Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Candidatos: de 16, solo cuatro son presidenciables

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Por ahora hay 16 binomios que compiten por la Presidencia de la República. Pero el número es incierto y lo será hasta el 7 de enero, fecha tope para las impugnaciones en el Tribunal Contencioso Electoral. ¿Todos esos candidatos son aptos para el cargo pretendido? La respuesta nada tiene que ver con las personas. 4P propone una evaluación vinculada con atributos necesarios para aquellos que pretenden liderar el destino del país durante cuatro años: su nivel de preocupación y entronque con la cosa pública, su experiencia en administración, el nivel de conocimiento por parte del  electorado, el volumen político propio del candidato, su grado de representación, su logística partidista o de apoyo electoral… Basados en esas premisas, 4P encontró que solo cuatro de los 16 candidatos tienen un perfil presidenciable. Eso no los convierte ipso facto en estadistas. Pero ese es otro problema…

 

Un coronel encerrado en sus nostalgias

El coronel Lucio Gutiérrez, de 63 años, gana puntos por esfuerzo. Él conoce los  entretelones de la política nacional y no es ajeno a sus extravagancias. Ingeniero civil, Gutiérrez probó el poder político por primera vez como edecán del presidente Abdalá Bucaram en 1996. Luego, en 2000, terminó en la cárcel por participar de la sublevación contra el derrocado presidente Jamil Mahuad.

De ahí surge su partido Sociedad Patriótica, con el que ganó las elecciones presidenciales de 2002. A pesar de llegar al poder con un discurso de izquierda, el coronel dio la espalda a Pachakutik, sus aliados en elecciones, y se acercó a los Estados Unidos y al FMI. Su gobierno es recordado por denuncias de corrupción y nepotismo, la destitución arbitraria de 28 magistrados de la Corte Suprema y la designación de Guillermo “Pichi” Castro Dáger, amigo de Bucaram, para presidir la Corte Suprema de Justicia. Esa fue una de las causas por las que fue derrocado 27 meses después de haber asumido el cargo. Lo mejor de su gobierno corrió por cuenta de Mauricio Pozo: esas cifras económicas siguen siendo la bandera política que le permite autodesignarse «el mejor gobierno de la historia del Ecuador».

Gutiérrez es obstinado: intentó volver a Carondelet en 2009 y obtuvo el 28% de votos y, en 2013 cuando llegó apenas al 7%. Más allá de sus extravagancias y folclor, de las graves falencias de su gobierno o de la baja representatividad de su partido, el coronel tiene, por su hoja política de vida, el volumen que lo hace presidenciable.


 

Un tecnocínico ciegamente leal a Correa 

Andrés Arauz es una creación del aparato correísta. Una más en esa enorme cantidad de tecnoburócratas que llevó al gobierno. Sin embargo, a sus 35 años, este quiteño, con formación de economista, no habría trascendido si no es porque Rafael Correa lo incluyó, con la complicidad del CNE, en la papeleta presidencial.

Así, los dos mayores méritos del candidato del correísmo son haber estudiado y seguir estudiando gracias a la fortuna de su padre y haber sido funcional a su líder asumiendo cargos por pedido como si se tratara de coleccionar camisetas: asesor en política financiera del Ministerio de Coordinación Económica, subsecretario para el Buen Vivir, Director Nacional del Servicio de Contratación Pública, Ministro de Conocimiento y Talento Humano, Ministro de Cultura solo por un mes… para firmar un contrato con Ekos para producir el Festival de Teatro de Loja, que Raúl Vallejo, entonces titular de ese ministerio, se había negado a firmar.

Arauz es protagonista de otra paradoja: él es el candidato de una corriente que por su trayectoria  -por polémica que sea- tiene volumen político y cuadros políticos para participar en la elección presidencial. Pero él no cumple con ninguna de las características que requiere ese perfil. El correísmo tiene cuadros como Pabel Muñoz o Marcela Aguiñaga con mayor calado político. Sin embargo Correa prefirió a un tecnócrata ciegamente leal a su designios y voluntad, así sea un total desconocido para la inmensa mayoría del país. No es presidenciable. 


