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Ni una menos

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El pasado 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de Eliminación de Violencia contra la Mujer cuyo objetivo es denunciar la violencia que sufren las mujeres en todo el mundo y buscar fórmulas o políticas públicas que ayuden a erradicarla. Casualmente, ese mismo día, conocíamos la noticia del fallecimiento de Diego Armando Maradona, en mi criterio, el mejor futbolista de todos los tiempos, pero cuya vida personal estuvo llena de momentos oscuros entre los que destacan agresiones a mujeres y el haber mantenido relaciones sexuales con menores de edad, todo ello acentuado por el grave problema de adicción a las drogas que sufrió el astro argentino a lo largo de su vida.

La finalidad de conmemorar este tipo de días internacionales es intentar concientizar a la población que, aun cuando se ha avanzado mucho en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, principalmente en los países de Occidente, todavía queda mucho camino por recorrer para erradicar la violencia contra ellas. Se equivocan aquellos que mantienen la postura equidistante de que se deben condenar “todas las violencias” y no sólo la violencia contra la mujer, porque eso implica negar o no reconocer que las mujeres son víctimas de violencia, en muchos casos, por el simple hecho de serlo y a menudo a manos de sus parejas, exparejas o incluso familiares, lo que casi no sucede a los hombres. En este contexto, resulta indispensable visibilizar la violencia que sufren las mujeres a nivel mundial por su condición, de forma tal que se puedan plantear políticas públicas eficaces que ayuden a reducir esos niveles de violencia.

Particularmente en Ecuador, la Alianza para el Monitoreo y Mapeo de los Feminicidios en Ecuador, conformada por seis organizaciones sociales, registra 80 casos de feminicidios entre enero y septiembre de 2020. Tomando como base esas cifras, en Ecuador casi 9 mujeres al mes son asesinadas a manos de sus parejas, exparejas o familiares, sin que hasta la fecha se tomen medidas drásticas para frenar estos sucesos. Lamentablemente, los feminicidios no son la única expresión de la violencia contra las mujeres; diariamente escuchamos noticias de violaciones o maltratos a mujeres, incluso dentro de su propio círculo familiar y a menores de edad, lo cual se ha visto incrementado por las cuarentenas impuestas por la pandemia y ha llamado la atención tanto de la OMS como de la ONU las que han exhortado a los estados a adoptar medidas que tiendan a disminuir y erradicar este tipo de conductas.

Ecuador es un país con una cultura machista profundamente arraigada en la que muchos hombres se sienten en una situación de superioridad frente a la mujer dentro del hogar o dentro del ámbito laboral y, por lo tanto, se sienten legitimados para ejercer distintos tipos de violencia contra ella. Esa violencia se traduce no sólo en violencia física – que es la más visible y la más dañina – pero también en violencia psicológica cuando se menosprecia, insulta y denigra a la mujer por su condición incluso con bromas o comentarios que implícitamente cosifican o ponen a la mujer en una situación de inferioridad frente a los hombres. La solución a estos graves problemas no es sencilla ni inmediata, sino que pasa por cambiar la mentalidad de la sociedad a través de la educación, enseñando principalmente a los niños y adolescentes que la violencia contra la mujer en cualquiera de sus formas es inaceptable y que esa violencia no sólo implica agresiones físicas, sino todo tipo de actitudes – incluso verbales – que exponen a las mujeres a situaciones de riesgo y vulnerabilidad.

Decía Diego Maradona en un vibrante discurso que dio en la cancha de Boca Juniors que, a pesar de todos sus errores, “la pelota no se mancha”. Y no le faltaba razón, la pelota nunca se manchó porque su genialidad dentro de la cancha quedará para la posteridad y en la retina de todos aquellos que amamos el fútbol. Lamentablemente, lo que sí se manchó fue la dignidad de las mujeres a las que Maradona – ese personaje tan distinto del genio de las canchas – agredió físicamente o de aquellas adolescentes con las que mantuvo relaciones sexuales. Esa conducta de Maradona, que es común en muchos hombres en Latinoamérica, pero que en su caso es mucho más mediática, es aquella a la que, días como el que se conmemoró la semana pasada, pretenden visibilizar e intentan erradicar.

