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El gobierno, una torre de Babel

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El gobierno de Moreno se ha caracterizado por un pésimo manejo de la comunicación oficial. Más allá de que el presidente tiene dificultades para transmitir sus mensajes con claridad, son inconcebibles las contradicciones que se generan entre los distintos miembros del Gobierno. Desde la salida del ex vicepresidente, Otto Sonnenholzner, y de la ministra de Gobierno, María Paula Romo, no hay un funcionario capaz de transmitir de forma precisa los mensajes del Gobierno.

Este deficiente manejo de la comunicación gubernamental quedó patente con la declaratoria del estado de excepción. En primera instancia, el presidente, mediante cadena nacional, dijo que iba a decretar el estado de excepción por la aparición de la nueva cepa del coronavirus en Reino Unido y por el posible incremento de contagios en el país debido a las festividades de Navidad y año nuevo. Las medidas incluyeron la restricción vehicular, toque de queda, limitación de aforos y un máximo de 10 personas por reunión. El mensaje presidencial duró unos minutos y surgieron varias interrogantes que supusimos iban a ser despejadas en el decreto que declaraba el estado de excepción. El decreto se promulgó a las ocho de la noche, dos horas antes de que empiece a regir el toque de queda, y no despejó prácticamente ninguna de las interrogantes que tenía la ciudadanía.

No estaba claro cuándo empezaban a regir las medidas ni si los GAD tenían facultades para modificarlas o adaptarlas a sus necesidades. Las respuestas del resto de miembros del Gobierno durante la rueda de prensa que ofrecieron, posterior a la cadena presidencial, fueron incluso más contradictorias que el mensaje presidencial. El ministro Zevallos, epidemiólogo, llegó a decir que lo de Reino Unido no era una nueva “cepa” sino el “mismo virus que está mutando”. Resulta, por demás, preocupante que el Ministro de Salud no conozca la definición de cepa de un virus.

En lo relativo a los viajeros procedentes de Reino Unido, Australia, Sudáfrica y la UE era imposible dilucidar si se restringía la entrada a dichos viajeros o si necesitaban alguna prueba adicional para poder ingresar al país. Un par de días después quedó claro que se les haría una prueba de antígenos en destino adicional al PCR que se solicita al resto de viajeros. Esto tuvo que ser aclarado ya que el mensaje del presidente decía una cosa y la resolución del COE Nacional decía algo distinto. Tal fue el caos que el COE Nacional tuvo que sacar un documento el 22 de diciembre para poder aclarar lo que habían resuelto el día anterior.

Por si lo anterior fuera poco, el 28 de diciembre, el Secretario General de Riesgos, emitió un documento oficial, en el que se declaraba la “alerta naranja” en el país por la aparición de una nueva cepa del virus que podría incrementar los contagios. En el documento se recomendaba volver a adoptar ciertas medidas como al inicio de la pandemia, lo que generó una alarma en la población, ya que la situación económica que atraviesa el país no resistiría un nuevo confinamiento y paralización de las actividades productivas. Rommel Salazar, secretario general de Riesgos, dio declaraciones en la prensa sobre lo que implicaba la declaratoria de “alerta naranja” en el país. Sin embargo, a las pocas horas, la Secretaría de Comunicación emitió un comunicado en el que decía que el documento de la Secretaría General de Riesgos “no era oficial y carecía de validez”, indicando que sólo el COE Nacional es el encargado de dictar este tipo de medidas. Estuvimos en alerta naranja ficticia por unas horas hasta que el Gobierno, una vez más, dio marcha atrás y tuvo que desautorizar a uno de sus funcionarios. Tomando en consideración que esto sucedió el día de los Santos Inocentes, podríamos pensar que era una inocentada del Gobierno; lamentablemente es la triste realidad.

Lo único que puedo concluir es que los funcionarios de este Gobierno están en una Torre de Babel en la que cada uno habla su propio idioma y son incapaces de entenderse para dar un mensaje coherente a la ciudadanía. ¡Qué bueno que ya se van!

Ricardo Flores es abogado.

1 Comment

  1. Definamos qué es importante y decidamos hacerlo.No nos hagamos falsas esperanzas para el 2021.A Lenin,tan pronto llegue Mayo, hay que decirle : VETE Y NO VUELVAS.Necesitamos un gobernante honesto que entienda que vivimos una crisis sin precedentes : CHIROS Y EN LA M. No permitamos un gobierno autoritario y sin ética que es capaz de destruir lo poco que nos queda como sociedad : SOLIDARIDAD.Los populistas y autoritarios destilan odio y rencor y trasmiten falsas ilusiones. La educación va de la mano con el hambre.Un pueblo desnutrido esta’ condenado a vivir en pobreza y miseria. «PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD PORQUE DE ELLOS SERA EL REINO DE LOS CIELOS.»

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