Cero y van tres para el ingeniero químico  

En 2006 fue candidato a la Presidencia de la República: obtuvo 13.445 votos; el 0,25% de la votación y ocupó el último puesto entre 13 candidatos. En 2009 volvió a ser candidato y sumó 108.275 votos; el 1.57% de la votación y el quinto puesto entre 8 candidatos. ¿Ha hecho carrera política o tiene un mejor partido para ensayar por tercera vez? En absoluto. Carlos Sagnay de la Bastida no es más conocido, no ha hecho méritos en estos 11 años y llega auspiciado por Fuerza Ecuador: es el partido fundado en 2015 por Abdalá Bucaram Pulley, luego de la disolución del PRE, el partido de su padre Abdalá Bucaram Ortiz. Se produjo cuando el CNE le retiró la personería jurídica al PRE por los malos resultados en las elecciones de 2013 y 2014.

Carlos Sagnay nació en 1956 en Guayaquil, es ingeniero químico petrolero, ha trabajado en el sector público y también ha sido académico. En lo personal tiene fama de haber sido buen estudiante y estudió y vivió en Ucrania y en Inglaterra. Políticamente no ha tenido vida partidista ni cargo de representación popular.

Su caso es típico de aquellas personas que creen que su hoja de vida reemplaza la inactividad política. Es claro que no hay razones para que los resultados sean mejores esta vez para Carlos Sagnay de la Bastida que en 2006 0 2009: no es presidenciable.

Un profesor sin sentido estratégico

César Montúfar se ha hecho fama de intelectual, académico y activista. Tiene 56 años, es quiteño y tiene una maestría y Ph. D en Ciencias Políticas de Nueva York. En 2005 fundó Concertación Nacional Democrática, un movimiento de centro. En los últimos años, Montúfar se posicionó como un activista anti-corrupción, en especial, de la década correísta. En 2017, fue el acusador particular en contra del entonces vicepresidente Jorge Glas y en 2019 fue co-denunciante en el caso Sobornos 2012-2016.

Lo suyo ha sido la denuncia. Pero fuera del aula, el candidato de Concertación no ha llegado muy lejos. Aparte de su paso por la asamblea entre 2009 y 2013, Montúfar llegó en 2019 al cuarto puesto en las elecciones por la alcaldía de Quito, con  el 17% de votos. Tampoco ha logrado forjar alianzas ni construir coaliciones políticas duraderas. De hecho, se le han ido de las manos: en 2013, su nombre sonaba para conformar el binomio de Guillermo Lasso, pero el elegido fue Juan Carlos Solines. En 2016, adhirió a la Unidad que lideraban Jaime Nebot, Paúl Carrasco y Ramiro González y luego, en 2019, quiso hacer una alianza con CREO y ser, sin éxito, su candidato a la Alcaldía de Quito.

Montúfar no tiene un partido relevante, no es una figura nacional y no tiene vocación para deponer sus expectativas personales en función de una tendencia. Llamó a unir la centro izquierda, acudieron 5 organizaciones y no lo logró. En este momento carece de los requisitos básicos para el cargo al que aspira: no es presidenciable.


Un pastor extraviado en la política

Carlos Gerson Almeida, candidato por el Movimiento Ecuatoriano Unido de Edwin Moreno, hermano del Presidente, es conocido por ser pastor evangélico. Es decir, es conocido por algo que, en realidad, lo debería inhabilitar como aspirante a la Presidencia de la República. Menuda contradicción.  Pero sí, así como un militar en servicio activo o un sacerdote católico no deberían ser funcionarios públicos, un pastor evangélico tampoco. ¿Hasta dónde son sus convicciones religiosas las que podrían gobernar a millones de personas que no comparten sus creencias? Para muestra un botón: Almeida publica en sus cuentas de redes sociales mensajes religiosos a los que les da la categoría de hipotéticas políticas públicas. Es, además, defensor del movimiento Provida.

