes de pensamiento. Mesías Tatamuez de la Cedocut, Giovanni Atarihuana y Natasha Rojas de Unidad Popular, Mauricio Chiluisa de la FEUE, Isabel Vargas de la UNE, Nelson Erazo de la UGTE… no imaginan (o si lo imaginan no lo expresan) cómo ser de izquierda cambiando ese guión que, se diga como se quiera, los hace perfectos imitadores de los discos rayados. Peor aún: no ven que su statu quo nutre y aceita el statu quo del establecimiento político y económico en general.

Ya todos se conocen. Saben qué reacción provoca un determinado tipo de acción. Y como no hay ideas nuevas, cada uno baila a gusto en su baldosa y en su espacio de poder. En claro, esa izquierda congelada en el tiempo, es parte esencial del inmovilismo nacional. Las conductas que provoca son tan predecibles que incluso Guillermo Lasso, hablando de cambios posibles en la educación, dijo que quiere volver a sentar a la UNE con los padres de familia y el Estado. Es decir, todo lo que se hizo antes del correísmo y que produjo el estancamiento impresionante y la mala calidad de la educación pública!

Una izquierda jurásica preocupa y mucho. Porque el país para cambiar, para romper el statu quo, necesita ideas nuevas y una izquierda renovada y democrática, capaz de poner en jaque al establecimiento más ortodoxo. Esa izquierda no aparece. Y si la izquierda no cambia, el país tampoco lo hará.

Foto: PLatina

10 Comments

  1. Saludos, orientación es lo que pido, para elegir a persona valedera para presidente (vaya ser que a los 6 meses cambie el personaje y sea bipolar) puesto que dentro de mis posibilidades he leído sus artículos, logrando esclarecer cosas que no pasan en los medios de comunicación. Gracias por su atención.

  2. Excelente descripción de la dirigencia izquierdista que no propone, sólo reclama. Muchos de esos eternos dirigentes no trabajan, sólo cobran y se evalúan por el número de marchas o paros que realizan.
    ¿Qué han propuesto o logrado para reducir el desempleo y la informalidad? Sólo se limitan a defender a ultranza sus «derechos adquiridos» aunque quiebre el país.

  3. El problema es que ellos mismos se lanzaron al fondo de un pozo muy profundo del cual no hay cómo salir. El dogmatismo, el delirio, la comodidad, la corrupción y la ineptitud harán casi imposible que puedan salir de él. Es verdad, el país necesita de su aporte, pero desafortunadamente por su estancamiento en el pasado, su potencial de daño, supera con creces el potencial de beneficio que pudieran ofrecer al país.

  4. Esa nueva izquierda necesita entender la importancia de que lo primera función del Estado es defender la propiedad privada y proveer un entorno adecuado para que existan intercambios justos con seguridad y una justicia independiente que haga respetar las reglas mínimas de convivencia.

    El gasto público como receta para todos los males esconde por detrás el mecanismo oscuro del cual la corporación política desvía fondos en contubernio con ciertos «empresarios». Lo primero señores, son las INSTITUCIONES, sin eso, lo que hacen directamente (pero les gusta o se hacen los giles) es auspiciar un régimen cleptocrático.

    La nueva izquierda debe arrebatar el término libertad a cierta derecha que utiliza especialmente este término para referirse a las bondades del mercado del cual ellos tienen posiciones privilegiadas, muchas veces obtenidas por ese cronny capitalism tan nuestro y tan criollo. La libertad económica y personal es buscar mercados competitivos y reglas de juego claras con sanciones fuertes y ágiles.

    La nueva izquierda debe entender que la única vía que tenemos para desarrollarnos hacia una democracia madura es abrirnos al mundo, a buscar más y mejores socios comerciales y dejar que las fuerzas de la destrucción creativa terminen beneficiando en última instancia al consumidor, a esa gran mayoría de gente que demanda bienes y servicios de calidad mundial y, se les fuerza más bien a comprar bienes que no desean a costa de la fallida idea la Industrialización por Sustitución de Importaciones.

