Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Aquí no funcionan los 6 grados de separación

en Columnistas/Influencers4P por

Hay una teoría científica bastante conocida que habla acerca de que cualquier persona pudiera estar conectada con otra, en el planeta, mediante una cadena de  conocidos entre los cuales median únicamente cinco intermediarios.

Esta hipótesis es conocida como los seis grados de separación y pretende probar, inclusive científicamente, que en realidad todos, por medio de nuestros contactos, estamos  solamente a seis enlaces de relacionarnos con otros. Según esa teoría,  las cadenas que formamos se van multiplicando exponencialmente de modo que es posible acceder a cualquier persona con solo seis saltos imaginarios entre contactos.

Quienes defienden esto, también afirman que si se fuerza un poco, e intencionalmente, se construyen redes poderosas de contacto por temas (comerciales, sociales, artísticos, políticos) y se puede llegar a construir verdaderas cadenas de poder en donde sólo los contactos funcionan, siempre en beneficio de quienes logran manejarlos bien.

Esta hipótesis, como muchas otras, ha sido rebatida científicamente y también apoyada y defendida por quienes están convencidos de que es así.

En tiempos de movidas electorales, nos viene a la mente esta teoría porque parecería que, al momento de inscribir candidaturas, estos seis grados de separación se están aplicando a la perfección. Incluso, pudiéramos decir que estos seis grados se quedan cortos.

Si efectivamente creemos que el mundo es un pañuelo, el mundo político ecuatoriano termina siendo una servilleta, un trozo de papel. En estos días, investigaciones periodísticas nos han dejado ver cómo entre unos y otros candidatos que compiten hay un relacionamiento muy cercano, por su paso de un movimiento político a otro. Igualmente, se ha señalado la presencia de dinastías políticas como uno de los elementos de debilitamiento estructural de la democracia.

Seguimos viendo a candidatos con camisetas distintas, representando a tendencias diversas a las que encarnaron en 2016; con lo cual es evidente que, en su caso, los grados de separación, al menos en la política ecuatoriana rompe la regla de los 6 y pudiera colocarse en rangos del 1 al 3. Eso sí, es claro que lograron construir una red eficiente que les funciona a la perfección en el momento de optar por una candidatura.

Por su parte, las cadenas de poder, que tradicionalmente han construido los partidos, también tienen que ver con  la manía de delegar la participación política a sus familiares, estén preparados o no. Una  herencia de poder y control de la cosa pública que quita posibilidades a nuevos cuadros y vulnera el principio de alternabilidad.

Investigaciones recientes nos muestran que, en provincias, especialmente de la costa, este fenómeno sucede con fuerza. Producto de ello, en las próximas elecciones, tendremos herederos de políticos que correrán tras los puestos de sus padres y lo harán con mucha ventaja frente a otros candidatos, puesto que sus antecesores, a más de la manifestación verbal y apoyo frontal a sus vástagos frente a la población, usan recursos públicos para promocionarlos, pues son sus invitados de honor en la inauguración de obras.

Ante esto, la discusión que debemos dar es que mientras esto siga pasando, nuestra democracia está a años luz de ser equitativa, inclusiva y transparente en términos de elecciones. Seguimos atados a los cacicazgos políticos que únicamente traen atraso y desinstitucionalización, y que quieren seguir ejerciendo la política como señores feudales de un territorio.

Entre las múltiples cosas que hay que cambiar en el Ecuador, terminar con estas mañas disfrazadas de tradición debe ser una prioridad. La alternabilidad en el ejercicio de la política es la práctica más sana, porque asegura refrescamiento de ideas y progreso.

Mientras tanto, vamos a volver a ver candidatos sin ningún grado de separación entre el movimiento que representaron antes y el actual, y familias que creen ser predestinadas para gobernar. En ese aspecto, seguimos caminando en círculos.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA. 

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Las últimas de

Ni una menos

El pasado 25 de noviembre se conmemoró el Día
×
Ir Arriba