Según su hoja de vida, Almeida es ecuatoriano, pero nació en 1974 en Curitiba, Brasil. Abogado de profesión, tiene una maestría en teología por la Latin University of Theology y es fundador de la Iglesia Ministerio Betel Casa Apostólica en Ecuador. No cumple, como es evidente, ningún requisito básico para aspirar a ocupar el cargo de presidente de los ecuatorianos. ¿Un pastor dirigiendo el Estado laico? Definitivamente no. No es presidenciable.


Un experto en minería perdido en la política

No queda claro si Giovanny Andrade es el candidato de la minería o de la improvisación. Es el reemplazo del ex fiscal Washington Pesántez, candidato original del partido Unión Ecuatoriana, pero quien no pudo inscribirse por incumplir algunos requisitos.

Andrade se promueve como defensor de la minería. Ese es también el leitmotiv de su presencia en redes sociales: minería, minería y más minería. Aparte de eso, es tan poco lo publicado que en la búsqueda de Google se confunden varios nombres con el suyo, incluyendo un biólogo de campo y una actriz ecuatoriana.

Andrade fue delegado de la Cámara Minera de Chile en Ecuador hasta diciembre del año pasado para luego presidir la Cámara Minera Ecuatoriana Chilena (CMEC), un organismo todavía en estado embrionario.  Sin mayor experiencia en gestión pública y sin trayectoria política, Andrade es el fruto  de la improvisación y la urgencia política de un partido de poca monta. Su perfil no calza con su aspiración a dirigir el destino de los ecuatorianos. No es presidenciable.


Un asambleísta sin calado presidencial

Guillermo Celi no logró la presidencia de la Asamblea Nacional en 2019; cargo al que pretendía y que recayó en César Litardo. Y fuera de haber logrado una curul como asambleísta nacional, gracias a los votos de Guillermo Lasso en 2017, con quien su partido SUMA hizo alianza, su figuración en la política es discreta: no fue elegido prefecto de Manabí en 2009, cuando inició su vida política con el partido Sociedad Patriótica de Lucio Gutiérrez.  No fue elegido en 2013 asambleísta por Manabí por el partido SUMA.

Celi tiene 44 años, nació en Portoviejo, es abogado de profesión y director Nacional de SUMA, el partido que formó con Mauricio Rodas. Hasta este 6 de octubre que renunció de su cargo, nada permite decir que Celi tuvo una actividad destacada en una Asamblea que será recordada entre las peores que ha tenido la República. Y SUMA, su partido, tuvo con Rodas, uno de los peores alcaldes de la capital. Sus prácticas opacas hablan muy mal de un partido que prometió cambiar la política.

Nada hace pensar que Celi posea las cualidades para ser presidente. No tiene volumen político, carece de hoja de servicios que lo hagan merecedor de la candidatura, nada tiene para mostrar como experiencia de gobierno y, en la realidad, es un desconocido para la mayoría de ciudadanos. No es presidenciable.


El banquero que se talló un perfil político

Guillermo Lasso ha quedado segundo dos veces en elecciones presidenciales. En 2013, cuando Rafael Correa ganó en la primera vuelta, y en 2017, contra Lenín Moreno, entonces ungido para preservar el modelo correísta. Sobre esa última elección aún existen dudas razonables, aunque nunca probadas, sobre si perdió por fraude en la segunda vuelta.
Empresario y banquero desde joven, Lasso ingresó a la política en 1998 cuando fue nombrado gobernador del Guayas; cargo que ejerció un año. Mahuad lo nombró Superministro de Economía en 1999, pero al mes renunció. Con Lucio Gutiérrez fue embajador itinerante durante cuatro meses.

Desde el 2013 trabaja con su partido CREO. En su afán de planificar su llegada al poder, creó la Fundación Ecuador Libre; un tanque de pensamiento liberal. Lasso ha sido su predicador y ha defendido los principios y las instituciones de la democracia republicana. De hecho fue uno de sus principales críticos del correísmo. Sus profundas creencias católicas no le permiten ser un liberal a carta cabal. Como creyente se ha opuesto al aborto, incluso tras una violación, comprometiendo así la formulación de políticas públicas de salud.

