Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Unos tacones han roto el cristal

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Los resultados de las elecciones de los Estados Unidos son objeto de análisis de todo tipo: político, económico y social. Ríos de palabras se desparraman opinando sobre el significado de la decisión del electorado estadounidense y sus implicaciones en la geopolítica mundial.

Estas reflexiones, como es natural, también provocan divergencias profundas entre analistas y críticos. De un lado y del otro vemos, tanto en redes sociales como en medios de comunicación, defensa de posturas bastante extremas de lado y lado. Y en ese mar de criterios, es evidente que la polarización empieza a tomar fuerza y está generando una falta de objetividad, cayendo en el análisis visceral de lado y lado.

En estas discusiones polarizantes, la elección del binomio –la primera Vicepresidenta mujer de los Estados Unidos– se está llevando la peor parte de las críticas negativas. El 4 de noviembre, Norteamérica se levantó con una vicepresidenta anti sistema: mujer, profesional y, además, multirracial que transformó el escenario tradicional del candidato que históricamente llegaba a ese puesto.

Inmediatamente se han disparado juicios negativos en su contra, muchos de ellos basados en noticias falsas. Sus detractores lanzan sus afilados dardos y se concentran en magnificar lo que ellos consideran defectos o errores de su trayectoria. Sin embargo, lo real es que su perfil es bastante bueno, destacándose en él su interesante recorrido como fiscal y senadora y su postura firme respecto a la necesidad de combatir el racismo estructural.

Más allá de las críticas, fundadas o tendenciosas, vale la pena mirar con objetividad lo que representa para el mundo, el hecho de que una mujer haya podido llegar a ese puesto, especialmente en un ambiente político tan complejo y difícil como el estadounidense.

Se puede estar de acuerdo o no con su forma de pensar, su postura ideológica o con sus planes o argumentos y colocarse, desde allí, en la vereda de enfrente. Pero nadie discute que Kamala Harris está tan preparada como cualquier hombre para ejercer el segundo puesto de decisión en la gestión pública. Se puede discrepar acerca de sus pensamiento político, pero no podemos negar que manda al mundo una señal poderosa direccionada a las mujeres y sobre todo a las niñas: sí se pueden romper los techos de cristal.

En una sociedad, en donde, según datos de 75 países, donde vive el 80% de la población mundial, casi la mitad de las personas sienten que los hombres son líderes políticos superiores, la llegada de esta mujer diferente a los demás, es significativo. Representa un logro político para el clan, un   cambio drástico a la regla de la imagen del político hombre y blanco.

Muchos opinan que su presencia joven, su trayectoria como fiscal y sus ideas sobre derechos y libertades, aportaron un buen balance a su compañero de fórmula, logrando proyectar una imagen más humana e incluyente. Ese factor tan importante que en el ejercicio de la política se necesita para cambiar realidades y que, sin duda abre una puerta de esperanza a que, en un futuro próximo, las políticas públicas recibirán el aporte significativo de una representante de quienes son más del 50% de la población mundial.Pero ella ha llegado y está allí. Ha superado las dificultades y da un mensaje fuerte de perseverancia y tenacidad en la consecución de objetivos a largo plazo.

Unos tacones acaban de romper el techo de cristal del país más poderoso del mundo, y esperamos que sólo sea el comienzo y que, a futuro, se desate un efecto dominó que contagie a mucha mujeres y niñas a seguir luchando por ser las mejores. Muchas mujeres que han mirado lo ocurrido, se sentirán que pueden alcanzar los más altos puestos de decisión política, si así lo desean.

Si se quiere transitar hacia democracias sanas, en ellas es necesario que así como los distintos puntos de vista tengan la oportunidad de actuar y ejercer el poder, también las mujeres vayan ganando espacios de decisión política y en la alternabilidad también estén ellas. Bien por este cambio, bien por estos tacones políticos que nos recuerdan que sí hay mujeres.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA. 

4 Comments

  1. Kamala Harris ha sido un claro ejemplo de que las mujeres también pueden asumir los cargos de primera, en este caso ha sido un cargo de Vicepresidencia en un país de primer mundo, y es algo muy relevante en la actualidad ya que esto a demostrado que las mujeres también pueden pertenecer al mundo de la política dejando atrás estereotipos que ha impuesto la sociedad machista. Como Harris mencionó, su elección ha sido gracias a que Joe Biden tuvo la audacia de romper una de las barreras más significativas y es lo que hoy por hoy deberíamos hacer, acabar con todas esas críticas machistas y demostrar que las mujeres también tenemos la capacidad de liderar y hacer un cambio en el mundo.

  2. Sarah Palin fue candidata a vicepresidente con John McCain. Así que la primera en romper el techo de cristal no fue la Sra. Harris, sino una Republicana.

  3. Con la llegada de Kamala Harris a la vicepresidencia de Estados Unidos rompe todos los estereotipos que tienen sobre las mujeres ocupando los cargos políticos, ella acaba de romper el techo de cristal que se tenía antes en todo el mundo. Es un gran avance para todas las mujeres porque da una esperanza de seguir en la lucha y demuestra que las mujeres tienen las mismas capacidades para asumir cargos altos como el del ámbito político. En pleno siglo XXI se puede observar que existe aun el machismo porque la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos se sorprenden que una mujer ocupe un cargo alto de mandato y lo demuestran sus detractores tratando de dañar su imagen y la reputación, le ponen una gran de dificultades que le ponen para desprestigiar el nombre de ella pero la vicepresidenta sigue en la lucha y de seguro va hacer un buen papel en su mandato. Para mi es un gran triunfo de que se haya convertido en vicepresidenta y me alegro mucho que se vaya poniendo el papel de la mujer en altos cargos.

  4. Me alegra mucho que Kamala Harris haya roto con sus tacones el cristal. Es momento de que más mujeres empiecen a asumir los liderazgos en el ámbito político. Algunas publicaciones dan cuenta, por ejemplo, que los mejores manejos de la crisis sanitaria que nos abruma han sido realizados por mujeres, y en el ámbito de las empresas, el libro «Why do so many incompetent men become leaders» de Tomás Chamarro, demuestra con datos que la mayoría de líderes incompetentes son precisamente hombres.

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