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Elecciones: hacia Venezuela y Kinchasa o Dinamarca

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Es suficiente el sentido común para inferir que una economía sana y boyante sustentada en la solidez macroeconómica, es requisito sine qua non para la prosperidad de las sociedades. Generalmente, la economía es tratada por economistas. Los hay de todas las visiones y convicciones, muchos se encantan con filosofar y teorizar en los escritorios, muy lejos de entender con responsabilidad y sustento las realidades de los países.

En la búsqueda de la comprensión del poder de la resiliencia humana y de las fortalezas económicas que pueden darle forma a su futuro, el economista Richard Davies, ex presidente del Consejo de Asesores Económicos del Tesoro del Reino Unido, ha salido a la calle de ciudades de varios países, a fin de confrontar las grandes teorías económicas con la real capacidad de las personas para sobrevivir en las peores circunstancias. Experiencias publicadas en el libro “Economías Extremas”.

En la cárcel estatal de Louisiana, la mayor de alta seguridad en EE UU, los presos utilizan como moneda de intercambio las latas de pescado. Tras las rejas ofrecen servicios de planchado de camisas, cortan el cabello de un compañero, hacen tatuajes, cocinan. Tres latas de pescado cuesta el cigarrillo, así se intercambian otros bienes, cuenta Lestie Young que pasó 22 años en la cárcel condenado por homicidio

En Zaatari, un campo de refugiados sirios en Jordania, los refugiados lograron levantar sus propios negocios y transformaron la leche en polvo en un gran activo comercial para acceder a la moneda local de Jordania. En el campamento de más 80 000 personas que huyeron de la guerra en Siria se han puesto en marcha más de 3 000 negocios, desde reparación de calzado, supermercados, peluquerías, pizzas a domicilio, puestos de comida, cafeterías. Una panadería se ha convertido en un exitoso negocio, con una cadena expandida hasta fuera del campamento por el éxito de la receta de exquisitos pasteles.

Kinshasa, una ciudad de 10 millones de habitantes de la República del Congo, es una aldea gigante que carece de todo. Está llena de casas hechas con cartones y techos de lata. No existe agua limpia para consumir y en la noche no hay electricidad; sí, en cambio, completa obscuridad. La pobreza lacera el alma. Sin embargo, la gente se ingenia formas de sobrevivencia. Compran una bolsa de carbón para revenderla en pequeñas cantidades, cuando encuentran agua limpia llenan un balde y la venden por partes en pequeños paquetes de plástico.

Kinshasa pudo tener otro destino al aprovecharse su potencial a la orilla del río Congo. Se habría podido contruir una represa y alentar su desarrollo industrial. Los malos gobiernos solo construyeron el peor desastre económico del mundo. La inflación  destruye el precario capital de los pobres y los vuelve miserables, condenados a vivir bajo una lata al lado de una cloaca. El impacto de las malas políticas es devastador. La única forma de sobrevivir es el comercio informal.

Suryandi, un hombre de una playa de Aceh, Lampuuk, a 30 kilómetros del epicentro del terremoto en Indonesia, vio olas de 30 metros de altura, logró escapar en su moto, perdió a toda su familia, rearmó su negocio con palos y piedras para vender pescado. Después de un tiempo tenía un gran restaurante con muchos clientes, otra esposa e hijos.

La fortaleza humana no tiene límites ante la necesidad de reconstruirse en la adversidad. Cuando la gente tiene poco o nada, rehace su economía generalmente en función del sistema capitalista, en un entorno de libre mercado comercia y hace florecer sus habilidades para satisfacer sus necesidades. Sin embargo, son imperativos gobiernos responsables para gestionar la economía y estables sistemas políticos, a fin de extraer el máximo beneficio de los mercados sin permitir sus excesos.

El Ecuador debe enfrentar en el futuro su particular economía extrema, no de las dimensiones de Zaatari o Kinshasa, afortunadamente, muy alejada de los extremos de pobreza y miseria que viven otras ciudades y países. Nuestro país tiene potencialidades indebidamente explotadas y no apreciadas en su estricta dimensión. Para aprovecharlas y construir un país próspero y en camino al desarrollo, requerimos más ingresos tributarios para cimentar la sostenibilidad fiscal. Además, articular un conjunto de acciones para preservar la estabilidad macroeconómica, fomentar la competitividad y productividad para atraer abundantes inversiones, exportar cada vez más, y emprender un sostenido proceso de crecimiento, creación de empleos y reducción de la pobreza.

Si en Zaatari, Kinshasa y muchos otros sectores pobres del mundo, las personas son capaces de realizar sacrificios inimaginables para procurarse su precario sustento, en Ecuador resulta inadmisible que, aún al gozar de favorables condiciones que muchos otros añoran con desesperación, no seamos capaces de encontrar los consensos necesarios y estar dispuestos a realizar los esfuerzos y sacrificios requeridos para implementar las reformas que nos conduzcan al desarrollo. Las elecciones de 2021 nos invitan a ejercer la responsabilidad ciudadana de escoger el camino hacia Venezuela o Kinchasa, o iniciar la ruta a Dinamarca.

Jaime Carrera es economista

7 Comments

  1. Creo que ya debemos olvidarnos de Dinamarca y contentarnos con que los políticos que nos venden el cuento de Dinamarca no nos lleven a Venezuela. Creo que debemos contentarnos con un mínimo de estabilidad económica, lo suficiente para que no se caiga cualquier negocio que se cree. Acá ya no hay esperanza de más. Si se desea más, salir parece la mejor alternativa.

