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3 500 millones para sacar a la China de las telecomunicaciones

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Por la forma en la que el gobierno anunció hoy la inyección de 3 500 millones de dólares del gobierno de los EEUU en la economía parecería que piensa que la información que emite es la única que reciben los ecuatorianos. Según el reporte  que dio el presidente Lenín Moreno en una rueda de prensa, así como la que divulgaron otros funcionarios, la Corporación de Desarrollo Financiero de los EEUU, DFC, se comprometió a entregar ese dinero al Ecuador «para el refinanciamiento de deuda en mejores condiciones financieras, y para reactivar el sector productivo a través de acuerdos de concesión, o delegación de administración de proyectos en territorio ecuatoriano».

Según lo que dijo Moreno, los nuevos recursos llegan en condiciones muy favorables: ocho años de plazo y una tasa de interés de 2,25%. En el boletín que distribuyó la Secretaría de Comunicación de la Presidencia se dice, además, que el director de la DFC, Adam Boehler dijo que «este acuerdo que hemos firmado es histórico porque representa la fortaleza de la sociedad entre EEUU y Ecuador. Con esto se tratará de mejorar la vida de los ecuatorianos, de generar trabajo, aumentar ganancias y de que el país prospere».

Pero la verdadera naturaleza del acuerdo parece ser otra, según la información que trae hoy, el Financial Times. El préstamo es una movida geopolítica de los EEUU para que el Ecuador, a cambio de este auxilio financiero, no contrate con empresas chinas la instalación de las nuevas redes de telecomunicaciones. Es decir  todo se reduce a que los EEUU entrega un dinero al Ecuador para que pague sus deudas a los chinos, pero con la condición de que no contrate el sistema 5G de ese país.

En realidad, como publicó 4P en un informe a finales del 2020, la gran disputa geopolítica entre China y los EEUU se sintetiza en la pugna para extender su tecnología de telecomunicaciones. «Adam Boehler firmó el acuerdo en un evento con el presidente ecuatoriano Lenín Moreno el jueves, calificandolo de ‘modelo novedoso’ para expulsar a China de la nación latinoamericana», dice el Financial Times. Según lo que Boehler dijo a ese diario, el asunto es muy claro y tiene dos razones: «la primera es que vamos a impactar el desarrollo en Ecuador de una manera muy positiva. Y la segunda razón por la que se creó el DFC fue para que ningún país autoritario tuviera una influencia indebida sobre otro país y estamos abordando ese factor con este acuerdo.»

La movida de los EEUU con Ecuador parece ser parte de un agresivo plan piloto para mantener a China fuera del continente americano ayudando a los países latinoamericanos a librarse de la deuda china y eliminar las compañías chinas de sus redes. Según el Financial Times, el DFC ha informado al equipo de transición del presidente electo Joe Biden y también a los senadores demócratas y republicanos sobre el tema. Boehler dijo que el equipo de Biden veía la nueva estructura como un enfoque interesante e innovador.

En el centro de esta movida del gobierno de los EEUU están los planes del gigante chino Huawei por entrar a la mayor parte del mundo posible con su tecnología 5G.  Muchos países desarrollados occidentales han dejado claro que no utilizarán la tecnología Huawei debido a la preocupación por la seguridad y por estar asociados con el régimen autoritario de China. Sin embargo, los países más pobres como los de América Latina y del África se han mostrado más dispuestos a aceptar la 5G china por ser más barata sin dejar de ser eficaz. Para ellos, las ventajas económicas de adoptar la tecnología superan cualquier preocupación en materia de seguridad. Se teme, sin embargo, que Beijing tenga la capacidad de controlar un elemento clave en el desarrollo económico de muchos Estados, así como la posibilidad de acceder a enorme cantidad de datos. Para expertos en política internacional, la red 5G de Huawei se convertiría en poco tiempo en la herramienta de los chinos para ejercer presión política en la región.

Si bien el gobierno de Lenín Moreno ha omitido de su información todos los datos sobre este tema, el préstamo de los EEUU tiene objetivos muy concretos que están relacionados con la pugna geopolítica que ese país tiene con China. Una de las principales condiciones del acuerdo, sostiene el Financial Times, es que Quito firme lo que la administración Trump llama «La Red Limpia»: es una iniciativa del Departamento de Estado diseñada para asegurar que las naciones excluyan a los servicios de telecomunicaciones chinos y a los proveedores de equipos mientras construyen sus redes móviles de alta velocidad 5G.

La iniciativa de los EEUU parece ser, en todo caso, muy agresiva. La DFC se asociará con instituciones financieras del sector privado ecuatoriano para ayudar a crear un instrumento de compra especial que adquirirá activos petroleros y de infraestructura en el Ecuador. La venta de los activos proporcionará a Quito dinero en efectivo para pagar la deuda con China antes de lo acordado anteriormente.

Si se observa el boletín que el gobierno ecuatoriano distribuyó a los medios, es evidente que eliminó cualquier referencia a China y al tema tecnológico. Todo parece indicar que el acuerdo al que llegó el Ecuador lo coloca en el centro de un muñequeo geopolítico que, se sabía, va a marcar el año 2021 y los que le sigan.

Foto: Presidencia de la República

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