Lasso tiene hoy un partido político a escala nacional, lleva alrededor de 15 años ocupándose, en prioridad, de los problemas políticos del Ecuador y construyó una alianza política con el PSC que lo convierte, en esta elección, en el máximo representante nacional del centro a la derecha. Todo eso lo hace presidenciable.

El político que es político profesional

Un historiador que quiera escribir sobre la política de fin del siglo 20 e inicios del 21 en Ecuador no puede omitir a Gustavo Larrea. De 64 años, él es corresponsable del ADN político nacional: estuvo en el gobierno de Abdalá Bucaram, fue diputado con Frank Vargas, hizo parte de la Aldhu, fue uno de los mentalizadores de la Constituyente y para viabilizarla no le tembló la mano para dirigir un operativo desvergonzado: el episodio de los diputados de los manteles.
Es amigo de juventud de Lenín Moreno con quien militó en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Cuando se articuló la candidatura de Rafael Correa, él lo acercó a Moreno, que devino su compañero de fórmula. En ese gobierno fue ministro de Gobierno pero su relación con Correa colapsó y su figura se enredó en el ataque de Colombia en Angostura, donde murió Raúl Reyes, y en su supuestos vínculos con las FARC.

Larrea ha sido cercano al gobierno de Moreno. Al inicio de su gobierno fue considerado el poder en la sombra y fue uno de los pilares del «siete veces sí», la consulta que acabó con la reelección indefinida. Esa campaña le sirvió para promocionar su partido y en las elecciones del 2019 tuvo un éxito inesperado: ganó 32 alcaldías; 24 con candidatos propios y las otras con aliados.

Larrea tiene las hechuras, como dicen los taurinos, de un político profesional y, aunque no figure entre los posibles finalistas, tiene partido, historia y el suficiente volumen político: califica como presidenciable.


El candidato que ni siquiera vive en el país

El antecedente más significativo en la hoja de vida de Isidro Romero es haberse convertido en un acaudalado empresario a partir  de su matrimonio con Isabel Noboa, hija del millonario bananero Luis Noboa Naranjo. Gracias al músculo financiero que le dio esa unión, que terminó en 1998, consiguió lo que es su segundo antecedente: haber sido presidente del Barcelona SC donde hizo inversiones que lo llevaron, en 1990, a una final de la Copa Libertadores de América. El estadio de ese club lleva su nombre. Le resulta normal, entonces, decir, como lo hizo cuando inscribió su candidatura, que si es elegido presidente hará campeón a ese equipo en ese torneo regional.

Romero, de 78 años, vive en España desde hace 20 años. No ha tenido, de lo que se sabe, ningún interés en los temas públicos del país. En los hechos, regresó de España para anunciar su candidatura en representación del partido Avanza, fundado por el prófugo de la justicia Ramiro González. Así, su carrera política se limita a haber sido diputado del Partido Social Cristiano en 1996; participación que pasó casi inadvertida.

Es obvio que Isidro Romero alquila partido, no ha tenido figuración pública alguna desde hace décadas en el país, no ha expresado preocupación alguna por los temas públicos: todo hace pensar que su interés por participar en las elecciones es –al margen de los intereses de los grupos que lo apoyan– tan solo un capricho personal nacido de su proverbial vanidad. No es presidenciable.

 

El cantante metido en cosas que no sabe

Chao Lola, Para que no me olvides, Hoy que no estás, Si alguna vez te amé, Déjame, Tú no me perteneces… Hay canciones que identifican a Juan Fernando Velasco. Y también conciertos. Esa ha sido su trayectoria desde que en 1997, a sus 25 años, comenzó a componer sus textos como cantautor.

