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¿Cómo deshacerse de Trump en 13 días?

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El sistema democrático que ha estado vigente en los EEUU desde hace más de 200 años enfrenta el peor de los peligros que ha tenido desde la Guerra Civil: Donald Trump. El problema es que esa amenaza estará en el cargo de presidente de la República hasta el 20 de enero, con todos los poderes que eso significa y con el añadido de que todo apunta a que volverá a tratar de llegar al poder en el 2024. Trece días de pesadilla le quedan a ese país.

¿Cómo salir de esa amenaza? Esa es la pregunta en la que desde el miércoles trabajan los sectores de la clase política y la sociedad civil de los EEUU. Las primeras ideas para deshacerse y liquidar políticamente para siempre a Trump no tardaron en aparecer: la misma tarde del miércoles, cuando los símbolos de la democracia más antigua del mundo se caían a pedazos en vivo y en directo, los principales diarios como el The New York Times y el The Washington Post, políticos del partido Demócrata y del Republicano, así como líderes de opinión e incluso gremios empresariales como la Asociación Nacional de Manufactureros empezaron a soltar ideas.

The New York Times, por ejemplo, sostenía que a pesar de que solo quedan dos semanas de mandato, es imprescindible sacar del poder a Trump  porque «debemos preservar nuestra democracia para los futuros americanos. Debemos asegurar un campo de potenciales aspirantes a la presidencia republicana en 2024 que tengan integridad. Y debemos tranquilizar al mundo, y especialmente a los posibles regímenes autoritarios, sobre cuál será la política de Estados Unidos en materia de libertad y autogobierno ahora y en el futuro».  The Washington Post, por su lado, sostenía que Trump, en lugar de un discurso de despedida, como lo hubiera hecho cualquier demócrata, había escogido un motín con el fin de dar un golpe de Estado. Por eso, escribió, no debería ser únicamente inhabilitado como presidente sino procesado criminalmente por todo lo ocurrido, que incluye la muerte de al menos tres personas.

En realidad, no faltan evidencias para sostener que lo que había hecho el presidente es abiertamente criminal. Hasta medios conservadores como el National Review dijeron que era imperdonable la incitación al asalto de Capitolio, así como los mensajes que dio luego en los que jamás condenó lo sucedido sino que, por lo contrario, lo justificó. Incluso llegó a expresar su amor a la turba: les dijo «We love you».

Lo del miércoles no fue ni nuevo ni sorpresivo. Desde noviembre en que había perdido las elecciones, Trump no ha dejado de hablar en contra de los resultados y, a finales de diciembre, convocó con un mensaje de Twitter a sus partidarios a reunirse en Washington el 6 de enero para marchar al Capitolio.   «Vayan -les dijo- seremos salvajes».

Luego en repetidos discursos y asimismo mensajes de Twitter dijo que podría unirse a ellos e incluso, mientras la turba asaltaba el edificio, se negó durante largas horas a decir que se detuvieran, a condenar sus acciones, a levantar un dedo en defensa de la Constitución. Cuando finalmente habló, al final del día, justificó la ira de los manifestantes, diciéndoles de nuevo que las elecciones fueron robadas, pero pidiéndoles que se fueran a casa de todos modos.

Ni siquiera sus más fieles e incondicionales compañeros estuvieron dispuestos a seguir su locura: el vicepresidente Mike Pence se negó a cumplir su orden de que el Senado revisara los resultados y el portavoz de la bancada republicana del Senado, Mitch McConnell, le dio la espalda. «Fue el desempeño de un hombre que no estaba dispuesto a cumplir con sus deberes como presidente o a enfrentar las consecuencias de su propio comportamiento», sostuvo en The Washington Post.

Por lo pronto, lo ocurrido en el Capitolio dejado dilemas por resolver. Al menos tres.

1. ¿Cómo sacar a Trump?
Ante el temor de que Trump recurra a los militares para insistir en su tesis de que él es el triunfador de las elecciones o que inicie una carrera política con miras a las elecciones del 2024, se plantearon dos posibles fórmulas para sacarlo del poder. Ahí entra la posible pero remota posibilidad de que sea el propio gabinete de Trump el que lo declare incapaz e incompetente y encargar el poder a Pence hasta el 20 de enero. Esta fórmula está prevista en la enmienda 25 de la Constitución. The Washington Post dijo el miércoles que esa idea fue analizada por el Gabinete y aparentemente fue rechazada.

