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Transparencia fiscal, clamor desde las trincheras

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Los crónicos déficits fiscales y la inminente incapacidad de pagar la deuda en bonos basura, condujeron en marzo de 2019 a suscribir un acuerdo con el FMI. En el mismo se estableció como meta obtener un déficit global de $1.186 millones en el sector público no financiero (SPNF), además, cuantiosos incrementos de la reserva internacional.

Concluyó 2019 con un déficit del SPNF de $3.008 millones y escuálidas reservas internacionales. El acuerdo se incumplió. El FMI manifestó que el desembolso de $498 millones realizado en diciembre de 2019 no debió efectuarse por los incumplimientos del gobierno y severos errores en las cifras y estimaciones fiscales. Eran evidentes e inadmisibles las diferencias entre $3.008 millones y $1.186 millones, irresponsabilidades intolerables en la gestión fiscal y en la suscripción de un acuerdo de tal importancia. Sin embargo, tal hecho pasó desapercibido y no juzgado en la dimensión que merecía.

La fragilidad fiscal exacerbada por la pandemia indujo a reestructurar los bonos basura y suscribir un nuevo acuerdo con el FMI en el mes de octubre de 2020. En el mismo, ante lo irreal de establecer una meta de déficit en el SPNF, se estableció una meta obligatoria de déficit global para el Gobierno Central incluido la cuenta CFDD de importación de derivados.

El acuerdo de octubre de 2020, que fue publicado en la página web del FMI, es poco o nada entendible para las mayorías y refleja solo las cuentas del SPNF. El gobierno no lo hizo público en nuestro idioma y tampoco fue debidamente explicado en todos sus números. Recordemos que las cifras del SPNF incluidas en el acuerdo con el FMI resultan de consolidar los números del Presupuesto del Estado, de la cuenta CFDD de importación de derivados, de los GADs (Municipios, Prefecturas, Juntas Parroquiales), de las seguridades sociales (IESS, ISSFA, ISSPOL), de las Empresas Petroleras y otras empresas públicas.  ¿Alguien conoce los ingresos, gastos y financiamiento de todos los niveles citados que subyacen en el acuerdo con el FMI? ¡No! ¡Nadie! Salvo funcionarios gubernamentales que se apropian de la información que debe ser conocida por todos los ciudadanos.

En el citado acuerdo, la meta al mes de septiembre de 2020 de déficit o balance global del Gobierno Central, incluida la cuenta CFDD, es de 2.894 millones de dólares, se asume que este es un valor de déficit adicional al obtenido entre enero-junio de 2020. Por tanto, la meta de déficit es mayor. ¿se explicó el cálculo de este déficit y su valor real? ¡Misterio! Además, algo insólito, se estableció una meta de déficit del Gobierno Central sin publicar las cuentas de este nivel, a fin de que todo el Ecuador conozca los ingresos y gastos para llegar a tal meta.

Cuando una familia se plantea la meta de ahorrar una cantidad de dólares cada mes, analiza los ingresos a obtener, luego, en acuerdo entre todos, establece las prioridades de gasto a fin de procurar tal ahorro. Cuando una empresa se propone determinada utilidad, establece una ruta a seguir en sus ventas, costos y gastos, y la comunica a accionistas y trabajadores. El Gobierno se planteó en el Acuerdo con el FMI una meta de déficit en el Gobierno Central, sin que todos los ciudadanos conozcamos su magnitud y la ruta a seguir en ingresos, gastos y financiamiento. Lamentable, un importante objetivo fiscal, obscuro desde el Estado y desconocido por la sociedad que paga sus consecuencias.

La rutinaria misión del FMI, en noviembre estableció que la meta a septiembre del déficit del Gobierno Central se había cumplido. Desde el gobierno se celebró con euforia que la misma se había superado en exceso. Nada más. ¿Es esto suficiente? ¿Alguien conoce cuál fue el déficit real a septiembre y cuál la meta del acuerdo con el FMI? ¡No!.

