¿Qué pasa si gana Guillermo Lasso?

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La primera conclusión de un eventual triunfo de Guillermo Lasso está escrita: la ley del péndulo habría funcionado en Ecuador tras 14 años de gobierno de Alianza País. Se puede naturalmente argüir que Lenín Moreno quebró el modelo instalado por Rafael Correa. Y es verdad. Pero si bien rompió con su ex líder, no lo hizo con el correísmo. Por eso con Lasso se llevaría a cabo la transición que debía haber hecho Lenín Moreno si tras la separación de Correa, no se hubiera pasmado políticamente.

En lo personal, un gobierno de Lasso sería el triunfo de una apuesta que hizo en su oficina de banquero y que ha ido construyendo, en forma sistemática, desde 2011. Lasso ha fraguado su camino sin deber nada a ningún partido ni líder político: inauguró Fundación Ecuador destinada a pensar en temas públicos, levantó el partido CREO y se hizo político: pasó de una oficina lujosa a recorrer el país y de un pensamiento gremial a una visión política que ha ido imponiéndose poco a poco, incluso (aunque en un bajo porcentaje) sobre sus creencias religiosas. Que son muy ancladas y retardatarias.

Si ganara Lasso, buena parte de las elites, que no le han otorgado fortaleza alguna, tendrían que recoger velas. De él han dicho que no tiene carisma, que es curuchupa, que no convoca… Y mientras lo han dicho, curiosamente Lasso fue tuvo 22,68% en su primera campaña en 2013, fue finalista en la elección del 2017 (con ruido de fraude de Moreno), y está entre los favoritos en esta elección. Esto mientras Otto Sonnenholzner no corrió y Jaime Nebot prefirió retirarse, por las razones que fueren. Si ganara Lasso probaría que el país, acostumbrado al populismo, privilegió su perfil sobrio y su discurso desprovisto de regalos populistas. En este sentido, si Lasso ganara se podría entender que el país da un paso en dirección de un ejercicio ajeno hasta ahora: el pragmatismo político. Encarar la realidad y no correr tras ficciones populistas.

Si Lasso ganara -porque en este ejercicio se trata de verlo sentado en Carondelet, como ya ocurrió con Yaku Pérez y Andrés Arauz-, significaría que el país refrenda el camino que, en parte y forzado por las circunstancias, emprendió el gobierno Moreno. El acuerdo con el FMI se mantendría, lo mismo que la renegociación de la deuda. Con Lasso no peligraría en absoluto la dolarización y todos los esfuerzos estarían concentrados en generar condiciones para que baje el riesgo país y llegue inversión extranjera. Incluso bancos privados para dinamizar la competencia y bajar así las tasas de interés.

Lasso fue claro en la entrevista con Carlos Vera al decir que no concibe el desarrollo económico sin justicia social. Esa es la principal conclusión que saca de la pandemia: hacer que el Estado facilite la inversión, la producción y el empleo y asuma su papel para regular el mercado y proteger a los más vulnerables. En este punto, el candidato de CREO ha dado pasos que desarman en buena medida las críticas tradicionales hechas al centro derecha sobre su falta de compromiso con las políticas sociales.

Si Lasso gana, los problemas no se suscitarían por incompetencia en lo económico o su supuesta insensibilidad en lo social. El mayor problema que se avizora es político. Porque su triunfo dejaría sin aliento al correísmo que, sin el Ejecutivo, repetiría la estrategia desestabilizadora desplegada durante el gobierno de Lenín Moreno. Leonidas Iza y Jaime Vargas prestarían su concurso; para eso han intercambiado gentilezas de lado y lado. Un problema de Lasso en el gobierno es correr contra el tiempo. Porque tendría que crear un sinnúmero de paliativos sociales mientras las políticas estructurales hacen efecto. Y ese lapso es el mayor aliado de los golpistas.

Si Lasso ganara requeriría una enorme capacidad política. Que podría menguarse desde el primer día si sus aliados, empezando por el PSC, no aquilatan el momento crítico que vive la democracia en el país. Capacidad política para explicar y tomar decisiones, soldar voluntades dispersas en la Asamblea y en la sociedad y sostener una gobernabilidad que, además de la crisis y  de un contexto social explosivo, se verá amenazada por golpistas confesos actuando y aupados desde Bélgica.

Foto: Facebook GLasso.

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29 Comments

  1. Nunca me imaginé votar por un candidato de la derecha, jamás. Pero debo admitir que hoy Guillermo Lasso es el único que nos puede salvar de un correísmo aberrante, corrupto, arrogante y vengativo, que regresaría al país burlándose de la justicia junto a sus narco secuaces ladrones para seguir robando sin descaro!! Y con su ideología decadente y abusiva seríamos otra venezuela en poco tiempo. Ruego a Dios todos los días que protega a nuestro hermoso Ecuador de toda estos engendros criminales políticos que han saqueado en muchos sentidos a nuestra patria. Ya basta, nos merecemos un mejor futuro!!

  2. Créditos a 1% de interés y 30 años plazo o regalar semillas constituyen propuestas del manual populista. Sería beneficioso que contextualicen adecuadamente su afirmación.

  3. Lasso es la opción para dirigir el país , y será elegido Presidente del Ecuador . Tiene muchos atributos para conducirnos , con el esfuerzo y compromiso de todos , hacia el progreso que necesitamos . Y lo más importante , es una persona HONESTA , que luchará contra este terrible azote que nos aqueja .

  4. Panas, creo que de todos los candidatos es la mejor opción. Nosotros necesitamos un gobierno con transparencia y que nos saque de la crisis en la que nos hundieron los correistas, ¡ya es hora!

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