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En la economía el rojo es menos intenso

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Falta un mes para concluir un aciago 2020 y las cuentas públicas navegan en su ardua tarea de sobrevivencia. Una débil recuperación de la economía alivia tibiamente los ingresos estatales. Un saldo rojo menos intenso desnuda la burda sobreestimación del déficit esperado. Siguen latentes las crónicas debilidades en la gestión presupuestal.

Entre enero-noviembre de 2020 los $13.914 millones de ingresos totales fueron 23,7 % menores que el mismo período de 2019. Los ingresos disminuyeron en cerca de $3.000 millones, de los cuales $2.139 millones corresponden a inferiores recaudos tributarios, los que se redujeron en el 15,9 %. El petróleo tan solo aportó $410 millones.

Los gastos totales de $18.108 millones entre enero-noviembre de 2020, fueron 10,2 % inferiores a igual período de 2019. El pago de sueldos se redujo 6,9 % y el gasto operativo del Estado disminuyó 25,4 %. La inversión pública con una severa restricción, no ha permitido una mayor expansión del déficit, de casi $3.928 millones presupuestados inicialmente, a noviembre se ejecutaron solo $1.284 millones.

Como los gastos fueron mayores que los ingresos, el déficit a noviembre fue de $4.194 millones. Como el Ministerio de Economía y Finanzas no registra el gasto en intereses por $1.005 millones de los Bonos Basura que fueron reestructurados, pagados con el Bono PDI, el déficit real a noviembre fue de $5.199 millones.

A noviembre las necesidades de financiamiento, es decir, la suma del déficit más las amortizaciones internas y externas, CETES y otros rubros, se ubicaron en alrededor de los $13.000 millones. Estas necesidades se cubrieron mediante desembolsos externos de los organismos multilaterales por $4.364 millones (BID, CAF, FMI). El stock de CETES a octubre fue de $2.438 millones. También hubo importantes emisiones de deuda interna, tanto para renovar vencimientos de la misma, como para efectuar pagos con bonos al IESS y otros acreedores del Estado. El Banco Central prestó al gobierno $500 millones para cubrir el pago del préstamo de Goldman Sachs. Las deudas a noviembre del actual presupuesto por $1.741 millones y las registradas de años anteriores por $1.086 millones, completaron el financiamiento requerido.

Si el déficit a noviembre fue de $5.199 millones y se agregan unos $1.700 millones del déficit de diciembre, al registrar correctamente el décimo tercer sueldo, transferencias al IESS, GADs, intereses y otras obligaciones, a fin de año el saldo rojo podría ubicarse en torno a los $7.000 millones.

Nunca se publicó el déficit esperado del Presupuesto del Estado para 2020, como parte del acuerdo firmado con el FMI, sin embargo, bajo un estricto análisis técnico, al alcance de pocos, se podía deducir que la estimación del déficit para el Gobierno Central, incluida la cuenta de derivados, podría ubicarse en alrededor de los $8.600 millones. Rubro bastante lejos de la realidad, lo cual hace evidente la fragilidad de las estimaciones.

Si bien el déficit de unos $7.000 millones puede conducir a espasmos de euforia en un país agobiado por sus carencias, este continúa desproporcionado, a pesar de las obligadas restricciones de gasto que impone la pandemia por la semi paralización del sector público, la reducción del 16 % de los sueldos en una parte de la burocracia y la drástica disminución de la inversión pública, con sus notables impactos en la actividad económica.

A fin de año, el flujo de $2.000 millones del FMI, $514 millones del Banco Mundial, $150 millones del BID y otro crédito de la CAF anunciado por el gobierno, mitigarán la sequía fiscal. Las necesidades de financiamiento serán cubiertas con esos fondos, además, será necesaria la acumulación de atrasos en el pago de ciertas obligaciones del Estado. Al 30 de noviembre los saldos del Tesoro fueron de apenas $285 millones. En diciembre los pagos de amortización e intereses de la deuda pública son mayores.

De otra parte, en 2021 regirá el presupuesto codificado al 31 de diciembre de 2020. Desde esferas oficiales se dijo que el mismo podría ser menor en unos $3.000 millones que los $35.498 millones del presupuesto inicial del presente año. Al efecto, cabe señalar que el presupuesto es la suma del gasto más las amortizaciones de la deuda pública, por tanto, un menor presupuesto no necesariamente representa un menor gasto público.

