Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La institución más confiable del Ecuador

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Veinte y un años han pasado desde ese enero del año 2000. Y a pesar de la catástrofe financiera de 1999, del alto costo humano del congelamiento bancario y de la incertidumbre que vivió el país, los años que siguieron a la adopción de la dolarización fueron de recuperación y crecimiento.

Este mes se cumplen veinte y un años desde que se adoptó la dolarización  en el Ecuador. Una mayoría de edad incuestionable. Y desde entonces los ecuatorianos no han vuelto a padecer la angustia inflacionaria que no solo afectaba la capacidad de compra, sino que devoraba las expectativas de ahorro e inversión, pulverizaba los salarios y volvía casi imposible predecir los escenarios económicos para producir y generar empleo.

La responsabilidad que tienen aquellos que vivieron esa crisis frente a las nuevas generaciones es significativa. Esto en varios sentidos. En la importancia de contar con un sector financiero serio, suficientemente regulado y transparente tanto como en la necesidad de contar con un sistema que proteja el valor de la moneda. Hay que contar la historia una y mil veces para que a nadie  se le olvide. Especialmente hoy cuando se ve, en países vecinos, que regímenes populistas acuden a la impresión de billetes para satisfacer su retórica falaz y comprar el voto de los pobres; número que lamentablemente va en aumento y los hace migrar. En Venezuela hoy en día más cuesta el papel.

Para Ecuador la compra y venta de bienes y servicios en un escenario globalizado se ha visto beneficiado gracias al dólar y, a pesar de que de tanto en tanto sus detractores elevan el discurso de la baja competitividad y la pérdida del instrumento de política cambiaria, la verdad es que Ecuador en materia de competitividad tiene tareas pendientes más acuciosas y complejas que resolver que la vigencia dólar. Ahí no está el problema de los exportadores.

No se debe olvidar que en la década pasada el dólar protegió no solo en materia financiera y económica, sino que protegió al país de la perennización en el poder del Socialismo del Siglo 21. Que ocurrió en Venezuela y Nicaragua y lo intentan en Argentina. Ahora, cuando el país vuelve a sentir la misma amenaza populista y a reconocer en el candidato Arauz el apetito desdolarizador se deben encender todas las alarmas. No solo no hay desdolarización buena sino que la vigencia del dólar fue la única institución que resistió los embates autoritarios gracias al nivel de confianza que tiene la población en él.

El hecho de que una moneda pueda mantener su valor y complacer así la expectativa de quien la usa, no es un mero accidente económico. Es un concepto que traspasa la economía y se afinca en la psicología social y en la psicología personal. Una moneda que refleja su valor garantiza a quien la usa que sus expectativas serán cumplidas y eso afecta todas las esferas de su vida social y comercial.

Muchos países han cedido su moneda para contar con una moneda más fuerte y estable. Tal es el caso de los países de la Unión Europea. La mayoría prefieren su propia moneda, ya que ésta hace también parte de la identidad nacional. Sin embargo, hasta que el país no adquiera la capacidad de evitar malos manejos económicos que destruyen el valor de la moneda y generan riesgos políticos tan altos, no cabe sino protegerla. Si se quiere un futuro de crecimiento luego de esta crisis tan profunda que estamos viviendo, se debe apostar a la dolarización y fortalecerla. Y se debe, además, recuperar el rol del Banco Central como un organismo independiente y devolverle su autonomía para que esté lejos de los apetitos del gobierno de turno.

Al fin y al cabo este fue el único baluarte que no pudo conquistar el correísmo ya que es la institución más confiable en el Ecuador. Y ante el riesgo del retorno populista sin propuestas económicas serias, se debe estar atentos. Por eso no es casual que vuelvan a levantar el tema de la desdolarización, pues su objetivo es muy claro: regresan por el dólar.

María Amparo Albán es abogada y catedrática universitaria.

4 Comments

  1. El dólar ha generado estabilidad económica en el país , y ha cerrado la puerta a los gobernantes demagogos , que imprimían moneda sin respaldo y generaban una inflación descontrolada . Respaldar la dolarización , obligación moral de todos !!!!!!

  2. Al joven lelo, que quiere desdolarizar, hay que darle un chicle, para que masque todo el día y de esta manera no habra la boca, para ofrecer tamaña groceria.

  3. El Banco Central debe ser definitivamente cerrado y el dólar debe ser reconocido en la constitución como la moneda de curso legal. Definitivamente hay que quitarles a los políticos y a su sequito de economistas keynesianos el poder de destruir la economía.

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