Los hilos desdibujados de Rompan todo

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Una “Historia de…” siempre será una versión de lo que pasó. Más cuando se trata de fenómenos en constante movimiento; es decir, en constante reinterpretación. Por otro lado, Yuval Noah Harari concluye con mucha lucidez que “el contexto es todo en la Historia”. Esos factores son los que deben tomarse en cuenta al analizar el documental de Netflix, “Rompan todo: La Historia del Rock en Latinoamérica”.

La serie ha suscitado duras críticas en México y Argentina, especialmente, por algunas ausencias y sobre todo por la omnipresencia del productor Gustavo Santaolalla. Vamos a decirlo de una vez: no es problemático que “Rompan todo” sea la versión del rock latinoamericano del dos veces ganador del Oscar o si no leamos la maravillosamente sesgada historia del pop de Bob Stanley, “Yeah! Yeah! Yeah!”.

Por supuesto, en toda versión de la Historia, hay ausencias y presencias que pueden generar ruido. El problema es cuando esas ausencias corresponden a contextos claves y en “Rompan todo” hay hilos conductores que se rompen, desaparecen, se desdibujan haciendo que al final la historia del rock que intenta contar se vuelva una colcha de retazos sin sentido.

Vamos a mostrar dos de esos hilos desdibujados. El primero es el que se puede trazar entre Los Jaivas-Arco Iris. Es claro que los chilenos fueron los pioneros absolutos en la fusión de rock progresivo con el folclores andino (aunque el documental no lo dice explícitamente, sí lo muestra) y esto como consecuencia de las exploraciones de la Nueva Canción Chilena y en especial de Víctor Jara que incorpora en “El derecho a vivir en paz” unas densamente psicodélicas guitarras eléctricas.

Los Arco Iris se habían iniciado como una comunidad hippie de la mano de la modelo de origen ucraniano Danais Winnycka en 1968 y hacia 1970 graban sus primeros temas fusionando la espiritualidad hippie, la psicodelia y el folklore latinoamericano. La importancia real de Arco Iris en la época está marcado por el exotismo, más que por otra cosa. Aquello de las “amas de casa del rock” era más bien porque Danais era la guía espiritual del grupo que impuso como reglas: cero alcohol y drogas y sobretodo nada de sexo. Lo cual suscitaba la burla de muchos contemporáneos.

En este exacto punto, se revela el hilo conductor desdibujado o ausente en el documental: el que conecta al poeta, escritor, ecólogo, pionero hippie y periodista Miguel Grinberg (además el primer historiador del rock argentino), con la comunidad hippie de la Cofradía de la Flor Solar, antecedente directo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, banda seminal del rock argentino que no aparece en ningún momento del documental. ¿Por qué? Recordemos que, en 1975, Santaolalla abandona Arco Iris, se pelea con Danais y rompe del todo con el hipismo. Esa ruptura, sin duda es la que marca un sesgo imperdonable porque Grinberg fue absolutamente clave en la adopción de la poesía en español como un factor determinante en la consolidación de esta música, pues a su alrededor formaron su sensibilidad poética Moris, Miguel Abuelo, Spinetta, Tanguito y Javier Martínez.

El segundo hilo conductor, podríamos describirlo como Virus-Santaolalla, pero más correcto sería hablar de la dicotomía “Costa Este-Costa Oeste”. El asunto es que luego del golpe militar de 1976, Santaolla se marcha a Los Ángeles donde se encuentra en sus propias palabras con la grandiosidad del “corporate rock”. Pero, también (aunque Santaolalla no lo menciona), es el momento más potente del “California Sound” o más propiamente del “Laurel Canyon Sound” generado alrededor de los Crosby, Still & Nash y el aura de una Carole King. Se trataba de un pop técnicamente perfecto, de un sonido impecable, guitarras, cuerdas, voces en angelical armonía. Un pop adocenado y sin potencia.

Todo lo contrario de lo que sucedía en New York, donde en clubes subterráneos nacía una música potente, hipnótica con elementos bailables y electrónicos. Basta ver al Prince de entre 1977 a 1979 y realmente es para quedarse con la boca abierta con esa estética interracial y fuertemente sexual y ambigua. De allí viene Virus y sus enfermeros que más tarde retomará Charly García en Clics Modernos.

¿Santaolalla? La new wave forzada y artificial de Wet Picnic, su aporte de la época, es irrelevante y más irrelevante aún es la polémica que intenta armar ante uno de los más bellos versos de Charly: “Mientras miro las nuevas olas. Yo ya soy parte del mar.”

César Ricaurte es periodista y director de Fundamedios.

8 Comments

  1. Dos errores de gramática. Por favor, un articulista tiene que tener mucho cuidado en esto.
    Dice: «ganador del Oscar o sino leamos la maravillosamente sesgada historia»
    Debe decir: «ganador del Oscar o si no leamos la maravillosamente sesgada historia»
    Dice: «El problema es cuándo esas ausencias»
    Debe decir: «el problema es cuando esas ausencias».

  2. Creo que no te gusta el rock porque la serie es muy pero muy buena, habla de todo el proceso y crecimiento de la musica, sonidos compositores, habla de la persecución y la censura, pero sobretodo la apuesta a la subversión, al cambio a lo nuevo, de verdad creo que el elitismo y snobismo no son parte del rock, larga vida al rock

  3. Definitivamente incompleta la critica…sin la revision de toda la serie lo que queda de un escrito en inicio potente son los ecos de pseudo expertos de twitter que dicen mas o menos lo mismo…oportunidad desaprovechada

    • Te dieron tu tatequieto, César, por tirado a crítico de rock. Aunque duele en las venas patrias que nuestras mejores bandas no existan en el documental (y que si conste, por ejemplo, Juanes), al menos demos gracias a los dioses del rock que Tranzas no formó parte del documental.

      • Juan, gracias por escribir. Permítame hacer notar el pobre concepto que tiene sobre la conversación pública. Si alguien escribe una columna es porque hace uso de su derecho a opinar. No porque albergue una verdad universal. Y cuando alguien disiente, lo hace por los mismos motivos. Por eso nadie da ni recibe un tatequieto. La conversación pública persigue expresarse, coincidir, disentir; dialogar en suma. No andar repartiendo tatequietos por opinar.

  4. Solo los músicos y verdaderos fans del rock y sus variantes en cualquier idioma pueden valorar este documental, no es para cualquier pagano, y negar que Santaolalla ha sido un puntal en el desarrollo y evolución del género es como negar nuestra propia existencia.

  5. Hola César:
    Parece que no viste el documental. Una pena…
    A Patricio Rey y sus redonditos de ricota se le dedica una parte importante al final del quinto capítulo y, es más, Calamaro dice “Soda en Latinoamérica y los Redondos en Argentina”.

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