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Los anillos del fraude: la última serie correísta

en Conexiones4P/Elenfoque/Lainfo por

De los mismos autores del apagón electoral del 2017 y de la burda eliminación de las firmas de Yasunidos, ahora llega la historia de los anillos que hacen fraude.

No es cuento de ciencia ficción ni de literatura fantástica. El candidato del correísmo Andrés Arauz alertó el miércoles 13 de enero, en una rueda de prensa a la que calificó como «una alerta planetaria», sobre un plan de las «fuerzas retardatarias» para hacer fraude el 7 de febrero, utilizando unos anillos francamente prodigiosos. «Conocemos que hay un intento de registrar votos a favor de unas de las candidaturas, en los que los que serán votos en blanco, mediante el uso de anillos con tinta para que puedan falsificar la votación», dijo Arauz mostrando con sus dedos cómo usarán los anillos de marras los agentes de las fuerzas retardatarias. «Exhortamos a que el Consejo Nacional Electoral, en los respectivos protocolos, solicite que no se usen anillos ni otros distintivos que puedan ser utilizados para falsificar votos, especialmente cambiando los votos blancos para un partido político»: lo dijo con gran solemnidad.

Arauz no explicó cuál es el mecanismo que tienen los anillos para llevar la tinta, si ésta viene en unos depósitos ocultos ni cuántos de estos adminículos se supone que participarán en el intento de fraude. Lastimosamente ninguno de los periodistas que asistieron a la rueda de prensa le preguntó. En realidad, la delirante historia de los anillos del fraude que relató Arauz no debe extrañar si se toma en cuenta que su líder político, Rafael Correa, dijo el 30S que el mayor Fidel Araujo había tratado de acercarse con un chaleco anti bala donde llevaba oculta una cámara de fotografía, con un sistema de balas, con la que pretendía matarle. Por eso, Araujo estuvo preso seis meses.

Decir que habrá fraude antes de una elección no es algo nuevo para los correístas. Ocurrió en el 2006, antes de la segunda vuelta a la que llegaron como finalistas Álvaro Noboa y Rafael Correa. Ahí, el candidato Correa aseguró, sin pruebas, que se iba a cometer un fraude a favor de Noboa y acusó al argentino Rafael Bielsa, jefe de la misión de observadores de la OEA, de haber sido cómplice del fraude en la primera vuelta. Sin ese fraude, dijo, él hubiera quedado primero y no Noboa. Los correístas acusaron entonces, asimismo sin pruebas, a Bielsa de estar involucrado con una firma llamada E-Vote y fue tal el acoso que hicieron que el argentino abandonó el país y juró no volver nunca.

También ocurrió en febrero del 2017 cuando el candidato correísta Lenín Moreno ganó la primera vuelta, con la ayuda de todo el aparato estatal dirigido por Correa, dejando a Guillermo Lasso segundo. Correa sostuvo que si no hubiera habido fraude su candidato Moreno se hubiera proclamado presidente en una sola vuelta. El 21 de febrero en su cuenta de Twitter dijo «que ya se han escrutado 18 provincias ‘sospechosamente’ faltan Esmeraldas, Guayas, Los Ríos, Manabí, Morona Santiago y Pichincha y que, excepto Morona Santiago, todas son las provincias más pobladas ‘donde AP gana y hasta barre’. ¿Casualidad o una mano chueca infiltrada en el CNE?».

Días antes de aquella segunda vuelta en el 2017, el 4 de marzo en Esmeraldas, Correa también dijo que iba a haber fraude a favor de Lasso. Lo hizo incluso con toda jerigonza de un iniciado en semiología. «Hay que estar preparados porque ya se están alistando. Esto en comunicación se llama el encuadre. Es una traducción del inglés, framing, marco, encuadre, para otro fraude. Porque saben los resultados que van a tener el 2 de abril. Ya empezaron a publicar sus encuestas fraudulentas, las de CEDATOS, que dice que Lasso está dos puntitos arriba de Lenín. Puras mentiras. La verdad es que Lenín está veinte puntos, arriba, dos millones de votos».

Sin embargo, el día de las elecciones, cuando en el conteo iba adelante Lasso se produjo un inexplicable apagón informático en el CNE y, cuando volvió el sistema, Moreno apareció adelante y finalmente fue proclamado ganador. A los pocos días del polémico triunfo del correísta Moreno, en el que trabajó todo el aparato estatal, Rafael Correa, el mismo que había dicho que iba a haber fraude, condecoró al entonces presidente del CNE, Juan Pablo Pozo. Lo hizo con la Orden Nacional al Mérito y tildó de perversos a quienes habían afectado la honra de Pozo por haberlo acusado como autor del fraude: «No hay derecho a que la disputa política afecte a nuestras familias, a nuestras actividades privadas».