Son casi 9 mujeres al mes asesinadas por su condición de mujer sólo en Ecuador y muchas más a nivel mundial. En esa situación, se entiende perfectamente que uno de los lemas acogidos por un grupo feminista en Argentina sea el de “Ni una menos”. Como hijo, esposo y padre de una niña comparto también ese lema, que tiene visos de ruego, y espero que en un futuro no muy lejano ya no deban manifestarse para decir “ni una menos”, porque es terrible pensar que esa mujer menos podría ser una de las nuestras.

Ricardo Flores es abogado. 

4 Comments

  1. La violencia contra la mujer no se ha dado recientemente, porque desde siempre la mujer ha sido denigrada e irrespetada en todo sentido, sus derechos siempre fueron vulnerados solo por ser el «sexo débil». A pesar de que existen varias reformas que se han dado a favor de la mujer, estás han quedado solo en papeles porque en la actualidad siguen violentando la integridad de todas las mujeres desde los insultos hasta los femicidios por eso hay que dar gracias a las mujeres que se han levantado en contra de esta violencia y nos han dado un ejemplo de lucha y valentía para poder erradicar está situación, demostrando nuestro empoderamiento frente a cualquier ámbito, tanto laboral como social.
    Cabe recalcar que el hecho de proteger y hacer valer nuestros derechos no significa actuar de manera inconsciente como lo hacen ciertos grupos, que por defender los derechos de las mujeres traspasan los límites éticos y morales.

  2. En nuestro país se ha evidenciado un número preocupante de violencia contra la mujer, y la misma es apreciada en diversos ámbitos ya sea en el hogar, trabajo , instituciones educativas, etc. La violencia contra la mujer se da en diversos aspectos que en muchas de las veces toman como un acto normal lo cual es todo lo contrario. Para erradicar o disminuir considero que una de las alternativas seria realizar una campaña de concientización. Por otro lado, debe existir un sistema que regule y que la pena sea de mamera drástica por el delito.

  3. Cada vez existe mas personas desaparecidas y la mayoría son mujeres, cada vez existe mas violencia, mas maltrato la mayoría de personas ya no queremos casos así, es por eso que tenemos que luchar ara que ya no exista casos de violencias, pero para que todo esto cambie tenemos que ser uno solo y así salir adelante todas y todos y en el caso que veamos un caso así frente a nosotros poder decirlo sin tener miedo a que pase algo, así verán que no tenemos miedo y que somos fuerte y que saldremos adelante juntos y juntas uniendo fuerzas.

  4. «… la Alianza para el Monitoreo y Mapeo de los Feminicidios en Ecuador, conformada por seis organizaciones sociales, registra 80 casos de feminicidios entre enero y septiembre de 2020.»

    No hay datos de «masculinicidios» en Ecuador. No se ha tipificado esa forma de violencia. No hay organizaciones dedicadas a monitorear esos hechos.

    Pero se puede lograr una aproximación, examinando las causas de muerte (INEC) de años anteriores.

    Entre 2014 y 2019, el promedio anual de MUERTES POR AGRESIÓN fue de…. 158 mujeres…. y 875 hombres.

    En los mismos años hubo un promedio anual de 245 suicidios de mujeres…. y 870 suicidios de hombres.

    Los hombres tienen menor tasa de escolaridad que las mujeres. Menos hombres que mujeres se gradúan de bachiller. Menos hombres que mujeres acceden a la universidad. La esperanza de vida de los hombres es significativamente inferior a las mujeres.

    Y las víctimas mortales de COVID-19 han sido….. abrumadoramente…. hombres.

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