Nada de todo eso tiene que ver con su candidatura a la Presidencia de la República. Ni siquiera su registro musical anclado esencialmente en un universo romántico que en absoluto lo conecta con la realidad socio-política que hoy pretende administrar. Este malentendido fue evidente en junio de 2019 cuando se anunció que él sería el nuevo ministro de Cultura. Decisión penosa de un gobierno que, como no sabe qué hacer en esta área fundamental, cree que lo debe saber alguien que se mueve en ese sector. Un cantante romántico, por ejemplo. Y ahora, Velasco, que no tiene ataduras políticas, ni trayectoria política, que no tenía partido, ni perfil alguno que lo haga presidenciable, se inscribió por el partido Ruptura que, tras haber perdido su identidad, resolvió cambiar de pinta y de nombre: ahora se llama Construye Ecuador.

 ¿Qué idea tendrán María Paula Romo y sus amigos de su nueva etapa que creen que Juan Fernando Velasco puede representarlos? Y más insólito aún resulta que él, que pasó inadvertido en el ministerio de cultura, crea que esa experiencia y sus canciones lo facultan para pensar en ser el próximo presidente. Este experimento no le suministrará materia prima ni para una canción. No califica como presidenciable.


Un abogado con aliento político enrarecido

Pedro Freile es el candidato del nuevo y controvertido movimiento Amigo. Freile es abogado, tiene 48 años, una buena formación personal, pero un perfil político bajo. Con una licenciatura en ciencias políticas, es invitado frecuente en los medios de comunicación. Hasta ahí llega sin embargo su alcance. Se entiende: en agosto la Fiscalía inició una investigación previa sobre la creación del movimiento Amigo por supuestos vínculos con el exasambleísta Daniel Mendoza, procesado por irregularidades en la construcción del Hospital de Pedernales. Esto no detuvo a Amigo ni a Freile, quien dijo públicamente tener el pleno control del partido.

Con reparos, Freile se define como liberal en muchos aspectos y cree irrelevantes las categorías derecha, izquierda y centro.

El candidato de Amigo tiene sin duda una audiencia relativa y se presenta como un técnico y no como un político, pero no se ve cómo puede llegar lejos en las elecciones: no tiene volumen político propio, carece de historia propia en el manejo de la cosa pública, sin coaliciones y con un partido naciente que surgió de las sombras: luce ampliamente claro que Pedro José Freile no es presidenciable.

 


Un empresario sin perfil público

¿Qué dijo Xavier Hervas sobre el autoritarismo durante el gobierno de Rafael Correa? ¿Qué dijo sobre la metida de mano en la justicia o sobre la aprobación de la enmienda constitucional que viabilizaba la reelección indefinida?  Las interrogantes podrían ser completamente irrelevantes si se habla de un productor de hortalizas o del dueño de una bodega, pero no lo son cuando se trata de alguien que pretende ser presidente de la República y su actitud pública frente a temas de principios democráticos son fundamentales para conocer su posible perfil presidencial. Pues eso es lo que sucede con el candidato de la Izquierda Democrática, Xavier Hervas.

Él seguramente es un virtuoso de los negocios agropecuarios y un fenomenal administrador de empresas, como reza su hoja de vida, pero en sus antecedentes no existen, al menos que sean públicos, ninguna posición sobre los asuntos de Estado que podrían dar una clave sobre su formación democrática. Hervas ha dirigido un grupo de empresas cuyo centro es Nova Alimentos, en la provincia de Cotopaxi. ¿Cómo aterrizó candidato a la presidencia por la Izquierda Democrática? La crisis política que conoce ese partido, desde mediados de los años noventa, hace parte de la respuesta. Porque, aparentemente, fuera del sector de los brocoleros, nadie sabe mucho sobre Hervas. Es obvio que políticamente carece de atributos mínimos para el cargo al que se inscribió: no es presidenciable. 

 


Una migrante improvisada para el cargo 

Su signo de distinción estriba en ser la única mujer candidata a la Presidencia de la República para 2021. Ximena Peña es cuencana, de 44 años y, en lo personal, tiene méritos innegables: migró desde en forma ilegal a Estados Unidos cuando tenía 19 años. Allí trabajó y obtuvo una maestría en administración de empresas. Su carrera pública se inició en 2008 cuando se unió a la Revolución Ciudadana. Su ascenso se lo debe al aparato: en 2013 fue elegida asambleísta por la Circunscripción de Estados Unidos y Canadá y en su desempeño fue totalmente funcional al proyecto correísta. En 2017 fue reelegida.