Ahora, con miras a las elecciones de febrero, el correísmo vuelve al relato del fraude electoral. El anuncio de Arauz es apenas el eco de lo que Correa viene diciendo desde hace meses, incluso con sus mismas pretensiones planetarias. «Mundo: se concreta el fraude», puso Correa  en su cuenta en agosto del 2020 cuando el CNE eliminó del registro electoral a Compromiso Social, el movimiento del convicto Iván Espinel en el que el correísmo pretendía participar en las elecciones. En septiembre, el ex presidente nuevamente escribía en tono planetario: «Mundo: acaban de eliminar nuevamente a Compromiso Social Listas 5». El 12 de enero aseguró que en Manabí habrá fraude a favor de Lasso y éste le contestó así: «qué caradura se ha vuelto usted @mashirafael, aquí todos sabemos desde la pasada elección, que el experto en fraude electoral fue usted…».

Decir que habrá fraude antes de una elección es un recurso que usan los malos perdedores y aquellos que, como Correa, no conciben que puedan perder. Si ganan dicen que fue gracias a sus alertas; si pierden dicen que, como lo habían anunciado, les hicieron trampa. Siempre caen parados. Es exactamente el mismo recurso que usó Donald Trump en las elecciones del 2016 cuando ganó a Hillary Clinton y ahora que perdió con Joe Biden. En ambas ocasiones anticipó que iba a haber fraude: la primera vez se cuidó de no hablar mucho del tema luego de los resultados y en la segunda usó su advertencia como recurso para legitimar su desconocimiento de los resultados. A eso apuesta el correísmo con su cantaleta del fraude

Foto: Twitter de la campaña de Andrés Arauz

16 Comments

  1. Justamente lo que dijo Lasso, el candidato Arauz no puede andar hablando de fraude cuando él es un borrego del corrupto señor Correa. ¿Qué nos puede decir él al respecto? Simplemente sus palabras carecen de valor y transparencia. No queremos a personas como Arauz gobernando el Ecuador.

  2. Que bien les queda el uniforme naranja todos estos chupa-medias! posiblemente escogieron en solidaridad con los correistas que ahora están en la penitenciaría, Arauz no pasará!

  3. Estos son maestros del fraude, por eso Correa se llenaba la boca diciendo «que nos ganen en las urnas «, porque sabian que nadie podia hacerlo pues el fraude siempre estuvo listo y bien planificado. Ahora si, esperemos derrotarlos en las urnas donde ellos nunca pudieron hacerlo limpiamente.

  4. Lo dije antes y lo repito ahora: la prensa de nuestro país es demasiado inerte, Jamás pregunta o cuestiona las maravillas que dicen u ofrecen los políticos devenidos a candidatos; así pasó con el incompetente hace 4 años y así pasa hoy, y lo malo esque después de los incumplimientos, se rasgan las vestiduras. El país no sólo tiene los mandatarios que se merecen, sino la prensa que le queda como anillo al dedo.

  5. La narrativa de Rafael Correa y el ungido Arauz se anticipa a lo que ellos mismo saben que va a ocurrir. Pero les resulta más rendidor vender un supuesto «fraude». Quien mejor que Correa para hablar de aquello, siendo toda una autoridad en esos oficios. Como usted bien señala, siempre caen de pie, aunque refiriéndose a ellos bien cabe señalar que caen en cuatro «patas».

  6. Correa y Trump tienen muchas similitudes. En este episodio de los supuestos fraudes, ambos tienen un mismo objetivo: seguir atornillados al poder a como de lugar.

    Hoy, a propósito de Trump y su negativa a estar presente en el cambio de mando, cuando Biden asuma la Presidencia, ya que insiste en qué fue víctima de fraude, el WALL STREET JOURNAL le recuerda que los estadounidenses aplauden a aquel que pierde con dignidad y entrega el poder a su sucesor, con elegancia y caballerosidad y, que los estadounidenses detestan a los malos perdedores.

    Y malos perdedores son aquellos que arman estas historias ridículas de fraude sin presentar pruebas, los que comienzan a gritar fraude mucho antes de que las elecciones se lleven a cabo y los que, desde el poder, tienen a la función electoral en su bolsillo. Todo eso es Correa.
    También, es seguro que de haber ganado Lasso en 2017 y no su ungido, Correa NO se habría presentado a entregarle personalmente la Banda Presidencial.

    Finalmente, el problema de fondo es que los ecuatorianos toleramos a este tipo de malos perdedores.

  7. Que Arauz prevenga sobre un fraude electoral es lo mismo que el partido de los Bucaram, Fuerza Ecuador, pretenda luchar contra la corrupción; que JF Velasco acuse a los demás de «aparecidos y mediocres»; que Yaku Pérez pretenda saber algo sobre algo o que Lasso acuse a alguien de ser del Opus Dei.

  8. Es la misma estrategia de despiste que usa el charlatán de feria de pueblo, en el juego de «Adivina dónde está la bolita», una goma tapada por uno de tres tarros sobre la mesa: Habla y habla para atraer la atención a su trompa mientras sus manos hacen la trampa. Así que, ¡ojo a las manos!

    • Y lo más patético e incontrovertible fue lo que declaró MANGAS asesor de este Boltaire, perdimos las elecciones. O sea le robaron a LASSO.

    • El locoladrónescondidoenunáticodeBèlgica abre el paraguas antes de que llueva. Sabe que G. Lasso va adelante en las encuestas, las elaboradas con seriedad por supuesto, preso correa preso!!!

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