  2. Excelente artículo , creo que el tema de fondo es el modelo que el Ecuador por el cual va a votar , si volvemos al derrotero del Estado como generador de empleo , riqueza , vamos camino a Kinshasa .
    El Ecuador debe decidir volver a tener formalidad , instituciones , credibilidad , o volver a ser un país caótico .

  3. «Para aprovecharlas y construir un país próspero y en camino al desarrollo, requerimos más ingresos tributarios para cimentar la sostenibilidad fiscal.»
    Finalmente el Sr. Carrera se deja llevar mas por el corazoncito que por su mente clara.
    Todas las buenas ideas y muchas malas también, terminan en una ley que invariablemente demanda la creación de una Dirección, Secretaría, Instituto o como se llame, con su carga de burocracia 70% en Quito, 10 % en Guayaquil y 20% en el resto del país dependiendo de que se trate. Alguna vez en tiempos de Correa, leí en El Universo una convocatoria para una «Oficina de Género» con veintipico de puestos, lugar de trabajo : Quito.
    Sostenibilidad fiscal se ha convertido en sostenibilidad burocrática.
    Espero que tenga la delicadeza de publicar este comentario.

  4. Señor Economista: Muchas gracias por su artículo. Es ilustrativo de como otros países con sociedades de diferente criterio filosófico, ideológico y moral logran, no como países, si como sociedad, sobrevivir y surgir (en algunos casos). El Ecuador, a mi criterio, es un país que convive con situaciones muy diferentes a otros países, por lo menos los que conozco, como son:
    1) Gente muy diferente, en términos sociales, económicos y educacionales, entre la sierra, la costa y el oriente.
    2) Económicamente hablando, no podemos decir, solamente, que debemos aumentar la recaudación fiscal porque si exigimos a los que ya contribuyen con mas impuestos o mas regulaciones, seguiremos como hasta ahora con dos sociedades, una formal (la más pequeña) y otra informal (la más grande) produciendo que los menos, chiquitos o grandes, contribuimos para obtener servicios y bienes del estado y también para que el sector informal se beneficie de esos servicios sin aportar nada. El beneficio debe venir con una mayor participación formal en la forma de obtener ingresos fiscales, pensando como una posible ayuda la reducción de impuestos, y, tal vez mas importante, con una regulación del gasto estatal para que este tenga lo necesario para servir a la ciudadanía en sus necesidades y no para que esas necesidades incluyan una forma de vida y de enriquecimiento de aquellos que, al no tener la capacidad intelectual y moral para sobrevivir en una sociedad de libre mercado, quieren ser «servidores públicos´´ para obtener una renta que los mantenga o vivos o, en algunos casos, que «subir´´ en la escala social aunque sea por un tiempo. Es necesario, casi en primer lugar, una decisión, con conocimiento de causa, de que sistema económico queremos tener dentro del conglomerado legal de la república para que se sepa con certeza y a largo plazo como vamos a vivir y que podemos dejar a nuestros descendientes como futuro que no sea el único que funciona que es emigrar.

  5. Walt Whitman,periodista,dijo » aprovecha el día. No dejes que termine sin haber alimentado tus suenos o dejes que termine sin haber crecido un poco,sin haber sido un poco más feliz.Por otro lado Henry Ford manifestaba: «el fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia».Tendremos fracasos,pero esto no debe ser motivo para abandonar las batallas que la vida nos presenta en nuestro diario vivir.
    THE NEW YORK TIMES. La creciente desigualdad es funesta: la economía deberá luchar contra las secuelas del coronavirus.
    La aparición de las vacunas ha mitigado los peores temores, pero una recuperación económica significativa permanece distante.Casi un año después de una pandemia que ha devastado la economía mundial como nunca antes desde la Gran Depresión, el único camino claro para mejorar nuestra suerte es contener el virus.
    Las perspectivas de una recuperación mundial significativa no se esperan sino hasta mediados del próximo año y, para algunas economías, deberá pasar mucho más tiempo. El crecimiento sustancial del empleo podría tardar aún más.
    La esperanza ha resurgido en las últimas semanas por tres posibles vacunas que alivian los temores de que la humanidad sufriera cierres intermitentes que podrían afectar la generación de riqueza durante años.

  6. No va a pasar lo uno ni lo otro.

    Porque el secreto no está en la política macroeconómica, ni en los impuestos, ni en las leyes.

    Está en la gente.

    Alexis de Tocqeville admiraba la iniciativa, el compromiso, la solidaridad de los habitantes de Estados Unidos en el siglo 19: los vecinos, las escuelas, las iglesias, las empresas, los gremios…. y el rol preciso, limitado, de los gobiernos locales, estatales, y federal.

    El peor legado del correísmo y el morenismo, agravado por la pandemia, es la idea de que el gobierno es todopoderoso y va a solucionar todos los problemas. Los ciudadanos solamente debemos sentarnos a esperar que el gobierno, mágicamente, nos traiga felicidad. Por eso creemos que las elecciones marcan la llegada de un mesías….

  7. Fenomenal artículo Economista.

    Pero, en quien confiar??, a quien votamos??, si todos son un comité de sabios merecedores de todos los Nobel…. C O RR U P T O S.

    Ninguno habla de un cambio en la educación social. … Con la pandemia hemos retrocedido 50 años atrás.

    La república de Dinamarca, tiene un sistema social, económico y político sólido, uno de los países más felices del mundo.

    Seguiremos en el Subdesarrollo. Son 150 años que nos lleva por delante Japón, que tiene el sistema de transporte más importante del mundo.

    En fin, si no se invierte de una manera consciente en Educación, es decir por más que vengan los Dinosaurios a gorbernar, (ya tuvimos la experiencia con él) I M P O S I B L E.

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