Hoy pasado el mediodía, la presidenta del Congreso, la demócrata Nancy Pelosi, pidió públicamente en una rueda de prensa al vicepresidente Pence y al gabinete del gobierno que convoque la enmienda 25. De no hacerlo, dijo, es posible que se inicie un proceso de impeachment o juicio político. Este podría hacerse incluso después de que Trump deje el cargo el 20 de enero. Esta fórmula tiene dos opciones: destituirlo y sacarlo del cargo, para lo cual se necesita las dos terceras partes de los votos del Congreso y del Senado. O suspenderlo para lo cual se necesita mayoría simple. En ambos casos, Trump quedaría inhabilitado de por vida para volver al poder. Con una mayoría demócrata en ambas salas y con muchos republicanos necesitados de lavar su imagen, la posibilidad de este juicio es importante.

2. ¿Qué pasará con la fuerza pública?
Para todos, fue evidente que la protección del Capitolio fue prácticamente inexistente. Según los periodistas que ayer transmitían los hechos, cuando el presidente da cada año el informe a la nación, el State of the Nation, todo el perímetro del Capitolio queda completamente cerrado por una despliegue impresionante de policías. Cuando se tramita una ley polémica, como la reforma a la Salud, ocurre lo mismo.

Según Propublica, un medio dedicado al periodismo de investigación, la turba tenía preparado el asalto semanas antes y hay evidencia de aquello en redes sociales. No solo eso, el mismo Trump le había puesto fecha al plan en un tuit: el 6 de enero. ¿Cómo es posible que la inteligencia, considerada la mejor del mundo, no haya tenido noticias de algo tan obvio? ¿Cómo entender que no hubiera ni siquiera la mitad de medidas que hubo durante las protestas de Black Lives Matter? Desde hace años, sostiene el medio, las comunicaciones de estos grupos de extrema derecha son monitoreados por la inteligencia federal. Propublica sostiene que inexplicablemente el miércoles apenas había unas pocas líneas de policías no muy bien dotados de armas y que incluso dejaron pasar, como se ve en algunos videos, a la turba. Algunos se tomaban hasta selfies. Este es, sin duda, uno de los temas que más inquieta a la clase política: ¿cómo proceder e investigar a uno de los que se suponía era una fuerza incondicional de la democracia y la Constitucional?  ¿Trump logró lo que nadie había hecho antes: politizar a la fuerza pública?

3. El futuro del partido Republicano
Lo ocurrido el miércoles pone al Partido Republicano en una situación crítica. Los cuatro años de gobierno de Trump habían sido un permanente desafío a la institucionalidad, algo de lo que los republicanos se han sentido custodios desde hace décadas. A pesar de atentados a la institucionalidad como la cancelación del jefe del FBI (por haber iniciado una investigación en su contra) o la llamada al gobernador de Georgia (para que cambie el resultado de las elecciones)  los republicanos mal que bien lo acompañaron y toleraron. Lo del miércoles fue la gota que derramó el vaso. Según Slate, una encuesta hecha por la firma Morning Consult revela que el 41% de los republicanos del país condenan lo ocurrido. ¿Cómo puede recuperar su prestigio un partido que siempre se vanagloriaba de proteger la ley y el orden?  Quizá sumarse al impeachment de Trump es la mejor y única oportunidad de lavar su imagen para los republicanos que aún tienen expectativas de una carrera política.

Todo apunta a que Trump, con lo ocurrido, se pegó un tiro en la nuca. Hoy está más solo que nunca, aunque nadie desestima la popularidad que tiene en inmensos sectores de la población.

Foto: Wikicommons

7 Comments

  1. Deberían removerlo ya. Entre otras razones porque todo psicópata delirante cuando está bajo presión reacciona de manera hostil y destructiva. Como bien dijo su sobrina Mary Trump en una reciente entrevista con Katie Couric, los días que faltan van a ser muy peligrosos para la democracia y la seguridad de los ciudadanos.

  2. Solamente dos cosas:

    1. La democracia más antigua del mundo es la de Islandia.

    2. Es imposible para una persona pegarse un tiro en la nuca.

  3. Gran parte de lo que ha ocurrido ahora en EE.UU. bajo el mando de este racista, ha sido muy predecible.

    La razón, muy sencilla, un gobierno cínico que se preocupa por su propia carrera. .. LáSTIMA, y todavía se le quiere otorgar el PREMIO NOBEL de la PAZ.

