Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La otra realidad de la izquierda

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Hace pocos días determinados movimientos sociales y sindicales encabezados por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y la Unión Nacional de Educadores (UNE) se manifestaron en contra de las políticas económicas del Gobierno de Lenín Moreno y del acuerdo que el país firmó con el Fondo Monetario Internacional que supuso un salvavidas para la crítica situación fiscal que atraviesa el Ecuador.

Las reivindicaciones de estos movimientos eran las mismas que venimos escuchando durante años y las personas que convocaron las manifestaciones también siguen siendo las mismas. Mesías Tatamuez continúa al frente de estas manifestaciones y reivindicaciones, siendo la cabeza visible del FUT, sin que hasta la fecha haya conseguido mejorar en absoluto las condiciones laborales de los trabajadores del país y más aún de todas aquellas personas que no cuentan con un empleo formal. Si Tatamuez fuera el gerente de una empresa privada hace mucho tiempo que engrosaría las cifras de desempleados de este país.

El discurso se repite hasta el cansancio. Hay que acabar con las políticas “neoliberales” que no permiten a los ciudadanos salir de la pobreza y acceder a mejores condiciones de vida. El problema surge cuando se pregunta en qué consisten esas políticas “neoliberales” que, supuestamente, tanto daño han hecho a nuestro país y las respuestas son una retahíla de lugares comunes que evidencian que la palabra “neoliberal” es un concepto vacío, abstracto y que sirve como muletilla para desacreditar cualquier política pública contraria a lo que Tatamuez y sus amigos consideran como adecuada para resolver los graves problemas económicos que sufren los ecuatorianos.

La realidad es que la izquierda ecuatoriana se ha encargado de calificar como “neoliberal” a todos los gobiernos que han ocupado Carondelet desde la vuelta a la democracia. Incluso el ex presidente Correa, con su etiqueta de socialista del Siglo XXI, se convirtió en uno de los principales enemigos de esta izquierda, que inicialmente lo apoyó para llegar al Gobierno, pero que al poco tiempo se distanció cuando Correa los apartó de su lado, desmanteló el poder que tenía el Movimiento Popular Democrático – hoy Unidad Popular – en la UNE y criminalizó la protesta social acusando de sabotaje y terrorismo a todo aquel que osara protestar contra su régimen.

El FUT y sus acólitos protestan contra la eliminación de los subsidios, contra cualquier reforma laboral, contra cualquier reforma fiscal que permita atraer inversión, contra cualquier renegociación de la deuda externa, sin embargo, cuando se les exige que presenten soluciones a los problemas del país, simplemente se limitan a exigir más impuestos “a los ricos”, más gasto público, más empleo sin cambiar la normativa laboral y moratoria de la deuda externa. La realidad económica los supera por completo y son incapaces de adaptarse a los tiempos actuales que demandan políticas económicas pragmáticas que mantengan una caja fiscal saneada y que, a su vez, permitan que el Estado pueda proveer salud, educación y generar las condiciones necesarias para crear empleo.

Las últimas mediciones realizadas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos – que deben ser tomadas con mucha reserva por ser una entidad dependiente del Ejecutivo – indican que en Ecuador apenas el 33% de la población económicamente activa cuenta con un empleo formal, esto es, que ganan, por lo menos, el salario básico unificado, se encuentran afiliados a la Seguridad Social y cuentan con los beneficios legales que corresponden a los trabajadores. Sin embargo, existe un 67% de la población económicamente activa en la informalidad y en el desempleo. Tatamuez y compañía parecen olvidarse de ese 67% que necesitan que las normas laborales se vuelvan más flexibles para poder acceder a un empleo. La “flexibilización laboral” se ha convertido en una mala palabra, pero la realidad es que si conseguimos crear nuevas modalidades de trabajo, contratos a plazo fijo, reducir cierto tipo de indemnizaciones laborales para nuevos trabajadores (no para los anteriores), ampliar plazos de prueba en ciertos supuestos, crear incentivos fiscales para la contratación de jóvenes, mujeres o adultos mayores, será mucho más fácil que las empresas contraten nuevos trabajadores.

En ningún caso se está sugiriendo no afiliar trabajadores o pagarles por debajo del salario básico, pero estoy convencido de que si le preguntamos a cualquier persona que no tenga un empleo formal si está dispuesto a ser contratado con un contrato a plazo fijo con un período de prueba más amplio y menor indemnización en caso de despido, a cambio de contar con un salario básico, afiliación y ciertos beneficios legales, la respuesta será bastante obvia. Eso no es explotación, es conocer que con la actual normativa laboral, incluso en épocas de bonanza económica, apenas el 42% de la población económicamente activa contaba con un empleo formal.