Su caso es especialmente sui generis: su candidatura surge más al amparo de la necesidad de sobrevivencia de Alianza País; movimiento que pasó de ser el vehículo electoral estrella del correísmo a un cascarón político del cual muy pocos militantes quieren hacerse cargo. Lenín Moreno, su presidente, nada ha querido saber de él. En esas circunstancias, nadie –hasta el anuncio de su candidatura– pensó en Ximena Peña como una posible presidenciable. Ella no tiene atributos estrictamente políticos para serlo: no es conocida en el país, no tiene un volumen de votos propio, no tiene trayectoria política ni liderazgo en la opinión. Su candidatura califica en la categoría testimonial. En los hechos, Alianza País ni siquiera ha redefinido su ideario que sigue anclado y dependiente de la década correísta. Peña no es presidenciable.


Un indígena que emergió bajo el correísmo

Yaku Pérez se dio a conocer en todo el país en 2015 con Manuela Picq, no precisamente por razones que ellos escogieron. El correato detuvo a la periodista franco-brasileña, pareja de Pérez, durante una protesta contra el correísmo en la cual ella fue maltratada. Su visa fue revocada y tuvo que abandonar el país. Ella se había casado con Pérez Guartambel en 2013, en una ceremonia ancestral cañari.

Yaku Pérez tiene 51 años, se llamó a su nacimiento Carlos Ranulfo, es un dirigente indígena Kichwa-Cañari y es candidato presidencial por el movimiento Pachakutik. Su nominación se dio en medio de una gran tensión con dirigentes de la Conaie; en particular con Leonidas Iza. Se puede prever, entonces, que su candidatura no será unánimemente respaldada por toda la estructura indígena.

Yaku Pérez suma atributos: representa a un sector importante del país. Presidió, de 2013 a 2019, la Ecuarunari, la Confederación de Pueblos y Nacionalidades Kichwa-Cañari. Fue una figura de la resistencia democrática al correísmo durante esa década aciaga. Y, también, fue elegido en 2019 prefecto de la provincia de Azuay; una ventaja y su principal talón de Aquiles porque renunció sin haber mostrado resultados en ese cargo. No obstante, es presidenciable.


Un exprefecto sin más volumen político

Paul Carrasco, de 49 años, quiere ser presidente con su movimiento Juntos Podemos. Y quiere serlo a pesar de haber perdido las elecciones para la alcaldía de Cuenca en 2019. Es decir, quiere ser campeón mundial sin ganar juegos de eliminatorias. Incluso su inscripción a la candidatura se logró con las justas: el Consejo Nacional Electoral lo eliminó del registro por no cumplir con los requisitos, según la Contraloría. El Tribunal Contencioso Electoral lo rescató este 26 de octubre.

Carrasco se lanzó a la política en la Izquierda Democrática, como vicepresidente provincial del partido en 2001 hasta 2005. Luego fue presidente por un año. En ese tiempo también fundó otros movimientos locales. Pero fue con Juntos Podemos que Carrasco se empapó del sector público y se hizo conocido en su provincia: desde 2004 fue reelecto prefecto tres veces, aunque la tercera fue con el auspicio de otra alianza.

Carrasco, uno de cuyos lemas es la democracia radical, participó en 2016 en una alianza presidencial, la Unidad, sin beneficiario directo porque esa iniciativa fracasó. En ella intervinieron además los partidos Social Cristiano (PSC)-Madera de Guerrero, Avanza, SUMA y el movimiento Concertación. Carrasco carece de volumen político, de representatividad nacional y de resultados icónicos en su gestión: no es presidenciable.

