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Armas: ¿Alguien sabe de qué se está hablando?

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La discusión que se ha desatado por el tema de la libre tenencia de armas de fuego se parece a esos partidos de fútbol entre dos clases de un kindergarten, donde todos corren tras la pelota sin saber bien dónde está la pelota y peor aún dónde están los arcos. El debate sobre las armas está más marcado por posiciones ideológicas y por los intereses electorales en disputa. No hay certidumbres sobre lo que se está planteando o, peor, se está debatiendo sin hablar de las normas que ya están vigentes en el país.

A diferencia de lo que ocurrió con el tema de la desdolarización, este es un debate que se parece mucho al que cada cierto tiempo se inicia sobre el aborto o en su momento hubo sobre el matrimonio igualitario: mucha doctrina y mucha fe por un lado y pocos datos y casi ningún esfuerzo ni de la academia, ni de los usuarios de redes o de los proponentes para exhibir datos estadísticos, históricos o sociológicos del país y de otras regiones compararables.

Para comenzar el mayor volumen de la discusión entre usuarios de redes sociales, políticos, candidatos y medios de comunicación que han dedicado informes, el tema se centra en la idea de que alguien está proponiendo porte de armas libre, total e indiscriminado. Esto, en realidad, es inexacto. Aunque no es fácil hacer el mapa de todas las propuestas en firme que hay sobre el tema, en las tres que se han hecho, no se plantea ni de lejos algo así.

Los candidatos presidenciales Lucio Gutiérrez y Guillermo Lasso, que fueron los primeros en poner el tema en discusión, no han hablado de un uso libre de armas. Por el contrario, hablan de permisos y registros aunque ninguno de los dos ha presentado una propuesta detallada y precisa. En el caso de Lasso, la propuesta se limita a los campesinos, cosa que se podría decir que está vigente puesto que hay una norma que permite a ganaderos y camaroneros a portar armas. La Cámara de Acuacultura sostiene que los trámites son tan engorrosos que en la práctica esa norma no funciona. Lasso, que habló de esta fórmula en las elecciones del 2017, no ha dado detalles sobre cómo se obtendrían los permisos ni cómo se va a desburocratizar el proceso, pero sí ha hecho mucho énfasis en el tema de la indefensión en la que se hallan los campesinos. Sin embargo, no ha acompañado su propuesta de estudios serios sobre la inseguridad en el campo y que demuestren que tener armas sea la solución.

A la iniciativa de Lasso se suma la del Partido Social Cristiano que, históricamente, ha sido partidario de promover mecanismos de autodefensa. De hecho, Jaime Nebot, su líder y ex alcalde Guayaquil, auspició con su presencia -en un acto público en el que estuvo Lasso- el anuncio del proyecto de reforma legal del asambleísta Esteban Torres, conocido por sus posiciones radicales y desafiantes alrededor del aborto, matrimonio igualitaria y porte de armas. Si bien aún no se conocen los detalles del proyecto de Torres, al menos sí hay ciertas pistas: según él, únicamente podrán portar armas aquellas personas que cumplan con 40 horas de preparación, no tengan antecedentes penales y justifiquen su necesidad por tener un arma. Es decir, ni siquiera «Baby Torres», ha pensado en libertad absoluta de tenencia de armas.

A pesar de esto, el debate se hace, a favor o en contra, como si la idea fuera permitir que los ciudadanos puedan portar armas libremente. En redes abundan personas que abiertamente abogan porque cada comercio, o cada conductor pueda defenderse con sus armas de fuego. Otros sostienen que las propuestas apuntan a que haya incluso armas automáticas y semiautomáticas circulando libremente, lo que podría ocasionar tiroteos masivos como ocurren con frecuencia en EEUU.

Por el momento, los únicos candidatos que han salido a criticar las propuestas de Guillermo Lasso han sido César Montúfar y el binomio de Alianza País de Ximena Peña y Patricio Barriga. Ambos sostienen que antes de pensar en dar armas a los campesinos hay que fortalecer instituciones como la Policía o eliminar las causas sociales que, según dicen, alimentan la violencia y la delincuencia. Peña incluso relaciona impropiamente la tenencia de armas con la violencia familiar. Montúfar, por su lado, habla sobre los riesgos que la autorización de armas provoque el nacimiento de fuerzas paramilitares como en Colombia. O advierte que se podrían replicar tiroteos masivo como el de la Universidad de Oregon, donde existe libre tenencia de armas. Montúfar habla como si la propuesta de Lasso incluyera el porte de las armas automáticas y semiautomáticas que se usan en los casos de tiroteos masivos.

