Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Y sí, Noboa y Alvarito son lo mismo

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¿La endeble democracia, la frágil institucionalidad del país se hubieran pagado un conflicto, como el que hubo entre el CNE y el TCE, si de por medio no hubiera estado Álvaro Noboa? ¿Es decir, un político populista venido a menos que es, además, millonario? Noboa entró en la alharaca de esta contienda como espantapájaros. Los correístas secundaron el relato de Sylka Sánchez -la operadora de Noboa- según el cual el millonario produjo el mismo fenómeno que un elefante en cristalería: ¡apenas llegó, se ubicó primero en las encuestas! ¿Qué encuestas? Las que dicen que hicieron sus amigos y alguna radio que llamó a sus oyentes a votar. Se entiende lo que hace la vocera de Noboa, que es también su empleada. Y la esposa del candidato a la Vicepresidencia.

Los correístas tuvieron otra idea: posicionar a Noboa entre los finalistas, con Andrés Arauz. Eso les permitía desinflar mediáticamente las campañas de Guillermo Lasso y de Yaku Pérez. En secreto acariciaron el sueño de que Noboa dinamitara particularmente el electorado de Lasso. ¿Incidió aquello en la posición del TCE, cuyo presidente, Arturo Cabrera, fue asesor del correísta Virgilio Hernández? Ese hecho fue señalado en redes sociales y cimentó sospechas y acusaciones en contra de ese tribunal. El hecho cierto es que Noboa no solo afectaba la candidatura de Lasso. También la de Arauz y, al darse cuenta, los correístas dejaron de ser los abogados del millonario.

Noboa, por su lado, se encargó de minar su camino. ¿Quiso entrar a la contienda victimizándose para ganar publicidad y merecer el epíteto de outsider que, desafiando toda lógica, le quiso endosar Sylka Sánchez? En todo caso, no se entiende por qué un candidato ducho, que ha participado  en cinco elecciones, se enancó en un partido cuestionado, no escogió candidatos, no los inscribió a tiempo, no cumplió con el procedimiento de democracia interna. En definitiva, no observó los plazos ni los requisitos previstos en la ley.

Noboa no fue ajeno al paso del tiempo que se volvió su enemigo. Tras la salida de Otto Sonnenholzner de la Vicepresidencia y su negativa a correr por la Presidencia, el millonario habló con Lasso y también con Jaime Nebot y sus enviados. Su discurso estaba orientado, entonces, a encontrar un candidato de consenso en la centro derecha para evitar el triunfo del correísmo. Eso dijo. No llegó a ningún acuerdo y Jaime Nebot hizo saber, a sus coidearios, que les había visto la cara. Lo dijo con otras palabras.

El 22 de agosto Noboa anunció su retiro de la lid presidencial y salió del radar electoral hasta el 7 de noviembre, cuando anunció, otra vez, su candidatura. Entretanto, Justicia Social, el partido que alquiló a Jimmy Salazar, esposo de Pamela Martínez, protagonista y testigo del caso sobornos, se volvió objeto del mano a mano entre el TCE y el CNE, tras la recomendación de la Contraloría de eliminarlo de la lista de organizaciones políticas del CNE, por haber sido inscrito irregularmente.

La alharaca que creó su campaña, y el perfil que mostró Noboa en redes sociales con sus videos, sirvió para promocionarse. ¿Cuántos de sus admiradores, dispuestos a poner un like, hacen la diferencia entre el Noboa-meme, en el cual se convirtió, y el Noboa precandidato, que quiere sentarse en Carondelet? ¿Queda alguna duda de que en el país Álvaro Noboa mutó a Alvarito? Y ese Alvarito es, al margen de sus deseos y de los cálculos hechos en todas las tiendas políticas, una suerte de peluche atrapatodo, un actor de una tira dibujada que puebla el imaginario social.

Por eso a nadie le parece extraño que un héroe ficticio desafíe huracanes, se declare protagonista de una cruzada para acabar con las enfermedades, el desempleo y el hambre en el plano regional o mundial. O que aparezca convertido en recetador de remedios para el tratamiento del coronavirus. Un héroe así está al margen de preguntas sobre su estado de salud mental o física. Y por eso, Alvarito sigue creyendo que tiene 66,66% de intenciones de votos, según dijo un animador de una radio. Y que no lo quieren dejar ganar. Nunca dirá que por su culpa llegó tarde a la carrera presidencial y que, además, solo en noviembre quiso llenar los requisitos que debió haber cumplido en agosto.

