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¿Puede indultar Arauz a Correa?

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El indulto es una de las formas en que se extinguen las penas que deben cumplir los sentenciados. Nuestra legislación contempla que puede concederlo tanto la Asamblea Nacional, con el voto favorable de las dos terceras partes, como por su sola decisión el Presidente de la República.

Sin embargo, la ley aplicable para cada indulto, sus requisitos y condiciones, son diferentes. Mientras que la Asamblea solamente puede concederlo por motivos humanitarios o por delitos políticos (sabotaje, terrorismo, rebelión, etc.), el Presidente de la República no tiene esta limitación. Asimismo, mientras que la ley expresamente prohíbe el indulto parlamentario cuando se trata de delitos cometidos contra la administración pública (concusión, cohecho, peculado, enriquecimiento ilícito, etc.), no existe tal prohibición para el indulto presidencial.

Las limitaciones para que el Presidente pueda indultar están establecidas en la Ley de Gracia de 1976 y son dos: que el delincuente no se encuentre recluido -es decir, solamente se lo puede conceder a quienes estén cumplimiento su pena de cárcel (el tema es que no se indica cuánto tiempo, puede ser un día); y segundo, no se lo puede conceder a quienes delinquieron “por orden de algún órgano de la Función Ejecutiva o contra la Hacienda Pública”.

La Sentencia del caso “Sobornos” quedó firme en septiembre de 2020. En ella se condenó a Rafael Correa por cohecho. Es decir, él jamás podría recibir un indulto por parte de la Asamblea Nacional. Pero, ¿podría recibir un indulto presidencial?

Para responder hay que dilucidar si su delito entra o no dentro de la conducta prohibida de la Ley de Gracia: delitos cometidos “por orden de algún órgano de la Función Ejecutiva”.

Para cualquier ser humano racional, es evidente que el sentido de esta norma es impedir que la Función Ejecutiva se conceda perdones a sí misma. El propósito del indulto es que el Presidente sea misericordioso con los ciudadanos que han cometido un error y que por alguna razón se les quiera perdonar, pero no que sirva para lavar sus propias faltas. Es decir, la conclusión honesta y de buena fe a la pregunta, sería que el cohecho cometido por el ex Presidente Correa es un delito cometido por un órgano de la Función Ejecutiva y que por tanto no tiene posibilidad de ser perdonado.

Sin embargo, conocemos que los asesores jurídicos del ex mandatario el último recurso que usan para interpretar y aplicar una norma es la buena fe y la racionalidad, y que cuando les conviene van al texto literal, por más absurdo que pueda terminar siendo. Y probablemente ese será el caso, cuando pretendan cínicamente el acceso al indulto de su mentor, ¡pues no cometió el cohecho “por orden” de nadie, sino “por su cuenta”!

Y en previsión de que esta interpretación no logre su curso, se anticiparon. Esta banda que nos gobernaba, quizá sabiendo los riesgos que tenían al hacer lo que hacían, se preparó. Es así como en el año 2014, el mismo Rafael Correa expidió un “Reglamento para concesión de indulto, conmutación o rebaja de penas”.

Esta norma, que tiene un rango jerárquicamente inferior a la Ley de Gracia y por tanto no podría contradecirla, lo hace. El ex Presidente marcó su cancha, para que algún día algún amigo, súbdito, lacayo o miembro del clan que gane una elección, le perdone sin mucha fatiga. La primera cosa que establece este Reglamento en contradicción a la Ley, es que libera al condenado solicitar el indulto. Así, la norma inferior permite que “de oficio” se lo conceda, ahorrando someter al delincuente al acto de humildad que siempre ha sido requerido.

En segundo lugar, el Reglamento evita la intervención de la justicia. Mientras que la Ley de Gracia que está vigente obliga al Presidente a someter la solicitud de indulto al examen de la Corte, con el objeto de que un órgano judicial independiente examine si el delito es de aquellos en los que se lo puede conceder, el nuevo Reglamento deja claro que “la decisión de indultar es discrecional del Presidente” y no contempla que ningún juez haga esa revisión previa.

Un último acto de reivindicación tiene que hacer Lenín Moreno antes de dejar el cargo: derogar ese Reglamento, que además es ilegal. De lo contrario, podría suceder que si -Dios no quiera- gana Arauz, otorgue por su sola decisión la extinción de la pena a su ídolo, sin siquiera haber tenido que pedirlo.

Bárbara Terán es abogada y académica de la USFQ.

11 Comments

  1. Muy buen artículo, felicidades, claro que todo lo acomodaron a su conveniencia para que pudieran hacer lo que quisieran los correistas y así que Rafael Correa vuelva al poder sin delito alguno.

  2. Muy buen artículo y análisis de como armaron en la RC todo un entramado legal , para cuidar sus espaldas . Ojalá el Presidente Moreno , o alguno de sus colaboradores lo lean , y derogue el reglamento referido , por ilegal y porque contradice la ley .

  3. Si podemos nosotros los ciudadanos hacer algo si es que quieran indultar al prófugo Correa. Marchar a Carondelet y sacar a patadas a ese presidente compinche, fuere quien fuere.

  4. BárbaraTerán.
    Muy pertinente su análisis, sin embargo cualquier cosa podría pasar en nuestro pais, considerando la leguleyadas que posiblemente aparecerían como legal, bueno para eso están «los expertos de las leyes» que en las democracias endebles hacen lo que a bien tengan.

  5. Se hicieron el traje a la medida. Y si por ahí algún tribunal falla en contra del «sastre» artífice, porque no hay obra humana «que sea perfecta», (a pesar de todo, sí hay algunos jueces dignos), tienen el «Club de perseguidos de 12 ex-presidentes latinoamericanos» que abogarán ante INTERPOL por la negación de la difusión roja para la «victima del odio político». Todo está «fríamente calculado». Y al pueblo que espera justicia le harán: «lero, lero».

  6. Correa se preparó para su salida y pronto retorno, las leyes están hechas a su medida, a pocos años de salir del cargo Rafael
    Correa dicta un reglamento para que sin mayor contemplación se indulte y rebaje penas a sentenciados. Con razón que diás antes de dejar el cargo Rafael indultó a unos delincuentes de cuello blanco. En el Ecuador la cárcel solamente se ha hecho para el de poncho.

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