Como válvula de escape a nuestra contenida indignación hagamos el siguiente cálculo. El déficit o balance global del Gobierno Central publicado a junio de 2020 fue de $3.843 millones y al 30 de septiembre de $5.020 millones. Esto es, entre julio-septiembre aumentó en $1.177 millones. Si la meta de incremento del déficit en ese período establecida en el acuerdo con el FMI fue de $2.894 millones, la misma se cumplió con $1.717 millones de exceso. ¿Es esto correcto? No hay información oficial y detallada al respecto. Es evidente la falta de rigor y serias debilidades en las proyecciones fiscales, que dañan con persistencia su credibilidad.

Como se puede inferir, muy pocos puede efectuar estos cálculos, manejar y entender estos conceptos, complejos, poco comprensibles para las mayorías, incluso para los letrados. Los gobiernos administran y gastan los dólares que, producto de su trabajo, entrega la sociedad al Estado. Por tanto, los gobiernos tienen la obligación de cada día rendirle cuentas de su gestión fiscal, en los términos más simples y amigables que faciliten su entendimiento. Si las finanzas públicas se conducen a espaldas del pueblo, jamás éste estará dispuesto a los sacrificios que demandan el orden y la sostenibilidad fiscal. Transparencia, transparencia, transparencia, cifras confiables, es el desesperado clamor desde nuestras cotidianas trincheras.

Jaime Carrera es economista.

3 Comments

  1. Pedir transparencia al gobierno de turno como a los políticos ,enloquecidos por el dinero, es como pedirle virginidad a una damicela.Es tanta la descomposición moral que nos tomara’ llorar lágrimas y sangre por mucho tiempo. No es broma es serio.En la época del feriado bancario la economia cayo’ el 6% del PIB, hoy estamos cerca del 9% del PIB, siendo generoso. A pesar del enorme déficit y deuda abultada no soy partidario de seguir endeudarnos con los chinos : ellos nos piden que le entreguemos petróleo a un promedio de 20 dollares el barril y encima el 7% de interés.Es una locura, nos quieren pisar la cabeza.Sr Ministro de Economia,por favor, no haga ese negocio, busque otra alternativa.

  2. Transparencia, como se pronuncia ese vocablo, es como pedir al mar que nos provea azucar.

    A que político se le puede sugerir, que sea honesto, si desde que aprendio a mentir a boca llena, es imposible que balbucee esta hermosa palabra.

    La tranparencia solo existe en seres altamente sencibles al dolor ajeno, es decir la miseria de un pueblo, es inversamente proporcional a la tranparencia de los políticos.

  3. Por qué será que cuando se trata de las finanzas personales la gente por lo general entiende conceptos básicos como el ahorro, el tratar de vivir sin déficit, buscar las cosas al precio más conveniente, hacer cosas de acuerdo a lo que se tiene, que el dinero impreso no vale nada, que la cantidad de dinero que uno tiene se relaciona con la cantidad de bienes y servicios que produce, en pagar a tiempo las deudas que uno contrae, que no es bueno robar de otros. Pero, cuando se trata de finanzas públicas la gente está de acuerdo con el déficit, con el excesivo gasto en obra pública que no devuelve un dólar (y encima a hacer eso le llaman desarrollo), los más a la izquierda están en contra del «capital» producto de la creación y venta de bienes y servicios (encima son los primeros en quejarse del desempleo), en otros países con la impresión de dinero sin ninguna justificación, en repartir dinero sin decir de donde van a sacar, en negar la deuda diciendo cualquier cosa de la soberanía, que hasta robar del BCE o del IESS está justificado ya que se hace obra. En la micro, la gente está dispuesta a comer arroz con huevo para pagar sus deudas y ahorrar, en la macro realmente venden la idea de que no hay límite para el gasto. Realmente hay una diferencia tan grande entre lo macro y lo micro?

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