El debate sobre el porte de armas de fuego, en general, se está nutriendo de generalidades de carácter doctrinario o de referencias de otros países que no tienen relación con el Ecuador. Y se hace desde una aparente superioridad de sectores urbanos que pretenden asumir como propias las visiones que sobre este tema puede haber en el campo.

En realidad, este problema se presenta de una u otra medida en todo el mundo. Dos periodistas en los EEUU que se enfocan en temas científicos, Patrick j. Kiger y Nicholas Gerbis, publicaron un artículo en que sostienen que la complejidad del tema explica en varias causas: por un lado, hay sentimientos muy fuertes involucrados y, por otro, hay una cantidad de información e investigaciones sobre las conexiones entre tenencia y propiedad de armas, crimen, homicidios con armas de fuego y sin armas de fuego que muchas veces son contradictorias, no son claras y sobre todo imposible de comparar. Por ejemplo, EEUU es el país desarrollado con mayor cantidad de asesinatos con armas de fuego y el en el que más armas de fuego tiene la población. Pero, al mismo tiempo, desde 1993 la tasa de crímenes ha bajado mientras las compras de armas han subido. La Unión Soviética se convirtió, entre 1965 y 1999, en uno de los países con más alta tasa de homicidios en relación a la población, a pesar de haber sido el país que con mayor energía controló la propiedad de las armas. ¿La razón? Los rusos matan con otras armas; cuchillos, por ejemplo.

Según los hallazgos de Kiger y Gerbis, la ecuación «más armas de fuego es igual a más violencia», es tan difícil de comprobar como «menos armas es igual a menor violencia», porque en ambas hay factores relativos y muy complicados de comparar. Para muestra un botón: Suiza, con  8.3 millones de habitantes, es uno de los países con mayor cantidad de armas: dos millones de habitantes están armados y Suiza apenas registra un tiroteo masivo en toda su historia.

Con menor información y más ruido político de por medio, el debate sobre este tema en el Ecuador obviamente tiene muy pocas posibilidades de llegar a conclusiones útiles para las políticas públicas.

Foto: Revista Vistazo

26 Comments

  1. Vamos a ver, el delincuente consigue armas a la vuelta de la esquina, y el campesino también. O acaso no saben qué aquí en el campo en cada finca hay al menos una carabina, y más..? Por lo general armas sin número de serie ni marca registrada, armas fantasma. La tenencia no sólo implica derechos sino también obligaciones y responsabilidad. El arma queda ligada a la persona. El delincuente acaso va ir a sacar un permiso de portación a la policía? El delincuente va a comprar armas donde siempre, por favor un poco de coherencia. Quiero poder defenderme de forma legal, no con un arma ilegal que igual obviamente tengo para defender a mi familia..

  2. El ecuatoriano no ésta listo para una ley de porte de armas por su muy limitada noción de politica, derechos y obligaciones! El portador de un arma se pega cinco bielas y empieza a dar bala a diestra y siniestra, sería un caso diario por lo menos.Creo que falta una pregunta:
    Y como es que los delincuentes no tienen problema para conseguir armas ?
    Me indigna que a falta de mayor criterio, se paren cuatro policias a registrarme el carro cada que quieren hacer lámpara de «combatir la delincuencia» y algunos hasta de manosearnos.

  3. yo creo que para combatir la delincuencia deberían fomentar unas practicas de Ética al cuerpo policial del Ecuador, no solamente que sea una charla sino que tomen como si fuera una materia que puedan crear una conciencia diferente porque con el cambio de la institución lograremos un mejor control con la delincuencia y deberían también fomentar mas materias de derechos humanos y muchos temas mas para crear una conciencia diferente para después utilizar a la policía para que cumpla con su labor. no estamos preparados para portar armas porque fomenta la violencia.

  4. Este tema nos trae a reflexionar desde varios puntos de vista, la educación de nuestros niños y jóvenes debe profundizar en la ética, las buenas costumbres, la solidaridad y el respeto a los demás ; aparte de las asignaturas del conocimiento, los programas educacionales también deben incluir en la formación de niños y jóvenes, la cultura física y el cuidado personal.
    Desde la arista de la economía, establezcamos una sociedad que sea equitativa, para disminuir la pobreza y desempleo , conviviendo con gobiernos honestos , capaces, libres y sin ataduras o compromisos ideológicos que no sea el bienestar social y la seguridad de sus ciudadanos.
    Que la justicia revea sus principios y procedimientos inalienables y con estas herramientas cumplidas, creo que se puede discernir en la necesidad de portar armas.
    Se considera arma el gas pimienta? o los dispositivos eléctricos?

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