Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Nueve fotos de un debate glacial

en Enbreve/Lanoticia/Pistas4P por
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Un evento visualmente gélido

El debate presidencial resultó petrificado. Y eso, tratándose de un evento televisual, es una contradicción. Es evidente la intención de los organizadores, en este caso el CNE, de no generar posibilidades de ser acusados de parcialidad. Todo fue limitado al mínimo. Un plano general y planos medios estáticos para cada participante. No hubo juego de cámaras. Cualquier televidente hubiera agradecido ver a Andrés Arauz cuando Juan Fernando Velasco lo emplazó a decir por qué se prestó a ser nombrado ministro de Cultura para cubrir una irregularidad. O ver los zapatos de Paúl Carrasco que pedía que lo enfoquen… No hubo tomas ni al ingreso. Ni a la salida. Tampoco de lo que ocurría entre los candidatos en los recesos. En definitiva, un evento aburrido, repetitivo, largo y sin los milagros que puede hacer la televisión. El CNE hizo todo para disuadir a los ciudadanos de seguir este evento.

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Arauz acosado por Velasco

Juan Fernando Velasco produjo uno de los raros intercambios entre los candidatos. Sereno, recordó a Arauz que es capaz de prestarse para cualquier cosa: firmar, por ejemplo, un contrato sobre el Festival de Loja que el ministro Vallejo no asumió, atribuido a dedo y con tres millones de sobreprecio. Y le preguntó si en la Presidencia, a la que aspira, se prestaría para lo que le pidan… Arauz mostró un certificado de la Contraloría que supuestamente lo libera de culpa, aunque ese tema, al parecer, sigue abierto. Velasco se salió con la suya: demostró que Arauz se presta hasta para barrer la basura bajo la alfombra. En esos términos.

3

Montúfar persiste y firma

 César Montúfar nuevamente aprovechó el debate para atacar a Guillermo Lasso, emplazándole para que explique el papel del Banco de Guayaquil en las transferencias de dinero dentro de la estafa de los fondos de la seguridad social de la Policía. Montúfar hace alusiones, no concreta su cargo, no ha hecho una denuncia documentada y tampoco ha ido a la Fiscalía. En su forma de proceder invierte la carga de la prueba: quiere que su acusado pruebe su inocencia. Parte de aquello es lo que hay en la respuesta que Lasso le invitó a ver en su twitter durante el debate. La reacción de Montúfar, otra vez inexplicable, fue: no acepto amenazas.
4

Pérez se goza con Arauz

Yaku Pérez protagonizó uno de los momentos más histriónicos. Luego de responder hábilmente la pregunta sobre qué haría para repatriar los depósitos en el extranjero (dijo que él no lo haría a la fuerza como pregona Andrés Arauz sino con incentivos), Pérez cambió de tema y tomando la copa de agua que tenían los candidatos dijo, aludiendo a Arauz, que el agua era más valiosa que el oro. Sin aflojar la presión sobre Arauz, dijo que aparentemente al correísta le gusta más el oro que el agua y aseguró que él le puede regalar su celular para que se quede con el oro, mientras él se queda con el agua. 
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Romero pésimo ejemplo del carajo

Isidro Romero repitió textualmente que si llega a la Presidencia, el primer día se pegará una “borrachera del carajo” y luego meterá mucha gente a la cárcel “porque hay mucho corrupto tirado en la calle”. Romero aparentemente decidió posicionarse como el candidato macho alfa, chabacano y grosero. Él recuerda, por sus recursos retóricos, a ciertos políticos de hace 30 o 40 años. Pero también se le podría comparar (solo en ese punto) con Trump: un políticos deslenguado que dice lo que le da la gana. Pegarse una borrachera del carajo: seguramente así cree estar siendo un ejemplo para los que lo oyen. ¿Alguien dijo que Romero era un meme?

6

Arauz, robot de última generación

Una de las expectativas del debate presidencial, organizado por el CNE, era ver a Andrés Arauz que no asistió a los debates precedentes. La expectativa no sorprendió: Arauz es un producto fabricado por el aparato correísta. Una imitación, en tamaño reducido, de Rafael Correa. Un robot de última generación capaz de exhibir el optimismo sonso de un motivador de escuela, falsa indignación, sonrisita socarrona, voz meliflua y ojitos saltones para embaucar quinceañeras… Un espectáculo. .

7

Esos sobres tan incómodos

  El protagonista accidental de los debates fue el sobre. O, mejor dicho, fueron los sobres que contenían las preguntas para cada candidato y cuyo crujir al abrirse fue amplificado por los micrófonos de los conductores Andrés Jungbluth y Ruth del Salto. No fue una vez; fue un pausa incómoda antes de cada pregunta que solo acentuó el trabado intercambio entre candidatos. En ocasiones, tanto Jungbluth como del Salto tuvieron dificultades abriendo los sobres y alargaron la breve agonía de la espera. Hubo momentos en los que tuvieron que romper todo, con pregunta incluída. Irónicamente, esa disonancia insoportable fue una banda sonora apropiada para las cacofónicas intervenciones de muchos de los candidatos.

8

Las fachas fueron estudiadas

 Los candidatos también son un producto visual. No pueden dejar su imagen al garete. La mayoría lucieron formalmente. Yaku Pérez reforzó su estrategia identitaria. En el debate mostró una bufanda con los colores de Pachakutik y un collar con un sol de madera. Romero, en cambio, optó por los colores claros con amarillo crema el primer día y gris con púrpura el segundo. Es amante de un estilo que los gringos llaman flashy, con amarillos y dorados. Gerson Almeida vistió de blanco.  Optó por la pinta estereotipada del pastor evangélico y coach motivacional, en sintonía con la estética de su campaña: kitsch, cursi y poblada de imágenes bucólicas blanquiñosas. Pero fue Carrasco quien se robó el concurso de modas al referirse a su bisutería aclarando que no es ni pasó por Montañita. Pero tuvo que explicar por qué luce una cantidad abultada de collares y pulseras. De allí quiso mostrar su pierna. La cámara se lo negó.

9

Andrade, fuera de juego

 Giovanni Andrade, el candidato invisible, logró al menos un minuto y medio de fama al saludar a su esposa en su cumpleaños en la primera noche. Fue una intervención casi al final del debate que logró (como el cierre musical de Velasco en el debate de El Comercio) lo opuesto de lo que Andrade probablemente planeaba. “Te amo”, dijo viendo directamente a la cámara con los ojos gachos. Fue motivo inmediato de mofa por lo inapropiado del momento. Andrade, quien solo ha figurado por copiar su plan de gobierno, al menos se lleva un recuerdo empalagoso de su campaña.

 Foto: CNE

2 Comments

  1. Arauz un mediocre, sin experiencia ,demagogo q no sabe como irá a conducir el Pais, ojalá los ciudadanos se den cuenta q es una copia fruto del correismo es deci de los corruptors q quebraron al Ecuador

  2. Un debate es serio no es un «Showbusiness» era aburrido por la mediocridad de los participantes, por la conduccion simplona como lo presentaban los conductores y porque debe quedar en claro que no pueden debatir todos los participantes sino los mas rankeados.

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