Foto: fotomontaje 4P

17 Comments

  1. Excelente análisis de los 4p. Una manera clara de guiar y enfocar al candidato idóneo para nuestro país, existiendo 2 o 3 perfiles para representar en estas elecciones, en lo personal me inclino por Larrea por su experiencia política.

  2. Terribles cuadros, ni fusionando a todos estos saldría un candidato mediocre. La mejor alternativa es el nulo o pagar la multa por no ir a votar.

  3. Excelente analisis y descripcion de cada uno si pero no comparto del todo en realidad para mi uno mas corrupto que otro y no me representan. Los Ecuatorianos estamos cansados de tanta corrupción en nuestro país y de cada vez se haga mas merito para seguir con el título de un país subdesarrollado y todo por quienes llegan al poder y olvidan las promesas hechas y solo se dedican a llenar sus bolsillos de dinero. Cada vez es relevante que personas sin el conocimiento requerido se lancen a la candidatura para la presidencia.

  4. O sea, qué dicha: estamos entre el cavernario Opus Dei de Lasso, la oscuridad de un personaje retorcido y siniestro como Larrea, un tonto de capirote como mi Coronel Gutiérrez y el más aburrido de todos, Perez Guartambel. Sin embargo, no olvidar que la joya de alcalde que hoy tiene Quito llegó con los votos de 2 de cada 10 quiteños. De modo que yo no descartaría que el más indigno de todos llegue al poder. Total, si Trump pudo ser presidente y Maduro dictador, ¿quién no cree hoy en día en las sorpresas?

  5. O sea que el «Comandante Juan» es presidenciable (i.e., alguien que estaria CALIFICADO para dirigir el pais)? A lo que hemos llegado. Dan lastima los ex-Ruptura y los Izquierda Democratica por su pobreza de integrantes (no es mucho de asombrarse viendo los pesimos articulos del fundador de la ID). De los otros no hay que sorprenderse. Por ejemplo Carrasco lo hace porque no tiene nada mas que hacer. De Montufar se reconoce su oposicion al gobierno mas ladron de la historia del pais (Correa), pero de ahi no pasa, y mas bien desgasta su imagen construida en mucho tiempo. Gutierrez, como aliado de Bucaram, sera el mismo inepto de siempre. Arauz esta ahi porque en el pais se ha llegado a admirar a los que tienen dinero robado del pais, lo que explicaria por que aun hay quienes apoyan a los correistas.

  6. Felicitaciones, es un buen análisis, retrata la crisis de falta de líderes y estadistas en el País.De los mencionados ninguno cumple mis expectativas, habrá que escoger al menos malo, sería deseable que su análisis sea publicado frecuentemente, para evitar la ceguera y la casi nula importancia que da el pueblo al elegir sus representantes.

  7. Los políticos son un lastre para el pueblo ecuatoriano. Lo son desde hace años, pero ese lastre se hizo incontenible con el gobierno de Rafael Correa.
    Una característica de ese lastre es la irresponsabilidad. Los políticos han sido irresponsables en sus actitudes, sus pretensiones y su desempeño.
    Ser irresponsable es hacerme candidato sin disponer ni de perfil, ni de estructura política. Con ello, le hacemos el juego a no sé quién. En pasadas elecciones, los candidatos le hicieron el juego al correísmo, con tantas listas que dispersaron los votos.
    Ojalá, en las entrevistas que hacen los medios a los candidatos, les cuestionaran sobre su responsabilidad como ciudadanos ecuatorianos.
    El correísmo dejó un país dividido, sin capacidad para el análisis y con desaciertos a la hora de escoger candidaturas.
    Esperemos no desperdiciar el voto en primera vuelta, para que los negros nubarrones no pretendan convertirse, otra vez, en la esperanza de los obnubilados.

  8. Un análisis concreto que evidencia reiteradamente el circo politiquero del cual nuestro país es el escenario, candidatos sin carrera política ni participación en el medio, algunos no muy conocidos y sin experiencia para manejar nuestro país. Se salvan uno o dos con verdadera experiencia y trabajo evidenciado por el Ecuador, ahora es momento de dejar a un lado los fanatismos jurásicos y concentrarnos en lo que realmente es importante, un perfil capacitado y apto para el puesto.

