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Canción para mi muerte

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He decidido titular este texto como la famosa canción de Sui Generis, versionada por el maestro Charly García, con ocasión de la aprobación por parte del Congreso español de la ley que despenaliza la eutanasia. La norma fue aprobada con una amplia mayoría de los partidos de izquierda, nacionalistas y el partido liberal Ciudadanos y con el voto en contra de los partidos de derecha.

De acuerdo con el texto de la ley, se podrán acoger a este procedimiento aquellas personas mayores de edad que padezcan una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico o imposibilitante que cause un “sufrimiento físico o psíquico intolerable” sin posibilidad de curación o mejoría. A efectos de garantizar que la persona está plenamente decidida a poner fin a su vida, ésta deberá confirmar su voluntad de morir, al menos, cuatro veces a lo largo del proceso, que se puede alargar durante un mes desde la primera solicitud y podrá retractarse en cualquier momento antes de su muerte. En caso de que la persona no se encuentre en el pleno uso de sus facultades ni pueda prestar su consentimiento de forma libre y voluntaria, debe haber suscrito con anterioridad un documento de instrucciones o testamento vital. Esto último garantiza que, en ningún caso, la eutanasia se practicará contra la voluntad de la persona, ni se podrá hacer por terceros aprovechando el deterioro físico o cognitivo de una persona.

La ley reconoce, asimismo, el derecho de los médicos a la objeción de conciencia y, por lo tanto, la posibilidad de negarse a participar en este procedimiento. Si los principios religiosos, morales o éticos del médico no le permiten poner fin a la vida de una persona, podrá alegar la objeción de conciencia para que el procedimiento lo lleve a cabo un médico distinto.

La aprobación de esta norma ha generado mucha polémica. Sin entrar en temas religiosos, que no cabe discutir en un estado laico o aconfesional, los partidos de la derecha española cuestionan la constitucionalidad de la norma e intentan contraponer a ésta una legislación sobre cuidados paliativos. La derecha más radical de VOX calificó la norma como “ley eugenésica” y que España se convertiría en el “paraíso de la muerte”. Sin prestar atención a esos calificativos grandilocuentes, los argumentos esgrimidos por los partidos de derecha moderada carecen de sustento, toda vez que una legislación de cuidados paliativos en nada se contrapone con la eutanasia y el suicidio asistido, ya que la persona podría optar por el procedimiento que más se adecúe a sus necesidades y principios. Además, la legislación deja claramente establecido que el proceso se hará únicamente si la persona lo confirma libre y voluntariamente varias veces.

No cabe duda de que el derecho humano más fundamental que tenemos las personas es la vida y que nadie tiene la potestad de conculcar ese derecho en contra de nuestra voluntad. Sin embargo, desde mi perspectiva, el derecho a la vida abarca también la posibilidad de decidir el momento en el cual ponerle punto final. Nadie debe ser obligado contra su voluntad a padecer un sufrimiento exagerado, innecesario e intolerable producto de una enfermedad o afectación grave o incurable que no tenga posibilidad de mejoría. Siempre se discute sobre el derecho de las personas a tener una vida digna; es momento también de conceder el derecho a una muerte digna a las personas que así lo deseen. Esto no quiere decir que quienes no se acojan a este procedimiento no tendrían una muerte digna, porque el concepto de dignidad varía en función de cada persona, pero sí da la posibilidad a aquellos que así lo desean de morir con la dignidad a la que aspiran.

Dice la canción de Sui Generis “te suplico que me avises si me vienes a buscar, no es porque te tenga miedo, sólo me quiero arreglar”. La vida, sin duda, es maravillosa para quien quiere y puede vivirla a plenitud, pero la eutanasia es el mecanismo idóneo para poner fin a una vida que ya no se quiere vivir.

Ricardo Flores es abogado. 

1 Comment

  1. Uno realmente con su vida puede hacer lo que desea siempre que no atente contra el resto. Claro que en general esto siempre que la persona en este caso no quiera terminar con su vida debido a problemas mentales agravados como factores como la depresión o el estrés, en tal situación primero necesitaría tratamiento y ayuda, si no funciona… bueno, de ahí ya dependería de cada uno. En casos como enfermedades terminales en las que prácticamente el tratamiento médico se limita a detener el dolor, es bastante entendible si la persona en cuestión finalmente desea morir.

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