    La nueva izquierda debe poner énfasis en la gente y sus necesidades y no en alimentar al Leviatán y sus caprichos altamente costosos. Darle a la gente su libertad es darle la capacidad para autogobernarse y que labren su prosperidad en igualdad de oportunidades; lo cual de ninguna manera tiene que ser la búsqueda de una mayor dependencia que termina transformándose en una red pegajosa que transforma a la gente en simples clientes.

    Hay mucho que cambiar pero mientras todos busquen beneficiarse personalmente con el Estado y no beneficiar a las personas a través del Estado, la izquierda seguirá girando la cabeza para no ver lo que no se acomoda a su teoría del estado ideal de cosas. Por lo pronto, la vía tiene que ser liberal, con justicia social sí pero sobre todo con justicia en el sentido de mantener la ley y el orden como consenso mínimo.

  5. Lo más grave es vivir en la ignorancia desde que tengo uso de razón los gobiernos de drecha .en mi pais es la cloaca son unos sociopatas pillos corruptos.que nos han engañada gobierno tras gobierno incluidos los de la 35 y los pillos de Moreno y su banda

  6. Mesías Tatamuez, si no me equivoco 52 años de izquierdoso y lo cierto, es que vive no de su sudor, sino de la manipulación al campesino. Con este tipo de mentecato imposible que la izquierda ecuatoriana se descongele. Además si se le ofrece trabajo, no puede realizarlo porque, como es un vago sindicalista, no sabe absolutamente nada.

  7. Una izquierda jurásica y una derecha retrógrada. Ese es el menú que se nos presenta para las siguientes elecciones que,como se ve, despiertan el entusiasmo de una pelea de iguanas atiborradas de valium. ¿Quién es más aburrido, Lasso o Yaku Pérez? ¿Arauz ya llegó al nivel de Alvarito o aún tiene la posibilidad de caer más bajo? ¿Quién será el que se siente más solo, Larrea, Gutiérrez o Romero? ¿Hasta Cristina Reyes, antes de que declinara su candidatura, le ponía un poco de pimienta con sus demenciales y repetitivas denuncias contra la Romo. A ver si el cantante nos hace llorar. El nivel político es tan bajo, tan elementales y poco creativas las propuestas, que si la ciudadanía no se despierta y toma al toro por los cuernos, a este país se lo lleva el diablo. O, para ser más precisos, lo poco que dejó Correa, se lo acabará llevando el diablo.

  8. El País lo que necesita es trabajar, demoler esa legislación centralista en el estado que sólo ha demostrado que sirve para contratar con sobreprecio, los famosos «Sectores estrategicos» y su chueca Soberanía del «Tenemos carreteras» ha permitido que unos avivatos se enriquezcan y pongan sus fortunas a buen recaudo en paraísos fiscales, la izquierda ecuatoriana comulga con este tipo de cosas y en su visión tuerta no puede entender el libre mercado, se necesita traer dólares y los dueños de esos dólares no es el estado, son las multinacionales, las empresas, los negocios, el estado solo debe regular y controlar, la riqueza de los pueblos se crea trabajando, no cobrando impuestos hasta asfixiar a los contribuyentes.

  9. Coincido que preocupa mucho una izquierda jurásica, pero preocupa mucho, mucho más, una derecha cada vez más radical, que no tiene más discurso que el libre mercado a raja tabla. En su extremismo de minimizar al Estado, llegan al mismo punto de los marxistas que pretenden su eliminación. Como que a ambos les estorba el estado liberal.
    La diferencia es que los primeros llegan al poder por excepción, mientras que los segundos han permanecido en él, siempre.

  10. Bien José, pareceria entonces, que hay un acuerdo tácito e hipócrita entre los actores folclóricos de esa izquierda adiposa y moribunda y los políticos corruptos país, para estancar el tiempo y el espacio; y, mantener un stato quo que beneficia solamente los privilegios y prebendas de sus elites caducas; ese es su
    negocio..! Si queremos provocar un cambio estructural que rompa este viejo esquema, es necesario, que el nuevo gobierno impulse y apruebe reformas urgentes en el código laboral, pues una gran mayoría de la clase económicamente activa y la sociedad entera, es conciente que estos momios izquierdosos deberían reposar en el sótano de algun museo del siglo pasado. Saludos

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