Álvaro Noboa es la prueba viva de tres fenómenos que hay en el país. Uno: la institucionalidad es lo más parecido a un acordeón; se abre y se cierra a la carta. Dos: las personas con mucho dinero creen que todo lo pueden comprar. Tres: la realidad y la ficción; lo cuerdo y lo chalado andan cogidos de la mano. Por eso Álvaro Noboa y Alvarito son lo mismo.

Foto: Video de Álvaro Noboa. 

11 Comments

  1. El problema más allá de las formas de manejo político y de si Alvarito esta fuera de la realidad,,, (cosa que ya es más que probada), está en que una vez más comprobar la desinstitucionalización del Ecuador, reflejo de diez años de poder prerrogativo de Alianza País, es increíble que pese al tiempo transcurrido nuestra sociedad es tan débil, tan permeable que basta un poco de cámaras, un poco de twits para torcer la ley. QUE PENA QUE UN CANDIDATO AUNQUE SEA DESENCHUFADO LOGRE TANTO. Es preocupante

  2. Señor Hernàndez: Me parece que los adjetivos calificativos deben ajustarse a nuestros ecuatorianos modismos de lenguaje, usted al decir CHALADO seguro quiere decir CHIFLADO, es asì??..Disculpe es para que muchos de sus lectores entendamos mejor, seguro es usted ecuatoriano de corazòn, pero me parece no lo ha sido de nacimiento.

  3. Hernandez ,alvarito tiene guasa habla una estupidez y la gente lo celebra y parte le cree puede ganar ,el no me dejan ganar , es un motor…ahora puede restar a arauz si y si tocas a alvarito (articulo completo)es por que esta subiendo

  4. Creo que la endeble democracia de nuestro país nace en el «deportivismo» con el que lo manejan los gobernantes y en la vaguedad de las leyes. Por ejemplo, no se sabe con precisión quién manda en el proceso electoral: ¿es la Contraloría, el CNE o el TCE? Cantidad excesiva de movimientos y partidos políticos que, en el momento de la verdad, no sacan ni el 1 % de los firmantes en la afiliación. ¿Cuántas son las firmas verdaderas de cada uno? Adquirir un Partido Político se ha hecho tan fácil para el «entroncado» que es como adquirir un bien mueble (o inmueble), es una inversión. Los candidatos solo deben darse el trabajito de ver cuál casillero está desocupado y los Programas de gobierno se copian en el «Rincón del vago». Y listo.

    Debe haber mayor seriedad en el manejo de los valores democráticos. Y para eso está la Asamblea: para hacer leyes sabias. Y que deje de ser este un país de chiste.

  5. Ante tan claro comentario, la sociedad ecuatoriana tiene un propio concepto de los desequilibrios mentales de Silka Sánchez y Alvarito, ellos saben de antemano que en el plano político como se dice común y corriente, no son ni chicha ni limonada y que estos señores tanto del TCE y CNE, se dejen de payasadas y que trabajen por un proceso eleccionario diáfano y que gane sin favores del TCE y CNE el postulante que a juicio del pueblo ecuatoriano trabaje denodadamente para sacarnos de la crisis en que vivimos y por sobre todo adopte políticas de estado serias y responsables para que en el País se inaugure de una vez por todas el respeto y la solidaridad que tanta falta hace.

  6. Señor Hernandez me sorprende que usted, en cambio articulista casi tan ducho como Alvarito en contiendas electores, escriba que Pamela Martinez es «testiga» y no testigo como se debería escribir.

  7. Así como Correa maneja a Arauz, de igual manera Silka Sánchez maneja a Alvaro Noboa. Gente sin escrúpulos que cree que las leyes electorales no aplican para ellos y pueden usarlas a conveniencia para arreglar las elecciones y terminar poniendo a gente con poca o ninguna legitimidad otros 4 años mas, recuerden el episodio de Correa condecorando a Juan Pablo Pozo luego de los «resultados irreversibles» a favor de Moreno, candidato de Correa en esos momentos.
    Se nota la abismal diferencia entre la institucionalidad de Estados Unidos y la de Ecuador, allá aunque Trump se pare de cabeza las Cortes de Justicia lo ignoraron cuando denunciaba un supuesto Fraude sin ninguna prueba, aquí basta para que Arauz o Noboa «presionen» un poco para que el CNE y el TCE revean sus decisiones y les den carta blanca para que hagan o deshagan a voluntad de Correa o Sánchez.

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