Fútbol: la final que 2020 merecía

en Conexiones4P/Elenfoque por

Fue una noche fría y lluviosa en Quito. No importó: al terminar el partido por la final del campeonato Ecuatoriano de Fútbol (LigaPro Serie A) al norte de la ciudad se escucharon fuegos artificiales, pitos y gritos a lo lejos. Barcelona Sporting Club había quedado campeón en Quito tras empatar 0-0 en Ponciano, pero anotando 3 goles en la tanda de penales. La niebla por eso parecía berrinche de la capital que se rehusaba a aceptar la derrota de su equipo. Fue un triunfo cargado y, en ese sentido, apropiado para despedir el 2020: Barcelona nunca había salido victorioso del estadio Rodrigo Paz. Con la copa sobre sus hombros, los jugadores del “Idolo del Astillero” quebraron el invicto histórico de Liga en casa. Y como el fútbol es un lugar para cábalas -el azar y lo divino con frecuencia se mezclan en la iconografía futbolera- no está de más ceder ese valor a la final del martes en la noche. En un año maldecido por una pandemia, crisis económica y un panorama electoral desesperanzador, el equipo más popular del Ecuador rompió una maldición (y al mismo tiempo hizo que los albos maldijeran el frío y la lluvia que fueron cómplices de ese repunte irrespetuoso de la casa por parte del equipo amarillo).

A mediados de año no se sabía si el campeonato se jugaría. La pandemia cambió las cosas en el país y por meses hablar de fútbol -o de cosas que no fueran la crisis sanitaria- estaba fuera de lugar. Las imágenes que abrumaron los televisores, la radio y el internet fueron las muertes causadas por el virus, los hospitales sin la capacidad para atender pacientes y la parálisis del gobierno. Ecuador estaba devastado por el coronavirus y Guayaquil era el epicentro. A inicios de abril, el gobierno había declarado ya 503 muertes causadas por el virus y según algunas investigaciones, los números eran mucho peores. La pandemia había eclipsado el juego o cualquier buena noticia. El sentimiento mundial era el de un pandemónium fantasma que hizo prohibitiva la presencia de fanáticos en los estadios y obligatoria la norma del distanciamiento social.

De todas maneras la pandemia no fue ignorada por el campeonato. De algún modo ofreció un alivio, aunque fuera momentáneo, a un país muy golpeado. El fútbol en ese sentido cumple un rol parecido al del arte, el cine o la literatura desde lo masivo. Y, no obstante, se le pegan afectados por esa letal realidad: dos jugadores de Liga (Corozo y Sornoza) quienes estuvieron contagiados de Covid 19 y Adolfo Muñoz, lesionado al jugar con la Selección. El fútbol apasiona porque no se trata de una dimensión paralela, lejana a la realidad nacional, sino de una puesta en escena competitiva y sin duda, popular.

Los finalistas del campeonato se destacaron por un fútbol de altibajos pero con resultados. No era un juego vistoso, estético, pensado para agradar a los hinchas. Según el periodista Aurelio Dávila, tanto Fabián Bustos, entrenador de Barcelona, como Pablo Repetto, de Liga, optaron por dejar “el juego lindo” a un lado y conseguir triunfos. Eso fue, según él, evidente a lo largo del torneo. Y valió la pena: ambos equipos fueron “regañados” al principio por la hinchada, para irse “siendo amados”. En los partidos de la final se enfrentaron dos equipos pragmáticos. Liga dominó, mantuvo más control del balón, pero no pudo concretar. Siguió el guión que más duele cuando se pierde. Barcelona, en cambio, supo contrarrestar eso y apostar por la lotería de los penales. Lo suyo fue la supervivencia, como se sintió llegar a fin de año. Los penales suelen marcar las finales por la intensidad, angustia y el azar.

 El 2020 se merecía una final de penales, caprichosa y arbitraria. Sentida con el sudor total de las camisetas y con dolor. Merecía una final polémica y la euforia de una mayoría. La última final de campeonato entre ambos equipos fue en 2005. Entonces ganó Liga. Ahora Barcelona celebró en Quito su decimosexto campeonato y levantó los ánimos de una gran parte del país. ¿Es suficiente? No, pero ninguna alegría está de más cuando la realidad duele y asusta tanto.

Foto: El Universo. 

4 Comments

  1. «El fútbol en ese sentido cumple un rol parecido al del arte, el cine o la literatura desde lo masivo». ¡Fantástico! Aquí ha estado la explicación del porqué muchos «artistas» en el «cuento» nos han gobernado (y amenazan seguir). Y las encuestas dicen que apenas leen un 1% de la población. ¡Cómo nos han mentido! ¿Y que el fútbol ofreció un alivio momentáneo…? Habrá que ver cuántos contagiados de covid-19 resultan de esas manifestaciones masivas (¿70 mil?), muchos sin los cuidados respectivos. Se ve que hay hinchas que pueden dar hasta la vida por su equipo. Bueno, todo depende de cuánto estime cada uno su vida…y de lo que el equipo vaya a hacer con ella.

  2. Que mal, yo quería que gane liga. Pero por mas buen partido que jugó el equipo no lograron el gol, solo uno era suficiente. Tal vez para el siguiente año.

  3. El futbol en la actualidad no es una prioridad para el ecuatoriano segun reportes de periodistas relacionados al futbol profesional. Ademas hay que destacar que es una profesion y hace rato dejo de ser un deporte. Otro punto es que el fùtbol año tras año tiene muchos escandalos relacionados a temas econòmicos, no pagan impuestos como la mayoria de personas en el pais. Los miilonarios sueldos de esas personas no con coherentes si comparamos los sueldos de mèdicos u otras profesiones. Se ha convertido en un circo en que las personas se conflictuan y cada año aparecen muertos por defender a su equipo. Es un fervor popular en la actualidad el fùtbol, no lo creo.

Responder a Fernando Tinajero Cancelar respuesta

Your email address will not be published.

*