Más memeables que presidenciables…  

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Hasta hace poco Álvaro Noboa era la comidilla favorita de creadores de memes, comediantes y analistas políticos en el país. No era la única, pero era especial por la confiabilidad y regularidad de sus extravagancias: su desafío en terno de baño y con el puño alzado al Huracán Irma, sus sudorosos mensajes religiosos mientras ejercitaba, su propuesta de crear un país llamado “América”. Los memes eran territorio de “Alvarito”, quien acostumbró al Ecuador al entretenimiento de su entrecerrada mirada gacha y voz desinflada. Ya no: en estas elecciones, la mayoría de candidatos reconocieron el absurdo beneficio de ser un chiste público en Internet y empezaron a explotarlo. Se dieron cuenta de que estar en boca de todos -aunque jocosamente- da réditos. Desde Yaku Pérez Guartambel en calzoncillos, hasta el “ya qué chuchas” de Guillermo Lasso, hoy es más importante ser memeable que presidenciable.

El circo electoral no es nuevo. Abdalá Bucaram, por ejemplo, debe gran parte de su capital político a sus piruetas espectaculares como bailar rock’n roll, hacer entradas grandilocuentes desde un helicóptero o a su mismo apodo “el loco que ama”. Su sudada pregunta retórica “¿y ahora?”, de uno de sus discursos en las elecciones de 1996 ya es también una referencia nacional. Tampoco faltó show a las campañas de Rafael Correa, Lucio Gutiérrez y Jamil Mahuad. El espectáculo ha sido siempre inevitable en tiempos electorales, sin duda, pero el Internet ahora lo ha llevado a territorios desconocidos. Si antes los candidatos tenían cierto control sobre el ridículo, ahora son solo detonantes para la viralización.

Algunas campañas ya entendieron esa dinámica. Hace unos días el candidato por Pachakutik, Yaku Pérez subió imágenes suyas en calzoncillos y aferrado a un osito blanco de peluche en un cuarto con paredes de cemento y ladrillo. Lo hizo en sus redes, con un texto en agradecimiento a un campesino que le hospedó en Manabí. Las reacciones, los memes, y los comentarios fueron inmediatos. Yaku semidesnudo, como si nada, era un regalo para el internet, una ofrenda para ser editada, cambiada, convertida en producto de consumo masivo y anónimo. El candidato fuera del marco al que estamos acostumbrados a verlo. Luego apareció “pidiendo perdón a la gringa”, entre la comitiva de la vicepresidencia que visitó al Papa, y perdido en un mapa abigarrado de caricaturas. Ese último era un juego: “encuentra a Yaku”. No fue un accidente: los memes han esparcido su cara y nombre como pólvora. Son una táctica de visibilización efectiva.

Es imposible, además, que Yaku y su equipo de campaña hayan ignorado los efectos que han tenido otras imágenes de ese estilo. En octubre, después de que Pérez fue fotografiado en la playa haciendo ejercicio, apareció en Dragon Ball, volando junto a Superman y siendo recibido al mundo en el Rey León. Luego, sus mismas redes compartieron los memes porque “la alegría es medicina para el alma”. Los memes eran, de cierta manera, publicidad gratis.

No es solo Pérez. Poco a poco las campañas se dejan llevar por los recovecos de las redes, cayendo en cuenta de que allí se libran muchas de las batallas políticas de esta era. El exabrupto de Guillermo Lasso cuando hablaba sobre quienes serían tentados a votar por Alvaro Noboa -“ya qué chuchas, votemos por Alvarito”- también se volvió meme, primero, y en las últimas semanas ha sido apropiado por su campaña: Lasso ha sido grabado en el escenario —con el beneplácito de Nebot detrás suyo— usando la frase para describir el placer de tomar una cerveza cuando no se debe. Está en un mitin político presencial, pero se invoca a sí mismo hecho meme. ¿Por qué? Porque así atrae el lente de las cámaras, las compartidas en redes y se vuelve parte del lenguaje digital cotidiano. Es una estrategia para unos, pero también la lógica de candidaturas enteras: Isidro Romero, expresidente del Barcelona Sporting Club, ha dedicado sus redes a burlarse de Lasso, Gerson Almeida, el pastor evangélico, ahora se ha filmado saltando de un paracaídas para mostrarse como hombre de acción y Lucio Gutiérrez en julio se volvió tendencia con un video en el que aparecía con una bazuca “contra la corrupción”.

El lenguaje de los memeable alcanza lugares insospechados, absurdos e insólitos. Ya no se trata solo de un circo para posibles votantes sino de la viralización indiscriminada, un cebo regular para ser editado, consumido y aceptado. Y todavía es temprano: con 16 binomios e incontables candidatos anónimos, a medida que se acerque febrero veremos a más y más candidatos dejándose llevar por esa corriente. Álvaro Noboa no pudo inscribirse para estas elecciones, pero no importa: su legado está en los calzoncillos de Yaku. Ya qué chuchas.

Foto: Fotomontaje de 4P. 

3 Comments

  1. Pues los Ecuatorianos al ver a políticos mostrando sus verdaderas personalidades, tratamos de hacer un poco de risa creando los memes, con el objetivo de que las demás personas sepan como de verdad son los políticos metiendo un poco de comedia de paso.

  2. Es sabido que ahora si una persona no se encuentra en las redes sociales como tendencia no existe o pasa desapercibido y es evidente como los políticos han optado por ser la burla de muchos para darse a conocer y hacerse simpatizar por los ciudadanos, es una estrategia de publicidad muy eficaz que realza su imagen, inclusive están entrando a la red social de tik-tok donde se encuentran muchos jóvenes y jóvenes adultos del país.
    Todas estas estrategias conllevan a que más y más ecuatorianos así sea por burlas, se interesen, sean más cuidadosos y escuchen más del personaje icónico de un meme otorgándole un poder de influencia superior al de sus rivales, por eso se ha convertido en una herramienta tan útil para los candidatos.

  3. De todo lo malo, los ecuatorianos se sacan cosas buenas para alegrarse, aunque es una vergüenza como en esta campaña se han ido ridiculizando algunos candidatos por los hechos populistas, es una vergüenza como el señor Yaku sale en fotos en calzoncillos por el hecho populista, al señor Lasso con su icónica frase de » ya que ………….». La mayoría de candidatos andan aplicando este sentido, queriendo hacer sentir que son uno mas de nosotros pero solo es por el momento y creo yo que no es la manera de hacerlo.

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