El FUT, la UNE e incluso la CONAIE con ese “neomarxismo andino” que propone Leonidas Iza en su libro “Estallido” forman parte de esa izquierda trasnochada, que se cree moralmente superior porque, según dicen, sus objetivos son la igualdad y la justicia social, pero cuyas propuestas e ideas están radicalmente alejadas de alcanzar dichos objetivos. Con esa izquierda que vive otra realidad, Ecuador está condenado al fracaso

Ricardo Flores es abogado.

6 Comments

  1. Es muy interesante, la izquierda de hecho tiene intensiones buenas con ideas que son vacías en si. El discurso contra el neoliberalismo está cansando tanto como las radios que reproducen la misma canción de moda en todo el día. Lo vimos el año anterior, la lucha se tradujo en un “estallido” que mal o bien termino con muy pocas ideas claras contra el neoliberalismo, lograron que el combustible se mantenga con subsidio y poco que duró. Estas luchas deben cambiar el estallido físico por un estallido ideológico. Con ideas claras del provenir que se desea. Fomentemos eso en nosotros y nuestras generaciones posteriores.

  2. No importa representantes de que ideología sean, derecha o izquierda, a la final estos siguen siendo políticos, y el pueblo no entiende que en ellos no se debe confiar. Lastimosamente gran parte de la población, específicamente en zonas rurales, el analfabetismo es evidente, y con ello, las personas son inocentes y fácil de engañar. Pero, sí nos remontamos 200 años en el pasado, los criollos, quienes fueron movimientos de izquierda, junto al mando del General Simón Bolívar lograron lo inimaginable, al liberarnos de las colonias. España específicamente. Nos hemos vuelto demasiado cómodos y egoístas, esa mentalidad es la que tiene a Venezuela cómo está, es la que nos mantiene sumidos en la corrupción. El primer paso para lograr un país de primer mundo, es acabar con la corrupción, y la izquierda tampoco ha hecho nada para remediar esa situación. Entonces derecha e izquierda no son tan diferentes en la realización de sus labores.

    Daniel Andrade.
    Universidad Politécnica Salesiana Quito
    Contabilidad y Auditoría
    Economía Popular y Solidaria Grupo 6.

  3. Este Tatamuez en qué trabaja, a qué se dedica ? De dónde subsiste, quién le paga para que pase la vida al frente de organizaciones de trabajadores ? O es becado, pipón, vago que no hace nada y sólo sabe salir a repetir las mismas burradas de hace 60 años.

  4. Trasnochado. El mismo adjetivo puede usarse para calificar al articulista. Pero es eso lo legítimo y el nivel de análisis para refutar la retahíla de imputaciones descalificadoras y superficiales que integran el argumento? No! No cabe, por ejemplo caer en la inevitable pregunta que provoca el aire de eficiente empresario que adopta (usted qué empresa a creado o dirigido? Qué puede mostrar como caso exitoso de su emprendimiento? O también vive solo de los “lúcidos comentarios”?). Criticar a la izquierda exige mucha más honestidad intelectual de la que se cree. Primero, no meter a todos en el mismo saco y hacer un esfuerzo por notar y tratar los matices y diferencias; segundo, no torcer la realidad para solazarse criticando lo que se muestra como la cara fea de la izquierda y encontrar posibilidades cómodas de críticas. La izquierda tiene, por todo lado, aportes históricos y trascendentes a a la vida social y política universal y hoy sigue siendo un factor de contención del abuso de poder y de prácticas fascistoides que los demócratas sinceros deben reconocer. Y ese discurso de los “viejos” e “insustituibles” no es patrimonio ni de los sindicalistas ni de la izquierda. El poder político ha cambiado del carácter hereditario de la monarquía al monopolio casi indestructible de la tiranía y dictadura legal del capitalismo.

  5. Pruebas y fuentes fiables no se presenta para el argumento que tales cortes resultarían en mayor empleo. Pero qué eufemismos se invente el Sr. Flores para reinterpretar el corte de derechos e indemnizaciones hacia una forma de supuesta no explotación! Qué tal aprender algo de la historia del país, Señor, para ver que se trata exactamente de las mismas demandas por parte de los hacenderos y oligarcas desde la segunda mitad del siglo XIX para justamente sí explotar a los trabajadores mientras negarse de pagar más impuestos. Y sí, la evasión tributaría real en el país es legendario en la región, basta ver cuantos millones se han ido, y por quienes, a los paraísos fiscales durante solamente la pandemia…

  6. Ricardo : totalmente de acuerdo con el análisis socioeconómico del Ecuador, muchos de estos «seudos» dirigentes «ni comen ni dejan comer»,revelando total egoísmo y tosudez.Hay que recordarles que hay más de 5 millones de compatriotas que viven en la pobreza y en la miseria,Quien se acuerda de ellos? Hacen proclamas huecas y sin lógica. Lo prudente ,lo sensato es que hagan propuestas acorde con la realidad que vivimos y lleguemos a consensos que nos permita salir de la recesión con peligro de una estanflación.

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