  4. No va a pasar nada de eso.

    A) La Enmienda 25.
    Trump no está incapacitado, ni mucho menos (que haga barbaridades es otra cosa). Por lo tanto, ni el vicepresidente Pence ni los miembros del cabinete van a usar la Enmienda 25.

    B) Juicio político.
    El congreso está de vacaciones hasta el 20 de enero, día de la posesión de Biden. Luego de la posesión, el congreso va a estar muy ocupado. Nadie va a mover un dedo para enjuiciar políticamente a un ex-presidente. Además, para condenarle se necesita dos terceras partes de los votos en el Senado (que no hay). Por lo tanto sería un simple show, una payasada.

    C) Quitarle las redes sociales
    Es posible que Twitter, Facebook, Youtube borren permanentemente las cuentas de Trump, quitándole su principal canal de comunicación con las masas. Y es casi seguro que Trump abrirá cuentas en otras redes sociales, llevándose consigo sus millones de seguidores.

    D) Expulsarle del partido Republicano
    Recordemos que 74 millones de americanos (el 48% de los votantes) votaron por Trump. Muchos de sus partidarios están proponiendo públicamente formar un nuevo partido, y dejar los despojos a los never-trumpers. ¿Quién gana y quién pierde?

    E) Los juicios pendientes
    Trump tiene múltiples juicios por asuntos de impuestos, lavado de dinero, etc. Sin duda esos juicios van a continuar. ¿Cuál es la probabilidad de que sea condenado y termine en prisión? No se pierda el siguiente episodio….

    En resumen, Trump va a seguir presente en la la opinión pública y en la vida política de Estados Unidos por un largo rato.

  5. Trump tiene muchos seguidores usted lo ha dicho. Los medios digitales y las grandes cadenas televisivas se han confabulado para desprestigiarlo. Trump a enviado mensajes de paz, los mismos que han sido bloqueados por los medios de comunicación controlados por los grandes magnates; la China comunista tiene que estar festejando que su ideología siga expandiéndose por todo el mundo, ahí quiero ver si va a primar la libertad de expresión.

  6. Trump no es una excepción ni un caso aislado. Es evidente que pertenece a un grupo con mucho poder en Estados Unidos que no solo arrastra a varios politicos republicanos, sino a empresarios, magnates y por supuesto ciudadanos que están claramente identificados con el ideal purista blanco, con una marcada tendencia religiosa, su odio sistemático a lo no blanco y su deseo de destruir la naturaleza.

    Este mismo tipo de poder es el que está gobernando Brazil ahora mismo, también está en Inglaterra con sendas victorias políticas como haber salido de la union europea.

    Ojo, no estamos hablando aquí de un loco (Trump) que ha llevado la política al extremo, sino de un poder que está en ascenso, tiene peso en las instituciones y claramente está siguiendo una línea de autodestrucción que para ellos es una reivindicación. De modo que no sé qué sentido tiene inhabilitar a Trump porque figuras hechas a su imagen hay por centenares ahora mismo en la política norteamericana.

    Lo prudente es educar a la población para que no se deje llevar por las mentiras de estos politicos, y por supuesto la obligación del nuevo gobierno es atender las necesidades más importantes de las mayorías, de modo que la próxima elección tenga altas probabilidades de ganar independiente de si Trump vuelve o una copia suya emerge.

    Es triste, pero aca en Ecuador vemos la misma tendencia con el correismo. Esta fuerza política tiene tanto odio y rencor contra la sociedad civil (especialmente la de clase media) que claramente su objetivo es destruirla para convertir al Ecuador en una nación de pobreza absoluta. Para ellos no solo es un desquite, sino poner las cosas en orden para gobernar sin oposición. El gobierno de Lenin, lastimosamente, fue tan timorato que nunca tuvo la firmeza de aplicar las medidas radicales que necesitaba el Ecuador para salir de una deuda abrumante. Ahora no solo estamos peor, sino que la pobreza ha crecido de manera exponencial, el odio a la política esta masificado, pero lo peor es que Correa se ha aprovechado de ese estado para engañar a muchos ingenuos que creen en él.

    Las próximas elecciones serán de suma importancia, es la que definirá el futuro del Ecuador. No permitamos un nuevo gobierno fascista, amigo de dictaduras sanguinarias que evidentemente entregara nuestro país a los intereses chinos y rusos. Estados Unidos es un claro ejemplo de las consecuencias de elegir mal. Esas decisiones pesan y hasta cuestan vidas.

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