Las cifras a noviembre reflejan desembolsos internos por $2.528 millones, mientras el valor codificado es de $2.318 millones. Los desembolsos externos al mismo mes son de $4.764 millones, mientras el valor codificado es de $3.671 millones. Jamás, los valores recibidos por desembolsos de deuda interna y externa pueden ser mayores que los valores codificados. Se debe corregir el presupuesto. Con los desembolsos de diciembre de $2.000 millones del FMI y otros valores mencionados, éstos serán aún mayores, por tanto, los valores codificados serán muy superiores a los citados en noviembre. En consecuencia, el presupuesto codificado de 2020 superará el presupuesto inicial de 2020.

Las estimaciones poco serias de los déficits públicos, la falta de rigor en el tratamiento presupuestario de las cuentas publicas, los anuncios públicos apresurados y sin sustento técnico, la liviandad de los conceptos de las finanzas públicas, la ausencia de transparencia en las cuentas públicas, nos obligan a concluir que aún existe un arduo camino por recorrer para la forja de una gestión fiscal sólida y debidamente sustentada.

Jaime Carrera es economista.

6 Comments

  1. En todo el mundo existen diferentes formas en que se ha gestionado la pandemia, tanto en términos del éxito que han tenido los países en el mantenimiento de la salud de sus ciudadanos y la economía como en la magnitud de las desigualdades que se muestran, desafortunadamente, por muy mala que haya sido la desigualdad antes de la pandemia, y con tanta fuerza como la pandemia ha expuesto las desigualdades en nuestro país, nuestra economía ha tenido un déficit muy alto, espero que las economías desarrolladas brinden la asistencia que necesitan las economías en desarrollo y los mercados emergentes.

  2. la crisis economía antes de la pandemia ya era muy critica, la cuarentena y las restricciones de movilidad fue una tormenta perfecta para la destrucción de la economía el balance en las cuentas económicas dejo de existir el déficit fiscal

  3. la crisis economía antes de la pandemia ya era muy critica, la cuarentena y las restricciones de movilidad fue una tormenta perfecta para la destrucción de la economía el balance en las cuentas económicas dejo de existir el déficit fiscal ahora es mas grave dando consigo la peor catástrofe financiera del país perdiendo mas del 12% del PBI, los gastos mayores a los ingresos es el problema mas grande de la nación

  4. La falta de transparencia en la publicación de datos reales y oficiales hace que las cifras se maquillen con el tiempo y tengamos problemas como el que estamos viviendo en este momento en el que la corrupción hace caso omiso a las leyes y penalidades, por que no se lleva un control por una entidad de CONTROL. obviamente la pandemia a sido un factor fundamental para tener los balances y valores codificados mas bajos de los presupuestados. per viene siendo consecuencia de una larga cadena de corrupción por parte del estado y toma de decisiones apresuradas y sin fundamentos.

  5. Al gobierno nacional no le da vergüenza el desastre económico que vivimos y no nos presentan los balances reales de las finanzas públicas. Cuanta falta nos hace «los fondos» que tanto despreciaba el SABIO de las finanzas de la revolución del siglo XXI. Los números no están en color rojo sino en color SANGRE, símbolo del dolor y sufrimiento de un pueblo que vive en la pobreza y la miseria. Estamos muy preocupados y con justa razón, que desaparezca el dólar y sin embargo nos seguimos endeudando para pagar gastos corrientes y no para producir, entonces llegara’ un día que exportaremos gran cantidad de billetes verdes y los populistas tendrán motivo para pagarnos con «papelitos» sin valor.

  6. Al gobierno nacional no le da vergüenza el desastre económico que vivimos y no nos presentan los balances reales de las finanzas públicas. SE HACEN LOS LOCOS.Cuanta falta nos hace «los fonditos» que tanto despreciaba el SABIO de las finanzas de la revolución del siglo XXI.Los números no estan en color rojo sino en color SANGRE,símbolo del dolor y sufrimiento de un pueblo que vive en la pobreza y la miseria.Estamos muy preocupados,y con justa razón, que desaparezca el dollar y sin embargo nos seguimos endeudando para pagar gastos corrientes y no para producir,entonces llegara’ un dia que exportaremos gran cantidad de billetes verdes y los populistas tendran motivo para pagarnos con «papelitos» sin valor.

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