  9. Sinceramente votaremos por el menos malo, a veces creo que es preferible botar mi voto, ya que los ofrecimientos de los presidenciables de acuerdo a su clasificación, son verdaderos oferentes de promesas lúdicas, por disfrazar bonito. Las barbaridades que ofrecen. Parecen unas personas muy falsas, hipócritas, y carentes del conocimiento más elemental de la problemática nacional. Que primero estén bien enterados que el país está en ruinas, no sea cosa que despues digan que no lo sabian como el desgobierno actual.
    Estamos de mal en peor.
    Saludos a todos.

  10. Buen análisis, la gente ya los tiene identificados a los no presidenciables, personalmente pienso que el Gustavo Larrea alias el «Comandante Juan»está dentro de los no presidenciales a pesar de tener una buena estructura política formada en el correísmo morenismo, pero la gente ya le perdió credibilidad, se que se puso en evidencia sus vínculos con las FARC y la forma sospechosa en la que creo su movimiento político. Gutíerrez ya gobernó y se quemó por pactar con Bucaram y crear la Pichicorte para su gregreso, en su gobierno también hubo denuncias de corrupción y nepotismo.es una pena que existan tantos candidatos que en vez de pensar en bién del país solamente está en juego su ego y la fuerte cantidad de dinero que se asigna a cada candidato para la campaña a costa de nuestros bolsillos.

  11. Tal vez les faltó decir un poco de la fase previa de Yaku Pérez: dirigente y promotor de la organización de comunidades campesinas por 25 años; uno de sus principales objetivos fue tener el servicio de agua potable; fue concejal de Cuenca de 1996 al 2000; abogado con maestría de Derechos; autor de ensayos jurídicos y el libro «Justicia Indígena».

  12. Estupendo análisis. Se agradece este artículo de 4pelagatos por su inteligencia, rigor y sensatez. Esperemos que el pueblo ecuatoriano tome conciencia de la cruda realidad que atraviesa nuestro país y que vote al candidato más idóneo que sea capaz de gobernar con pragmatismo y honradez uniendo a la sociedad y no enfrentándola.

  13. Magnifico discernimiento de los «presidenciables». Increíble tener una lista de 16 candidatos para ocupar la primera magistratura en un país de apenas 17 millones de personas. En USA un país de 330 millones de personas hay solo 2 candidatos con lineamientos bien definidos.
    Esta es otra de las características del subdesarrollo: la audacia de los chimbadores, saben bien que no califican para nada pero ahí están con nombre y apellido aupando su ego y engreimiento estos oportunistas desconocidos.

    • Excelente disección, especialmente de los atributos de cada uno de los candidatos. En realidad, a parte de un par de ellos, del resto no se hace uno. Triste realidad de este atribulado país. Una gran felicitación por este gran esfuerzo de José Hernandez. Ahora le toca al pueblo escoger. Ojalá Dios quiera que lo hagan bien.

  14. Magnifico analisis. Valdria la pena que la prensa libre del pais se una y de manera gratuita publique este articulo cada domingo, desde hoy hasta el dia de las elecciones. No olvidemos la persecusion del Correismo a la prensa libre. Esta seria la mejor manera de tomarse una revancha. Espero lo lean la gente de El Universo, La Hora, El Comercio etc. Esto necesita leer el pueblo y saber enfocar su voto por alguien que cuenta, no por politiqueros de ultimo minuto. Eso daria el mayor golpe al Correismo y a los desconocidos que creen que ser Presidente del pais es lo mismo que ser Presidente del barrio.

    • El «tanque del pensamiento liberal» fundado por Lasso no es ni liberal ni independiente. Es financiado y temáticamente codrigido por el Atlas Group de los ultraconservadores y halcones de EEUU. Ademas, por cierto, falta la descripción de casi 10 años de trayectoria en la vida del candidato, entre los finales de los 90 y 2013…

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